7 May, 2015

Avala tu reputación, genera confianza.

Llegó hasta su puerta y se presentó:

– “Me llamo Dutch Van Den Broek” –

– “¿De qué se trata?” – preguntó la señora Chandler.

– “Mi esposa iba en el vuelo en el que se estrelló su marido”- se explicó.

– “¿Y ha venido a pedirme algo?” – preguntó ella dejándolo pasar.

– “Ellos viajaban juntos… 3 A, 3 B… su marido, mi mujer… ¿Lo sabía?” –

….

Dutch era policía de asuntos internos, felizmente casado. Kay Chandler era una congresista republicana, casada y madre de una adolescente. Caprichos del destino, debido al accidente de avión en el que murieron sus respectivas parejas, ambos descubrirán cuál era la verdadera situación de sus respectivos matrimonios.

Una pareja, un vuelo, un billete, un destino, una llave… ¿Por qué?

Aún descubrirían algo más.

Confianza

Dolor, rabia, impotencia… son sentimientos que se agolpan en la mente de Dutch. Se pregunta en que falló a su esposa para que quisiera a otro. Se pregunta cuándo empezó todo. Vive atormentado. Ella, Kay, adopta una postura más fría, debe continuar al lado de su hija y afianzar su carrera política. Mantiene una imagen serena, pero la procesión va por dentro.

Es duro, pasado el tiempo, ver con otros ojos a la persona, que hasta hace bien poco, era una de las más importantes de tu vida. Una persona que hasta entonces le precede una excelente reputación personal y profesional. Pero un día, caprichos del destino, se destapan evidencias que cambian por completo esa imagen, y por supuesto, la confianza depositada en ella.

Tristemente, lo mismo que nos puede suceder en el ámbito personal suele ser algo más habitual con algunas marcas, servicios o clientes con los que trabajamos o interactuamos. Un día nos damos cuenta que no son lo que realmente pensábamos que eran. Teníamos una buena imagen, gozaban de una buena reputación frente a nosotros, generaban confianza.

Les creíamos.

Pero un simple hecho, una acción, una omisión, una duda, dan un vuelco a nuestra forma de pensar acerca de ellos. Algo muy común en las muy extendidas redes sociales con las que trabajamos e interactuamos a diario. Las famosas crisis de reputación de muchas marcas, que en su mayoría obedecen a “faltas de atención”, pero que bien gestionadas, pueden reforzar la imagen de marca de una empresa, producto o servicio.

reputación

Como ya comentamos la semana pasada, tuvimos la oportunidad de asistir, un año más a #HEMESIC 2015. En otra de sus grandes ponencias, Jordi Ballera, al introducirnos el los índices de estudio de la valoración de confianza en España, nos diferenció conceptos como reputación y confianza.

Para él, “la reputación es la idea que tienen otras personas de otra persona, de un producto o de una empresa.”

“La confianza es lo que esperan de ti.”

Nos ilustró con el caso del violinista, que avalado por su buena reputación, tuvo el contratiempo en un concierto que estaba dando, que, de las cuatro cuerdas del violín que estaba tocando, una se le rompiera. Él siguió tocando con tres cuerdas hasta el final del mismo. Y cuando acabó el concierto, le preguntaron que por qué no había cambiado el violín. Su respuesta fue clara: “tenía que tocar con lo que tenía, era lo que se esperaba de mi”.

También nos expuso que si en este momento, algún sector de nuestra economía podía presumir de generar confianza, eran todos aquellos que son más tecnológicos. Y que todas las empresas debíamos incorporar las nuevas tecnologías a nuestra actividad, para generar confianza y reescribir el relato competitivo de la empresa.

Todo esto encaminado a descubrir dos cosas:

1. La innovación es un paso más allá, a pesar de los recursos que tengamos.

2. La suma de la colaboración y la transparencia, generan confianza, generan beneficio.

  confianza 2

Kay y Dutch, finalmente, descubrirán la verdad. Sabedores de la reputación de sus respectivas parejas, no llegaron a cuestionar la confianza que depositaban en ellos. La decepción, el dolor y la rabia generó una nueva relación de confianza entre ellos. Fueron capaces de adaptarse a su nueva situación, creando una nueva relación beneficiosa para los dos.

Es importante gozar de una buena reputación. Pero no sólo debemos quedarnos ahí, debemos fructificarla en la generación de la confianza necesaria para que las personas, empresas, clientes o profesionales con los que trabajamos, convivimos y atendemos puedan mantener con nosotros una relación sincera y duradera.

Si sólo nos preocupamos por “el que dirán de nosotros”, por nuestra reputación, perderemos la oportunidad de hacer que crean en nosotros, que confíen en nosotros. Está en juego, no solo nuestra imagen sino también nuestro trabajo, nuestra continuidad, nuestro futuro.

Como dijo Napoleón:

“El que sólo practica la virtud para conquistar una gran reputación está muy cerca de caer en el vicio”

Avala tu reputación, genera confianza.

Jorge Jiménez Suárez

6 Comentarios

Deja un comentario