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Ene 28, 2016

Trabaja y toma conciencia de tu identidad.

– “¡Aaarrg!” – gritó en mitad de la cancha de baloncesto.

Ante el asombro de todos sus compañeros de equipo, el árbitro y los espectadores, de entre aquella maraña de jugadores, había aparecido un nuevo Scott. Estaba cubierto de pelo por todo el cuerpo. Su aspecto había cambiado completamente. Parecía un hombre lobo…

Él, sin dejar de botar la pelota, los miró a todos y ante su inacción, se dirigió a la canasta contraria y machacó la red. Scott de dio cuenta de que, a partir de ahora, los demás le tomarían en consideración. A partir de ahora, él, sería una referencia.

A partir de ahora dejaría de ser uno más.

Scott Howard  no quería ser un simple estudiante de instituto y un jugador de baloncesto del montón. Los resultados del equipo tampoco solían ser buenos. Además, en su vida quería ser diferente, no quería continuar con el negocio de su padre, la ferretería. Se sentía especial y deseaba encontrar su camino, deseaba afrontar su destino, deseaba encontrar su identidad.

Gracias a su nueva transformación, comienza a impresionar a los demás con su espectacular juego, convirtiéndose así en la estrella del equipo. Rápidamente aprende a transformarse a voluntad. Su equipo de baloncesto consigue llegar a los primeros puestos y Scott comienza a pasar la mayor parte de su tiempo de la escuela con la apariencia de lobo. Ganándose el respeto y la admiración de casi todos.

¿Pero tenía conciencia de lo que realmente quería?

conciencia

Era genial, la sensación era fantástica, había encontrado la manera de poder cambiarse a si mismo y poder cambiar las cosas como él quería. Todos le querían y le admiraban. Pero poco a poco, fue dándose cuenta que su nuevo rol no dejaba ver su verdadero yo, su esencia, su verdadera identidad. Sabía que los demás le respetaban por su nuevo aspecto exterior, pero no por cómo era interiormente. Por eso Scott deseaba volver a ser él mismo nuevamente. Necesitaba mostrar de nuevo su verdadera identidad. Tenía que demostrar que lo que llevaba por dentro era mucho mejor que lo que se veía por fuera.

Debía trabajar por que así fuera.

Son muchas las personas, las empresas, las agencias que día a día buscan consolidar una imagen, encontrar su espacio. Sentirse bien y disfrutar con lo que hacen y cómo lo hacen. A su manera, a su estilo. Pero esta es una labor muchas veces complicada. Quizá la ansiedad por verse bien y agradar a los demás provoca situaciones complicadas o de desgaste innecesarios.

Mostrarse en exceso puede ser contraproducente.

Quizá esa labor ingente de muchas personas y profesionales mostrando su vida o sus actividades a través de las diferentes plataformas de comunicación o de las redes sociales no sea el método más acertado o más correcto. O sí. Es posible que el impacto de las imágenes, los comentarios o los seguidores puedan arrojar estadísticas que demuestren que hay una tendencia o una audiencia interesada en ese tipo de contenidos. Pero con el tiempo, si se es demasiado artificial se corre el riesgo de pasar de moda, de cansar y de caer en el olvido.

Para poder evitarlo, si se quiere mostrar algo interesante se debe, al menos, dar un toque personal, algo interior. Esa chispa. Si deseamos que los clientes, los usuarios, los consumidores o las personas en general quieran de verdad participar de nuestra actividad debemos trabajar en crearles una conciencia de lo que es nuestra verdadera identidad. Porque…

…lo que se lleva por dentro, es lo que vale, es lo que funciona.

Es cierto, es lo que nos diferencia de otros. Nuestro rumbo, nuestro camino, nuestra experiencia, nuestro conocimiento. Todo aquello que forma parte de nosotros y que proyecta una imagen de profesionalidad, de confianza, de garantía. Es lo nuestro, lo que nos concede esa etiqueta de autenticidad. Y…

… lo auténtico siempre debe ser parte de nuestra identidad.

identidad

Scott, finalmente, descubre que no se puede avanzar sólidamente sin ser uno mismo, sin luchar por si mismo, sin valerse por si mismo. Y en su intento por demostrarlo, no necesitó ser de nuevo el lobo para vencer a sus rivales en la cancha de baloncesto. Ganaron, siendo ellos mismos, siendo auténticos. Gracias a ello contagió su entusiasmo y su seguridad al resto del equipo. Gracias a ello pudo mostrar lo mejor de si mismo sin recurrir a un rol artificial.

Gracias a ello había sabido afianzar su identidad.

A pesar de buscar nuevos caminos y oportunidades, algo a lo que estamos siempre obligados a hacer, nunca debemos dejar de olvidar el trabajo que realizamos y el que podemos hacer. Nunca debemos olvidarnos de por qué y para qué empezamos con todo lo que hoy tenemos y hemos alcanzado juntos. Todo el camino recorrido y sufrido junto a nuestros clientes, familiares y amigos nunca dejará de estar presente en nuestra mente y en nuestra actividad.

Es una buena manera de que todos nos tengan presentes en su memoria. Hemos creado en todos ellos una conciencia de agencia. Lo que ha quedado en su mente es nuestra forma de ver las cosas, nuestra forma de trabajar, nuestra identidad.

Como dice Mauricio Reyna: No es ser humilde, es saber tener identidad. Tener identidad es tener conciencia. Tener conciencia es creer en uno mismo. Creer es la capacidad de crear y realizar sueños e ideas. Crear es crecer. ¡Crecer es vivir!”

Ya conoces nuestra identidad.

Es la hora de trabajar y crear.

¿Crecemos juntos?

Jorge Jiménez Suárez

Ene 21, 2016

Marketing digital, algo maravilloso.

Se habían despertado, y frente a ellos, delante de su refugio había algo que el día anterior no estaba. Era un monolito de color negro con una superfice lisa, limpia, pulida. Esto no era muy normal. Nunca habían visto nada parecido.

– “¿Qué hacía allí? ¿Qué era eso?” – se preguntaban los primates.

Y con curiosidad se acercaban a verlo, a tocarlo, a sentirlo.

Uno de ellos arengó a sus compañeros y se aproximaron a él.

– “¿Qué era aquel objeto de forma tan perfecta? –

A partir de ese momento comenzaron a ser conscientes de muchas cosas que había a su alrededor y a las que no habían prestado atención hasta entonces. Comenzaron a descubrir la utilidad de los objetos que la naturaleza les proveía. Comenzaron a utilizarlos como herramientas.

Comenzaron a pensar.

Su vida cobraba una nueva dimensión, se enfrentaban a nueva realidad.

– “¿Sería el monolito la causa de este cambio?” –

Sólo sabían que a partir de ese momento, ya nada sería como antes. La evolución y la mejora, sería continua, rápida, incesante, trepidante. Gracias a esa nueva y extraña presencia se sentían con mayor fortaleza, con mayor seguridad, con mayor capacidad para probar cosas nuevas, para experimentar, para avanzar.

Gracias a ello pudieron cambiar, ser mejores.

Gracias a lo que un día llegó y se quedó junto a ellos para siempre.

algo maravilloso va a ocurrir

El simple hecho de la aparición del monolito produjo una reacción en la mente, en los hábitos, en las costumbres de aquellos primeros habitantes del planeta. Para ellos fue un hecho diferenciador, algo que marcó el cambio, algo que modificó la tendencia, un punto de inflexión.

Fue algo maravilloso.

¿Podemos descubrir qué objeto, qué hecho o qué lugar ha producido en nosotros un cambio significativo en nuestra vida o en nuestra profesión? Seguramente, algo haya sucedido a nuestro alrededor o algo ha empezado a formar parte de nuestra rutina sin que nos hayamos dado cuenta y sin saberlo haya sido el arranque de una nueva forma de ver las cosas, de pensar, de actuar.

Todavía recuerdo el día, primavera de 2.010, en el que tuve una reunión en la cafetería del Museo Thyssen de Madrid con un representante de una agencia de Barcelona. Buscaban una agencia en Madrid que les pudiera dar soporte digital a los clientes que tuvieran que atender en la zona centro. No les interesaba nuestro trabajo de marketing habitual. Sólo querían trabajo on line.

En ese momento, fui consciente de estaba más perdido que los primates de nuestro ejemplo de hoy, que las cosas estaban cambiando y no “me había subido al carro“. Descubrí que ya había otra manera de atender a nuestros clientes. Que había nuevos caminos por explorar. Que había que hacer algo. Que teníamos que prepararnos.

Esta agencia, mi agencia, era, casi en exclusiva, off line, tradicional o lo que en ese momento se catalogó como 1.0. Y funcionaba suficientemente bien. Pero el tiempo fue dándole la razón a aquella agencia y las acciones de marketing empezaron a tomar mayo relevancia desde el punto de vista digital.

Se empezaba a consolidar el Marketing digital.

Y es cierto, vino para cambiarlo todo y para quedarse por mucho tiempo. Ahora mismo, no podemos realizar ningún trabajo para nuestros clientes si no tenemos en cuenta muchas herramientas, parámetros y espacios digitales. Eso sí, aún sin abandonar nuestras actividades tradicionales.

A medida que ha pasado el tiempo hemos dirigido más recursos al entorno digital. Ya estamos en la era del Marketing digital, aunque debemos mantener nuestra imagen y nuestra experiencia en el conocimiento de todo tipo de acciones. Por eso seguiremos comprendiendo todo y daremos imagen de lo que se denomina:

Agencia de marketing online 360º

marketing digital 360º hgm marketing

La historia de la humanidad es un claro ejemplo de la velocidad del cambio. La evolución de nuestra especie es un claro ejemplo. A medida que hemos ido evolucionando y compartiendo nuestros conocimientos, el progreso ha sido  mucho mayor, más veloz. La presencia de ciertos objetos nuevos o las nuevos hábitos transmitidos y asimilados, nos han hecho no sólo, mejorar y avanzar, nos han hecho prosperar.

En nuestra agencia, desde aquel momento fuimos conscientes de la rápida evolución de lo que nos rodea, del entorno, de las tendencias. Todo nos exige desde hace tiempo, un cambio, una mejora. Por eso, en poco tiempo, esperamos que antes de nuestro aniversario, la nueva web de marketing digital esté funcionando plenamente. No sabemos como será en el futuro, pero nos hemos subido a él y queremos formar parte de él. Queremos seguir construyendo algo mejor.

Recordemos a Peter Drucker cuando dijo:“La mejor manera de prever el futuro, es creándolo”.

Llega la hora de la transformación digital.

¿Nos ponemos a ello?

Jorge Jiménez Suárez

Ene 14, 2016

Tu camino, tu avance, tu formación.

En aquel momento tan doloroso llegó un jinete y se puso junto a él.

– “William. Soy tu tío. Argyle.” –

Desmontando y sujetándole la cara por la barbilla le dijo de nuevo:

-“Te pareces a tu madre”-

A partir de ese momento, el joven William, pasaría estar bajo la tutela de su tío, que lo llevaría al extranjero para darle una buena formación. En Francia aprendería no sólo otro idioma, otra cultura y muchos conocimientos.

También aprendería a pensar, a planificar, a decidir.

Esa misma noche, el tio Argyle, viéndolo concentrado en aprender el uso de la espada, le dijo:

– “Pues habrá que poner remedio a eso, ¿no crees?” –

– “Primero aprende a usar esto.” – Golpeándole la frente con un dedo.

– “Y después, te enseñaré a usar esto.” – levantando la espada.

El pequeño William poco a poco iría entendiendo que las cosas necesitan un proceso de maduración, un tiempo necesario para la formación. Para que todo sea útil y entendible hay que trabajarlo y conocerlo bien. No por el simple hecho de tener una espada sería otorgado con la cualidad de ser un gran guerrero. Tenía aún mucho que aprender.

Tenía que labrarse un nuevo camino.

formacion(Imagen Braveheart – Icon Entertainment)

El método del tío Argyle era claro. Para poder darle un uso, lo más racional posible a todo lo que quisiera enfrentarse, primero debía visualizarlo, entenderlo, comprenderlo. Y eso sólo se podía hacer a través de un proceso de aprendizaje, de adaptación, de formación. Debía prepararse para estar a punto el día que tuviera su oportunidad.

Requería un tiempo necesario.

Estar en posesión de ciertos conocimientos no nos hacen ser expertos en una determinada materia, simplemente demuestran que los conocemos. Hasta que no los dominamos como para poder utilizarlos y ponerlos en funcionamiento para que den forma a otros proyectos o den valor a otras, no podremos considerarnos usuarios o entendidos en ello.

Hace ya casi cinco años que nos adentramos en profundidad en la nueva era del marketing, del mundo on line o del marketing digital. Y a pesar de parecer bastante tiempo, es realmente poco. Ha sido un periodo trepidante, vertiginoso, intenso. La experiencia acumulada en estos años y la formación continua ha incrementado nuestro conocimiento progresivamente.

Pero a pesar de tener en nuestro poder tantas herramientas y medios a nuestro alcance aún sabemos que tenemos mucho que aprender, mucho por conocer, mucho por experimentar. Son muchos los cursos, eventos, presentaciones, ponencias y charlas a las que hemos asistido. Y de todas hemos sacado siempre buenas lecciones. Pero aún así…

…va siendo hora de centrarnos en aplicarlo masivamente.

Esperamos en poco tiempo lanzar nuestra nueva web de marketing digital bajo el dominio “puntoes”. Así mismo, nuestra web general seguirá la línea de marketing off line o marketing tradicional, donde empezaremos a dar mayor peso a nuestro trabajo en goodies, material para merchandising o regalo promocional. Así, nuestra web exclusiva de regalos de empresa quedará archivada e integrada en la web general.

Por supuesto, nuestro blog seguirá activo y funcionando semanalmente. Lo mantendremos enlazado a nuestras webs “puntocom” y “puntoes”, así como a nuestras activos perfiles en redes sociales.

Todo ello para daros nuestra mejor de nosotros mismos.

¡Sigamos avanzando!

camino

Pasados algunos años, en el campo de batalla, el joven William maduró y se convirtió en un gran hombre, un gran guerrero y un gran estratega. Momentos previos a la lucha, en la batalla de Stirling, arengó a su ejército de esta manera:

“Luchad y puede que muráis, huid y viviréis, un tiempo al menos. Y al morir, en vuestro lecho, dentro de muchos años, ¿no estaréis dispuestos a cambiar, todos los días desde hoy hasta entonces, por una oportunidad, sólo una oportunidad, de volver aquí a matar a nuestros enemigos…?”

Y contra todo pronóstico, vencieron.

Ha pasado mucho tiempo desde que arrancamos con nuestra primera experiencia en marketing digital, pero a pesar de tener en nuestro poder tantas herramientas y medios a nuestro alcance aún sabemos que tenemos mucho que aprender, mucho por conocer, mucho por experimentar. Es algo que forma parte de nosotros, es nuestro sello de identidad, es nuestro trabajo.

Además, tenemos muchas ganas de aprovechar las oportunidades que esta nueva forma de entender el marketing nos ha concedido, para poder ayudar y atender mejor a nuestros clientes, para poder comunicarnos con las personas, para transmitir todo lo mejor de nuestro trabajo y hacer que muchos otros lo puedan compartir.

Porque sabemos que aún hay mucha gente que necesita ese pequeño empujoncito para poder cambiar y mejorar lo que ahora tienen. Necesitan soñar. Necesitan tener su oportunidad. Es hora de seguir mejorando.

Como decía tío Argyle: “Habrá que ponerle remedio, ¿no crees?”

Ponle remedio.

¿Te unes a nuestro camino?

Jorge Jiménez Suárez

Ene 7, 2016

Grandes esperanzas, grandes oportunidades.

– “¿Qué le empujó al pequeño Pip a ayudar a aquel convicto?” –

– “¿Quizá el miedo? –

– “¿La compasión?” –

– “¿Sabría cuál serían las consecuencias de su acción?” –

Philip Pirrip,  “Pip”, había decidido ayudar al presidiario que había escapado del barco-prisión mientras visitaba la tumba de sus padres. Y a pesar de haber robado una hogaza de pan para que saciara su hambre y una lima para cortar sus grilletes, el preso fue de nuevo atrapado.

¿Sirvió de algo arriesgarse tanto?

Años después, Pip fue enviado a la casa de la Señorita Havisham, para pasar las tardes, entretenerla y de paso, aprender maneras. Allí conocerá a Estella que lo tratará cruelmente y se burlará de su ropa y de su forma de ser, pero aún así, Pip aguantará. Se había enamorado de ella. Aunque para poder conseguir su amor debería llegar a ser  un caballero.

Él albergaba grandes esperanzas.

Un tiempo más tarde recibió la visita del Sr. Jaggers, el cual le anunció, que tenía un benefactor. Por lo que tendría la oportunidad de estudiar en Londres para convertirse en un caballero. La condición fue, que mientras el joven Pip fuera educado, el nombre de su protector le sería ocultado.

Ante él se abrían grandes oportunidades.

grandes esperanzas

Al cumplir la mayoría de edad Pip heredó una fortuna. Una noche recibió la visita de un hombre mayor. Su nombre: Abel Magwitch. Él era el convicto que había visto en el cementerio cuando era un niño y al cual intentó ayudar dándole de comer y facilitándole una lima para que se liberara de sus cadenas.  Magwitch, finalmente, le contó que había sido condenado a emigrar a Australia y que le tenían prohibido volver. Sin embargo, él había regresado sólo para poder verlo. Él era la persona que había apostado por él, que creía en él.

Era su benefactor, era su protector.

Son incontables las veces en las que no sabemos por qué razón ayudamos o apoyamos a otras personas o profesionales. La mayor parte de las veces solemos equivocarnos, pero aún sabiendo que podemos fallar, lo hacemos. Quizá veamos o sintamos algo en nuestro interior que nos empuja a ello. Quizá es que tengan datos y resultados que les avalen. Quizá sólo sea el deseo o el destello de que, por caprichos del destino, nuestra apuesta sea acertada.

Nos damos por satisfechos por haberlo intentado.

Por haber sido generosos con nuestro tiempo y con nuestro esfuerzo en brindar la oportunidad de que a los demás les pueda ir bien.  Nos gusta y nos hace sentir mejor que los demás puedan colmarse de esperanza por el hecho de compartir su camino con nosotros.

Siempre hemos apostado por el camino de la generosidad. Saber y poder compartir nuestra experiencia y nuestros conocimientos en reuniones, conversaciones personales o en nuestras queridas redes sociales nos colma de satisfacción. Somos conscientes de que con que llegue al menos a una persona, será suficiente para desencadenar un flujo de información y de futuras relaciones provechosas que en el futuro traerán consecuencias.

Por todo ello, seguimos invirtiendo nuestro tiempo en formación y en educación. Nunca debemos dejar de aprender. Lo que hoy sirve o vale, mañana es posible que ya no tenga sentido, no hay que bajar la guardia. Y al igual que nuestro ejemplo de hoy, es importante ayudar a los demás siempre que veamos que puede haber una esperanza de mejora o de proyección. Siempre debemos buscar el mejor camino para sacar el máximo partido a las oportunidades que se nos presentan o que se les presentan a nuestros clientes, compañeros o amigos.

Debemos intentarlo.

grandes oportunidades

Aquella pequeña ayuda que aquel inocente niño prestó al presidiario, generó la chispa de la esperanza para poder escapar y cambiar de vida. Pero, a pesar de no lograrlo, siempre se acordó de aquella acción y de aquel chico. Aunque él no pudo aprovechar su oportunidad, si estuvo en disposición de devolver el favor. Abrió su corazón, le garantizó un futuro y le brindó la oportunidad de poder alcanzar a Estella y de poder triunfar.

Todos debemos apoyar o tener la oportunidad de sentirnos apoyados o respaldados por nuestra labor. En esta pequeña agencia, a parte de estar involucrados en la actividad y el progreso de nuestros clientes, siempre hemos procurado apostar por aquellos que más difícil lo tenían y con el tiempo, aunque nuestra relación no funcionara, se han acordado de nuestro trabajo, de nuestra labor, de nuestro estilo.

Pensamos que nuestra audacia en un momento determinado puede ser clave en el inicio o en los puntos de inflexión que muchas empresas y clientes necesitan. A veces un leve “empujón” es un gran impulso para llegar al éxito.

Como dijo Victor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”.

¿Tienes valor?

Nosotros sí.

Jorge Jiménez Suárez