26 Sep, 2014

Adaptarse, paso firme.

– “¡Quitaos las camisetas!”-

Y una nueva queja no se hizo esperar:

– “Pero Sargento, hoy sí que son iguales”- dijo un soldado.

– “¿Iguales que la mía?” – le contestó.

– “¿Cómo podíamos saber qué camiseta…?” –

– “¡Tienes que improvisar, que vencer, que adaptarte…!” –

Era uno de los primeros días con aquellos chicos. El sargento Tom Highway, veterano de guerra en Vietnam y Corea, había sido el designado para llevar a cabo la difícil misión de instruir a un grupo de novatos desmotivados e indisciplinados.

El objetivo: convertirlos en auténticos marines.

Aunque la tarea no iba a ser fácil…

Recurriendo a su firmeza, su experiencia y sus mensajes de aliento, no tenía duda que su esfuerzo, daría sus frutos. Con su fama de duro y bajo su mando, la sección de reconocimiento llegaría ser una de las mejores del ejército de los EE.UU.

Improvisar, vencer, adaptarse

La presencia y el estilo de Tom en un principio supuso para estos chicos de la marina norteamericana un rechazo frontal a sus obligaciones. Incluso se convirtió en una tortura para algunos. Realmente, hasta ese momento, nadie les había informado correctamente de lo que suponía estar allí, en un campo de instrucción, en un futuro campo de batalla, en un próximo escenario bélico.

Quizá los modos y los métodos del Sargento Highway no fueran los más adecuados.

Pero sí los más efectivos.

¿Sería mas efectivo si alguien nos mostrara la realidad de aquello a lo que nos enfrentamos?

¿Cuántas veces acometemos un trabajo desmotivados por desconocimiento de y no saber cómo hacerlo?

¿Podemos realmente se eficaces ante los nuevos retos, las nuevas herramientas y las nuevas ideas?

Es cierto, cada día descubrimos nuevos caminos, nuevas formas de actuar, nuevas ideas, nuevas herramientas. Acciones que deben ampliar nuestras miras, crean nuevas fronteras y fijar un nuevo horizonte.

Por ello, para seguir dando un buen servicio al cliente, no debemos olvidar identificar las tendencias, saber anticiparnos y dar una respuesta eficiente. Saber aplicar nuestra continua formación y apoyarnos en nuestro equipo será, una vez más, la apuesta acertada.

Debemos tener una gran capacidad de adaptación.

La adaptación es una cualidad necesaria, no sólo para nuestro ámbito profesional, sino para toda nuestra vida. Saber sacar y explotar lo mejor de cada situación a la que nos enfrentemos nos hará ser merecedores de un alto grado de confianza.

Desde otro punto de vista, tampoco debemos olvidar lo importante que son aquellas personas que nos muestran el camino o aquellas que lideran un proyecto. Quizá tendremos una diferente para cada ocasión y deberemos hacer un gran esfuerzo para sacarlo a delante.

Quizá la versatilidad de nuestro trabajo haga que cada uno de ellos sea enfocado y gestionado de manera completamente diferente a lo que hacemos con otro trabajo o con otro procedimiento. En nosotros estará el saber manejar la corriente y entrar en simbiosis con cada situación.

Adaptarse

Finalmente, gracias a la transmisión de su experiencia y sus valores básicos, el sargento de Hierro, se hizo con el pelotón, “hizo piña” y logró que fueran reconocidos por su trabajo y su valor en el campo de batalla. Logró que con sus ideas, su código y su tradición, los nuevos marines pudieran incorporarse al equipo y aunar esfuerzos manteniendo una línea “adaptada” a todos. A su nueva realidad.

Una de las cualidades que los profesionales de marketing deben tener, es sin duda alguna, la capacidad de adaptación al cliente, a la campaña y a las personas que lideran el proyecto. De la agilidad con que este proceso de adaptación se produzca, dependerá en gran medida la consecución de objetivos y el éxito de la campaña.

Y como dice Shalman Rushdie: “Todas las ideas, incluso las sagradas, deben adaptarse a las nuevas realidades”.

Estamos inmersos en una nueva realidad.

¿Nos adaptamos?

Jorge Jiménez Suárez

 

 

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