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Mar 26, 2015

Tu trabajo, tu mejor decisión.

“Atención, sea quien sea, este es un canal reservado para llamadas de emergencia”

Dijo la agente de Policía.

“Oiga, no me joda, señorita. ¿Le parece que estoy encargando una pizza?”

Le respondió McClane.

Había subido a la azotea para poder avisar a la Policía de lo que sucedía y pedir refuerzos. La situación era desesperada. Doce terroristas habían tomado el Nakatomi Plaza y tenían secuestradas a todas las personas que estaban celebrando la fiesta de Navidad de la firma Nakatomi Corporations. Entre ellas, a su esposa.

Lo que parecía un secuestro terrorista era en realidad un asalto para intentar robar los 640 millones de dólares que se guardaban en la caja fuerte del edificio. Aunque su intento por contactar con la Policía había tenido éxito, no iba a tener mucho apoyo para salir con éxito de aquella empresa. Debía salvar a todas aquellas personas e impedir que los “malos” se salieran con la suya.

John MacClane lo tenia muy difícil, estaba en el lugar equivocado, en el momento menos oportuno.

Tu mejor decisión

(Imagen de “La Jungla de Cristal” – 20 th Century Fox)

John era un policía de New York que se había trasladado a Los Ángeles para intentar arreglar junto a su mujer su relación personal. La situación que allí encontró era muy diferente a lo que podía esperar. Rápidamente, tuvo que aplicar su experiencia para adaptarse a la nueva situación, y, a pesar de contar con poca ayuda, tuvo que aventurarse en solitario y sufrir hasta el límite.

La única salida que le quedaba era su cumplir con su obligación, con su deber, con su profesión. Debía pensar, meditar y elaborar un buen plan para que todo funcionase correctamente en muy poco tiempo.

Esa fue su decisión.

En un mundo de continuo y vertiginoso cambio como el que vivimos, las situaciones límite o trepidantes se agolpan ante nuestros ojos a diario. Lo que ayer era muy bueno, hoy ya no vale. Las circunstancias, las condiciones, las reglas del juego han cambiado la visión de lo que hasta este momento era válido. La forma de ejecutar un trabajo o una campaña son muy diferentes. Los plazos son más cortos y las exigencias son mas grandes.

Los equipos profesionales, y las personas que lo forman, deben tener una rápida capacidad de respuesta ante la evolución del entorno. Decidir con precisión los pasos y el plan a seguir para no perder comba con la competencia. Porque ya nada es lo que parece en un primer momento.

La importancia del cambio viene dada por la decisión elegida.

Así es, si decidimos dar un giro a nuestra imagen, a nuestra empresa o a nuestro producto por adaptarnos a un mercado que se nos escapa por que nos hemos quedado obsoletos, debemos trazar un plan o definir una hoja de ruta que esté controlado, en todo momento por personas solventes. Que sepan distinguir entre las diferentes alternativas y sepan rematar el proyecto hasta el final.

Una vez tomada la decisión, todo debe obedecer a un plan.

Es decir, al contrario que nuestro protagonista de hoy, debemos contar con el equipo, las personas y los apoyos suficientes en el lugar preciso y en el momento oprtuno. Para que se cumplan los objetivos y se acorten los plazos. Sólo así podremos tener garantía de éxito.

Decisión

John MacClane no sólo hizo lo que él sabía hacer muy bien: su trabajo. También había tomado las decisiones correctas, había calculado bien los tiempos y había podido contar con los apoyos suficientes. Tuvo el valor de llevarlo a cabo y tener éxito.

Muchos de nuestros clientes siguen buscando personas y empresas que les ayuden a solventar situaciones difíciles o complicadas. Cuando llegan a nosotros, la primera decisión ya la han tomado acertadamente: buscar ayuda. Y debemos hacer lo posible porque tomen correctamente la segunda: saber en quién depositar su confianza.

Las agencias o las personas, ante ocasiones límite, debemos mantener la serenidad suficiente para poder analizar la situación, tomar la decisión correcta y tener la capacidad de ejecutarla. Y por supuesto, saber transmitirlo. Porque ese es nuestro trabajo.

Como dijo Peter Drucker: “Donde hay una empresa de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente.”

¿Tienes tomada tu decisión?

¡Yippy kay yay!

Jorge Jiménez Suárez

Mar 18, 2015

La diferencia, saber analizar.

“Verás Jorge, si tú metes una mosca en una botella vacía, la verás darse golpes contra las paredes y dar vueltas y más vueltas sin parar y sin poder salir…” – me dijo Fernando.

“Hombre, en algún momento acabará saliendo, aunque sea por casualidad, ¿no?” – dije yo.

“Ni por casualidad, acabará rendida en el fondo de la botella” – afirmó con rotundidad.

“Pero si metes a un mosquito, es posible que al principio dé alguna vuelta y se dé algún golpe. Al rato, verás como se posa en la pared del cristal y pasado un rato saldrá volando por la boca de la botella, tan campante.”– continuó con su explicación.

“¿Lo ves Jorge? ¿Ves la diferencia?” – me preguntó con una amplia sonrisa dibujada en su cara.

Habíamos terminado de cenar y estábamos de sobremesa. Charlábamos amigablemente sobre la falta de profesionalidad que hay en muchas empresas y sectores profesionales con los que nos hemos encontrado profesionalmente. Estábamos de acuerdo en que la mayor diferencia entre los buenos y los malos profesionales era su capacidad de poder analizar las situaciones en los momentos precisos.

Fernando tenía razón.

Botella vacía

Es verdad, si queremos saber a lo que nos enfrentamos y lo que debemos hacer, debemos hacerlo, debemos observar, debemos detectar, debemos analizar. Y debemos hacerlo desde varias perspectivas. Desde la más pesimista hasta la más optimista. Y no dejar el análisis sólo para el final, sino en varios momentos del proceso.

Debemos analizar antes, durante y después de actuar.

El primer análisis debemos hacerlo previo a todo, es decir, si vamos a emprender con un nuevo producto o servicio, si vamos a lanzar una nueva campaña sobre un producto ya existente en el mercado, en todos los casos debemos realizar una investigación comercial previa.

Para poder actuar con acierto hay que observar previamente, identificar la tendencia y apostar por la oportunidad que se nos brinda. Al elaborar nuestra estrategia y conformar la hoja de ruta debemos detallar todos los conceptos que debemos abordar para saber cómo actuar en cada momento.

Un segundo análisis se debe realizar a medida que vamos avanzando, para ver si mantenemos el rumbo marcado o si hay desviaciones, estudiarlas para saber cómo reconducirlas o sacar partido de ellas.

Lamentablemente, muchos profesionales están inmersos en la vorágine diaria y trabajan sin parar un momento a analizar su situación actual ni a dónde le dirigen sus acciones. Y lo que es peor, sus superiores o sus colaboradores sólo “se dejan llevar” por la actividad y acaban rendidos sin obtener los resultados propuestos.

Finalmente nos debemos enfrentar al análisis final en base a los resultados obtenidos. Con ello, podremos corregir los errores cometidos y reconducir la situación en el caso de que los resultados sean malos. Y potenciar nuestra actividad e introducir alternativas de mejoras en al caso de obtener buenos resultados.

Saber analizar, pasa por realizar una investigación previa exhaustiva, aplicando todas las herramientas de investigación y análisis que nos brinda internet integrándolas a nuestra experiencia y nuestros conocimientos.

Saber analizar, pasa por tener la capacidad de optimizar y realizar mejoras constantes en nuestras acciones que no nos desvíen de nuestros objetivos.

Saber analizar, pasa por saber estudiar los resultados obtenidos para valorar realmente lo que nos sirve de lo que no nos valdrá en el futuro para afrontar nuevos retos, adaptarnos al entorno y a los continuos cambios.

La capacidad de analizar nos hará mejores profesionales.

Analítica-Web

Fernando, con su dilatada experiencia de más de cincuenta años en una empresa puntera, una vez más, demostraba tener la capacidad de análisis de la situación a la que nos enfrentamos los profesionales en la actualidad. Sólo había dedicado el tiempo suficiente a hacerlo.

En el mundo digital, antes de emprender una campaña, una acción o una empresa, es necesario realizar un buen análisis. Muchas empresas van a la deriva porque ni siquiera han realizado un estudio previo de lo que quieren, de lo que necesitan y cómo conseguirlo. Hacerlo al principio, a mitad del camino y al final, será clave para el éxito de nuestras acciones.

Como dice Rodrigo Fresán: “Un auténtico guerrero siempre debe pensar que va a perder. Analizar las causas de su hipotética derrota y, después, ir neutralizándolas una por una, como quien apaga las velas con las puntas de las manos.”

¿Buscamos la diferencia?

Jorge Jiménez Suárez

Mar 12, 2015

Valor, el secreto de tu éxito

Brantley tenía ganas, tenía ambición, quería triufar.

Había llegado a New York con ganas de comerse el mundo. Había conseguido un pequeño trabajo en la oficina de paquetería interna de la empresa multinacional de su tío. Desempeño suficiente, que le serviría como trampolín para alcanzar sus sueños.

Con mucha inteligencia, viviendo una doble vida y muchas situaciones embarazosas, sabrá integrarse en el complejo mundo de “los trajeados” que le aceptarán y le reconocerán por sus ideas, sus habilidades, su talento y su método de trabajo.

Pero no lo tuvo fácil, se tuvo que enfrentar a una dura pero atractiva contrincante que guardaba un as en su manga. No importaba, el conocía el secreto y estaba decidido a salirse con la suya.

Estaba dispuesto a ser un hombre de éxito.

exito

Brantley había logrado introducirse en un mundo destinado a unos pocos. Lo había conseguido. Había trazado una estrategia y le había salido bien. Se había empeñado y había obtenido su premio. Había creido en sus posibilidades y había alcanzado el éxito.

En un principio, él pensaba que por el hecho de haber estudiado y tener una titulación ya estaba facultado para saberlo todo, tenerlo todo y disfrutar del reconocimiento y la fama. Pero no era así. Tendría que trabajar duro para alcanzar sus metas.

No hay atajos para el éxito.

Cuentan, que Bill Gates, volvió a su antiguo instituto a dar un discurso a los alumnos. Entre las muchas cosas que les dijo, enumeró once reglas de vida para que las tuvieran en cuenta aquellos chicos a la hora de enfrentarse al futuro e intentar tener éxito.

Una de aquellas once reglas era: “No ganarás cinco mil dólares mensuales justo después de haber salido de la escuela, y no serás el vicepresidente de una empresa, con coche gratis, hasta que hayas terminado el instituto, estudiado y trabajado mucho.”

Seguramente que de aquella charla, aquellos alumnos, salieron con la lección aprendida y con los pies en la tierra. Es muy probable que a partir de entonces, a pesar de todo lo aprendido, tuvieran más ganas de esforzarse por conseguir sus metas y potenciar su valía.

Bill Gates, como todos los padres les han dicho a sus hijos alguna vez,  solo quiso transmitir un mensaje similar a este de Will Smith: “el talento lo puedes tener, puedes nacer con él, pero la habilidad para hacer las cosas, realmente, es fruto de mucho esfuerzo y muchas horas de trabajo“.

Debemos darle forma al talento.

En este aspecto, no debemos olvidar la importancia de la ética del trabajo, la ética profesional.

¿Cuántas veces hemos presenciado “atajos” realizados por otros compañeros o profesionales?

¿Cuántas veces un cliente ha venido a nosotros enseñándonos lo que otros “le han hecho”?

Después de ver el problema y de tenerlo ante sus ojos, los clientes vienen a nosotros para que les demos una solución. Porque somos diferentes, porque tenenos otro estilo, porque nos valoran,porque transmitimos credibilidad. La transparencia de nuestro trabajo, como otras veces hemos dicho, generará la confianza necesaria en ellos.

Esa confianza en nosotros y en nuestro trabajo, nos hará creer más en nuestras posibilidades, nos hará sentirnos más firmes, nos hará ser más seguros. Y así, podremos ser capaces de transmitir nuestro conocimiento y nuestra experiencia. Compartiremos nuestro valor.

Y lograremos que nos crean.

exito 3

Brantley, con el tiempo, aprenderá que hay cosas mas importantes antes que el éxito, por lo que deberá aprender a organizar sus prioridades, tanto personales, como profesionales. Creerá en si mismo y los demás creerán en él.

Para nosotros, el secreto del éxito está en el esfuerzo, la pasión y la ilusión de ver cómo poco a poco los proyectos que hemos planificado van tomando forma. De ver cómo los objetivos se van cumpliendo progresivamente. Y de ver cómo los buenos resultados, con perseverancia, al final llegan.

Todo como consecuencia de un buen trabajo en equipo, aplicando nuestro estilo y nuestros métodos de trabajo. Llegando a ser, para nuestros clientes, una parte importante, una pieza clave de su ejecución, un preciado objeto difícil de desprenderse. Siendo un fiel apoyo.

Como dijo Albert Einstein: “No intentes ser un hombre de éxito, sino ser un hombre de valor“.

¿Nos guardas el secreto?

Jorge Jiménez Suárez

Mar 5, 2015

Tu método, inyección de calidad.

“Bájese un poco el pantalón y levántese la camisa” – me pidió la enfermera.

“¿Así?” – la pregunté.

– ¡ZAS! – <pinchazo>

– ¡Hija de…! ¡Jod…! – juré en silencio.

Qué banderilla me puso, no me había dado tiempo ni a coger aire.

¡Si me la puso casi en la espalda!

¡Qué daño! Mas que una inyección, me había dado un “rejón de castigo“…

Ni fue la primera ni será tampoco la última vez que me pongan una inyección en mi vida. Mira que he ido veces a que me pinchen y no recuerdo que me pusieran nunca una igual, sin avisar, tan fuerte, tan de sopetón.

Resultado: me quedé toda la tarde con el costado dolorido. Al menos, del otro dolor, por el que fui a urgencias, me olvidé por unas horas. Tuvo su efectividad, había sustituido un dolor por otro.

Inyeccion de calidad

Curiosamente, la última vez que me pusieron una inyección ni me enteré y fue especialmente agradable. Cosa que agradecí enormemente a la enfermera que me la puso. Como se suele decir “cada maestrillo tiene su librillo”, y en este tema, no podía ser menos. A lo largo de mis años de “experiencia” con los médicos, practicantes, enfermeras y ATS he observado como cada uno tiene su sistema y su manera de “pinchar”.

Los hay que primero te dan un “cachete” y zas. Otros te enfrían la zona con el algodón empapado en alcohol y zas. También los que, zas,  te ponen primero la aguja y luego enganchan la jeringa. He visto de todo y ninguno me ha dejado indiferente.

 ¿Qué los diferencia a unos de otros?

Su método de trabajo.

¿Por qué las personas, los clientes o las empresas eligen a unos profesionales antes que a otros?

Nuestros clientes vienen a nosotros con una carencia que necesitan cubrir, con un padecimiento que quieren paliar, con un trabajo por hacer. Y escogerán a aquella empresa que les haga el mejor diagnóstico, que sepa tratarlo, que sepa dosificar y suministrar sus conocimientos, sus acciones y su experiencia por la consecución de unos objetivos y una contrastada mejora efectiva.

Nuestros clientes vendrán a nosotros porque somos diferentes al resto, porque nuestro estilo, nuestros procedimientos y nuestro método de trabajo son diferentes y, a la vez, muy efectivos para lo que ellos realmente necesitan. Y por supuesto:

Lo más importante es hacerlo, ponerlo en marcha, llevarlo a cabo.

Siempre habrá personas, profesionales, equipos o empresas a las que recordamos con aprecio o con dolor. Unas porque hicieron lo que se esperaba de ellos, otros porque lo hicieron mal y otros porque ni siquiera lo intentaron. Y al final, recordaremos siempre el buen trabajo y lo recomendaremos. Ya sea en el boca a boca o en las redes sociales.

Si un cliente viene a nosotros debemos darle ese empujón que le calme su dolor, debemos darle esa “inyección” precisa para que se produzca una reacción y al menos empiece a ver las cosas de otra manera, con confianza, con ilusión. Debemos armarnos con nuestras mejores armas profesionales, avanzar juntos y trabajar en equipo.

Metodo de trabajo

En la última inyección que me pusieron, la enfermera, tras un suave cachete y preguntarme: “¿te he hecho daño, cariño?“, salió por la puerta sin ni siquiera esperar a escuchar mi respuesta. Allí me quedé, subiéndome los pantalones y sonriendo. Un momento incómodo y doloroso lo había convertido en un trámite agradable.  Y desde entonces, me pregunto: ¿por qué no será siempre así? Lo que tengo claro, es que ya sé dónde debo ir a ponerme la próxima inyección.

Siempre debemos buscar la manera de que las cosas sean más fáciles para nuestros clientes. Ellos vienen en nuestra búsqueda para encontrar una respuesta, una solución, una mejora. Necesitan una inyección de calidad que cambie y mejore su situación. No debemos perder la oportunidad de llevarlo a cabo y hacerlo realidad. Las oportunidaddes hay que aprovecharlas según llegan. Y si no llegan, hay que salir a buscarlas. No hay que dejar pasar el tiempo.

Nuestra falta de iniciativa puede ser mal entendida por aquellos que han depositado su confianza en nosotros y lo que es peor, puede llegar a ser aprovechado por la competencia. Lo que no debemos hacer es dejar de insistir es nuestro método de trabajo, ese que nos hace diferentes, qese ue marca nuestro estilo frente a otros, ese que determina como somos de verdad.

Lo nuestro es hacer que las cosas sean posibles.

Como dice el Dr. House: “El tiempo lo cambia todo. Eso es lo que dice la gente, pero no es verdad. Hacer cosas, cambia las cosas. No hacer nada, deja las cosas exactamente como están.”

¿Necesitas una inyección?

Jorge Jiménez Suárez