31 Mar, 2016

Cambia el guión, abre tu mente.

Ya tenían su futuro planeado y rigurosamente marcado:

  • Uno iba a ser diplomático.
  • Otro iba a ser procurador.
  • Y el último, notario.

Tan pequeños y ya estaban estresados con lo que se les venía encima…

Cansados y asustados de escuchar las conversaciones que tenían sus madres para presumir de su previsible futuro, sólo tenían una opción para poder luchar contra su impotencia, dar un grito de protesta en forma de lloro:

¡Mamá, cambia el guión!

…..

Todos las madres quieren y desean lo mejor para sus hijos. Y aunque este ejemplo parezca exagerado, todos nosotros conocemos casos parecidos o similares. Con seguridad, es difícil que aquellos niños se conviertan en los hombres con aquel futuro soñado por sus madres. Además de tan estricta base de educación, adquirirán también sus propios ideales.

Este tipo de vidas tan cerradas y esquemáticas acaban generando pequeñas rebeldías, y a cierta edad, una auténtica revolución. Por lo que, finalmente, ellos, los niños, serán los que marcarán su rumbo, su destino y su futuro. Y el tiempo será, el que les dará o no, la razón a sus queridas madres.

Son ellos los que deben cambiar el guión.

cambia el guión

Quizá en un primer momento, a estos tres niños, las ideas de sus madres les parecerían las peores. Quizá, años después podrían haber pensado que no eran tan malas, pero que simplemente habría que adaptarlas a los tiempos que les toca vivir. O, quizá, simplemente no les valdrían y tendrían que buscar nuevos caminos, nuevas alternativas. Tendrían que probar, tendrían que experimentar…

…tendrían que abrir su mente.

Con nuestras mejores intenciones procuramos hacer o planificar nuestra vida la de las personas que pudieran estar a nuestro cargo o los proyectos profesionales en los que nos vemos inmersos. Quizá cometemos el error de cuadricular y esquematizar demasiado las cosas, para sentirmos mejor o para sentirnos más seguros en la creencia de que haciéndolo así, lograremos tener éxito al cumplir con los objetivos que nosotros mismos nos imponemos.

Debemos dar un giro a nuestra percepción.

Ahora mismo, en el entorno profesional, al igual que el familiar o personal, ya hemos abierto nuestra mente a los nuevos cambios tecnológicos. Nos estamos adaptando a la transformación digital y estamos viviendo nuestra “pequeña revolución”. De nuestra rápida adaptación, dependerán muchos de los aciertos o fracasos futuros. Debemos dejar fluir los sentidos para entender y captar las nuevas tendencias. Debemos cambiar nuestra forma de percibir los cambios y las nuevas necesidades. Tenemos que intentar vislumbrar el futuro, estar cerca de la visión. Aunque para ello…

…hay que romper los esquemas.

Como ya hablamos hace tiempo, la planificación poco a poco tiene que ser mucho más flexible. Es más, debemos ser menos estrictos al configurar nuestra hoja de ruta, sin miedo “a salirnos del guión“. Debemos abrir la mente a nuevas ideas, a ser más libres y dar más libertad a las personas que comparten nuestro camino. Sobre todo a las nuevas generaciones digitales, a las que debemos prestar especial atención y facilitarles el paso. No olvidemos que serán el futuro.

Apostemos por ellos. Apostemos por la transformación digital.

Hace veinte días pudimos leer en un medio de comunicación un caso muy similar a lo que hoy tratamos. El hijo de un conocido empresario de éxito tiene un hijo con el que podríamos pensar que tiene el guión muy marcado. Y a buen seguro que así será. Pero su tiempo libre le permite cultivar otras facetas y aficiones en las que destaca sobradamente. Bravo por él y por la libertad que le brindan para poder hacerlo.

Debemos apoyar la iniciativa personal.

abre tu mente

Cambia el guión fue un fantástico anuncio, como muchos otros, de la nueva generación Pepsi. Aunque, a pesar de no cambiar nuestro hábito en España de beber Coca – cola, si nos hizo pensar en que podíamos ver las cosas de manera diferente, ampliar nuestras miras y cambiar de estilo, aunque fuera sólo para tomar un refresco.

El papel de un buen técnico de marketing es estar más cerca de la visión que de la misión. En los momentos más duros de una campaña, de una propuesta, de una presentación, si surgen contratiempos, es cuando debemos abrir nuestra mente y si es necesario cambiar el guión establecido y buscar soluciones por otro camino.

Muchas veces la intuición es más certera que la razón.

Y debemos aprovecharlo. Como decía Albert Einstein: “la mente que se abre a una nueva idea jamás regresa a su tamaño original”.

¿Crecemos juntos?

Abre tu mente.

Jorge Jiménez Suárez

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