8 Jun, 2013

Descubre, aprende y comparte tu conocimiento.

-«¡Reencarnación, reencarnación!»-

Cada uno de ellos alzaba su mano izquierda mostrando la luz intermitente en la palma de su mano, se despojaban de sus túnicas y comenzaban a ascender.

-«¡Sube, sube!»-

-«¡Reencarnación!»-

Era el espectáculo más esperado, todos vibraban con él. Disfrutaban viendo, enfervorizados, como cada uno de ellos flotaban hacia la luz y desaparecían, se desintegraban, se desvanecían, a su contacto.

Como cada noche, asistían al «carrusel» para presenciar como todos aquellos habitantes a los que les había llegado «su momento», se sacrificaban por el resto de los mortales. En este  futuro «idílico», no les estaba permitido vivir mas allá de los 30 años de edad si no querían romper el equilibrio en un mundo creado e ideado por «El Pensador«, un ordenador central o «supercomputadora» que dirige al mundo tras una supuesta guerra nuclear.

Pero, por caprichos del destino, uno de sus guardianes, Logan 5, se enamora de Jessica 6, hermana de un integrante de los que se niegan a morir a los 30 años, la resistencia. Son un pequeño grupo, que piensa, que va más allá, que quiere algo más. No quieren quedarse en esta parte del camino, quieren llegar a ser viejos, mayores, traspasar los límites impuestos y salir de la burbuja en la que viven. A partir de ahora, deben comenzar una huida si quieren sobrevivir, deben escapar si quieren aprender, deben buscar el «Santuario» si quieren envejecer.

En todos los momentos de la vida aprendemos a través de múltiples experiencias vividas y de las personas a las que tenemos la suerte de conocer. A medida que avanzamos vamos aprendiendo más, se suele decir, que se aprende andando o que «se hace camino al andar«.

¿Cuál es ahora nuestro camino?

Sin duda alguna, la búsqueda diaria de «algo más«, donde nuestra motivación gira en torno a la búsqueda de una mejora continua en todas las facetas de nuestra vida personal y profesional. La curiosidad, no exenta de entusiasmo, deben ser nuestro motor de búsqueda para satisfacer nuestras necesidades, cubrir nuestras carencias y encontrar soluciones a nuestros problemas diarios. Todo esto, consolida una gran experiencia, un cierto nivel de conocimiento, un alto grado de saber que estamos obligados a transmitir a nuestros hijos y generaciones venideras. Un legado que debemos buscar en nuestro interior, ya que es ahí donde se van a acumular todas esa experiencias y sensaciones vividas, todas las habilidades adquiridas y todos esos conocimiento aprendidos.

Apostando por el acceso a múltiples herramientas que nos brindan las nuevas tecnologías, todos y cada uno de nosotros dejaremos nuestro legado, dejaremos huella y transmitiremos los conocimientos asimilados utilizando la plataforma de información más adecuada a nuestra forma de ser, a nuestros intereses o nuestros objetivos empresariales.

Para muchas de las personas, empresas y agencias de comunicación, internet y las redes sociales pueden ser el espacio donde dejar su legado, su esencia, su mensaje, sin entender este paso como una huida hacia adelante, si no como una evolución, una mejora y una aplicación de los conocimientos adquiridos en años de experiencia profesional a un nuevo e inmenso «terreno de juego» donde poder dar u ofrecer «algo más«.

Logan 5 y Jessica 6 salieron de su mundo para crear uno nuevo pero descubrieron que lo tenían más cerca de lo que podían imaginar. Sólo debían cambiar su mentalidad, tomar las riendas y aventurarse a ser ellos mismos hasta el fin de sus días.

Estamos siguiendo un nuevo camino.

¿Serán las redes sociales el nuevo «santuario»?

Mira en tu interior.

Jorge Jiménez Suárez

1 Comentario

Deja un comentario