23 Oct, 2014

Conectar, camino de la creatividad.

– «Soy solamente un hombre vulgar, pero os aseguro que mi música no lo es”. –

Esa fue su tarjeta de presentación ante el Emperador José II de Habsburgo.

Wolfgang Amadeus, al mismo tiempo que alcanzaba la fama, iba provocando escándalos y despertando la indignación a su paso. Se crea enemigos por doquier y se burla de ello sin preocuparse lo más mínimo. Y él era uno de ellos.

Salieri, cuando conoce a Mozart, descubre, horrorizado que no es un gran hombre bendecido por Dios, sino un hombrecillo infantil, burdo, sin modales, distraído y soñador que, paradójicamente, será uno de los compositores mas grandes de la historia de la música. Salieri llegó a afirmar en su confesión final que: «Mozart era la encarnación misma de Dios«.

Y fue él, su competidor, de las pocas personas que supo apreciar la música de Mozart. Con grandes dosis de envidia y admiración comprobó que era capaz de «componer su música, sin corregir ni una de sus notas.»

Salieri y su música con el tiempo, cayeron poco a poco en el olvido. Sin embargo, la música de Mozart será aprendida, enseñada, reconocida y venerada a lo largo del tiempo por millones de personas.

Conectar

Efectivamente, Mozart,  cuando se subía al estrado del director, era otro: vivía, sentía, sufría, se dejaba llevar por la música. Nadie quedaba al margen. Todos aquellos que estuvieran presentes se imbuían en la música, conectaban con el ambiente, conectaban con la melodía, conectaban con la orquesta, conectaban con él.

Todos estaban conectados por un halo invisible, por la creatividad del compositor, por la música.

Es cierto que todos, en cierta medida, nos sentimos enganchados a algo: el trabajo, nuestra vida, nuestra familia, nuestras aficiones. Por otro lado, tenemos la necesidad de sentirnos parte de algo, de formar parte de un grupo. Algo que nos complete, algo que nos una, algo que nos llene. En definitivas, algo que nos satisfaga, que nos haga sentir bien.

También es cierto que queremos y necesitamos ser reconocidos por alguna faceta que sabemos que cultivamos bien. En el aspecto profesional, una organización, con una buena planificación y una eficaz gestión, será suficiente para merecer ese reconocimiento. En otros casos, con una buena imagen y un buen servicio al cliente, lo importante será no perder el rumbo, saber mantenerse y no desviarse del camino.

Pero, para ello, vuelve a ser imprescindible contar con los mejores equipos. Y, en nuestra profesión, lo que diferencia a unos equipos de otros es la parte creativa. Quizá no sea necesaria en gran medida, quizá sólo haya que saber dar las dosis justas de creatividad. Y esa parte no la gestiona el creativo, sino alguna persona del equipo que sabe medir hasta donde se puede llegar para alcanzar el objetivo propuesto.

La creatividad no se puede, ni se debe aportar por exceso y mucho menos por defecto.

Hay que lograr que fluya de manera armoniosa.

Hay que darle salida a lo que llevamos dentro.

Hay que dejar volar la imaginación.

Con propuestas, claras, arriesgadas, innovadoras e imaginativas se suele conectar con mayor facilidad con el público objetivo, y, seguramente, con otro tipo de publico latente al que no esperábamos llegar. Apostemos por ella.

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Amadeus fue una recreación ficticia de lo que podría haber sido la historia de uno de los más grandes compositores de la historia. La ficción nos muestra a dos personas conectadas por la música. Lo demás, el éxito, la envidia, el triunfo , el olvido, la fama, se reparten por igual a lo largo del tiempo. Su profesión, su pasión hizo que dieran lo mejor de sí en un sentido u otro.

Fueron compositores, fueron innovadores, fueron creativos con su estilo.

La parte más difícil de nuestro trabajo es llegar al publico objetivo y conectar con él.

Los equipos, al involucrarse, al generar una relación de confianza, al producirse el compromiso, logran que la comunicación será más fluida. Con ello, se producirá el proceso creativo necesario para llamar la atención, generar interés, producir deseo y conducir a la acción (AIDA). La clave estará en hacerlo mucho mejor que nuestra competencia.

Como dijo Steve Jobs: «La creatividad, simplemente, consiste en conectar cosas.»

Dejemos lo vulgar. Que fluya la creatividad.

¿Conectamos?

Jorge Jiménez Suárez

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