17 Dic, 2015

Comunicar, convencer, respaldar.

– «…a no ser que encontremos algo nuevo. Alguien que tenga firmes convicciones.» –  le dijo Marvin.

– «Es muy difícil.» – contestó Bill.

– «Alguien capaz de pasarse un año diciendo a la gente lo que considera importante.» – insistió Marvin.

– «Eso no se lo cree nadie. Y menos en una campaña política» – ironizó Bill.

– «A mí me parece que sí» – concluyó Marvin.

Bill McKay, era un joven abogado especialista en derecho civil, en la asistencia legal y en defender causas ecológicas. Un día, Marvin Lucas, le ofrece participar en las elecciones para ocupar un puesto en el Senado de los Estados Unidos por el Partido Demócrata.

Bill era hijo del líder del partido en California que una vez llegó a ser el gobernador del Estado. Pero Bill nunca había vivido la política desde dentro.  La carrera de su padre nunca le importó mucho.  Hasta ese momento había vivido sin conocer de verdad lo que suponía ser político.

Pronto descubrirá que lo único que cuenta en el mundo de la política es alcanzar el poder.

Pero allí estaba, había aceptado la oferta de Marvin y era el candidato. Él era una persona idealista por lo que, a partir de ese instante,  diría todo lo que pensaba para comunicar su propuesta, para convencer a la gente, para que le pudieran respaldar con sus votos.

Esa era su gran ventaja. Además, sabía que no tenía ninguna posibilidad de ser elegido…

respaldar

– “¿ O sea, puedo decir lo que quiera, hacer lo que quiera e ir a donde me parezca?” – preguntó Bill.

– “Exacto. Esta es la garantía» – dijo Marvin, dándole una caja de fósforos donde se podía leer:

Perderás

– “¿Perderé?” – preguntó con sorpresa Bill.

– “Sí, señor. Con que… ¿Por qué te preocupas? Eres libre McKay, no puedes ganar, así que dí lo que se te antoje. La cosa quedará entre tú y el público. La cuestión es si te interesa hacer el papel.” – argumentó Marvin.

– “La cuestión es si merece la pena.” – dijo Bill tras pensarlo detenidamente.

Ya estaba en marcha, tener la libertad de hacer y decir lo que quisiera le habia servido para trabajar con ilusión. A partir de ahora haría lo posible por transmitir sus ideas acerca de lo pensaba de todo lo que le rodeaba. Aunque en el fondo…

…realmente, no sabía lo que quería.

Estamos en periodo electoral y todos los políticos recorren el país para extender su mensaje y sus ideas.  En estos días ocupan con su campaña los diferentes medios de información. Necesitan comunicar con sus votantes, convencer a los indecisos, solicitar su apoyo, su respaldo y su voto.

A pesar de lo que podría suponer internet y las redes sociales para todos los candidatos, una vez más, los medios generalistas como la televisión, la radio o la prensa escrita, son los que mayor repercusión están teniendo. Si nos fijamos mejor, podemos ver que los partidos tradicionales son los que más se mueven por estas medios. Y los nuevos partidos, los llamados «emergentes» tienen su hueco a través de internet y las redes sociales. Es más, han tenido gran aceptación entre los usuarios.

¿Quién está utilizando el canal adecuado?

El otro día me enviaron un artículo de Maxim Huerta en el que exponía como la gran mayoría de los votantes de España no suelen acceder a internet ni tienen cuentas o perfiles en las redes sociales. Estas personas, buscan informarse a través de los medios tradicionales y generalistas. Y ahí es donde encuentran mayoritariamente a los partidos tradicionales.

Me pareció un artículo bastante acertado, pero no del todo válido.

Las redes sociales han dado la oportunidad a que los usuarios se acerquen más a la política, opinen y expresen lo que realmente les importa. Se buscan respuestas, claridad, transparencia y concreción. Conceptos que no se pueden dar de forma instantánea en otros medios.

Es indudable además, que las redes son la vía de comunicación que más utiliza el publico joven, que en el futuro serán adultos y por supuesto, votantes experimentados. Así como los nuevos jóvenes se irán incorporando, los medios generalistas deberán seguir buscando la manera de seguir interactuactuando con el público. y las redes, mayoritariamente el Twitter, a día de hoy,  ya están complementándolos.

Por otro lado, la asistencia a ciertos programas de los candidatos en los medios generalistas han suscitado todo tipo de opiniones y controversias. Tanto por su asistencia como por su no participación. Hay programas de gran audiencia que no han sabido aprovechar los candidatos o no han sabido sacerle el provecho necesario.

Quizá los votantes busquen otro tipo de contacto, otro tipo de experiencia con aquellas personas que aspiran a gobernar un país. Por lo que nunca se debe rechazar ninguna vía de comunicación para poder darse conocer y que les puedan respaldar en un futuro.

Es el momento de buscar otros caminos, es el momento de cambiar.

convencer

– «Marvin, ¿qué vamos a hacer ahora? – preguntó McKay

– «¿Qué?» – contestó Marvin.

– «Ya soy senador. ¿Y ahora qué?» – le preguntó de nuevo.

– «¿Qué? – dijo Marvin, incrédulo.

Efectivamente, Bill McKay se había dedicado a hacer y decir todo aquello que quiso, pero no tenía un plan, ni un equipo. El futuro así era incierto, acababa de descubrir que tendría que seguir improvisando. No sabía lo que tenía que hacer. Las dudas le asaltaban. ¿Era ésto lo que quería? ¿Era lo mejor para los votantes que le habían dado su confianza? ¿Saldría airoso de esta situación?

Los ciudadanos tenemos la responsabilidad de votar, de depositar la confianza en una serie de personas y equipos de personas que esperamos que puedan llevar a cabo planes o programas que han repetido en sus discursos y en sus mítines a lo largo de la campaña. Al igual que a nuestro nivel personal y empresarial, debemos seguir buscando la unión de todos para poder comunicar, convencer y respaldar las ideas que creemos que deben ser las adecuadas para crecer, para mejorar, para prosperar.

Esperemos, en este caso, que sepan lo que deben hacer.

Como dijo J. Donoso Cortés: “Hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos”.

¿Tienes ganas de unirte?

Hagamos que merezca la pena.

Jorge Jiménez Suárez

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