10 Jul, 2014

Motivación, equipo de leyenda.

Falto de motivación, pensaba que había fracasado en todas las facetas de su vida.

Se equivocaba.

Había aceptado aquel trabajo de vigilante en “El fondo de estanque“, el internado de chicos difíciles. Un lugar donde los chavales son castigados continuamente y sin piedad, por el director del centro.

Él no está de acuerdo con estos métodos y en poco tiempo, con paciencia y amabilidad, logrará hacerse con los chicos.

Clément Mathieu, aprovechando su condición de músico y compositor, empleará su tiempo en enseñarles a cantar, formando un coro. Sorprendiéndose de como con este pequeño empujón, la complicidad con los chicos es mayor. Obteniendo, así,  una gran mejoría en su comportamiento. Fiel a su estilo, se había ganado su respeto y su consideración.

Gracias a ello, les concedió la oportunidad de destacar en una faceta de su vida hasta entonces desconocida para ellos.

Los-chicos-del-coro-1

Mathieu, a pesar de que ha fracasado continuamente, no se rinde. A pesar de las dificultades, sigue buscando la manera de mejorar las cosas, de hacer que todo funcione, de prosperar.

Lo consiguió.

Y a pesar de sus limitaciones, ¿qué tenia él que no tuvieran otros?

Empuje, espíritu, motivación.

En nuestra vida o en nuestro entorno profesional, conocemos personas con un carisma especial, unas personas que con su ejemplo y pequeños gestos consiguen motivar a un grupo de personas o a un equipo profesional. Son personas que saben identificar valores y virtudes de las personas que los rodean para hacer que los demás se sientan identificados y actúen dando lo mejor de sí mismos. Gracias a ello, logran sacar adelante proyectos o empresas complicadas.

Además, hacen, que a ojos de los demás, las cosas parezcan más fáciles de lo que son. No es así. El éxito se logra con esfuerzo, con perseverancia y con disciplina, de menos a más.

Si tenemos personas a nuestro cargo, familia o un equipo junto a nosotros es necesario recordar que:

Dar esperanza, es dar alas a las personas.

Por lo que, practicando con habilidad estás virtudes, al alcance de cualquiera, podremos lanzar a “nuestra gente” a realizar todo aquello que nos propongamos por complicado que parezca.

Transmitámosles ilusión y volarán. Simplemente hay que tener un poco de:

Constancia, empatía y sentido común.

Los grandes líderes de familias, grupos, empresas o países siempre destacan por tener una conjunción de estas cualidades. Con su estilo, logran reunir en torno a ellos personas involucradas, personas que harán algo grande, que abrirán un nuevo camino, nos ofrecerán un nuevo destino y nos dejarán una huella imborrable.

El lunes pasado moría una de estas personas que con su carácter, con su espíritu, con su estilo, forjó una leyenda en el mundo del fútbol: el Real Madrid. Hablamos, por supuesto de D. Alfredo Di Stefano, el primer futbolista total. Cambió la mentalidad del equipo, cambió su estilo de juego, lo cambió todo. Con su fuerza y su empuje generó un mito que hoy perdura y que gracias a él nunca morirá:

“Hasta el final, vamos Real”.

Aunque, como bien decía:

«Todo lo que hacemos con los pies, lo tenemos que hacer, antes, con la cabeza».

Algo que no sólo vale para el fútbol, si no que debemos saber aplicarlo a todas las facetas de nuestra vida y de nuestra profesión.

Motivación y espíritu

Finalmente, Mathieu fue expulsado del centro de menores y los chicos, como despedida cantan y le escriben mensajes en las alas de aviones de papel que tiran por la ventana. Era su homenaje a aquella persona que por primera vez les había dado alas para poder “escapar de allí”. Él continuó su vida dando clases de música en silencio durante el resto de su vida. Ellos lograron tener una base para triunfar en el futuro.

Hoy no podíamos dejar de rendir homenaje a una persona tan importante para una de las mayores aficiones del mundo. Todo lo que hizo y todo lo que fue, seguirá dando significado a la existencia de una entidad consagrada y a todos los que conforman su “gran familia”.

Hoy homenajeamos a alguien que nos enseñó a no rendirnos, a pelear y a luchar hasta el final. Si la predisposición es buena, la motivación es grande y los objetivos claros, es muy difícil que no se consiga, al menos, algo positivo.

Y como decía: Di Stefano:  – “Ningún jugador es tan bueno como todos juntos.” –

¿Quieres volar?

¡Hagamos equipo!

Jorge Jiménez Suárez

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