23 Jun, 2016

Buenas personas, mejor equipo, trabajo óptimo.

Y cuando parecía que era Willian el merecedor de aquel delicioso trozo de brownie…

-«¡Eh! ¡Esperad! ¿Y yo qué? – Protestó Anna.

-«Perdona. ¿Crees que te mereces el brownie?» – Dijo Max.

-«Por lo menos lo intentaré.»- Contestó ella.

-«Pues tendrás que demostrarlo, este brownie está muy, muy bueno. Y pienso luchar por él.»

Allí estaba Ana, como una más, disfrutando de una agradable velada. Compartiendo hasta el último trozo de brownie. Había sido su primera cita con William y le había tocado contar sus «tristezas» para que su «historia» fuera reconocida y merecedora de tan preciado premio.

William era el dueño de una tienda de libros y guías turísticas en el barrio de Notting Hill de Londres. En apariencia, llevando una vida cómoda, tranquila y sencilla. Un día, entró a su tienda Anna Scott, una conocida actriz de Hollywood. A pesar de no reconocerla, se enamoró de ella. Pero poder acceder a ella se convirtió en una dura tarea para William. Era muy difícil competir con todo lo que tiene a su alcance una persona como ella: éxito, dinero, reputación.

Curiosamente, Anna, se siente atraída por William y por todo lo que le rodea. Disfruta visitando el piso que comparte con el divertido Spike, o con Honey, la hermana de William o sus amigos: Bella, Max o Bernie.  La paz, la tranquilidad, la serenidad, el anonimato, son cosas que no tiene habitualmente, y la atraen.

A pesar de ser dos personas que provenían de mundos tan opuestos, tan diferentes, se buscaban, se necesitaban, se atraían.

¿Pero, serían capaces de estar juntos?

buenas personas

(Imagen de Notting Hill – Universal Pictures)

William, con las únicas armas que podía contar, eran su manera de ser, su personalidad, su equilibrio y su sinceridad. Anna lo tenía todo, pero no tenía nada. No tenía vida, no tenía una pareja estable. Y no podía disfrutar de ello sin que saliera constantemente en los medios de comunicación.

Ambos necesitaban tiempo para adaptarse a los cambios.

Realmente, es difícil encontrar un punto de equilibrio para una situación como esta. Más de una vez nos hemos enfrentado a retos profesionales en los que nos ha costado mucho tiempo poder acercar posturas y lograr un entendimiento con nuestros clientes.

Quizá los proyectos actuales, las campañas digitales, se han convertido en un mundo complejo. La distancia entre las posturas enfrentadas hacen que se necesite un gran esfuerzo para llegar a un término medio. Hemos coincidido, hemos hablado, hemos aportado nuestra opinión al respecto, pero la situación, aunque hay muchas ganas de entenderse, cuesta que fructifique.

Con el tiempo, después de varios encuentros, vamos creando un camino, un ruta, una vía de entendimiento. Nos vamos conociendo. Y al igual que en las relaciones personales, vamos introduciéndonos en el papel del otro, se produce esa empatía necesaria para poder trabajar en común. Vamos conociendo todo lo que hay dentro de su organización, de su corporación. Y lo más importante, vamos conociendo a las personas que la conforman, vamos conociendo a las personas que forman su equipo.

Nos encontraremos con personas muy válidas y otras muchas que no valen, pero que, curiosamente, son muy necesarias en las empresas. Aún así, habrá que congeniar con todos y hacer equipo. Pero teniendo claro cuales serán tus objetivos y cuales serán tus personas de confianza.

Por otro lado, tampoco debemos dejarnos llevar por la imagen que nos tomamos de una persona antes de conocerla. Como en el ejemplo de hoy, nuestra protagonista no es tan feliz ni está tan satisfecha con su vida como aparenta. Tampoco la vida de nuestro protagonista masculino es tan fácil como parece.

Al fin y al cabo, habrá que hacer todo lo posible para llegar a acuerdos y hacer lo mejor para el equipo. Mi madre siempre decía aquello:

«Si quieres ser bueno en algo, rodéate de las mejores personas».

buen trabajo

Anna, finalmente, era una chica que necesitaba que la quisieran, y que la quisiera William. Ambos, habían hecho todo lo posible por estar juntos. A pesar de sus grandes diferencias, se habían puesto uno a disposición del otro. Llegaron a un acuerdo, lo habían conseguido, estarían juntos. Pero no debemos olvidar a sus excelentes compañeros de reparto, compañeros de trabajo, a sus amigos, esos personas que trabajan y te apoyan en la sombra y que hacen que el resultado final sea el correcto, sea el mejor, sea el óptimo.

Para nosotros es importante mostrar siempre interés por las necesidades de nuestros clientes. Nos gusta hacer cosas interesantes. Aunque en la mayor parte de los casos debamos llegar a acuerdos con ellos. Forma parte de nuestro trabajo. Muchas veces serán los clientes los que sean más osados y otras veces lo seremos nosotros a la hora de planificar una acción. En caso de divergencia, es necesario recordarles que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa.

Nos interesa a todos. De eso vivimos.

Y por supuesto, lo importante es hacerles saber que formamos un equipo de personas, de profesionales, dispuestos a dar lo mejor para que los resultados sean los mejores, los más idóneos, los necesarios.

Como dijo Chesterton:»No hay cosas sin interés. Tan sólo personas incapaces de interesarse.»

¿Buscas un equipo de trabajo?

¡Aquí hay personas!

Jorge Jiménez Suárez

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