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Oct 28, 2016

Lo que somos, lo que queremos.

– “¿De qué sirve una idea si sólo está aquí?” – Preguntó señalando a su cabeza.

– “Se puede ser un artista sin pintar nunca” – Respondió Bart.

– “Esa es mi definición de un cobarde” – Afirmó Liz.

Las palabras quedaron en el aire por un instante.

Art era el dueño de una galería de poca monta. Tenía muchas deudas y tenía que recurrir a pequeñas estafas para poder salir adelante esperando a tener un golpe de suerte. Un día conoce a Betty una mujer guapa y rica, que, rápidamente, se enamora de él y le convence para que se casen.

Su golpe de suerte ha llegado. Gracias a ella ya no tendrá que preocuparse por el dinero. Pero, al mismo tiempo conoce a Liz, la atractiva hermana de Betty, de la que se enamorará irremediablemente. Para poder estar con ambas creará un engaño más, creará a su hermano gemelo Bart. Art está con Betty y Bart con Liz.

La situación es ideal para él, pero…

…dos, eran demasiado.

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Poco a poco Art se dará cuenta. Mantener dos personalidades da mucho trabajo y es muy peligroso. También descubre que cada vez se aleja de más de Betty y se acerca mas a Liz. Descubre que con Liz se siente diferente, descubre que se siente mejor, y descubre que ella es capaz de sacar todo lo mejor que él lleva dentro. Gracias a sus sentimientos por Liz ha descubierto que…

…sabe realmente quién es y lo que quiere hacer.

No es difícil, que cualquiera de nosotros, tenga un momento de duda en su vida por saber cómo somos. Y más aún, a pesar de tener unos cuantos años, lo que queremos ser o hacer. Cuando eres joven todo el mundo te pregunta lo que quieres ser de mayor. Muchos lo tienen claro, pero muy pocos consiguen ser lo que anhelaban.

Lo mismo nos sucede cuando trabajamos en una empresa y nos preguntan hasta dónde queremos llegar. O, si tienes tu propia empresa, te cuestionas cuáles son los objetivos o hasta dónde te va a llevar tu actividad. ¿Realmente lo sabemos o nos dejamos llevar por una idea general de hacerlo todo bien y llegar lo más alto posible? ¿Nos mantenemos realizando nuestro trabajo a la espera de un golpe de suerte que mejore nuestra situación?

Debemos enfrentarnos a la realidad.

No podemos trabajar con nuestros clientes si no saben realmente quiénes somos, ni en qué les podemos ayudar. Aunque cada cliente nos demande por determinado producto o servicio, debemos seguir fieles a nuestro trabajo y a todas las facetas que cultivamos. Como ya dijimos en una ocasión anterior, si se muestra, hay que contarlo.

Eso no quiere decir que tengamos varias caras o varias personalidades o varios roles. No, porque nuestro estilo de trabajo siempre es el mismo dependiendo de la disciplina o el sector de actividad que cubramos. Nos gusta lo que hacemos y podemos abarcar muchos campos al mismo nivel de calidad.

Y queremos compartirlo contigo.

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-“¿Te estás volviendo loco, verdad?” – Le preguntó Liz.

– “Desde el momento en que te ví.” – Contestó Art.

– “Eso mismo me dijo Art… ¿O fue Bart?” – Dándole la espalda.

– “Sólo dime: ¿quién quieres que sea?” – Preguntó de nuevo Art.

Tras el rechazo de Betty en el altar, pasado un tiempo, Art y Liz tuvieron su oportunidad. Art enmendó su error, se disculpó y fue sincero consigo mismo, con Liz y con los demás. Ya sabía lo que él sería a partir de ahora y a quien querría tener a su lado.

Como hemos dicho en ocasiones anteriores, lo auténtico convence, lo auténtico vende. Por lo que debemos enfrentarnos a nuestra vida y a nuestra profesión sin máscaras, sin engaños, sin mentiras, sin dobleces. Porque si sabemos lo que somos, si mostramos nuestra identidad, será más fácil luchar y obtener lo que queremos.

Y lo que queremos, es seguir disfrutando de lo que hacemos.

Como dijo Eleanor Roosevelt: “De una manera u otra aprendemos quienes somos realmente, y luego vivimos con esa decisión.” 

¿Quiénes somos?

¡Lo que queremos!

Jorge Jiménez Suárez

Oct 21, 2016

Atiende a tu cliente, evalúa a tu equipo.

Pensaba que era mejor actor.

No era un cliente tan misterioso como yo pensaba.

Y al final siempre me acababan pillando.

Fueron varias las ocasiones que tuve que realizar este tipo de técnica de marketing. En todas ellas me tocaba ser un cliente diferente: unas veces era simpático, otras borde, unas muy pesado, algunas… simplón, muchas de preguntón, menos de dubitativo y siempre de ignorante. Sinceramente, pienso que en poco tiempo el dependiente se daba cuenta de que no iba a comprar y dejaba de prestarme atención. Por lo que rápidamente cambiaba mi rol y conseguía mantener su atención para lograr mi objetivo.

Era una buena técnica de investigación comercial.

No he vuelto a tener una experiencia como, “cliente misterioso”, como trabajo de campo desde que abandoné aquella agencia en la que trabajé hace diez años. Supongo que este tipo de acciones seguirá empleándose en bastantes negocios cuya actividad principal esté centrada en la atención al público permanentemente en el punto de venta.

Para la elaboración de este tipo de campañas internas, había que tener mucho tacto y cuidar en exceso los detalles, los lugares o centros a estudiar, las hora de visita, los incentivos a los empleados, la ropa, el rol…

…sobre todo si se iba a analizar a la competencia…

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Actualmente, estas labores de investigación comercial se pueden realizar también a través de los canales de comunicación e interactuación de los que ponen las empresas a disposición de sus clientes. Las redes sociales son un claro ejemplo.

Es cierto que si se utilizan correctamente pueden ser muy beneficiosas para el cliente y la empresa. Pero tristemente, nuestra experiencia nos demuestra, que las redes sociales e internet se han convertido más en un canal de quejas que un medio de comunicación de doble vía. Que es lo que debía ser. Las redes sociales….

…nos deben ayudar a conocer a nuestros clientes.

A diario nos encontramos con todo tipo de reacciones como consecuencia de los sucesos que se publican en los medios de comunicación, en sus webs y en sus perfiles en redes sociales. Podemos encontrar a personas con signos evidentes de enfado, con malas contestaciones, con insultos e incluso nos encontramos con clientes que abusan de las redes sociales para intentar menospreciar o ningunear a las empresas o a los empleados de las mismas, siempre aduciendo a una mala atención recibida o a una mala experiencia se compra o servicio.

Valga de ejemplo el bochornoso incidente del ex-cantante de El último de la Fila el pasado verano con un camarero de Balearia. La reacción de la empresa fue correcta, pero ambigua. Esperemos que este tipo de situaciones no se vuelvan a repetir.

La investigación comercial a través de estas técnicas deben servir para unir al cliente y a la empresa firmemente. Cuando otras empresas ven ese lazo de unión entre cliente y empresa, sienten la necesidad de mantener ese tipo de relación con quien le atiende bien. Sin importar su tamaño o su envergadura. Pensemos que:

“No hay cliente pequeño, ni trabajo menor.”

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El cliente es el principal activo de la empresa y los empleados de las mismas son los encargados de gestionar su atención. Al igual que son la imagen de la empresa, deben procurar que los clientes tengan a su alcance todo aquello que les pueda proporcionar una buena experiencia con la marca. Cuidar, formar y vigilar a tu equipo o tu personal, será garantía de buena atención al cliente.

Si por algo nos hemos distinguido siempre en esta pequeña agencia, ha sido por atender a todos los clientes por igual. Siempre hemos estado en contra de la mala atención o el mal trato al cliente. Jamás haremos un mal trabajo conscientemente a un cliente. Siempre que hemos cometido errores los hemos subsanado, costara lo que costara. Y por supuesto, lo que nunca haremos es engañar a un cliente, o mucho peor, mal aconsejarlo para que realice una mala acción. Eso sería muy poco profesional.

Como se suele decir: “La calidad de tu servicio, depende de la calidad de tu personal”.

¿Necesitas una buena atención?

¡Confía en nosotros!

Jorge Jiménez Suárez

Oct 16, 2016

Tu avance, tu descubrimiento, tu diferenciación.

– “Mira.” – Le dijo a su hijo.

– “Ahora ya ha desaparecido la mitad del casco” – Contestó el niño.

– ” Bien. ¿Y ahora?” – Volvió a preguntar Cristóbal.

– “Ahora sólo veo el mástil” – Afirmó el niño.

– “Cierra los ojos y no hagas trampa, te vigilo.” –

– “Ábrelos cuando yo te diga. Ya” – Le indicó de nuevo.

-“¡No está! ¡Ha desaparecido!”- Exclamó el niño asombrado.

-“¿Y eso qué te dice?” – Le preguntó su padre.

El niño lo miró pensativo. Pero no dijo nada.

-“Es redonda, como esto.” – Señalando una naranja.

-“Una esfera” – Riéndose Colón.

Cristóbal Colón sostenía que había un tercer camino para llegar a los territorios asiáticos ricos en especias y oro. El primero consistía en bordear el continente africano y se tardaba, al menos, un año. El segundo consistía en atravesar el Imperio Otomano, algo imposible para los cristianos de la época. Y el tercero era navegar hacia Occidente, hacia el Oeste, atravesando el océano ya que sabía, presentía, deseaba, que la tierra no fuera plana, sino redonda.

Así que, lo único que tenía que hacer, era dar una “pequeña vuelta“. Gracias al apoyo de muchos eruditos, monjes y por supuesto, de los Reyes Católicos, pudo aventurarse en encontrar “las indias” cruzando por donde nadie jamás lo había hecho: atravesando el océano Atlántico. Y con tres carabelas, junto a muchos valientes…

…marchó en busca de lo desconocido, el nuevo mundo.

avance

Cristóbal Colón tenía una ilusión, tenía un  proyecto y en contra de todo pronóstico lo llevó a cabo. Él nos enseñó que si vemos las cosas de manera diferente, podemos ser capaces de entender muchas más cosas, o al menos, cosas que antes no entendíamos. Él nos enseño a que se puede producir un gran avance diferenciándonos de los demás utilizando otras vías u otros caminos.

Debemos buscar nuestro nuevo espacio.

La semana pasada con la festividad de la Fiesta Nacional, entramos de lleno en el otoño. Como buen día de El Pilar, llovió y se produjo la vuelta al frío. Ya nos hemos metido de lleno en la rutina anual: trabajo, colegio, universidad o instituto, que nos llevará a un ritmo trepidante hasta la Navidad y el final de año.

Como todos los años, las empresas del sector se han preparado a conciencia para mostrarnos todo lo que nos pueden ofrecer en esta temporada. Sabedores de ello, tuvimos la oportunidad de asistir al Road Show de las empresas del regalo publicitario y promocional el pasado mes de Septiembre. Así como al cPrint, feria de las artes gráficas el pasado 6 de Octubre.

En ambas, a pesar de moverse en el ámbito offline, tuvimos la oportunidad de apreciar multitud de cambios e innovaciones derivadas de la aplicación de técnicas digitales. Empresas de servicios offline que han realizado un gran avance, un gran descubrimiento, su transformación digital.

Vimos como muchas empresas han sabido reinventarse y contar de otra manera a qué se dedican. Mostrándonos su calidad como nunca antes la habíamos visto o como nunca la hubiéramos imaginado si no nos la muestran. Ellos han abierto su mente, nosotros debemos hacerlo también. La era digital ha generado en todos nosotros un gran avance.

Es hora de contar las cosas con otro estilo, es hora de mostrar lo que llevamos dentro que hasta ahora no hemos podido demostrar. Nos metemos de lleno en los próximos eventos de Octubre y Noviembre.

Objetivo: diferenciarse y generar un avance.

descubrimiento

La expedición de Cristóbal Colón llegó al nuevo mundo, aunque no fue fácil. Tuvo que realizar varios viajes y no obtuvo el reconocimiento que cabría esperar. Aún así no dejaría de intentarlo todos los años de su vida, no se contentó con lo que ya se conocía hasta entonces. Quería saber más, necesitaba conocer más y deseaba compartirlo. Su reconocimiento, como con muchos grandes hombres de la historia, llegaría más tarde, en siglos posteriores.

Muchas veces buscamos nuevas soluciones a problemas o necesidades que simplemente requieren un trato diferente. Una nueva perspectiva. Algo que transmita confianza y sea de utilidad. Esperamos que cuando aportemos una visión diferente a nuestros clientes no seamos como los demás y que de verdad lo aprecien. Esperamos que para ellos sea un nuevo descubrimiento, un nuevo avance, su diferenciación.

Como dijo Séneca: “Ningún descubrimiento se haría ya, si nos contentáramos con lo que sabemos.”

¿Quieres diferenciarte?

¡Sigamos con nuestro avance!

Jorge Jiménez Suárez

Oct 11, 2016

Tu fracaso, tu futuro éxito.

– “¿Cómo? ¿Qué piensan qué?” –  le preguntó con sorpresa.

– “Bueno, la opinión general es que no encajas con el nuevo programa, que eres…” – Dijo George.

– “¿Qué intentas decirme?” – Preguntó de nuevo Graham.

– “No te lo han dado Graham. No serás tú.” – Le confirmó George.

– “¿Me estás tomando el pelo?” – Graham con enfado.

– “Lo siento Graham.” – Le dijo George agachando la cabeza.

Graham Marshall era un alto ejecutivo de una poderosa agencia de publicidad de la Avenida Madison de New York. Siempre había anhelado suceder a George en el puesto de director cuando este se jubilara. Pero, para su sorpresa le dan el puesto a Robert, otro directivo más joven, con menos experiencia, pero que está más familiarizado con el proceso de informatización de la empresa.

Ese mismo día, volviendo a su casa tendrá un desagradable encuentro con un desenlace inesperado. Gracias a ello descubrirá la manera de eliminar todos los obstáculos que le impiden ascender y mejorar en su vida. Rápidamente descubrirá que su método da resultados. Había cambiado de rumbo.

Era más feliz, había tomado las riendas de su destino.

– “Graham, te perdono por tu fracaso” – Le dijo Lesli a modo de despedida.

Una risa interior le colmaba su decepción. Acabaría con ella.

Sí, Graham había fracasado. Pero había descubierto lo que podía garantizarle el éxito futuro. Estaba lanzado, había aprendido a esconder su verdadero interior. A partir de entonces todo sería cuestión de chasquear los dedos y… ¡Abracadabra! El camino estaría despejado. Triunfaría en su empresa y en su vida. A los demás no les quedaría más remedio que reconocerlo y darle todo aquello que el pensaba se merecía. Si no…

¿Es este el camino correcto?

Hace dos semanas tenía la oportunidad de leer un artículo en el que vaticinaban una tormenta perfecta en el futuro laboral de España y que nos afectará a todos nosotros en pocos años. Afirmaban que unos 7 millones de puestos de trabajo se destruirían en algo más de cuatro años. Me quedé preocupado, la verdad. Si es cierto, ¿sabremos afrontarlo? ¿Tendremos capacidad de respuesta?

Si nos fijamos en lo que sucede a nuestro al rededor desde el comienzo de la crisis económica, en todo lo que hemos pasado desde entonces y en todo lo que nos queda aún, podríamos ver el futuro con más esperanza de lo que nos cuentan. Todos, sin excepción, hemos pasado por un proceso de reinvención, de renacimiento, de transformación.

Pero a pesar de estos esfuerzos, en muchas empresas, como es lógico, lo que más se valora es el coste de personal. Todos los días conocemos noticias de prejubilaciones, despidos o expedientes de regulación de empleo, los famosos ERE´s. En su mayoría, esas personas que son privadas o incentivadas por finalizar su relación laboral superan los cincuenta años. Muchas personas pueden pensar que hacerlo con personas de esa edad reducirá mucho su coste empresarial. Es más, en muchos casos simplemente será el resultado de unos cálculos de costes introducidos en un programa contable.

A pesar de dar las cifras exactas, se equivocan.

Salvo en contados casos, que todos los integrantes de las empresas o administraciones conocen, las personas de esa edad cuentan con una visión, una experiencia y unos conocimientos que sumados a la responsabilidad que tienen como personas hacen que sean mucho más difíciles y costosos de reemplazar de lo que en un principio se pudiera calcular. La mayoría son personas que con el tiempo han sabido adaptarse, mejorar, reinventarse y ser capaces de dar lo mejor de si mismos para su empresa. Han luchado en mil batallas y saben lo que hay que hacer sin que nadie se lo diga.

Aunque también es cierto que habrá puestos de trabajo que sean obsoletos y se conviertan en innecesarios, también habrá que aceptar como un fracaso que no se hayan integrado o se hayan formado para estar en la línea de lo que demandan los clientes y evolucionar como lo hacen miles de corporaciones actualmente. Para que esto no ocurra, debemos animar a nuestros equipos a que se regeneren, se renueven, se reinventen. Hay que decirles que, aunque cueste…

…es el momento de escalar de nuevo.

exito

Graham, finalmente, limpió su camino de obstáculos y logro alcanzar su objetivo. Desde luego, eliminar a tus contrincantes y deshacerte de todo aquello que te molesta, no es el mejor camino o la mejor solución. Y aunque pueda ponerse como ejemplo de desahogo no fue lo más correcto. Aunque a él le sirviera.

Deshaciéndonos de los veteranos de nuestros equipos, de nuestras empresas o administraciones, quizá podamos conseguir una reducción de costes de nuestra cuenta de resultados. Pero perderemos mucha efectividad en nuestras acciones, perderemos la visión real de lo que necesitamos, perderemos parte de nuestra esencia, perderemos nuestra identidad. No podemos dejar que toda esa experiencia y todo ese talento se eche a perder. Si lo hacemos, será un verdadero fracaso.

Como dijo Henry Ford: “El único verdadero fracaso es aquel del que no aprendemos nada”.

¿Lo intentamos de nuevo?

¡Aprendamos ello!

Jorge Jiménez Suárez