10 Mar, 2016

Aprender, crecer, madurar.

– «¡Joder! Nos hemos dejado a Elías» – gritó Taylor viéndolo desde el helicóptero.

-» ¿Cómo? ¡Vuelve a bajar, vuelve a bajar!» – grito el teniente.

– «Serpiente 1 – 9 – 0 – 4, queda uno de los nuestros ahí abajo.» – 

– «Enviad refuerzos, enviad refuerzos» – dijo el piloto por radio.

Elías estaba solo. Le habían abandonado. Aún así, el instinto de supervivencia le obligaba a seguir corriendo y a intentar salvarse. Detrás suyo, un centenar de soldados del ejército vietnamita le perseguían y tiroteaban sin piedad. Pero a pesar de los innumerables esfuerzos de sus compañeros y del fuego de cobertura realizado desde los helicópteros, para que pudiera ser rescatado, no lo lograron.

Finalmente murió.

madurar

(Imagen: MGM)

Taylor, al igual que muchos otros, se había presentado voluntario para luchar por su país en la guerra de Vietnam. Lo que en un principio podía parecer una misión con honor, se va convirtiendo en una tremenda decepción. Desde el principio ve pocas cosas de lo que pensaba que sería aquello cuando se alistó.

Sus experiencias en el ejército le sirvieron para aprender, crecer y aumentar su visión de las cosas. Tuvo la oportunidad de descubrir que la guerra es un lugar en el que muchos se convierten en hombres y muchos otros dejan de ser considerados como tal.

Esta experiencia le sirvió para madurar.

Todos nosotros nos enfrentamos a nuestra particular guerra diaria. Dependiendo del ámbito, el momento o la situación, dedicamos nuestro tiempo a solventar todo tipo de situaciones en nuestro puesto de trabajo o en las obligaciones que debemos cumplir en nuestras respectivas familias.

Tanto en un ambiente como en otro, siempre son muchas las cosas que nos animan a empezar y son muchas otras las que vamos conociendo por el camino las que nos animan a seguir. La superación de las dificultades nos hacen crecer en nuestra experiencia y a saber gestionar mejor los recursos que tenemos a nuestro alcance.

También son muchas las decepciones. Sencillamente porque las personas que nos acompañaban no son realmente como pensábamos. O porque no habíamos previsto innumerables situaciones e imprevistos que nos han provocado muchos más disgustos que alegrías. Aunque de todas ellas, si continuamos adelante, aprendemos. Debemos seguir mirando hacia delante, pensando en el futuro. Como se suele decir, debemos…

«…pensar en el pasado para madurar

y pensar en el futuro para crecer…»

A lo largo de estos años la explosión digital ha ido dando paso a una serie de fases de adaptación y aprendizaje en todos nuestros ámbitos. Lo que en un principio era tratado con respeto y distancia, ahora se ha convertido en el uso con soltura, y a veces con descaro e imprudencia,   de muchas herramientas digitales por parte de muchos usuarios. Debemos darnos cuenta que el proceso de transformación digital se puso en marcha hace tiempo y que cada día vamos completando pequeñas pruebas y superando pequeños obstáculos gracias a las nuevas tecnologías aplicadas a nuestro ámbito personal y profesional.

Vamos poco a poco consiguiendo adaptarnos a los nuevos cambios. Podemos decir que cada día nos «licenciamos» en una nueva faceta. Vamos superando la dureza del rumbo escogido y el largo camino que aún nos queda por recorrer. Y en ese proceso iremos dejando muchas cosas que nos perjudican e incorporando nuevas que nos faciliten nuestra labor.

La actividad en internet, la planificación en redes sociales, las labores de community manager, la consolidación de nuestra imagen (branding) y el resto de acciones en la red, no son labores que se aprenden en un día. Se trabajan todos los días, se crece con ello, y con tiempo y mucho trabajo, se puede llegar a madurar en muchas de ellas. Son pocos los que lo han logrado. Pero los que trabajamos a diario con ello…

…debemos sentirnos orgullosos de nuestros logros.

crecer

Taylor, al conocer la verdad de lo que pasó con Elías decidió terminar con el culpable. Supo ver, con ojos críticos, lo que era importante y lo que era realmente realidad. Pudo ver lo que la verdad esconde en muchas personas que se suponen que están en tu propio bando, en tu mismo equipo. Para saber renunciar a ellas y compartir su experiencia con muchas otras que sí supieran valorarlo.

Por nuestra parte seguimos trabajando día a día con todas las innovaciones tecnológicas, procuramos probar todo aquello que podamos incorporar a nuestra experiencia prescindiendo de otras que puede que retrasen nuestra labor o ya no nos sirvan. Estos pequeños cambios hacen que nos mantengamos al día y podamos seguir siendo competitivos y seguir generando confianza. Para el correcto funcionamiento y la existencia de esta pequeña agencia así debe ser.

Como dijo Henri Bergson: «Existir es cambiar, cambiar es madurar, madurar es creación sin fin.»

¿Crecemos juntos?

¡Vamos a crear!

Jorge Jiménez Suárez

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