11 Ene, 2013

De formación hacker, aprendiendo a compartir.

 

– «¡Profe, profe, que nos están copiando!»-

No sabíamos lo que teníamos entre manos, teníamos que acabar la práctica antes de que sonara la campana del final de clase de informatica. Nos habíamos enredado con la idea de que si estábamos en un aula de informática con 14 ordenadores conectados podríamos mandar un mensaje a alguno de nuestros compañeros. Y lo conseguimos. Y nos expulsaron de clase. No por enfadar al profesor por haber conseguido mandar mensajes entre ordenadores, sino por copiar el ejercicio al equipo de al lado y «pasarlo» al alguno de nuestros compañeros. Habíamos logrado, sin saberlo, enviar nuestro primer email y nuestro primer tweet, y, así,  convertirnos en «proscritos» de los compañeros mas listos de la clase. ¿Fuimos hackers?

Al contrario de lo que piensa mucha gente, hoy en días, si algo debemos a los hackers del software libre es que todo lo que hay en internet, funcione. Gracias a ellos surgieron corrientes de opinión que defendían el libre acceso a la inmensa autopista que es internet contra todo aquel que quisiera apropiarse de ella y privatizarla. Conceptos como el «copyleft«, «open source» y el «software libre» no serían posible sin su aportación.

El resultado de su desarrollo es que podemos distribuir información, podemos aportar ideas, es decir, compartir. No es de extrañar que muchas veces nos sorprendamos a nosotros mismos «compartiendo» una noticia, un chiste, una foto de un «amigo» de alguna red social. O, «reenviando» una información o un video de un grupo de personas a las que «sigues«. O, «repineando» un tablero de imágenes de recetas culinarias.

En esta nueva forma de comunicación, se mantiene la primacía de la exclusiva, pero ahora se añaden conceptos importantes como la inmediatez y la reputacíón. Es importante la noticia, pero también lo es quien la comparte y en qué plazo. Para muchos usuarios, otros internautas serán prescriptores, personas con alto grado de reputación on line que hacen o dicen lo que les gusta y crean modas, crean nuevos hábitos, crean costumbres. Personas que hacen que surja una necesidad. No sólo por el hecho de hacerlo, sino por transmitirlo. No hace falta ser el creador de la información, con redistribuir contenido interesante, veraz y de calidad es suficiente.

Este nuevo comportamiento ha traido consigo nuevas plataformas de información como los blogs o los diarios digitales. Muy especializado y muy bien dirigido a un público más definido, más entendido, más formado. Muy apreciado por las agencias para las campañas de marketing de contenidos.

Como dicen muchos nativos digitales, muchas empresas «no comparten», siguen anclados en el pasado (web 1.0), donde monopolizan la información que quieren dar. No acaban de apreciar que el paso a la web 2.0, en un futuro, les reportará mayores satisfaciones y beneficios. Muchos seguidores, fans o admiradores, pueden ser el mejor aliado de una marca, por el simple hecho de compartir su información.

No podemos seguir tapando la pantalla del ordenador para que no sepan «qué hacemos», «cómo lo hacemos» y «por qué lo hacemos». Fomentemos la accesibilidad y la descentralización de la información. Seamos hackers.

¿Lo compartes?

Jorge Jiménez Suárez

 

 

 

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