1 Oct, 2013

Conoce a tus clientes, predice el futuro.

Él, había visto cumplido su deseo, ser mayor.

MacMillan, el dueño de la juguetería, quería seguir siendo niño dentro de un cuerpo adulto.

Sin saberlo, el destino les había unido. Por fin un empleado suyo, aunque fuera de la sección de informática, le decía lo que realmente pensaba sobre todos y cada uno de los juguetes del centro comercial. Dando un paseo, fueron describiendo y hablando de todos ellos. El flujo de información y de opinión de primera mano dada por «su empleado» no dejaba de sorprenderle. Él también veía cumplido un sueño. Y además, estaba seguro de que esta información iba a ser muy valiosa para el futuro del negocio.

¿Qué haríamos por tener una información tan certera del gusto de nuestros clientes? ¿Cómo podríamos tener a nuestro alcance todo tipo de datos sobre nuestro público objetivo? ¿Qué daríamos a cambio de obtener los mejores datos a cerca sus preferencias de compra? ¿Cómo podríamos beneficiarnos de ellos y utilizarlos para mejorar nuestras ventas?

A través de técnicas de CRM.

Y, ¿qué es el CRM?

Ni más ni menos que Customer Relationship Management. Ese término o palabra que mucha gente dice con mucha soltura, pero que muy pocos saben a qué se refieren.

A nivel general, podemos definirlo como la implantación de una política o forma de actuar de una empresa u organización en base al conocimiento de los gustos del cliente y todos los datos relevantes que tenemos de ellos y que influyen en la venta de un producto o servicio, como por ejemplo: zona demográfica, nivel de renta, propiedades, unidad familiar, etc.

Pero, ¿cómo conocemos o tenemos acceso a esos datos?

Antiguamente, se invertían grandes cantidades de dinero para hacer encuestas de población o se compraban bases de datos elaboradas por organismos oficiales como el INI, el Censo, Cámara de Comercio o bases de datos privadas como las de Páginas Amarillas o QDQ. Ahora es el propio negocio el que interactúa con los clientes y a la mínima oportunidad que tiene, obtiene de ellos y con su consentimiento, la mayor cantidad de datos posibles.

¿Dónde los obtenemos?

En el propio establecimiento, en las relaciones de los empleados y los clientes o desde hace algún tiempo, a través de las redes sociales. Aunque también se pueden adquirir en empresas privadas y organismos oficiales, siempre que se cumpla con la LOPD.

Toda esta recopilación de datos las incluirá en unas tablas, cuadros o programas informáticos para poder segmentar con mayor acierto su mercado y facilitar la venta. Los clientes saben lo que quieren y lo transmiten a la empresa, que simplemente, debe ponérselo al alcance de su mano.

Esta es otra acepción también válida del concepto de CRM, algo muy importante para el Busines Intelligence (BI) que se encargará de analizarlos y utilizarlos en beneficio del cliente y de la empresa.  Su derivación en redes sociales se conoce como SBI: Social Business Intelligence, cada día más usado en el entorno de interactuación y donde todo es medible.

La semana pasada tuvimos la oportunidad de asistir al encuentro #MKPrecision de la mano de MarketingDirecto.com y el patrocinio de Axesor. En él tuvimos la suerte de conocer de primera mano todas las últimas tendencias del CRM, el geo-marketing y el geo-posicionamiento.

En dicho encuentro, Manuel del Pino nos dejó una idea bastante clara: “El business intelligence no sirve sólo para analizar, sino también para predecir”.

Mr. McMillan y Josh Baskin acaban bailando sobre un piano, han encontrado la melodía, han sintonizado, caminan juntos.

Todos ganan.

¿Bailamos?

Jorge Jiménez Suárez

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