31 Dic, 2014

Nuestra identidad, nuestra profesión.

¡Espartanos! – tronó Leónidas.

¿Cuál es vuestro oficio? – interpeló a los suyos.

¡Ahú, ahú, ahú! – le respondieron.

¿Lo ves amigo? He traido más soldados que tú. – sentenció.

Era cierto, eran menor en número, pero todos eran guerreros. Llevaban toda la vida preparándose para la batalla, preparándose para la guerra, preparándose para luchar. Ese era su oficio, esa era su profesión, esa era su identidad.

Esta fue la historia de un sacrificio justificado.

Esta fue la historia en la que los espartanos, muy inferiores en número, lograron aguantar la posición de forma heroica, provocando multitud de bajas en las filas enemigas.

Esta es la historia de Leónidas, rey de Esparta, que con 300 soldados se enfrentó a Jerjes en el paso de las Termópilas. Durante varias jornadas lucharon contra los Inmortales, el cuerpo de élite de los persas, a los que acompañaban toda clase de criaturas, gigantes, rinocerontes, engendros humanoides o elefantes de guerra.

Esta es la historia de un estilo de vida, que perduró en el tiempo, gracias a la transmisión de generación en generación, de una fuerte identidad.

Identidad 1

Desde bien pequeños, los espartanos eran educados, formados, criados en la lucha. No importaba el momento, el lugar, el contrincante, siempre debían estar preparados y alerta. A fuerza de preparación no temían a nada, salvo a flaquear en su empeño.

Ese era su carácter, su forma de ser, su identidad.

Las personas, desde la infancia, hemos sido educados en las diferentes etapas de nuestra vida. La preparación a la vida profesional ha ido siempre de la mano de una formación personal y familiar. No podemos entender una sin la otra. Esta combinación creó en nosotros unos hábitos, unas constumbres, un carácter personal.

Nuestra propia identidad.

Pero en nuestra vida profesional, a pesar de aportar este bagaje personal, son pocos los que llegan a dejar huella en los demás. Se dice que los más fuertes siempre arrastran al resto y logran los mejores resulados. Y es cierto, pero siempre hay excepciones en las que pequeñas organizaciones con buenos equipos bajo el liderazgo adecuado funcionan como uno sólo, logrando ser mucho más efectivos.

¿De qué nos sirve tener identidad profesional?

Al forjar una identidad, tenemos conciencia de lo que somos y de lo que hacemos. Esto nos debe conceder la suficiente seguridad para poder llevar a cabo nuestras acciones y cumplir con nuestros objetivos. Gracias a ello podemos crear y generar confianza en los que nos rodean.

Todo esto hace que nuestro público objetivo crea en nosotros, y por otra parte, podamos creer en nosotros mismos aún más. Para que nos reconozcan por lo que somos y por lo que hacemos. Por nuestro trabajo, por nuestra labor, por nuestra identidad, por nuestra profesión.

Hay que saber transmitirla para que no se pueda desperdiciar ni perder.

Tenemos muchos medios y muchas maneras de poder dejar nuestro legado a todos aquellos con los que trabajamos e interactuamos a través de los canales de comunicación. Las nuevas tecnologías nos ayudan cada vez más a ello. Esta labor de transmisión será más efectiva si la hacen nuetros propios clientes y seguidores.

Pero no olvidemos que, las relaciones personales, «el cuerpo a cuerpo», serán definitivas a la hora de marcar un estilo de trabajo y dejar huella. No todo lo podemos dejar a interactuar en internet o en las redes sociales.

Identidad digital

Finalmente, Leónidas, después de dura batalla y previendo el final, encomienda a Dilios la misión de salvarse y contar su heróica batalla para que nunca se olvide su gesta. Dilios relatará la historia a todos los soldados griegos que se preparan para combatir juntos en la decisiva Batalla de Platea, en la que participará, y al encender el recuerdo del sacrificio de Leónidas y sus 300, los griegos vencerán definitivamente al ejército persa.

Muchos momentos personales y profesionales, durante el año se convierten en pesadas losas difíciles de superar. Pero gracias a nuestra experiencia y a nuestra formación, al igual que los espartanos, lo único que no debemos hacer es cesar en nuestro empeño y seguir trabajando. Y como hizo Leónidas y sus 300 valientes, debemos saltar al campo de batalla y «batirnos el cobre» cada día más.

Porque ésta es nuestra misión, ésta es nuestra profesión.

¿Nos sigues?

¡Feliz año nuevo!

Jorge Jiménez Suárez

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