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Jul 28, 2016

Tu capacidad, tu versatilidad, tu profesionalidad.

– «Mark Twain, considerado como uno de los padres de la literatura americana. Escritor polifacético. Reportero, viajero, aventurero, minero y hasta piloto naviero, fueron algunas de sus ocupaciones. Sus obras más reconocidas fueron: Tom Sawyer, Príncipe y mendigo, Las aventuras de Huckleberry Finn o Un yanqui en la corte del Rey Arturo…» –

Quizá eran las clases más entretenidas de Lengua y Literatura de aquellos años de colegio. Nuestro profesor, persona muy pasional en su modo se sentir la profesión, narraba con emoción y admiración la vida de aquellos escritores o literatos relevantes de la asignatura. La compartía con nosotros de una manera especial, de una manera difícil de olvidar.

Nos transmitía su pasión.

A mí, al igual que a otros de mis compañeros, en cuanto decían la palabra mágica, polifacético, se me abrían los ojos de par en par y pocos eran los que se me olvidaban. Me parecían auténticos héroes. Saber hacer actividades de todo tipo, y bien, era algo que siempre ha estado al alcance de muy pocos. Y Mark Twain fue uno de los que recuerdo con gran cariño y admiración.

capacidad_versatilidad_profesionalidad

Tom Sawyer o Huckleberryfinn son lecturas y personajes típicos del verano. Más de uno de nosotros hemos tenido la oportunidad de leer sus aventuras e incluso verlas en el cine o la televisión. Personajes que gracias a su audacia y a su perseverancia conseguían siempre salir adelante en todo aquello que se proponían. Con muy pocos medios y con mucho entusiasmo, eran capaces de contagiarnos su pragmatismo, su alegría, su pasión…

… su versatilidad.

Sí, quizá en los tiempos que vivimos se habla más de versatilidad que del término polifacético. Y habitualmente lo vemos en personas que se ocupan de multitud de funciones dentro de su negocio, empresa o profesión. Funciones que en una gran organización o corporación se pueden delegar en equipos cualificados, pero que en empresas de tamaño más ajustado las deben realizar los mismos propietarios.

Desde aquí mi aplauso y mi reconocimiento a estas personas que cada día dan lo mejor de sí mismos para sacar adelante tantas pequeñas empresas. Sin duda son:

Incansables profesionales, con una gran capacidad.

Si echamos la vista atrás nos damos cuenta de la cantidad de cosas hemos hecho hasta ahora y hasta donde hemos llegado siendo una pequeña agencia. Todo se ha hecho desde aquí, eso sí, contando con nuestro mejor equipo, con tantos y tantos colaboradores y proveedores con los que llevamos, en algunos casos, más de 15 años de relación profesional.

Gracias al apoyo de todos ellos y todos vosotros, esta aventura llamada hgm Marketing se ha sostenido durante todos estos años. Quizá, como dijimos la semana pasada, realizaremos un cambio o un cierre definitivo. Son muchos años de esfuerzo y poca recompensa. Al final, aunque nos apasione lo que hacemos, debemos ser prácticos, debemos asegurar que podemos vivir de nuestra capacidad, de nuestra profesionalidad o de nuestra versatilidad. Y a día de hoy, son muchas los factores internos y externos que nos empujan a meditar este verano nuestro futuro.

Os mantendremos informados.

Como todos los cursos, hemos seguido aprendiendo, formándonos, para estar al día. Hemos asistido a los mejores eventos del año y os hemos transmitido nuestra experiencia a todos los que nos leéis, a todos los que nos seguís, a todos los que siempre estáis ahí.

Han vuelto a pasar 46 semanas con sus correspondientes entradas en este blog de los técnicos de marketing. Este año hemos mantenido la «hora Coca – cola light«, es decir las 11:30h, de todos los jueves del curso para poder compartir con vosotros nuestras ideas, impresiones y vivencias. Aquellos «trozos de vida» que adoptamos de nuestro admirado Stanley Bendelac, que nos dejó hace un año ya por estas fechas. Esperamos que hayáis pasado tan buen rato como el que hemos dedicado a escribir todo este tiempo.

Un año más, mil gracias a todos por estar ahí.

versatilidad

Desde que comencé mi carrera profesional, he realizado multitud de trabajos. He sido, repartidor de propaganda, repartidor de cestas de Navidad, profesor particular, encuestador, camarero, cocinero, barman, dependiente, mensajero, administrativo de banca, comercial, jefe de tráfico, responsable de distribución, relaciones públicas, ejecutivo de cuentas, responsable de marketing, empresario… Y multitud de actividades más que a diario vas necesitando para hacer que tu empresa o tu negocio salga adelante.

Todos los días me acuerdo de todos aquellos autores, personajes o profesionales que dedican su esfuerzo en diversos campos. Siempre serán un ejemplo para mí y para todos los que nos sentimos identificados, aunque no tengamos el mismo éxito que ellos. Siempre serán motivo de admiración…

…por su capacidad, su profesionalidad y su versatilidad.

Como dijo Mark Twain:

«Actúa siempre con acierto. Esto tranquilizará a algunas personas y asombrará al resto.»

¿Acertaremos la próxima vez?

¡Feliz verano!

Jorge Jiménez Suárez

Jul 21, 2016

Tu empresa, panorama límite.

– «Unas reparaciones, un poco de cariño, un poco de imaginación y será fabulosa.» –

– «¡Vamos a pasarlo bomba arreglándola, ya verás!» – dijo Walter.

Anna tocaba en una orquesta de música clásica. Walter era abogado de grupos musicales. Eran felices y se querían. Vivían juntos en un apartamento en la ciudad hasta que deben marcharse y buscarse un nuevo hogar. Un buen día, un amigo de confianza, les ofrece una ganga, un auténtico chollo: una preciosa casa.

Lo que al principio les parece un proyecto ilusionante, se irá convirtiendo en una ruina. Nada es como esperaban, nada funciona correctamente, todo es un desastre. Sus esfuerzos por arreglarlo son en vano, lo que traerá como consecuencia, el hundimiento de sus sueños y de su vida en pareja.

A pesar de hacer todo lo posible, aquello se hundía sin remedio.

panorama

Por más empeño que ponían en arreglar aquella casa, más se ponía todo en su contra. Anna y Walter estaban al borde de la ruptura. El panorama al que se enfrentaban, a pesar de ser ilusionante en un principio, comenzaba a convertirse en una pesadilla. Casi no podían más. Y las personas que les podían ayudar ponían más voluntad que efectividad.

Habían llegado al límite.

Hace más de dos años, en Octubre de 2.013, con motivo de Halloween hablábamos de lo duro que podía ser la gestión de una empresa y de las personas que se encargaban de ello. En aquella entrada hablábamos de lo peligroso que era convivir y continuar un proyecto en constante «huida hacia adelante«. Quizá, como a los protagonistas del ejemplo de hoy, les ha pasado alguna vez.

Nosotros hemos seguido con nuestra línea de trabajo y nuestro estilo desde entonces, pero desgraciadamente, siempre hay circunstancias ajenas o externas que influyen en la actividad y en los resultados de la empresa. Lo que comienza con gran ilusión y muchas horas de esfuerzo y de trabajo, se convierten en auténticas penurias por motivos que no podemos controlar.

Son muchos los casos que habitualmente hacen daño a una empresa o a una agencia como la nuestra y que por vocación al cliente o por no perder una oportunidad, te ves arrastrado a un pozo sin fin del que difícilmente puedes salir.

Errores de los que debemos aprender y procurar evitar en el futuro.

Si entráramos a detallar casos de nuevos contactos o nuevas relaciones comerciales, entre otros, podríamos citar a aquellas empresas que contactan contigo, con las que te reúnes y te extraen las ideas para su proyecto y pasado un tiempo no vuelves a saber nada de ellos. O el caso de aquellos amigos o familiares que te ponen en contacto con otras empresas para echarte una mano y te atienden por educación para no volver a saber nada de ellos nunca más.

Como sangrantes son aquellas empresas que después de hacer todo el trabajo, al final, se lo dan a un amigo o conocido que les rebaja el presupuesto con todo hecho. O aquellas empresas que piden y piden y piden hasta que llegan a tu límite y no te queda más remedio que o tragar o tirar la toalla.

Pierdes en todos los casos.

Pero lo más doloroso son aquellas empresas o clientes que después de todo, no te pagan o se demoran tanto en el pago de tus servicios que te acabas ahogando en financiación. Y no vivimos en tiempos en los que los bancos ayuden mucho a las PYMES a financiarse. Al final, acabas saliendo a flote con la ayuda de los amigos de verdad y de tu familia. Y por supuesto con el apoyo de todos los que nos seguís desde hace tanto tiempo.

Tenemos la suerte de contar con vosotros.

 

ruina total

Anna y Walter, finalmente, terminarán de reconstruir su casa a un coste muy elevado. Pero el desgaste ha sido tan fuerte, que prefieren poner a la venta su nueva casa a continuar en ella. Prefieren llevarse la experiencia y el conocimiento. Prefieren compartirlo, pero de otra manera. Definitivamente, el proyecto había rebasado su límite.

Se suele decir que para lograr lo que quieres, primero debemos tener el valor de desprendernos de lo que no queremos. Quizá en esta pequeña agencia hemos pecado de ello por atender y satisfacer a todo tipo de clientes y compromisos. La experiencia nos dicta que lo mejor es trabajar con desconocidos y luego afianzar una relación de trabajo y confianza plena. Los contactos, salvo ocasiones puntuales, sólo son fuente de futuros problemas. No decimos esto a la ligera.

Quizá hemos llegado al límite y necesitamos un cambio.

O al menos un nuevo rumbo, un nuevo futuro. Y no es que podamos sentir que hayamos fracasado, todo lo contrario, quizá este proyecto esté agotado y necesite renovarse o dejarlo a un lado temporalmente. A pesar de los grandes sinsabores, este mundo «engancha» y nos gusta mucho más que el día que empezamos.

Como decía Wiston Churchill:

«El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo.»

Vamos a meditarlo.

¡Menudo panorama!

Jorge Jiménez Suárez

Jul 14, 2016

Tu confianza, tu fidelidad.

– «¿Crees que dos personas pueden vivir juntos toda una vida?» – Preguntó Lisa.

– «Nosotros llevamos mas de media vida juntos. ¿Tenemos algún problema?» – Contestó Peter.

– «No, no tenemos ningún problema». – Respondió ella.

Peter, empresario, padre y marido fiel, acababa de perder a su esposa Lisa después de una larga lucha contra el cáncer. Ella era una reconocida diseñadora de zapatos para una importante firma, lo cual le permitía viajar constantemente frecuentando las mejores pasarelas de moda del mundo.

Al revisar las pertenencias de Lisa, su hija, Abigail, le entrega un par de zapatos con una nota dentro muy especial. Este era el último encargo que le había dado Lisa a su hija para Peter. En ese momento, al inspeccionar su portátil y su teléfono móvil, Peter descubre que su amada esposa recibía e-mails y mensajes de un hombre que hasta ese momento era desconocido.

Al acceder a una de las carpetas de archivos de su portátil, después de innumerables intentos, encontrará todo tipo de documentos, fotografías y mensajes de la «otra vida» que llevaba su mujer. A partir de ese momento se lanzará a la búsqueda de Ralph, la persona que ha estado formando parte de la vida de su mujer sin que el lo supiera. Desde entonces su confianza en la memoria de su mujer se había quebrado y…

…no dejaría de sentir el dolor de haber sido engañado.

precio

– «¿Desearías tener la oportunidad de acostarte con otra mujer?» – Preguntó Lisa.

– «Es una elección, no una promesa» – Siguió.

– «Conoces a una persona, te enamoras, tienes la oportunidad…» – Continuó.

– «…Y luego, eliges.» – Finalizó.

Se habían enfrascado en esta profunda conversación al comienzo de aquella cena en Londres. Peter estaba algo descolocado, sorprendido. Pero hasta pasado el tiempo no entendería a qué venía todo aquello. Confiaba en la fidelidad de su esposa y…

…hasta ese momento no tenía motivos para sospechar.

A todos nos pasa que, en algún momento de nuestra vida, hemos pensado que las personas, los amigos, los clientes o nuestros seguidores, van a mantener siempre su fidelidad hacia nosotros. O al igual que nos pasa a nosotros cuando buscamos nuevos horizontes, nuevos intereses o nuevos proveedores para llevar a cabo nuestro trabajo o nuestros proyectos. O incluso, en una cosa tan habitual como es llenar nuestra cesta de la compra.

Quizá lo que tenemos es muy bueno, pero eso no impide que busquemos otras soluciones u otros caminos. Siempre debemos buscar lo mejor para nosotros y para nuestros intereses. Y lo mismo les puede pasar a nuestros clientes, compañeros o personas queridas, que pueden buscar o necesitar algo diferente a lo que nosotros les podemos dar u ofrecer. Aunque podamos llegar a pensar que somos lo mejor que tienen.

Gran error, siempre hay más.

Quizá, la diferencia esté en ser elegante o ecuánime. Esté en saber dar la oportunidad o dar un toque de aviso a los que tanto tiempo nos han acompañado, nos han apoyado o han confiado en nosotros. Hay que darles la oportunidad de que se adapten, de que puedan mejorar o de que intenten buscar otras alternativas. Con sinceridad.

No podemos permitirnos cortar la confianza, aunque sea por una buena causa, con todos los que nos rodean, nos siguen o creen en nosotros. No podemos dar la sensación de que cuando menos se lo esperan puedes fallar e incluso llegarles a engañar.

Si se rompe la confianza, algo se rompe para siempre.

Si siempre nos hemos mostrado como somos, si siempre nos hemos ganado la fidelidad de los que nos siguen, de los que trabajan con nosotros, de los que conviven con nosotros, ganándonos su confianza por ser claros, directos y honestos, no debemos tener la necesidad de confundir a nadie con lo que no somos o con lo que no hacemos. Volveremos a equivocarnos.

Y por supuesto, mucho menos tendremos que perseguir a aquellos que han podido seducir a nuestros clientes, a nuestra competencia, para saber cómo lo han hecho. Ya es tarde. Lo debíamos haber previsto con antelación. Sólo podremos aceptar la situación, adaptarnos y volver a posicionarnos.

Volver a nuestra esencia.

confianza

– «¿Te quiero, sabes? ¿Ya lo sabes, verdad?» – Preguntó de nuevo Lisa.

– «Si no te quisiera me iría…» –  Afirmó ella.

– «¿Te irías?» – Preguntó sorprendido Peter.

– «Sí, me iría, desnuda, sin nada, y empezar de cero» – Terminó Lisa.

Peter, pasado el tiempo, aunque dolido, acepta que Lisa necesitaba mas cosas en su vida, necesitaba algo diferente, necesitaba el amor de Ralph. Descubre que en aquella conversación, en aquel restaurante, en aquella cena, Lisa comenzaba a darle pistas de lo que realmente estaba pasando en su vida pero él no fue capaz de ver las cosas a tiempo. Él nunca tuvo razones visibles para perder su confianza en ella.

Vivía en la falsa felicidad que te concede la ignorancia.

A pesar de mantener unas excelentes relaciones profesionales con nuestros clientes, a pesar de habernos ganado sobradamente su confianza y su fidelidad, nunca debemos bajar la guardia. Debemos estar muy atentos a los cambios y adaptarnos rápidamente a las tendencias y al entorno cambiante. No podemos cometer el error de no mantenernos cerca de ellos y perder el más mínimo contacto. Y por supuesto no podemos vivir ajenos a ello, no podemos perder la perspectiva ni la visión. Si esto sucediera, podríamos perder mucho más de lo que pensamos.

Como dice Harlan Coben: «La confianza es así. La puedes romper por un buen motivo, pero permanece rota.»

¿Empezar de cero?

¡Confía en nosotros!

Jorge Jiménez Suárez

Jul 7, 2016

Tu preparación, tu salvación, tu futuro.

-«Nadie habría creído, en los primeros años del siglo XXI, que nuestro mundo estaba siendo vigilado por inteligencias superiores a la nuestra. Y que, mientras los hombres atendían a sus diversos asuntos, éstas, les observaban y estudiaban, del mismo modo que un hombre puede escudriñar con un microscopio las criaturas que pululan y se multiplican en una gota de agua…»

La humanidad se hallaba en peligro. Los hombres habían sido atacados por habitantes de otros mundos, por alienígenas, por extraterrestres. Sus naves ya estaban preparadas bajo tierra desde hacía mucho tiempo. Era un plan preconcebido, con mucha antelación. Y para ellos era el momento de ejecutarlo.

Ray, vivía en New Jersey, estaba divorciado y tenía a sus hijos Rachel y Robbie con él, «disfrutando» del fin de semana cuando se produjo el ataque. Sus vidas corren peligro. Ray lo sabe y debe hacer algo para poder sobrevivir y mantener a salvo a sus hijos. Aunque la situación le sobrepase, no dejará que los invasores, ni el resto de la humanidad, se interponga en su camino. Aunque sus hijos dudan de su capacidad, no les queda más remedio que seguirle. Porque…

…se acababa de desatar: La guerra de los mundos.

tu preparación tu salvación

Para un operario de grúas del puerto, al igual que en otras ocasiones de su vida, este nuevo escenario le venía muy grande. Estaban amenazados y tenía que afrontar la situación con sus escasos recursos. Ray estaba atrapado, estaba entre la espada y la pared.

Por un lado, los invasores los perseguían sin descanso para acabar con ellos. Por otro, la falta de confianza que mostraban sus hijos por la manera de actuar de su padre no le ayudaban mucho a centrarse. Además tenía que contar con la amenaza constante de los otros supervivientes ávidos de obtener de ellos todo lo que les pudiera servir para salvarse. Y por otro lado, el temor a enfrentarse a su ex-mujer y demostrarla que había vuelto a fallar.

Debía confiar en si mismo y seguir adelante.

Cuando, inicialmente, nos enfrentamos a nuevos escenarios, nuevos proyectos o nuevos imprevistos, siempre tenemos ese pequeño momento inicial de duda. Podremos cometer el error de pensar en que somos incapaces de poder llevarlo a cabo. Y lo que es peor, transmitir a los que nos rodean esa impresión y que puedan dudar de nuestra capacidad.

En muchos casos, nos servirá de ayuda echar la vista atrás y recordar todo lo que hemos hecho hasta ahora. Nuestros aciertos, nuestros errores, qué hicimos, por qué, cuántas veces, cómo… Así seremos conscientes de que no es tan complicado como pensamos y que a lo mejor sólo necesitamos realizar algo nuevo que no hemos realizado antes pero que está en nosotros poder conseguirlo. Entonces es cuando nos daremos cuenta de que…

…tenemos mejor preparación de lo que pensamos.

¿Pero, por qué dudamos tanto de nosotros mismos? Quizá el equipo o las personas que nos rodean no son realmente un apoyo y sí un lastre. Quizá este tipo de situaciones nos haga plantearnos nuestra relación personal o profesional con ellos. Incluso a cambiar de equipo, trabajo o amigos.

¿Por qué solemos buscar fuera la solución a algo que sabemos que está en nosotros, a nuestro alcance o de nuestra mano? En muchas organizaciones tienen departamentos llenos de personas que lo que hacen es contratar a otras empresas o agencias. ¿No saben hacerlo ellos? ¿Para que están allí todo el día? ¿No son capaces de hacerlo ellos? ¿No confían en sus propia acciones?

Es curioso, pero muchas veces nos tenemos que enfrentar a departamentos enteros donde se colabora poco con las personas que han sido reclamadas para solucionar los problemas que no «pueden» solventar internamente. Además de observar todo con ojos muy críticos, siempre tienen preparado algo para sorprenderte y que tengas que reconocer que ellos tienen el control. Es una auténtica pérdida de tiempo.

Nosotros siempre hemos apostado por hacer lo que nos piden: asesorar, planificar, actuar. Y no para sustituir y duplicar los presupuestos de marketing de una empresa. Pero los tiempos siguen cambiando, y las tendencias evolucionando, por lo que, en todo caso, para mantener la confianza que depositan en nuestra labor…

…debemos interactuar con el entorno para visionar el futuro.

preparacion

-«…tras fracasar las armas y los recursos del hombre, fueron reducidos, destruidos, por las criaturas mas diminutas que Dios, en su sabiduría, puso sobre la tierra. Mil millones de muertes hicieron al hombre acreedor de su inmunidad, al derecho a sobrevivir, entre los infinitos organismos de este planeta. Y ese derecho es nuestro ante todo adversario. Pues el hombre no vive, ni muere, en vano».

Ray pudo hacer como los demás, salir a luchar y a pelear por sus compatriotas, por sus amigos, por la humanidad. Sabía perfectamente lo que sucedía a su alrededor, tenía identificado el problema y como combatirlo. Pero tenía una responsabilidad, no podía cometer un error, en esto no podía fallar, tenía que proteger a sus hijos, a su familia, a los suyos. Y contra todo pronóstico, lo cumplió.

A pesar de las dificultades que surjan debemos vislumbrar todo lo que nos espera al afrontar nuevos retos o nuevas aventuras profesionales. Si nos dejáramos llevar por los nervios, si perdiéramos la calma, nuestros clientes nunca confiarían en nuestro trabajo. El camino a seguir dependerá mucho de nuestra experiencia, de la investigación y del análisis que realicemos. Siempre, siempre, nos daremos cuenta de que tenemos la preparación suficiente para llevarlo a cabo con éxito.

Como dijo Hipatia: «Comprender las cosas que nos rodean es la mejor preparación para comprender las cosas que hay mas allá.»

¿Estás preparado?

¡Vayamos lejos!

Jorge Jiménez Suárez