5 Feb, 2015

Canaliza tu conocimiento, prioriza el contenido.

Desde la ladera del monte, viéndolo trabajar con sus hombres, Toranaga meditaba:

– Sí. Construye tu barco Anjin-san, y yo lo destruiré como destruí el otro. –

– Cuando llegue el momento te diré por qué. –

– Era tu barco o tu vida. Yo también elegí tu vida, tienes mucho que enseñarme Anjin-san. –

– Cuando haya ganado… si gano. Y cuando gane, llegará el verdadero premio. –

– Anjin-san, amigo mío, tu karma es no abandonar nunca esta tierra. –

– Y mi Karma es ser el Shogun. –

Estaba atrapado para siempre. Era más valioso de lo que podía imaginar.

John Blackthorne, piloto de barco inglés, había naufragado en la costa japonesa.  Fue a parar en medio de una lucha entre los señores Toranaga e Ishido, que compiten por ser el Shogun, título que le dará el máximo poder de todo Japón a quien lo posea. En su intento por sobrevivir y salvar a los suyos esgrime sus mejores argumentos.

Con el tiempo, el señor Toranaga, no solo decide perdonarle la vida, sino que, además, le convierte en samurai, en confidente y protegido, su Hatamoto. Los conocimientos que atesora Blackthorne, son fundamentales para él, ya que, por ejemplo, hasta ese momento desconocía que la tierra era redonda.

Le necesitaba. Tenía mucho que aprender de él.

Shogun 3

John no solo llega a sobrevivir a un entorno desconocido y hostil, sino que además se convierte en alguien importante, a pesar de ser extranjero. También, gracias a su nueva condición, conocerá el amor de la mano de su traductora.

¿Por qué pudo gozar de tantas comodidades y concesiones? ¿Qué hacía de él ser tan valioso?

Era un canalizador de conocimiento.

Algo no muy diferente nos sucede cuando encontramos una fuente de información fiable y de valor. Ya puede ser en un diario, una revista, un programa de televisión, un escritor o internet. Si alguno nos seduce y nos engancha, no lo soltaremos y demandaremos más, ¿no es cierto?

¿Qué nos sucede en internet?

Accedemos a la red para buscar una solución a un problema, a una necesidad. En general, buscamos conocimientos, personas o empresas para que nos den una rápida respuesta y nos atiendan eficientemente. Accedemos a la red por que tenemos curiosidad por saber, por conocer, por descubrir.

Es entonces cuando descubrimos que el contenido es la razón por la cual entramos a la red. Buscamos información en distintos formatos como texto, imágenes o vídeos. De ahí también la razón de la existencia de buscadores que agilizan el proceso y nos aproximan a lo que necesitamos. Son canalizadores de conocimiento.

Para que los canalizadores de conocimiento localicen y ofrezcan la mejor información, se debe trabajar muy bien el SEO, el posicionamiento natural. Y de nuevo nos encontramos con la importancia del contenido en nuestra web o el que compartimos en las diferentes redes sociales.

Gracias a un buen contenido podemos captar la atención de personas que luego se pueden convertir en clientes o simples lectores de nuestro contenido. En internet, la información dura muy poco tiempo en boca del consumidor y por ello también es muy importante dar información actual e innovadora.

Conocer los contenidos que interesan a nuestro target, nuestros amigos o conocidos y que comparten a través de las redes será una buena manera de saber qué tipo de contenidos deberemos generar para atraerles. En internet y en las redes, dar información útil, escuchar cómo la audiencia responde y hacer los ajustes correctos serán labores necesarias a la hora de propagar contenidos.

Además, estas acciones ayudará a la generación, no solo tráfico cualificado de nuestra web, sino también de compromiso, influencia y relevancia o reputación online. Si el contenido es realmente bueno podremos obtener mejor posicionamiento y por lo tanto más reconocimiento, visitas, interacción y en definitiva, ventas.

Todos los canalizadores de conocimiento, apuntarán hacia nosotros.

No nos dejarán escapar.

Contenido

A pesar de estar atrapado en un mundo que aparentemente podía satisfacerle, John Blackthorne no se desalentó en su objetivo de escapar de allí y regresar a su hogar. Aunque quemaran su Erasmus, construiría un nuevo barco, y otro, y otro, y los que fueran precisos hasta conseguirlo. Debía compartir sus nuevos conocimientos.

Muchas empresas se centran demasiado en todo lo que rodea a un determinado producto o servicio, pero a la hora de trabajar en internet y en las redes sociales, deben trabajar su contenido. Así serán los más buscados por los canalizadores de conocimiento, por los buscadores de internet.

Deberán esforzarse por encontrar aquellos profesionales que logren hacer que su contenido sea lo suficientemente atractivo para generar visitas, contactos y ventas en su web.

Y no dejarlos escapar.

Porque como decía Paco de Lucía:  «El envoltorio puede ser importante, el contenido debe serlo.»

¿Lo canalizamos?

Jorge Jiménez Suárez

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