24 Dic, 2015

Navidad, un mensaje de esperanza.

– «Viva la vida, viva la fiesta, viva el amor.» –

– «Cordón Negro, celebra la vida, Cordón Negro celebra la fiesta.» –

Es posible que pudiera recordar otros muchos anuncios mucho más típicos de la Navidad que el de hoy. Pero cada Navidad viene a mi memoria la melodía tan pegadiza de aquel spot del cava navideño inspirado en la novela, varias veces adaptada al cine, como lo fue: «La pimpinela escarlata«.

Novela en la que se narraba la historia de Sir Percy Blakeney,  personaje conocido por sus gustos refinados dentro de la aristocracia británica. Pero que, sin embargo, llevaba una doble vida como salvador de aristócratas e inocentes durante los peores momentos del Terror, posteriores a la Revolución francesa.

La Pimpinela Escarlata, fue la obra pionera de una serie novelas sobre héroes caracterizados por su doble identidad, como Scaramouche, el Zorro, el Tulipán Negro, Dick Turpin, Batman, Superman… etc. Personajes o super héroes que se jugaban la vida desinteresadamente por los demás.

Eran la última esperanza para muchas personas.

esperanza

Todos estos personajes valientes y altruístas, podemos denominarlos héroes anónimos, cuya vida y su aspecto habitual no da pistas sobre su verdadera identidad. Héroes que ponen todo su empeño, su esfuerzo y su valor, en luchar contra el mal, amparar a los más desfavorecidos y acabar con la injusticia.

No sabemos todo lo que hacen por nosotros.

A diario convivimos y trabajamos con personas o profesionales que realizan una labor invisible pero tremendamente efectiva. Bajo su aspecto normal, desempeñando una actividad rutinaria podemos descubrir a auténticos héroes que hacen que la vida de los demás sea mucho mejor o que las expectativas de los que en ellos confían sean cumplidas y superadas con creces.

No es la primera vez que afirmamos que: «para que muchos disfruten, debe haber alguien que lo haga posible«. Y éso sería imposible sin el trabajo y el sacrificio, en muchos casos, de personas que velan por el bienestar de los demás. Aunque muchas veces, llevarlo a cabo, pueda ser un riesgo para ellos.

Un trabajo que deja poso, que marca estilo.

En el mundo digital ya hablamos alguna vez de la importancia de la esencia, del interior, del contenido, de lo que no se ve, pero que deja huella. A través de estrategias y acciones de inbound marketing o de branded content, muchas empresas digitales realizan esta labor a diario. Podemos afirmar que son…

…héroes desconocidos que nadie ve pero que todo el mundo reconoce.

Una dura batalla se libra a diario en las redes sociales y en los buscadores de internet por ganar el espacio adecuado para las marcas. No dejemos de tenerlo en cuenta, no dejemos de valorarlo, no dejemos de trabajarlo.

Aún recuerdo aquel héroe anónimo del que hablamos en la segunda Navidad de este blog. No olvidemos su ejemplo. Al final, todo cuenta, todo vale para algo, por pequeño que parezca. Un pequeño esfuerzo, una mínima acción puede hacer un mundo mejor. No lo dudes, si tú no puedes, siempre habrá alguien dispuesto a hacerlo. Recuerda que al final, todo sale bien.

Nunca pierdas la esperanza.

mensaje de Navidad

«La pimpinela escarlata«, por sí mismo, era un mensaje de optimismo para todos aquellos que podían morir en el cadalso perdiendo su cabeza. La recreación que hizo Freixenet con aquellos episodios de Cordón Negro nos transmitieron un mensaje típico de la Navidad, un mensaje de ilusión, un mensaje de esperanza.

Aunque nos gustaría que nos vieran como esos héroes anónimos de los que hemos hablado, las agencias, como muchas empresas, a pesar de la vorágine diaria, debemos transmitir una imagen firme, honesta y transparente para que nuestros clientes mantengan la esperanza de que las cosas se pueden hacer mejor. De que hay personas y equipos que son capaces de hacerlo mejor.

Insistimos, nuestros clientes deben sentir, que depositando su confianza en nuestro trabajo podrán cumplir sus sueños, podrán mantener la ilusión. Podrán creer que la suma de su esfuerzo, nuestro trabajo y nuestra experiencia les producirá óptimos resultados en el futuro que les haga revivir, sentir, volar.

Un sentimiento perfecto para la Navidad.

Como dijo Emily Dickinson: «La esperanza es esa cosa con plumas que se posa en el alma y canta sin parar.»

¿Cantamos?

¡Feliz Navidad!

Jorge Jiménez Suárez

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