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Jun 24, 2013

Crea ambiente, logra tus objetivos.

– «¡Catorce, estás muerto!» –

Me gritaban desde la grada blandiendo sus navajillas y haciendo juegos malabares con las piedras que llevaban en sus manos.

Sólo a mí se me ocurría hacerle una zancadilla por detrás al «Lobo», el delantero centro del equipo contrario en su camino en solitario a marcarnos el tercer gol de aquel desastroso partido. Cayó a cinco metros del borde del área y aún así, el árbitro, que tenía mas miedo que yo, me miró, me sacó tarjeta amarilla y … ¡pitó penalti!

A pesar de todo, yo ya estaba completamente rodeado y recibiendo golpes de los jugadores del equipo contrario. El «Lobo», me sacaba dos cuerpos y me zarandeaba mientras nombraba a mi queridísima madre. Gracias a Dios, se cansaron pronto.

Mi «sacrificio» fue recompensado, nuestro portero paró el penalti.

Teníamos el partido perdido desde que entramos en el vestuario del equipo visitante de aquel colegio de huérfanos. Con el ambiente, el recibimiento y los «piropos», nos tenían completamente amedrentados, ateridos, acomplejados, derrotados. La presión a los jugadores, al árbitro y el «acoso» durante el partido, crearon el ambiente idóneo para el equipo local y un verdadero infierno para nuestro equipo y para el árbitro.

El entorno siempre es importante, siempre es relevante y en determinadas situaciones es clave. Creando el ambiente idóneo, generando la intensidad adecuada y contagiando el entusiasmo en cada una de nuestra acciones, lograremos que nuestro trabajo, nuestra comunicación y nuestras campañas estén mejor consideradas y se consiga el éxito en lo que nos propongamos, o, al menos, saborear resultados óptimos.

Para poder hacer llegar a ciertos estados en las personas, clientes, usuarios, empleados o compañeros,  hay que crear una buena «predisposición«. Durante muchos años, el equipo de relaciones públicas de las empresas, ha tenido la oportunidad de hacerlo posible, a través de acertadas campañas de comunicación, interna o externa, y a través de la realización de acciones de animación en los medios o en el punto de venta.

Su trabajo consistía en hacer que a la hora de consumir o de ser usuario, o a la hora de involucrar equipos para determinados proyectos, todos, tuvieran predisposición por su marca o su iniciativa frente a la competencia o a otras.

¿Cómo lo lograban?

Siendo la parte de la empresas más cercana al consumidor, la cara amable, su lado humano.

Actualmente, tenemos al Community Manager, persona a la que acudirán los usuarios, las personas, a través de la red. El será el encargado de generar el ambiente idóneo para que las relaciones se produzcan. Y, es más, generará nuevas relaciones de interés entre aquellos usuarios que no se conocen , los pondrá en contacto, creando el ambiente y el espacio idóneo para su mayor beneficio. Si el objetivo de la empresas es la transmisión masiva o viralidad de un mensaje, serán ellos los encargados de situarse en las mejores plataformas para llegar al mayor número de usuarios para que sean ellos los que lleven el mensaje en volandas al mayor número de personas.

También hay ocasiones en las que surgen algunas iniciativas orientadas a fomentar cierto tipo de acciones o actividades. Esta semana he tenido la oportunidad de asistir a Impulsando a Pymes, un encuentro en el que una serie de ponentes, con un esquema de exposición perfectamente estructurado, animan a todas las pequeñas y medianas empresas de diferentes ciudades de España a «reinventarse» para cambiar el futuro. A través de propuestas empresariales, narración de experiencias emprendedoras y ejemplos prácticos, consiguieron arrancar el reconocimiento y el entusiasmo de todos los asistentes.

En definitiva, todos los integrantes de Impulsando a Pymes, crearon el ambiente idóneo para emprender, crearon el ambiente idóneo para luchar, crearon el ambiente idóneo para seguir adelante, crearon el ambiente idóneo para triunfar.

En las empresas y agencias, serán los directivos, las nuevas rrpp y los Community Manager, los que cumplan esta función.

Volviendo a aquel infausto partido, ese día conocí de verdad lo que era el miedo escénico.

Catorce, era el número que me tocó en suerte en aquel equipo de fútbol juvenil. Más tarde, un tal José María, lo pondría de moda.

¿Seremos capaces de lograr gran parte de lo que nos proponemos?

Por supuesto.

Genera ambiente, genera entusiasmo.

Jorge Jiménez Suárez

Jun 16, 2013

Redes sociales, el fin, ¿justifica los medios?

Operación Overlord, Dia D.

Objetivo: liberar a Europa.

Todos los que desembarcaron en Normandía hace sesenta y nueve años tenían el mismo objetivo, pero sólo ocho hombres, tenían una misión. El Capitán Miller y siete soldados más, debían localizar a James Francis Ryan tras las líneas enemigas.

Ryan, era el pequeño de cuatro hermanos y todos habían muerto en combate defendiendo su país. EE.UU. no podía ponerle un precio tan alto a una familia americana que mandaba a todos sus hijos al frente. Arriesgarse a dejar a una madre sin todos sus hijos a costa de servir a la patria era pedir demasiado. Por una vez alguien fue sensato y el fin no era lo primordial, el fin no justificaba los medios.

Pero, para lograr salvar al soldado Ryan si se hizo lo imposible y, en este caso, el fin sí justificó los medios. Aquel grupo de soldados lograron finalizar con éxito la misión y a la vez abrir otros caminos a sus compañeros para la consecución del objetivo final.

A la hora de trazar una estrategia para una campaña determinada en redes sociales, las empresas, las agencias o las personas, debemos tener en cuenta los «pro» y los «contra» que nos podemos encontrar por el camino. No siempre el fin justifica los medios. Es más, encontraremos líneas paralelas de actuación que deberemos solventar si queremos lograr nuestro objetivo, nuestra meta, nuestro fin. Entonces tendremos que diseñar otras líneas de actuación, sin olvidarnos de nuestra meta final, en las que nos veremos obligados a utilizar parte de nuestros recursos, de nuestro tiempo, de nuestro equipo, para que el trabajo global no se resienta. Aunque, como bien sabemos, lo primordial es saber desde el principio que es lo que realmente queremos conseguir y, para ello, debemos marcar un objetivo principal, y, seguidamente, unos objetivos paralelos o secundarios.

¿Qué sucede en una estrategia de social media?

Si queremos, por ejemplo, que todo el mundo nos vea, nos conozca y tenga una buena imagen de nuestro producto o servicio o de nuestra persona, como apoyo a la futura venta de un producto, un servicio o unas relaciones comerciales, tendremos que hacer una campaña de visibilidad, de marca o branding. Y en este caso, lo que más nos interesará, será estar en el mayor número de espacios donde se encuentre nuestro público objetivo e intentar ser muy visibles, con una imagen de marca o personal muy clara en todos y cada uno de las redes de interactuación.

¿Para qué?

Para generar interés y hacer que el posible cliente se dirija a nuestra web, fan page o blog, y, así, compre, interactúe y opine sobre nuestro producto o servicio. Y lo mas importante, que repita su compra, se fidelice y lo recomiende.

¿Qué necesitaríamos adicionalmente para que esto ocurra?

Desde el inicio, saber utilizar las herramientas que internet nos brinda para poder posicionarnos adecuadamente. No podemos esperar que una buena campaña en redes sociales arregle unas carencias anteriores en nuestra estrategia. Por ejemplo, no podemos achacarle a la gestión de redes sociales la falta de visitas a una web que no se actualiza o que no utiliza las herramientas o el software adecuado para que la puedan localizar los motores de búsqueda. Aquellos que nuestro público objetivo utiliza para encontrarnos.

Tampoco podemos dejar de informar a nuestros clientes de nuestras novedades por otros canales de información que no sean las redes sociales, como las campañas de emailig, networking o las labores comerciales mas tradicionales: telemarketing, visitas y entrevistas personales. No podemos dejar todo el peso de información y la labor comercial a la dinamización en las redes sociales. Salvo en casos de empresas cuyo producto o servicio se realice exclusivamente on line, por internet.

Si queremos lograr que nuestra empresa, cliente o agencia consiga sus objetivos finales, tendremos primero que esforzarnos en solventar aquellas piedras del camino que nos impiden avanzar con soltura. Invirtamos, entonces, recursos en esas pequeñas metas, en esos pequeños fines, en esos pequeños escalones, que nos impiden continuar avanzando en la consecución de la estrategia trazada.

En definitiva, para lograr nuestro objetivo y poder hacer bien las cosas debemos invertir en la medida de lo posible en todos y cada uno de los medios, por insignificantes que parezcan.

Para poder liberar Europa tendremos que salvar al soldado Ryan primero.

Y, como dijo el Capitán Miller:

«Hágase usted digno de esto… merézcalo».

¿Ponemos los medios?

Claro que sí.

Jorge Jiménez Suárez

Jun 8, 2013

Descubre, aprende y comparte tu conocimiento.

-«¡Reencarnación, reencarnación!»-

Cada uno de ellos alzaba su mano izquierda mostrando la luz intermitente en la palma de su mano, se despojaban de sus túnicas y comenzaban a ascender.

-«¡Sube, sube!»-

-«¡Reencarnación!»-

Era el espectáculo más esperado, todos vibraban con él. Disfrutaban viendo, enfervorizados, como cada uno de ellos flotaban hacia la luz y desaparecían, se desintegraban, se desvanecían, a su contacto.

Como cada noche, asistían al «carrusel» para presenciar como todos aquellos habitantes a los que les había llegado «su momento», se sacrificaban por el resto de los mortales. En este  futuro «idílico», no les estaba permitido vivir mas allá de los 30 años de edad si no querían romper el equilibrio en un mundo creado e ideado por «El Pensador«, un ordenador central o «supercomputadora» que dirige al mundo tras una supuesta guerra nuclear.

Pero, por caprichos del destino, uno de sus guardianes, Logan 5, se enamora de Jessica 6, hermana de un integrante de los que se niegan a morir a los 30 años, la resistencia. Son un pequeño grupo, que piensa, que va más allá, que quiere algo más. No quieren quedarse en esta parte del camino, quieren llegar a ser viejos, mayores, traspasar los límites impuestos y salir de la burbuja en la que viven. A partir de ahora, deben comenzar una huida si quieren sobrevivir, deben escapar si quieren aprender, deben buscar el «Santuario» si quieren envejecer.

En todos los momentos de la vida aprendemos a través de múltiples experiencias vividas y de las personas a las que tenemos la suerte de conocer. A medida que avanzamos vamos aprendiendo más, se suele decir, que se aprende andando o que «se hace camino al andar«.

¿Cuál es ahora nuestro camino?

Sin duda alguna, la búsqueda diaria de «algo más«, donde nuestra motivación gira en torno a la búsqueda de una mejora continua en todas las facetas de nuestra vida personal y profesional. La curiosidad, no exenta de entusiasmo, deben ser nuestro motor de búsqueda para satisfacer nuestras necesidades, cubrir nuestras carencias y encontrar soluciones a nuestros problemas diarios. Todo esto, consolida una gran experiencia, un cierto nivel de conocimiento, un alto grado de saber que estamos obligados a transmitir a nuestros hijos y generaciones venideras. Un legado que debemos buscar en nuestro interior, ya que es ahí donde se van a acumular todas esa experiencias y sensaciones vividas, todas las habilidades adquiridas y todos esos conocimiento aprendidos.

Apostando por el acceso a múltiples herramientas que nos brindan las nuevas tecnologías, todos y cada uno de nosotros dejaremos nuestro legado, dejaremos huella y transmitiremos los conocimientos asimilados utilizando la plataforma de información más adecuada a nuestra forma de ser, a nuestros intereses o nuestros objetivos empresariales.

Para muchas de las personas, empresas y agencias de comunicación, internet y las redes sociales pueden ser el espacio donde dejar su legado, su esencia, su mensaje, sin entender este paso como una huida hacia adelante, si no como una evolución, una mejora y una aplicación de los conocimientos adquiridos en años de experiencia profesional a un nuevo e inmenso «terreno de juego» donde poder dar u ofrecer «algo más«.

Logan 5 y Jessica 6 salieron de su mundo para crear uno nuevo pero descubrieron que lo tenían más cerca de lo que podían imaginar. Sólo debían cambiar su mentalidad, tomar las riendas y aventurarse a ser ellos mismos hasta el fin de sus días.

Estamos siguiendo un nuevo camino.

¿Serán las redes sociales el nuevo «santuario»?

Mira en tu interior.

Jorge Jiménez Suárez

Jun 2, 2013

Identifica tu espacio, canaliza tu comunicación.

– «Por favor caballeros, ríanse, ahora les explico por qué» –

Había sido invitado al continente asiático a dar una conferencia, la expectación generada con su ponencia era muy grande, y él, era consciente de ello. Quiso empezar con la clásica apertura de exposición contando un chiste o una anécdota divertida, rompiendo el hielo y ganándose a los oyentes desde el principio.

Pero, no contó con que el traductor de turno no «lo cogiera» y le pidiera al público asistente que se riera:

– «Parece que el Sr. conferenciante ha contado un chiste que no me veo capaz de traducir. No lo he entendido. Lo siento.»-

Dado que la filosofía de algunas partes del mundo asiático es la de agradar a sus visitantes, todos ellos rieron pero nunca supieron por qué. El ponente, con el ego muy elevado, dio lo mejor de sí mismo, y aún teniendo que depender del traductor, la conferencia fue todo un éxito.

La cortesía impuso su ley.

Esta era una de las anécdotas con las que, Máximo, nuestro profesor de Investigación Comercial en el CENP, hacía bastante amena una de sus clases. Ese día, si mal no recuerdo, nos hablaba de lo importante que era conocer el entorno al que nos enfrentábamos al salir al mercado internacional y cómo buscar los canales de comunicación más adecuados para darnos a conocer en otros mercados. Algo muy actual, en un mundo tan global como el que vivimos.

Hoy, bastante a menudo, nos preguntamos si el espacio elegido para comunicarnos, un auditorio, un aula, una plataforma, un foro de opinión o una red social es el correcto, es el idóneo. Normalmente acertamos, pero, aunque sepamos que es el mejor canal para transmitir nuestro mensaje, tendremos que ir adaptándonos al medio, «empaparnos» y sintonizar con todos aquellos usuarios que también lo frecuentan.

Podemos introducirnos en redes sociales como Facebook, donde se impone el día a día, las vivencias, las imágenes, las recomendaciones; Twitter, dónde la información mundial y la generación de contenidos se expone a una velocidad de vértigo; YouTube, donde cualquiera con una cámara puede hacernos partícipe de su manera de ver la realidad; Pinterest, donde se exponen imágenes y fotos, en su mayoría, con gran sentido y sensibilidad. Y así multitud de plataformas y redes de comunicación.

Si hay algo muy popular en todos estos lugares, son las normas de cortesía. Algo que debemos conocer lo más rápidamente para compartir sin problemas nuestros conocimientos y nuestra información con los demás. Allá donde queramos dirigirnos habrá unas normas, unas costumbres, unos hábitos, que, en un principio, tendremos que asimilar si queremos ser aceptados y tenidos en consideración.

Generalmente, lo que todos buscamos de la forma más rápida es la de conocer, saber e identificar aquellos temas que nos interesan para resolver un problema o satisfacer una necesidad. Siempre iremos a aquellos que rápidamente tengan el tema que nos preocupa muy identificado, muy definido. En la mayoría de los casos buscaremos la afinidad de temas y usuarios. Para la mayoría de las plataformas digitales lo más fácil es identificar el tema por hashtags y será una regla de cortesía no invadirlo con otros temas que no tengan nada que ver.

Para las agencias de comunicación y las empresas en general, será clave no abusar de la red y respetar las normas. Será mucho más fácil lograr nuestro objetivo de comunicación: ser escuchado, ser valorado y ser recomendado, si no rompemos las pautas marcadas en cada espacio de «encuentro digital«. Favoreciendo la accesibilidad de todos, creamos un clima de entendimiento, creamos un ambiente de generosidad, haciendo que todos ganemos, haciendo que todos nos enriquezcamos, haciendo que todos seamos mejores.

Máximo consiguió con su estilo de trabajo, convencer, incentivar la participación e involucrar a sus alumnos.

Y, como le pasó al conferenciante, con la colaboración y el respeto de todos, el éxito debe estar asegurado.

Ayudemos a todos aquellos que quieran participar, puedan aportar algo más a la comunicación.

¿Colaboras?

Se cortés.

Jorge Jiménez Suárez