8 Ene, 2014

El contenido, tu mejor presentación.

El arañazo había sido muy profundo. Del rostro de Danny comenzaba a manar sangre.

– ¡Oh! ¡Mirad, mirad! –

Los comentarios de sorpresa y los gritos de asombro del gentío iban en aumento.

– ¡No es un dios! –

– ¡No emanaban rayos de luz de su interior! –

Sólo era una persona que sangraba como cualquier mortal.

La suerte estaba echada. Les habían descubierto.

Estaban condenados

Daniel Dravot  y Peachy Carnehan, eran muy aventureros, ex miembros del ejército de Su Majestad y muy unidos por una fuerte amistad. Gracias a un colgante que lleva Dravot con el emblema del compás, la plomada y el ojo, los monjes de la región de Kafiristán le otorgan el título de sucesor de Alejandro Magno, que había legado un sello secreto idéntico a sus antepasados. Y con ello habían urdido un engaño para conquistar el pequeño reino y convertir a Daniel en su rey.

Pero les habían «pillado» y a pesar de un inicio prometedor, al final, acabaron mostrando lo que había en su interior, lo que eran en realidad, lo que llevaban dentro. Y, como en la mayoría de los casos de éxito fulgurante, la vanidad y los delirios de grandeza fueron los causantes de su fracaso.

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(Imagen: El hombre que pudo reinar – Columbia Pictures)

En nuestra vida, en nuestra profesión, en nuestro camino, desgraciadamente, nos encontramos con casos, personas o empresas parecidas o en similares circunstancias. Detrás de lo que creíamos algo serio, con una buena imagen, con una buena fachada, descubrimos que nada es como realmente pensamos, no hay nada en ellos, están vacíos. Clientes, proveedores o personas que en un principio transmiten una posición, un rol que no se corresponde con lo que finalmente son. Y lo peor de todo es que hemos contribuido, sin saberlo, a agrandarlo.

Hemos vendido humo, hemos perdido el tiempo y en algunos casos, hemos podido perder dinero.

¿Cuántas veces hemos compartido un dato, un conocimiento, una noticia o un comentario de alguien del que confiamos dándolo por bueno por el simple hecho de venir de quien viene?

Trasladándolo a internet y a las redes sociales, si algo aprenderíamos de todo esto, es que seríamos muy cuidadosos a la hora de otorgar nuestra confianza en el futuro. Y, por supuesto, no daríamos por buena la recomendación, el conocimiento, o el contenido compartido sin mirarlo, sin corroborarlo, sin contrastarlo.

Si algo es clave en una estrategia de marketing digital, ya no sólo es estar presente en internet a través de una web y utilizar algunas técnicas de SEO para que nos localicen o las campañas de pago o SEM. Se estima que actualmente el 70% del posicionamiento de una marca o de una empresa se debe a la generación de buenos e interesantes contenidos a través de blogs corporativos o a través de la dinamización de los mismos en redes sociales.

Cada marca, cada empresa, cada perfil o cada persona tendrá su estilo y su manera de comunicar. Serán noticias, serán fotos, serán recomendaciones, serán canciones, serán vídeos, serán promociones, pero siempre deberán ser reales y con un cierto toque de autenticidad, con una imagen definida, con estilo.

Ante todo se debe evitar la mala copia, el plagio, y por ello, hacemos referencia de la cita de Herman Melville, recordada la semana pasada en un diario digital de social media: «es mejor fracasar en la originalidad que tener éxito en la imitación».

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Nuestros protagonistas finalmente, tenían algo más para mostrar, pero cuando lo hacen es tarde. Al menos, logran convertir su final en un canto a la camaradería, al afecto y a la comprensión. Nos muestran una amistad y una fidelidad capaz de sobrevivir a la muerte.

A pesar de los baches del camino, nos seguiremos esforzando en generar día a día contenidos amenos, formativos e interesantes. Con nuestra imagen, con nuestra fuerza, con nuestro estilo. Sin olvidarnos que el contenido es el rey.

¿Comenzamos?

Jorge Jiménez Suárez

10 Comentarios

  • Buenos días Jorge y enhorabuena por este gran post. Completamente de acuerdo con que hay que dejar de vender humo, ser auténtic@s y general valor añadido a través del contenido (que es el que manda; el rey). ¡Un abrazo!

    • ¡Muchísimas gracias Aritz! Si no es por la generación de contenido, tendríamos muy pocas alternativas para diferenciarnos. Un abrazo.

  • Cuanta realidad y que bien contada. Esto es contenido de calidad, sí señor. Suscribo 100% ni una coma que añadir.
    Gracias y saludos

    • ¡Muchas gracias Pedro! Aunque todo es susceptible de mejora. Un abrazo.

  • Muy interesante.
    Saludos

  • Enhorabuena!. Lo importante es el «conceto», como decían en Airbag. Aquí lo importante es la reputación….y el contenido.

    Abrazo.

    • Sí, Raúl el contenido es lo importante, aunque… no te pierdas la siguiente entrada.
      Muchas gracias. Un fuerte abrazo.

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