11 Dic, 2014

Conversar, una buena terapia.

-«Tú, túuuu, tú eres bueno.»-

-«No, el bueno eres tú.» –

-«No, no, doctor. Tú eres bueno.» –

Quién lo iba a decir. Un gánster en su consulta. Sentado frente a él. Contándole sus problemas y llorándole sus penas.

Se jugaba mucho. Nadie podía saber que Paul Viti no podía dormir y que estaba distante de «sus negocios» y de su amante. Nadie podía saber que había empezado a preocuparse por su esposa e hijos. Nadie podía saber que padecía ataques de pánico y que se le veía llorando con facilidad.

Estaba en juego su reputación.

La de ambos.

El destino había querido que sus caminos se cruzaran en un desafortunado accidente de coche con uno de los sicarios de Paul. El cual, al saber que Ben es un prestigioso psiquiatra, ve la oportunidad de poder curar el mal que padece su jefe.

Comenzaba, así, una especial relación entre médico y paciente, una terapia peligrosa.

Eres bueno para conversar

En un primer momento, la apariencia de Ben, no era entendida por Paul como la más adecuada para solucionar sus problemas. Pero a medida que le atendía, a medida que le escuchaba, a medida que compartía con él todo lo que llevaba dentro, más fácil le resultaba mantener una conversación. Se iban conociendo y eso le reconfortaba, le transmitía seguridad. le animaba.

Alguna de las cualidades en las que puede destacar un psiquiatra es la paciencia, la calma, saber escuchar, tener capacidad de análisis y mantener una conversación coherente y fluida.

La conversación, un intercambio de pareceres, opiniones y gustos.

Un acto necesario. Una auténtica terapia para muchas personas. Las personas como seres sociale que somos, siempre buscamos espacios y lugares donde poder encontrarnos, donde poder reunirnos, donde poder conversar.

Cada día que pasa ese espacio de intercambio nos lleva a internet, «la gran conversación«. Millones de usuarios mantienen infinitas conversaciones a la vez en un espacio virtual, en un lugar de intercambio, en un lugar para compartir, en un lugar para debatir, en un lugar para conversar. Todos ellos buscan algo, tienen una necesidad, tienen un problema, tienen una inquietud y acceden a la red para poder satisfacerlo o ayudar a otros.

Un lugar que debe ser aprovechado por todos para mejorar, para progresar, para prosperar. Una espacio para explorar y aprovechar al máximo las herramientas y las aplicaciones que nos brinda la acción altruista de muchos usuarios. En nuestro caso, no sólo las redes sociales pueden ser nuestros espacios preferidos de conversación, si no, también, nuestra web.

Una conversación para encontrar, localizar y definir a nuestro target.

Si bien es cierto que de nuestra rutina diaria podemos aprovechar las herramientas habituales para poder conversar y utilizarlas en el espacio on line. Mostrar interés, estar informado, centrarnos en las personas con las que estamos conversando, intentar ser amenos y ser coherentes, no deben ser herramientas exclusivas de una conversación tradicional. Deben formar parte también de nuestras conversaciones en la red.

Al conversar debemos ser solución para los demás.

Conversar

Paul gracias a la paciencia y la profesionalidad de Ben, pudo volver a ser el malo malísimo que era antes. Aunque algo más suave y más cabal. Su experiencia con la terapia se había convertido en una relación muy beneficiosa de la que nunca se arrepentiría y nunca dejaría de estar agradecido.

Las nuevas herramientas de conversación on line, como la mensajería instantánea independientes como Whatsapp o de video-conferencia como Skype, o las adosadas a redes sociales como Hangouts de Google o Facebook Messenger, combinadas con las herramientas de conversación tradicionales pueden crear unos canales de comunicación y conversación idóneos para atender a nuestros clientes.

Todo profesional del marketing digital debe ser capaz de controlar y manejar la mayor parte de estas «nuevas» herramientas. Porque cualquier canal o medio de conversación debe acercarnos de manera eficaz a nuestro target.

Como decía André Maurois : «Las palabras acercan y los silencios destruyen.»

Este es nuestro espacio de terapia.

¿Conversamos?

Jorge Jiménez Suárez

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