11 Nov, 2016

Experimentar con tus errores, con tus aciertos.

– “¿Dr. Frankenstein?” – Le preguntó Igor, apareciendo tras la niebla.

– “Fronkostin” – Contestó Frederick.

– “¿Me toma el pelo?” – Insistió.

– “No. Se pronuncia Fronkostin” – Aseguró.

– “¿Dice usted también: Frodorick?” – Preguntó Igor.

– “No. Frederick” – Respondió de nuevo el Doctor.

– “¿Y por qué no es Frodorick Fronkostin?” – Interpeló con guasa.

– “Porque no. Es Frederick Fronkostin.” – Aseveró el científico.

– “Muy bien” – Rindiéndose Igor.

– “¿Usted debe ser Igor?” – Preguntó Frederick.

– “No. Se pronuncia Aigor” – Rápidamente respondió el jorobado.

Entre rayos y tinieblas, es como el Dr. Frankenstein conoció a su nuevo sirviente. Acababa de heredar una propiedad en Transilvania y tenía que decidir qué hacer. Si aceptar la herencia y continuar con los experimentos de su abuelo o volver a Estados Unidos.

Decidió experimentar.

Inspirados por los diarios de su abuelo, Frankenstein intentará revivir el cuerpo de un criminal ejecutado. Pero algo ha salido mal. Por lo que el Doctor, decide transferir algo de su intelecto al “monstruo”. Debido a esto, se vuelve capaz de razonar. ¿Adquiriría alguna cualidad más?

aciertos-errores

El Dr. Frankenstein, como buen investigador necesitaba conocer el misterio de la vida. Y nada mejor para lograr su objetivo que iniciarla en un cuerpo que la hubiera perdido y que contuviera parte de sus conocimientos, de su vida, de su experiencia. Y también de sus peculiaridades y sus manías…

Debía transmitirle su esencia.

Como todo lo que hacemos en nuestra vida personal y profesional, lo que hacemos, siempre lleva nuestro toque personal, nuestro estilo, nuestro sello, nuestra huella. Nuestra experiencia es un cúmulo de aciertos, errores, cualidades y multitud de pruebas superadas con el tiempo. Todo ello debe ofrecerse a los demás y a nuestros clientes como un valor añadido de lo que somos, de lo que hacemos.

Debemos transmitir nuestra experiencia.

Como ya comentamos en entradas anteriores, el pasado mes de Octubre asistimos al evento: Manager Business Fórum. En él como en anteriores ocasiones tuvimos la oportunidad de escuchar y aprender de todas las ponencias y mesas redondas que se organizaron. El tema central no era otro que el de la transformación digital que estamos viviendo y que debemos aplicar a nuestra vida y a nuestra actividad profesional.

Al igual que este evento, el conjunto de todas sus partes, dan forma a una completa agenda. Todas sus componentes,  fueron transmitiendo las mejores pinceladas de lo que deben hacer las empresas para aplicar y verse beneficiado por una correcta transformación digital. Básicamente nos quedamos con éstas:

  • “El marketing debe liderar la transformación digital” (Fernando Rivero)
  • “La presencia digital no es transformación digital” (Tristán Elósegui)
  • “Para hacer marketing son necesarios los datos” (Ignacio Ayerbe)
  • “El usuario tiene el control, la calzada no hace camino” (Juan Gasca)
  • “Hay que vender en el lugar adecuado” (Víctor Prim)

Como dijo Fernando Rivero, todos ellos hicieron hincapié en la importancia de que sea el departamento de marketing o los profesionales de marketing, los que, junto al departamento comercial, lideren ese cambio, esa transformación necesaria. Y otra máxima que debían cumplir era la de conocer a tu cliente, escucharlos y estar presente allí donde ellos estén e interactúen.

En definitiva, todos ellos, nos aconsejaron que tenemos que medir la temperatura de nuestros clientes y de todos aquellos que nos acompañan. Aunque antes debamos experimentar con ellos para saber realmente lo que les satisface. Como dijo aquel día Luis Asenjo:

“Debemos analizar, para tocar”.

experimentaSacando el féretro de la tumba, el Doctor Frankenstein exclamó:

– “¡Que trabajo tan asqueroso!” – 

– “Podría ser peor.” – Dijo Igor.

– “¿Cómo?” – Preguntó Frederick.

– “Podría llover.” – Contestó Igor, mientras se desataba la tormenta…

….

Frederick Frankenstein, junto con Igor y su ayudante de laboratorio , repitió el experimento que hizo famoso a su abuelo. Logró darle vida a una persona formado por partes de cuerpos diferentes. E intentó darle parte de su esencia para dotarle de mayor capacidad. Con ello, pudo compartir el misterio de la vida, lo que le proporcionaría un éxito inesperado.

Nunca dejaremos de intentar, de probar, de experimentar todo lo que creamos que puede funcionar, sin miedo a equivocarnos. Nuestros errores, a buen seguro, se convertirán en futuros aciertos. Sólo debemos ser perseverantes hasta que consigamos, que lo que probemos, sea verdaderamente de utilidad para nuestros clientes. Y por supuesto, nunca dejaremos de estar en contacto con todas aquellas personas que nos rodean. Nunca dejaremos de hacer lo necesario para conocer a nuestros clientes y saber lo que realmente necesitan.

Como dice Woody Allen: “Si no te equivocas de vez en cuando, es que no lo intentas.”

¿Lo intentamos?

¡Vamos a experimentar!

Jorge Jiménez Suárez

Deja un comentario