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Jul 10, 2013

Punto de inflexión, mantén el rumbo.

– «Blanco pequeño, error pequeño. » –

Se repetía una y otra vez disparando el mosquete que su hermano pequeño le preparaba.

Uno a uno, sus objetivos iban cayendo.

La estrategia: oficiales ingleses de mayor a menor rango para que cundiera el desconcierto y así poder liberar a su hermano Gabriel. Estas eran las indicaciones de su padre y las tenía que cumplir por el bien de todos ellos. Además, sin saberlo, había contribuido a crear la leyenda del «fantasma«.

La dichosa mecedora que se rompía una y otra vez bajo su peso y la educación de sus hijos, habían sido la máxima preocupación por aquellas fechas de Benjamin Martin, viudo y antiguo héroe de guerra, que hasta ese momento vivía plácidamente en su plantación de Carolina del Sur junto a su familia. Pero la guerra llegó, y él, inicialmente, rehusó participar. Y, a pesar de no querer participar en una nueva guerra, se encontró con ella en sus propias tierras. A pesar de no buscarlo, la guerra, la muerte y las desgracias llegaron a él. A pesar de todos sus esfuerzos por evitarlo, tuvo que participar, tomar partido y luchar para proteger el futuro de su familia.

A pesar de no quererlo, ahora, en la segunda década del siglo XXI, estamos inmersos en un profundo cambio tecnológico, ideológico y generacional. La experiencia acumulada durante estos últimos años de dificultades nos ha llamado, a una gran parte de personas de distintas edades y sectores de ocupación, a replantearnos el futuro con otras miras, con otras ideas, con otras fuentes de inspiración.

Muchos son los que han tenido que reciclarse, muchos son los que han tenido cambiar de ocupación, muchos otros han tenido que marcharse, pero también somos muchos más los que hemos decidido reinventarnos. Hemos tenido que ir poco a poco, cubriendo etapas, superando fases, aprendiendo, viendo, escuchando, experimentando. Todo ello para enfrentarnos a una nueva perspectiva de nuestras carreras y reconducir nuestra vida profesional.

Pasado el tiempo apreciamos como adaptándonos y aplicando lo aprendido, el camino se empieza a enderezar y el esfuerzo comienza a dar sus primeros frutos. Poco a poco, los objetivos se van cumpliendo y confirmamos que la estrategia marcada ha sido acertada. Una vez más, gracias al entorno digital , internet, las redes sociales y las nuevas tecnologías, el camino ha sido «más llevadero», aunque aún nos queda mucho por recorrer y mucho por aprender.

Precisamente, esta mañana, comentaba con un compañero de profesión como, en innumerables ocasiones de la vida, nos suceden multitud de cosas, que hasta que no nos vemos forzados, nos resistimos a hacerlas y luego, pasado un tiempo, al recordarlo, siempre pensamos: ¿por qué no lo hicimos antes?

Si no pasáramos por  situaciones que nos ponen al límite, seguramente, no haríamos ni la mitad de las cosas que hemos hecho hasta ahora. Por lo que hay que reconocer que el riesgo hace posible una evolución o una mejora. En nuestro caso, hemos dado una vuelta a nuestra forma de trabajar y de actuar frente a los nuevos retos profesionales que la era digital nos plantea. Creemos estar pasando un punto de inflexión por lo que ahora sólo nos queda continuar nuestro camino firmemente trazado desde el día que saltó la chispa del cambio.

Y como le dijo el coronel Harry Burwell a nuestro protagonista:

– «Mantenga el rumbo» –

Seguimos teniendo la ilusión de crear de un mundo nuevo.

¿Por qué no empezar aquí y ahora?

Arriésgate.

Jorge Jiménez Suárez

 

 

 

Jul 2, 2013

Sé referencia, genera lealtad.

– «¡Marta, estás muy guapa!» –

Dijo Carlos desde la otra punta de la mesa.

Ella, con una amplia sonrisa, devolvía el inesperado cumplido.

Todos asentíamos y sonreíamos. Carlos tenía razón.

Era cierto, estaba mucho mas guapa de lo que recordábamos.

No quiero ni imaginar los sufrimientos, padecimientos y dolores que tuvo que soportar en su infancia, anclada a un aparato que la mantuviera recta la espalda para el resto de su vida. Era centro de burlas y comentarios a su paso. Supongo que pasó muchas noches sin dormir, llorando a escondidas, con angustia, con pena, con tristeza. Sólo espero que sepa que nunca  perderá el cariño, el respeto y la admiración de sus compañeros de clase.

Y allí estábamos, 20 años después, sentados en la misma mesa como si el tiempo no hubiera pasado. Hablamos, contamos, narramos, reímos. Eran tantas las cosas por decir, tantas por saber, tanto por conocer. Todos habíamos logrado salir adelante a pesar de las dificultades de la vida. Era innegable que algo muy fuerte nos unía entonces y algo muy fuerte mantenía nuestra amistad aún. Quizá, porque pasamos juntos unos de los mejores años de nuestra vida.

Esta situación, como cualquier otra, se produce cada día gracias al fenómeno de las redes sociales, donde antiguos compañeros del colegio pueden reencontrarse y retomar su amistad. Hay que reconocer que las nuevas tecnologías han ayudado muchísimo a encontrar viejos amigos de la infancia. No es raro que ahora les tengamos como grupo de conversación en aplicaciones de mensajería instantánea y podamos compartir juntos noticias, vivencias, ocurrencias, aficiones, chistes o videos.

Se han retomado viejos vínculos, viejas uniones, viejas filiaciones, algo que pensábamos que teníamos olvidado, y no, están aún más latentes que nunca. El tiempo pasa rápidamente y estas sensaciones nos dan «mucha vida». Si algo me llama la atención es la fidelidad creada y mantenida a pesar de los años. Sabes que en cuanto hables con uno de ellos te va a escuchar, te va a entender y te va a ayudar en lo que necesites.

Quizá, mantener una misma línea de comunicación con otra persona hace que seas un punto de referencia para él o ella. Va a saber siempre qué te puede pedir o que vas a necesitar. Esto es lo que en las empresas y agencias de comunicación debemos lograr. Crear el clima necesario de confianza para que una persona sienta fidelidad a una marca, un producto o un servicio, se sienta uno más, se involucre y arrastre a los demás. Esta es sin duda, la mejor base para lograr el «engagement«.

Personas, usuarios o clientes al estar «criados» en los mismos valores, al recibir la misma «educación», habitualmente, serán más fáciles de conjuntar y de formar equipo. Y a pesar de sus posibles diferencias en la vida, como reza el dicho: «será mas fuerte lo que los una, que lo que les pueda separar».

Como decía Stanley Bendelac en referencia a la agencia bonaerense Lautrec:

«Cuando se crean lealtades, siempre estarán ahí. Y siempre estarán a tu favor. Aunque pase el tiempo».

Nuestros amigos de la infancia y compañeros del colegio siempre estarán ahí y Marta con el paso de los años se ha convertido en un ejemplo para todos sus antiguos compañeros, y sin embargo, amigos.

Al igual que a Marta, nuestros clientes deben vernos como una referencia de constancia y superación.

¿Te unes a nosotros?

Crea lealtades.

Jorge Jiménez Suárez

Jun 24, 2013

Crea ambiente, logra tus objetivos.

– «¡Catorce, estás muerto!» –

Me gritaban desde la grada blandiendo sus navajillas y haciendo juegos malabares con las piedras que llevaban en sus manos.

Sólo a mí se me ocurría hacerle una zancadilla por detrás al «Lobo», el delantero centro del equipo contrario en su camino en solitario a marcarnos el tercer gol de aquel desastroso partido. Cayó a cinco metros del borde del área y aún así, el árbitro, que tenía mas miedo que yo, me miró, me sacó tarjeta amarilla y … ¡pitó penalti!

A pesar de todo, yo ya estaba completamente rodeado y recibiendo golpes de los jugadores del equipo contrario. El «Lobo», me sacaba dos cuerpos y me zarandeaba mientras nombraba a mi queridísima madre. Gracias a Dios, se cansaron pronto.

Mi «sacrificio» fue recompensado, nuestro portero paró el penalti.

Teníamos el partido perdido desde que entramos en el vestuario del equipo visitante de aquel colegio de huérfanos. Con el ambiente, el recibimiento y los «piropos», nos tenían completamente amedrentados, ateridos, acomplejados, derrotados. La presión a los jugadores, al árbitro y el «acoso» durante el partido, crearon el ambiente idóneo para el equipo local y un verdadero infierno para nuestro equipo y para el árbitro.

El entorno siempre es importante, siempre es relevante y en determinadas situaciones es clave. Creando el ambiente idóneo, generando la intensidad adecuada y contagiando el entusiasmo en cada una de nuestra acciones, lograremos que nuestro trabajo, nuestra comunicación y nuestras campañas estén mejor consideradas y se consiga el éxito en lo que nos propongamos, o, al menos, saborear resultados óptimos.

Para poder hacer llegar a ciertos estados en las personas, clientes, usuarios, empleados o compañeros,  hay que crear una buena «predisposición«. Durante muchos años, el equipo de relaciones públicas de las empresas, ha tenido la oportunidad de hacerlo posible, a través de acertadas campañas de comunicación, interna o externa, y a través de la realización de acciones de animación en los medios o en el punto de venta.

Su trabajo consistía en hacer que a la hora de consumir o de ser usuario, o a la hora de involucrar equipos para determinados proyectos, todos, tuvieran predisposición por su marca o su iniciativa frente a la competencia o a otras.

¿Cómo lo lograban?

Siendo la parte de la empresas más cercana al consumidor, la cara amable, su lado humano.

Actualmente, tenemos al Community Manager, persona a la que acudirán los usuarios, las personas, a través de la red. El será el encargado de generar el ambiente idóneo para que las relaciones se produzcan. Y, es más, generará nuevas relaciones de interés entre aquellos usuarios que no se conocen , los pondrá en contacto, creando el ambiente y el espacio idóneo para su mayor beneficio. Si el objetivo de la empresas es la transmisión masiva o viralidad de un mensaje, serán ellos los encargados de situarse en las mejores plataformas para llegar al mayor número de usuarios para que sean ellos los que lleven el mensaje en volandas al mayor número de personas.

También hay ocasiones en las que surgen algunas iniciativas orientadas a fomentar cierto tipo de acciones o actividades. Esta semana he tenido la oportunidad de asistir a Impulsando a Pymes, un encuentro en el que una serie de ponentes, con un esquema de exposición perfectamente estructurado, animan a todas las pequeñas y medianas empresas de diferentes ciudades de España a «reinventarse» para cambiar el futuro. A través de propuestas empresariales, narración de experiencias emprendedoras y ejemplos prácticos, consiguieron arrancar el reconocimiento y el entusiasmo de todos los asistentes.

En definitiva, todos los integrantes de Impulsando a Pymes, crearon el ambiente idóneo para emprender, crearon el ambiente idóneo para luchar, crearon el ambiente idóneo para seguir adelante, crearon el ambiente idóneo para triunfar.

En las empresas y agencias, serán los directivos, las nuevas rrpp y los Community Manager, los que cumplan esta función.

Volviendo a aquel infausto partido, ese día conocí de verdad lo que era el miedo escénico.

Catorce, era el número que me tocó en suerte en aquel equipo de fútbol juvenil. Más tarde, un tal José María, lo pondría de moda.

¿Seremos capaces de lograr gran parte de lo que nos proponemos?

Por supuesto.

Genera ambiente, genera entusiasmo.

Jorge Jiménez Suárez

Jun 16, 2013

Redes sociales, el fin, ¿justifica los medios?

Operación Overlord, Dia D.

Objetivo: liberar a Europa.

Todos los que desembarcaron en Normandía hace sesenta y nueve años tenían el mismo objetivo, pero sólo ocho hombres, tenían una misión. El Capitán Miller y siete soldados más, debían localizar a James Francis Ryan tras las líneas enemigas.

Ryan, era el pequeño de cuatro hermanos y todos habían muerto en combate defendiendo su país. EE.UU. no podía ponerle un precio tan alto a una familia americana que mandaba a todos sus hijos al frente. Arriesgarse a dejar a una madre sin todos sus hijos a costa de servir a la patria era pedir demasiado. Por una vez alguien fue sensato y el fin no era lo primordial, el fin no justificaba los medios.

Pero, para lograr salvar al soldado Ryan si se hizo lo imposible y, en este caso, el fin sí justificó los medios. Aquel grupo de soldados lograron finalizar con éxito la misión y a la vez abrir otros caminos a sus compañeros para la consecución del objetivo final.

A la hora de trazar una estrategia para una campaña determinada en redes sociales, las empresas, las agencias o las personas, debemos tener en cuenta los «pro» y los «contra» que nos podemos encontrar por el camino. No siempre el fin justifica los medios. Es más, encontraremos líneas paralelas de actuación que deberemos solventar si queremos lograr nuestro objetivo, nuestra meta, nuestro fin. Entonces tendremos que diseñar otras líneas de actuación, sin olvidarnos de nuestra meta final, en las que nos veremos obligados a utilizar parte de nuestros recursos, de nuestro tiempo, de nuestro equipo, para que el trabajo global no se resienta. Aunque, como bien sabemos, lo primordial es saber desde el principio que es lo que realmente queremos conseguir y, para ello, debemos marcar un objetivo principal, y, seguidamente, unos objetivos paralelos o secundarios.

¿Qué sucede en una estrategia de social media?

Si queremos, por ejemplo, que todo el mundo nos vea, nos conozca y tenga una buena imagen de nuestro producto o servicio o de nuestra persona, como apoyo a la futura venta de un producto, un servicio o unas relaciones comerciales, tendremos que hacer una campaña de visibilidad, de marca o branding. Y en este caso, lo que más nos interesará, será estar en el mayor número de espacios donde se encuentre nuestro público objetivo e intentar ser muy visibles, con una imagen de marca o personal muy clara en todos y cada uno de las redes de interactuación.

¿Para qué?

Para generar interés y hacer que el posible cliente se dirija a nuestra web, fan page o blog, y, así, compre, interactúe y opine sobre nuestro producto o servicio. Y lo mas importante, que repita su compra, se fidelice y lo recomiende.

¿Qué necesitaríamos adicionalmente para que esto ocurra?

Desde el inicio, saber utilizar las herramientas que internet nos brinda para poder posicionarnos adecuadamente. No podemos esperar que una buena campaña en redes sociales arregle unas carencias anteriores en nuestra estrategia. Por ejemplo, no podemos achacarle a la gestión de redes sociales la falta de visitas a una web que no se actualiza o que no utiliza las herramientas o el software adecuado para que la puedan localizar los motores de búsqueda. Aquellos que nuestro público objetivo utiliza para encontrarnos.

Tampoco podemos dejar de informar a nuestros clientes de nuestras novedades por otros canales de información que no sean las redes sociales, como las campañas de emailig, networking o las labores comerciales mas tradicionales: telemarketing, visitas y entrevistas personales. No podemos dejar todo el peso de información y la labor comercial a la dinamización en las redes sociales. Salvo en casos de empresas cuyo producto o servicio se realice exclusivamente on line, por internet.

Si queremos lograr que nuestra empresa, cliente o agencia consiga sus objetivos finales, tendremos primero que esforzarnos en solventar aquellas piedras del camino que nos impiden avanzar con soltura. Invirtamos, entonces, recursos en esas pequeñas metas, en esos pequeños fines, en esos pequeños escalones, que nos impiden continuar avanzando en la consecución de la estrategia trazada.

En definitiva, para lograr nuestro objetivo y poder hacer bien las cosas debemos invertir en la medida de lo posible en todos y cada uno de los medios, por insignificantes que parezcan.

Para poder liberar Europa tendremos que salvar al soldado Ryan primero.

Y, como dijo el Capitán Miller:

«Hágase usted digno de esto… merézcalo».

¿Ponemos los medios?

Claro que sí.

Jorge Jiménez Suárez

Jun 8, 2013

Descubre, aprende y comparte tu conocimiento.

-«¡Reencarnación, reencarnación!»-

Cada uno de ellos alzaba su mano izquierda mostrando la luz intermitente en la palma de su mano, se despojaban de sus túnicas y comenzaban a ascender.

-«¡Sube, sube!»-

-«¡Reencarnación!»-

Era el espectáculo más esperado, todos vibraban con él. Disfrutaban viendo, enfervorizados, como cada uno de ellos flotaban hacia la luz y desaparecían, se desintegraban, se desvanecían, a su contacto.

Como cada noche, asistían al «carrusel» para presenciar como todos aquellos habitantes a los que les había llegado «su momento», se sacrificaban por el resto de los mortales. En este  futuro «idílico», no les estaba permitido vivir mas allá de los 30 años de edad si no querían romper el equilibrio en un mundo creado e ideado por «El Pensador«, un ordenador central o «supercomputadora» que dirige al mundo tras una supuesta guerra nuclear.

Pero, por caprichos del destino, uno de sus guardianes, Logan 5, se enamora de Jessica 6, hermana de un integrante de los que se niegan a morir a los 30 años, la resistencia. Son un pequeño grupo, que piensa, que va más allá, que quiere algo más. No quieren quedarse en esta parte del camino, quieren llegar a ser viejos, mayores, traspasar los límites impuestos y salir de la burbuja en la que viven. A partir de ahora, deben comenzar una huida si quieren sobrevivir, deben escapar si quieren aprender, deben buscar el «Santuario» si quieren envejecer.

En todos los momentos de la vida aprendemos a través de múltiples experiencias vividas y de las personas a las que tenemos la suerte de conocer. A medida que avanzamos vamos aprendiendo más, se suele decir, que se aprende andando o que «se hace camino al andar«.

¿Cuál es ahora nuestro camino?

Sin duda alguna, la búsqueda diaria de «algo más«, donde nuestra motivación gira en torno a la búsqueda de una mejora continua en todas las facetas de nuestra vida personal y profesional. La curiosidad, no exenta de entusiasmo, deben ser nuestro motor de búsqueda para satisfacer nuestras necesidades, cubrir nuestras carencias y encontrar soluciones a nuestros problemas diarios. Todo esto, consolida una gran experiencia, un cierto nivel de conocimiento, un alto grado de saber que estamos obligados a transmitir a nuestros hijos y generaciones venideras. Un legado que debemos buscar en nuestro interior, ya que es ahí donde se van a acumular todas esa experiencias y sensaciones vividas, todas las habilidades adquiridas y todos esos conocimiento aprendidos.

Apostando por el acceso a múltiples herramientas que nos brindan las nuevas tecnologías, todos y cada uno de nosotros dejaremos nuestro legado, dejaremos huella y transmitiremos los conocimientos asimilados utilizando la plataforma de información más adecuada a nuestra forma de ser, a nuestros intereses o nuestros objetivos empresariales.

Para muchas de las personas, empresas y agencias de comunicación, internet y las redes sociales pueden ser el espacio donde dejar su legado, su esencia, su mensaje, sin entender este paso como una huida hacia adelante, si no como una evolución, una mejora y una aplicación de los conocimientos adquiridos en años de experiencia profesional a un nuevo e inmenso «terreno de juego» donde poder dar u ofrecer «algo más«.

Logan 5 y Jessica 6 salieron de su mundo para crear uno nuevo pero descubrieron que lo tenían más cerca de lo que podían imaginar. Sólo debían cambiar su mentalidad, tomar las riendas y aventurarse a ser ellos mismos hasta el fin de sus días.

Estamos siguiendo un nuevo camino.

¿Serán las redes sociales el nuevo «santuario»?

Mira en tu interior.

Jorge Jiménez Suárez

Jun 2, 2013

Identifica tu espacio, canaliza tu comunicación.

– «Por favor caballeros, ríanse, ahora les explico por qué» –

Había sido invitado al continente asiático a dar una conferencia, la expectación generada con su ponencia era muy grande, y él, era consciente de ello. Quiso empezar con la clásica apertura de exposición contando un chiste o una anécdota divertida, rompiendo el hielo y ganándose a los oyentes desde el principio.

Pero, no contó con que el traductor de turno no «lo cogiera» y le pidiera al público asistente que se riera:

– «Parece que el Sr. conferenciante ha contado un chiste que no me veo capaz de traducir. No lo he entendido. Lo siento.»-

Dado que la filosofía de algunas partes del mundo asiático es la de agradar a sus visitantes, todos ellos rieron pero nunca supieron por qué. El ponente, con el ego muy elevado, dio lo mejor de sí mismo, y aún teniendo que depender del traductor, la conferencia fue todo un éxito.

La cortesía impuso su ley.

Esta era una de las anécdotas con las que, Máximo, nuestro profesor de Investigación Comercial en el CENP, hacía bastante amena una de sus clases. Ese día, si mal no recuerdo, nos hablaba de lo importante que era conocer el entorno al que nos enfrentábamos al salir al mercado internacional y cómo buscar los canales de comunicación más adecuados para darnos a conocer en otros mercados. Algo muy actual, en un mundo tan global como el que vivimos.

Hoy, bastante a menudo, nos preguntamos si el espacio elegido para comunicarnos, un auditorio, un aula, una plataforma, un foro de opinión o una red social es el correcto, es el idóneo. Normalmente acertamos, pero, aunque sepamos que es el mejor canal para transmitir nuestro mensaje, tendremos que ir adaptándonos al medio, «empaparnos» y sintonizar con todos aquellos usuarios que también lo frecuentan.

Podemos introducirnos en redes sociales como Facebook, donde se impone el día a día, las vivencias, las imágenes, las recomendaciones; Twitter, dónde la información mundial y la generación de contenidos se expone a una velocidad de vértigo; YouTube, donde cualquiera con una cámara puede hacernos partícipe de su manera de ver la realidad; Pinterest, donde se exponen imágenes y fotos, en su mayoría, con gran sentido y sensibilidad. Y así multitud de plataformas y redes de comunicación.

Si hay algo muy popular en todos estos lugares, son las normas de cortesía. Algo que debemos conocer lo más rápidamente para compartir sin problemas nuestros conocimientos y nuestra información con los demás. Allá donde queramos dirigirnos habrá unas normas, unas costumbres, unos hábitos, que, en un principio, tendremos que asimilar si queremos ser aceptados y tenidos en consideración.

Generalmente, lo que todos buscamos de la forma más rápida es la de conocer, saber e identificar aquellos temas que nos interesan para resolver un problema o satisfacer una necesidad. Siempre iremos a aquellos que rápidamente tengan el tema que nos preocupa muy identificado, muy definido. En la mayoría de los casos buscaremos la afinidad de temas y usuarios. Para la mayoría de las plataformas digitales lo más fácil es identificar el tema por hashtags y será una regla de cortesía no invadirlo con otros temas que no tengan nada que ver.

Para las agencias de comunicación y las empresas en general, será clave no abusar de la red y respetar las normas. Será mucho más fácil lograr nuestro objetivo de comunicación: ser escuchado, ser valorado y ser recomendado, si no rompemos las pautas marcadas en cada espacio de «encuentro digital«. Favoreciendo la accesibilidad de todos, creamos un clima de entendimiento, creamos un ambiente de generosidad, haciendo que todos ganemos, haciendo que todos nos enriquezcamos, haciendo que todos seamos mejores.

Máximo consiguió con su estilo de trabajo, convencer, incentivar la participación e involucrar a sus alumnos.

Y, como le pasó al conferenciante, con la colaboración y el respeto de todos, el éxito debe estar asegurado.

Ayudemos a todos aquellos que quieran participar, puedan aportar algo más a la comunicación.

¿Colaboras?

Se cortés.

Jorge Jiménez Suárez

May 24, 2013

Analiza, mejora tu comunicación y encandila a tus clientes.

¿Qué había pasado?

Si tenía todo bajo control: dinero, fama, posición, mujeres…

Todo lo que deseaba le era concedido, todo lo que quería lo obtenía, todo lo que se proponía lo conseguía. ¿Cómo le habían podido dar el puesto, «su puesto«, a otra persona? El director de la agencia se excusó diciendo que necesitaban, «otro enfoque, otro punto de vista«. A partir de ahora, haría lo imposible por lograr que despidieran a «la intrusa» y le dieran el puesto que le correspondía.

¿Qué haría a partir de ese momento? ¿Cuál era el plan? ¿Cuál sería la estrategia?

Trazaría puentes de relación con ella, trabajarían mano a mano, intercambiarían conocimientos e ideas, se introduciría en su vida y la conocería al máximo de sus posibilidades, para, llegado el momento oportuno, saber como actuar y volver a poner las cosas «en su sitio«.

Muchas veces, después de una o varias campañas de comunicación en internet, puede ocurrirnos que los resultados que se obtienen no son como nos gustaría que fueran o como habíamos planificado que fueran. Por ello, es necesario que las agencias en la fase de control de campaña, paren, marquen un «stand by» y analicen los resultados.

Nos haremos preguntas como: ¿por qué ha sucedido así y no de otra manera? ¿Qué ha hecho que nos desviemos de nuestros objetivos? O, sorprendentemente, ¿qué es lo que ha hecho que los superemos? O, ¿por qué nos ha costado tanto esfuerzo si al principio no lo parecía?

En internet y dentro de las redes sociales, asociadas a ellas, hay multitud de herramientas para poder analizar los resultados de una campaña de comunicación. La grandeza que tiene internet es que es un mundo en el que todo es medible y todo queda registrado.

Antiguamente, había que ir a una empresa que nos creara un programa a medida y conseguir analizar unas pocas variables a un precio al que muy pocos podían acceder. Las grandes compañías podían llegar a conocer alguna de las tendencias, las modas y los gustos de sus clientes gracias a una analítica «de talonario».

Ahora eso ha cambiado, ahora hay multitud de herramientas gratuitas o semi gratuitas para poder llevarlo a cabo dentro de las propias plataformas sociales o aplicaciones «adosadas a ellas» con las que podremos acceder a todo tipo de datos y variables. Y ante todo, poder probar, experimentar y saborear una campaña en todos sus detalles. Actualmente, es sin duda Google Analytics, la herramienta gratuita por excelencia de la analítica en internet. Con ella, con esta herramienta, muchas pequeñas empresas, al fin,  tienen la oportunidad de igualarse a las grandes empresas y poder luchar en igualdad de condiciones.

En definitiva, no hay que olvidar, que para empezar a realizar un análisis, primero, debemos marcarnos una serie de objetivos y saber qué es lo que queremos conseguir, para, segundo, poder analizarlas una a una y mejorar nuestra estrategia, nuestra planificación, nuestra comunicación.

Como hizo nuestro protagonista.

Aunque… Nick Marshall, tuvo la suerte de que se le concediera un don por el que pudo conocer, de primera mano, lo que piensan las mujeres. Y consiguió reconducir la situación, aunque… no tuvo en cuenta una variable: el amor.

A nosotros no nos queda «otra» que analizarlo.

¿Será la analítica nuestro «pequeño don«?

Analiza, corrige y vuelve a enamorar.

Jorge Jiménez Suárez

May 17, 2013

Sí se puede, sólo hay que creer en ello.

Sólo había escrito una declaración de objetivos.

Sólo había descrito lo que creía que debía hacerse.

Sólo había trasladado a un papel lo que sentía.

Sólamente, se acababa de condenar…

En tan sólo unos días, tras recibir palmadas en la espalda, caras de aprobación, elogios de admiración y muchas felicitaciones, estaba despedido. La empresa en la que él se había volcado y a la que tantos años había dedicado su esfuerzo, ahora, le daba la espalda cuando pedía que su trabajo se centrara más en cuidar a sus clientes y centrarse menos en el dinero, es decir, que volviera a ser «más humano».

Muy pocas personas creyeron en él, todos sus amigos le dieron de lado, todos sus compañeros de trabajo le ignoraron, sus clientes le dejaron. Hasta la mujer de su vida, su prometida, le denominaba «perdedor». Sólo uno de sus antigüos clientes anteriores había decidido seguir trabajando con él, sólo una secretaria tenía la integridad de seguirle y compartir con él su nueva aventura.

Jerry, prácticamente, se había quedado sólo.

Hace veinticinco semanas ya. El 20 de Noviembre de 2.012, comencé a escribir este blog. Si algo fue mi pistoletazo de salida fue aquel maravilloso encuentro de profesionales de Homenaje a Pyme, del día anterior. A parte de mi familia, si alguien me empujó a seguir adelante en mi aventura profesional, fueron todos y cada uno de aquellos excelentes ponentes de aquel día y sus espléndidos consejos, aunque me sigo quedando con la frase demoledora de Bere Casillas:

– «Nada volverá a ser como antes» –

Y es cierto, casi nada es igual desde entonces.

Durante este tiempo y las veinticuatro entradas anteriores, he procurado ir describiendo situaciones de cambio entre lo que fue y lo que ahora es, entre lo que valía y ahora vale y entre lo que permanece a pesar de los cambios. Siempre buscando un ejemplo sencillo o gráfico, como una vivencia, una serie de televisión o una película con el que poder identificar la situación. Siempre he pensado que es la mejor manera de que las personas puedan entenderse, comprenderse y transmitir lo que saben.

Si de algo peca este blog, es que va en consonancia con quien lo escribe, es decir, va dirigido a una generación de inmigrantes digitales, aquellos que hemos ido creciendo y probando la tecnología, hemos sido pioneros y la hemos ido incorporando a nuestras vidas. Mi intención es que muchas personas que aún no se han decidido a dar el paso a seguir evolucionando, se animen y procuren continuar. No hay que tener miedo a las nuevas situaciones que se producen en nuestras vidas, hay que enfrentarse a ellas e incorporarlas a nuestro amplio bagaje.

Por supuesto no nos olvidamos que éste, es un blog de marketing y que cada una de nuestras entradas tienen un mensaje, un concepto, una enseñanza para todos aquellos que les gusta esta profesión, sea la suya o no. Hoy, al igual que ocurrió con el protagonista de nuestro ejemplo, tratamos de resaltar lo importante que es creer en uno mismo, tener fe, aplicar nuestros valores, y, poniendo mucho sentimiento, mucha pasión, luchar por conseguir los objetivos que nos hemos propuesto.

Eso sí, descubriendo lo importante que es ser persona y disfrutar con lo que se hace.

Y, como diría Jerry Maguire:

– «Ayúdame a ayudarte» –

Sí se puede, créeme.

Jorge Jiménez Suárez

May 10, 2013

Transmite, ilusiona y deja huella.

¿Quién no sintió dolor con su papel en «Los santos inocentes«?

¿Cuántos nos enamoramos de Ninette?

¿Quién no sonrió con «Atraco a las tres«?

¿Quién no se angustió en «El verdugo«?

¿Quién no ha sido duro y frío como el hielo como «El Crack«?

O, ¿tierno como un niño con «Cateto a babor«?

¿Cuántos quisimos estar al lado de nuestras familias y amigos en «Vente a Alemania, Pepe«?

Por más que me esfuerzo, no recuerdo una película suya que me dejara indiferente. Con su estilo y su manera de ser, nos tenía completamente encandilados. De expresividad magistral, con un simple movimiento de su cara o de su cuerpo,  lograba comunicar todo tipo de sentimientos, sensaciones y emociones. Tenía el don de transmitir rabia, dolor, felicidad… con poco esfuerzo, con pocas palabras, con sencillos gestos.

Hoy rendimos homenaje a D. Alfredo Landa.

Hoy rendimos homenaje a alguien que se ha ganado nuestra consideración, nuestro cariño y nuestro respeto. Rendimos homenaje a alguien que nos ha dejado marcados, a alguien que ha dejado huella en nosotros.

Hoy rendimos homenaje a un gran actor, un gran profesional, una gran persona, que sabía hacer algo que muy pocos saben hacer: llevar por dentro y mostrar por fuera, la vibración, la pasión, el sentimiento, la ilusión, la esperanza.

Y, hoy, precisamente, estamos en un momento, en el que más que nunca, necesitamos esperanza e ilusión.

Entonces, ¿cómo comunicarlo? ¿Cómo transmitirlo?

En este maravilloso mundo de la comunicación, los profesionales de marketing, descubrimos y exploramos cada día multitud de canales de información, multitud de herramientas para poder lanzar un mensaje, multitud de plataformas donde interactuar y compartir conocimientos necesarios y de interés para las personas. Realizamos gran cantidad de acciones, siempre enfocadas a satisfacer las necesidades de nuestros clientes y gracias a las nuevas tecnologías, internet, la web 2.0 y las redes sociales, el modo de llegar a ellos es más rápido y eficaz.

Pero para llegar a interesar a un cliente, llamar su atención y que demande lo que le ofrecemos, no sólo nos basta con tener un buen mensaje con contenidos de calidad, sino saber transmitirlo, ponerle sentimiento y llegarle a lo que llamamos: «tocar la fibra sensible«.  Y dejarle huella, que no nos olvide, que nos recuerde, que siga con nosotros, se fidelice, nos recomiende y sea nuestra mayor garantía.

Debemos trasladar emociones y situaciones en las que pueda vibrar y sentir lo que se cuenta, lo que se muestra. Que el contacto, el trato, la interactuación con una marca, con un servicio o con una empresa sea una experiencia difícil de olvidar en su lado más positivo.

¿Cuál es el mejor camino?

Siempre hemos creído que siendo auténticos, siendo nosotros mismos, no escondiendo los sentimientos que nos producen las cosas que vemos y hacemos, mostrándonos con transparencia, compartiendo nuestro tiempo con las personas que nos necesitan, llegaremos a profundizar y a conocer a todos aquellos que nos rodean y quieren interactuar con nosotros. Creando así, una relación de confianza y sinceridad. Creando así, una relación duradera.

Como la que tenía D. Alfredo Landa con su público.

Y nosotros, ¿dejaremos huella?

Da esperanza, transmite ilusión.

Jorge Jiménez Suárez

 

Abr 27, 2013

Tu equipo y tu agencia, tu mejor tripulación.

Y allí estaba, bajo la atenta mirada del público que llenaba la sala de fiestas del Pacific Princess. Ataviado con un bañador, un flotador de patito y unas gafas de buzo sobre su cabeza, descorrió las cortinas de la improvisada bañera, agarrando el micrófono y cantando a pleno pulmón.

Julie McCoy, la encantadora responsable de Relaciones Públicas del crucero, muy azorada, no podía parar de reir.

Así fue, como a falta de solista en la banda musical del crucero, el Sobrecargo Burl «Gopher» Smith, decide salvar la situación cantando en público en una ducha improvisada. Así era Gopher, le gustaba cantar bajo la ducha pero fuera de ella no lo sabía hacer.

Vacaciones en el mar (Love boat) fue una fantástica serie televisiva que tuvo mucho éxito y aceptación durante el final de los años 70 y mediados de los 80. Dentro del «barco del amor», bajo el mando del Capitán Merrill Stubing, se daban todo tipo de situaciones y aventuras románticas, que en su mayoría, solían tener buen fin.

Lo más llamativo de esta serie es que a pesar de su largo periodo de emisión, los muchos directores que dirigieron los diferentes capítulos y las innumerables aportaciones de estrellas invitadas, siempre tuvo casi la misma tripulación y la misma calidad de atención a sus viajeros.

En una agencia de comunicación y marketing suele haber una gran rotación de personal, colaboradores, proveedores y clientes, pero siempre queda la base, el núcleo, la esencia, que es lo que hace que mantenga la identidad y la política de actuación, pase el tiempo que pase. Si algo podemos destacar también de las agencias es la capacidad de adaptación a los tiempos, a las situaciones y a las diferentes necesidades de sus clientes.

Las actividades dentro de una agencia están en continua evolución, transformación y adaptación. Hoy, las principales razones para solicitar los servicios de una agencia son las vinculadas al marketing digital como:

– Consultoría, estrategia y planificación.

– Investigación o estudios de mercado on line.

– Creación y diseño web.

– Servicios de posicionamiento (SEO, SEM)

– Campañas de publicidad display (publicidad en medios digitales).

– Creación de contenidos y relaciones en redes sociales (Social Media Management).

– Analítica en internet.

– Campañas de emailing y mobile marketing.

– Creación de tiendas on line (ecomerce)

Por supuesto hay más, muchas más, tantas como acciones se desarrollen y las que a muy seguro vendrán de la mano de las nuevas tecnologías y la innovación. Todo esto sin olvidar las acciones de offline o marketing tradicional, como las acciones en el punto de venta, el marketing experiencial, las performance, el PLV, el merchandising y un largo etcétera.

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir al 10º aniversario de «Hoy es Marketing» (#HEMESIC). Rodeado de grandes profesionales, disfruté del cambio y la evolución a la que hemos asistido en estos diez últimos años en el mundo de la comunicación. Ví, como grandes empresas, gracias a un excelente trabajo de sus equipos de marketing o a las agencias con las que trabajan se habían adaptado a los tiempos y seguían estando en primera línea. Como bien dijo José Manuel Velasco, «las agencias y los profesionales del marketing debemos estar más cerca de la visión que de la misión».

Vacaciones en el mar fue un claro ejemplo de cómo ante determinadas situaciones con un gran equipo, su tripulación, con gran intuición y anticipación, conseguía llevar a sus clientes a «buen puerto».

Las agencias con visión serán las que te lleven al éxito.

¿Te subes a nuestro barco?

Jorge Jiménez Suárez

 

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