25 Dic, 2012

El sabor de lo genuino, el sabor de la Navidad.

Was bruised and battered and I couldn’t tell
What I felt
I was unrecognizable to myself
I saw my reflection in a window I didn’t know
My own face
Oh brother are you gonna leave me
Wastin’ away
On the streets of Philadelphia

 «-¿Estáis listos chicos? En 10 minutos vamos a abrir nuestras puertas, ¿lo tenéis todo preparado?»

Con esta canción y esta frase, comenzábamos nuestra jornada laboral aquella Navidad de 1.994. Así amanecía el departamento de adornos de Navidad de El Corte Inglés en Preciados 1 (Madrid). Algo que cada Navidad recuerdo con cariño y emoción.

Cada año la Navidad es diferente, nuevas incorporaciones familiares, hijos, amigos, nuevas parejas, nuevos conocidos, nuevos compañeros de trabajo. Nuevos gustos, nuevos hábitos, nuevas situaciones. Este año, al menos en nuestro caso, será el año del social media, la Navidad del intercambio de ideas, de contactos, de proyectos y de puntos de vista altamente enriquecedores. Algo que no nos abandonará en bastantes años.

Gracias a las redes sociales, todos los días,  aprendemos multitud de cosas nuevas. Nuevos conceptos, nuevas herramientas, nuevos horizontes. Vivimos un momento idóneo para avanzar en un mundo que está en continua reinvención. Desde la creación de internet (ARPA 1962), hasta el manifiesto Cluetrain (1999), en 37 años de avances, todo lo que parecía absoluto se ha convertido en relativo. Todo lo que era cierto, ahora puede ser discutido. Todo lo que era susceptible de mejora, se ha superado con creces.

En este avance será, el nativo digital (la generación de menos de 30 años), el que multiplique la velocidad de los cambios y las innovaciones. El salto tecnológico será incesante y los medios de comunicación que ahora conocemos no se parecerán en nada en menos de 5 años. Valga como ejemplo la televisión, la radio o los periódicos, medios que están sufriendo una profunda reconversión.

A día de hoy, estos cambios están siendo dirigidos por los inmigrantes digitales, todos aquellos que hemos madurado a la vez que se ha creado la tecnología y no hemos nacido con ella. Aquellos a los que cariñosamente podemos denominar pioneros. Aquellos que soñaban con que en Navidad les trajeran un ordenador Spectrum, un Amstrand o un Commodore, o los cartuchos de juegos Atari o el Vectrex. Una generación que han acompañado y han hecho posible que los avances en tecnología fueran posibles los últimos 20 años.

Este año, los inmigrantes digitales, estamos deseando que nos traigan el juego de «Operación» a nuestros hijos, que está totalmente agotado hasta en El Corte Inglés. Lo que nos demuestra que aunque todo avance cada vez más rápido, siempre nos quedará la esencia, siempre nos quedará lo genuino, siempre nos quedará la Navidad.

¿Estáis listos, pioneros? ¿Lo tenéis todo preparado?

Feliz Navidad.

Jorge Jiménez Suárez

 

 

 

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