24 Mar, 2016

Haz un reset y resucita.

Y le dijeron:

– «Mujer, ¿por qué lloras?» –

Les dijo:

– «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.» –

Y cuando hubo dicho esto, se volvió y vio a Jesús que estaba allí;

aunque no sabía que era Jesús. Jesús le dijo:

– » Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» –

Ella, pensando que era el hortelano, le dijo:

– Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.» –

Jesús le dijo:

– «¡María!» – 

Volviéndose ella, le dijo:

– «¡Maestro!» –

(Juan 20: 13 – 16)

Tenía que volver a presentarse ante todos aquellos que en su día creyeron en él, ante todos aquellos que le siguieron y sufrieron con su partida, con su muerte. Tenía que reconfortarlos. Y con su sola presencia les llenaría de alegría, colmaría su pena, les mostraría de nuevo el camino y aumentaría su esperanza, su fe.

Necesitaban verle para creer incondicionalmente.

resucita

La muerte de Jesús era sólo el principio de una nueva vida, de una nueva fase, de una nueva era. A partir de ese momento, con su resurrección, se completaba su mensaje. Jesús, nos dejó un mensaje que no moriría, que se transmitiría a todas las personas, que llegaría a todos los lugares y que perduraría en el tiempo. Jesús nos dejó un gran legado.

La resurrección, la vida eterna.

Un año más llegamos a estas fechas especiales de Semana Santa. Esta es la semana de pasión y sacrificio, para muchas personas de este mundo. Como en años anteriores, no queríamos dejar de aportar nuestra particular visión y lo que cada uno de los hechos de los que hablamos puede aportarnos en el futuro.

La muerte no es el final.

Muchas veces, aunque suene raro o extravagante, es necesario «morir». O es necesario que nuestro proyecto «se muera un poco». Quizá sea la manera que tenemos de poder desembarazarnos de muchas cosas que nos atan pero que realmente no nos aportan nada a nuestro trabajo o a nuestra vida.

Llegará un día en el que perderemos a seres queridos o nos alejaremos de amistades a las que tengamos gran estima o dejemos de tener contacto con algunos compañeros de profesión. En la distancia, al alejarnos, es cuando empezaremos a ver si realmente enriquecían nuestra vida, nuestro trabajo o nuestro entorno. Quizá eran un freno o, todo lo contrario, eran la razón de nuestro éxito.

Debemos valorar las cosas en perspectiva.

Hace tres años que conocí a una gran persona, Juan Urríos, gracias a una invitación personal a un desayuno empresarial organizado por Zinia. Nunca nos habíamos visto en persona y desgraciadamente, no volvimos a vernos más. Eso sí, a partir de entonces, mantuvimos una cordial relación profesional y de amistad a través de las redes sociales. Curiosamente era de mi mismo barrio, pero nunca habíamos coincidido.

Tuvo que ser a través de la red, como el resto de los innumerables amigos que se hizo a lo largo de los años, donde yo pude aprender todo lo que él transmitía. Su estilo, amable, educado, pero firme en sus creencias, le concedía un carisma especial y se ganaba fácilmente el respeto.

Su ayuda desinteresada en las buenas causas y su aportación en el aprendizaje de los demás, fueron otro tipo de facetas con los que se ganaba el reconocimiento de los compañeros y seguidores. No creo que sea el único que tenga un buen recuerdo de él, cuando me «regañaba» con mi descuidado perfil en Linkedin. Estoy seguro de que algunos de aquellos componentes de la campaña «#mehashechounreset«, aún guardan con cariño un buen recuerdo de él.

A pesar de que se haya marchado, muchos, le tenemos presente.

Cada día que se nos olvida como ser o como comportarnos en las redes, sólo debemos ir a su «muro» y empaparnos un poco. Tampoco veremos como hay muchas personas que le siguen visitando. Su legado se mantiene vivo.

haz un reset

Si la muerte de Jesús marcó un antes y un después, no podemos dejar de pensar en lo duro que fue dar el paso. Gracias a ello, el mensaje se mantiene y millones de personas, aunque no esté presente, siguen sus enseñanzas y viven con esperanzas renovadas año a año.

Aunque no nos lo parezca, hacer un reset, en muchos casos, trabajos o situaciones de nuestra vida, nos ayudan a levantarnos de nuevo, a resurgir, a volver a empezar. En muchos casos, en cuanto perdamos la fuerza, podremos ir a consultarlo allí donde las cosas tenían sentido hace tiempo. Y en el tiempo en el que vivimos, el único lugar donde podemos encontrar las cosas que importan, no sólo están en internet, si no en nuestro interior, en nosotros mismos.

Como decía Stanley Bendelac: «cuando tengas una decisión importante que tomar, y la razón no es capaz de aconsejarte, déjate llevar por tu intuición. Haz caso de las emociones».

¿Hacemos un reset?

Es tiempo para resucitar.

¡Feliz semana de pasión!

Jorge Jiménez Suárez

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