Ene 8, 2014

El contenido, tu mejor presentación.

El arañazo había sido muy profundo. Del rostro de Danny comenzaba a manar sangre.

– ¡Oh! ¡Mirad, mirad! –

Los comentarios de sorpresa y los gritos de asombro del gentío iban en aumento.

– ¡No es un dios! –

– ¡No emanaban rayos de luz de su interior! –

Sólo era una persona que sangraba como cualquier mortal.

La suerte estaba echada. Les habían descubierto.

Estaban condenados

Daniel Dravot  y Peachy Carnehan, eran muy aventureros, ex miembros del ejército de Su Majestad y muy unidos por una fuerte amistad. Gracias a un colgante que lleva Dravot con el emblema del compás, la plomada y el ojo, los monjes de la región de Kafiristán le otorgan el título de sucesor de Alejandro Magno, que había legado un sello secreto idéntico a sus antepasados. Y con ello habían urdido un engaño para conquistar el pequeño reino y convertir a Daniel en su rey.

Pero les habían «pillado» y a pesar de un inicio prometedor, al final, acabaron mostrando lo que había en su interior, lo que eran en realidad, lo que llevaban dentro. Y, como en la mayoría de los casos de éxito fulgurante, la vanidad y los delirios de grandeza fueron los causantes de su fracaso.

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(Imagen: El hombre que pudo reinar – Columbia Pictures)

En nuestra vida, en nuestra profesión, en nuestro camino, desgraciadamente, nos encontramos con casos, personas o empresas parecidas o en similares circunstancias. Detrás de lo que creíamos algo serio, con una buena imagen, con una buena fachada, descubrimos que nada es como realmente pensamos, no hay nada en ellos, están vacíos. Clientes, proveedores o personas que en un principio transmiten una posición, un rol que no se corresponde con lo que finalmente son. Y lo peor de todo es que hemos contribuido, sin saberlo, a agrandarlo.

Hemos vendido humo, hemos perdido el tiempo y en algunos casos, hemos podido perder dinero.

¿Cuántas veces hemos compartido un dato, un conocimiento, una noticia o un comentario de alguien del que confiamos dándolo por bueno por el simple hecho de venir de quien viene?

Trasladándolo a internet y a las redes sociales, si algo aprenderíamos de todo esto, es que seríamos muy cuidadosos a la hora de otorgar nuestra confianza en el futuro. Y, por supuesto, no daríamos por buena la recomendación, el conocimiento, o el contenido compartido sin mirarlo, sin corroborarlo, sin contrastarlo.

Si algo es clave en una estrategia de marketing digital, ya no sólo es estar presente en internet a través de una web y utilizar algunas técnicas de SEO para que nos localicen o las campañas de pago o SEM. Se estima que actualmente el 70% del posicionamiento de una marca o de una empresa se debe a la generación de buenos e interesantes contenidos a través de blogs corporativos o a través de la dinamización de los mismos en redes sociales.

Cada marca, cada empresa, cada perfil o cada persona tendrá su estilo y su manera de comunicar. Serán noticias, serán fotos, serán recomendaciones, serán canciones, serán vídeos, serán promociones, pero siempre deberán ser reales y con un cierto toque de autenticidad, con una imagen definida, con estilo.

Ante todo se debe evitar la mala copia, el plagio, y por ello, hacemos referencia de la cita de Herman Melville, recordada la semana pasada en un diario digital de social media: «es mejor fracasar en la originalidad que tener éxito en la imitación».

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Nuestros protagonistas finalmente, tenían algo más para mostrar, pero cuando lo hacen es tarde. Al menos, logran convertir su final en un canto a la camaradería, al afecto y a la comprensión. Nos muestran una amistad y una fidelidad capaz de sobrevivir a la muerte.

A pesar de los baches del camino, nos seguiremos esforzando en generar día a día contenidos amenos, formativos e interesantes. Con nuestra imagen, con nuestra fuerza, con nuestro estilo. Sin olvidarnos que el contenido es el rey.

¿Comenzamos?

Jorge Jiménez Suárez

Dic 31, 2013

Tu trabajo, tu inspiración, tu éxito.

Entró en su casa cerró la puerta y se dirigió al pasillo…

– ¿Cómo es posible…? – pensó.

– ¿…si no he girado la llave cinco veces a la izquierda y a la derecha para cerrarla?

El insociable Melvin Udall, había dejado de prestar atención a una serie de conductas y hábitos innecesarios con los que lo único que conseguía era alejarse de las personas. ¿Quién podía imaginarse que con sus malas maneras y sus manías era capaz de escribir las mejores novelas románticas? ¿Cómo una persona podía estar orgullosa de tener ese tipo de comportamiento?

Melvin mal convive con su vecino y pintor de gustos refinados Simon Bishop. Éste, recientemente, ha sufrido un ataque físico en su propia casa y desde hace algún tiempo ha perdido su inspiración artística. Además, ha gastado casi todo su dinero con las atenciones recibidas en el hospital.

Para colmo Verdell, su perrito, deberá quedar al cuidado de Melvin, su incómodo vecino.

Melvin frecuenta un bar donde habitualmente le atiende la paciente Carol Connelly, una bellísima persona cuya vida está lastrada por la enfermedad crónica de su hijo. Esta situación hace que su vida social se reduzca a su trabajo y a los cuidados de su hijo.

Y la buena voluntad de Carol, les hizo coincidir.

Los tres, por indicación de Carol, viajan a casa de los padres de Simon, para solicitarles la ayuda y el dinero necesario para cubrir los gastos del hospital. Melvin comienza a cambiar y a mejorar al sentirse atraído por Carol. Simon descubre a Carol como su nueva inspiración para pintar. Es su nueva musa.

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Hoy por ser el último día del año queríamos hablar de todo lo que dejamos atrás y de todo lo que puede venir. Lo pasado durante este año ha quedado atrás, pero no dejaremos de tenerlo presente para aprender y aplicarlo en el futuro. El futuro es incierto, pero como decía Peter Drucker: «La mejor forma de predecir el futuro es creándolo«.

Es el momento de olvidarse de la manías, los prejuicios y los malos hábitos. Es hora de cambiar, evolucionar, mejorar, mirar hacia adelante y crear el futuro. Tomar las riendas de nuestras acciones para hacer que las cosas sucedan como queremos que ocurran, para que nos satisfagan, nos beneficien y nos hagan crecer en todos los sentidos.

En ese camino siempre habrá personas y equipos en los que apoyarnos. Gente que nos dará ese pequeño empujoncito que nos falta, personas o empresas que nos servirán de ejemplo, que nos servirán de inspiración. Lo más probable es que seamos capaces de sacar lo mejor de nosotros mismos y llegar a la excelencia.

Tampoco debemos dormirnos en los laureles y dejar de innovar. El mundo, en este 2013, ha demostrado que gira cada vez más rápido y que no debemos dejar de considerar la incorporación de todas las herramientas tecnológicas que nos hagan sumar valor a nuestro trabajo, a nuestro esfuerzo o a nuestros productos. No olvidemos que las nuevas relaciones entre personas se producen en el ámbito de internet y las redes sociales.

Pero tampoco olvidemos que somos personas y que aunque estemos en un medio tecnológico, nos relacionamos con personas de verdad, con sus sentimientos, con sus dudas, con sus ideas. Debemos escucharlos, entenderlos y sintonizar con ellos. Debemos animarlos, motivarlos y servirles de inspiración. Para que todos nos sintamos mejor y afrontemos con éxito nuestras obligaciones.

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Finalmente, Simon se recupera del bache de su vida y prosigue con su carrera artística. Melvin ayuda al hijo de Carol y se siente mejor. Ambos comienzan una nueva y esperanzadora relación. Lo que demuestra que nunca hay que dar nada por perdido.

Por nuestra parte, intentaremos que el nuevo año sea… mejor imposible.

Os deseamos un muy feliz año nuevo, un año de éxito, un año de inspiración.

¿Tienes musa?

Jorge Jiménez Suárez

Dic 24, 2013

Empatiza con tus clientes, hazles tilín.

– ¿Quién es George Bailey? – pregunto Clarence.

– Un hombre que abandona sus sueños para poder ayudar a otros. – respondió San José.

«Ahora mismo, está tan desesperado que está a punto de cometer una locura. Ha decidido suicidarse pensando que vale más muerto que vivo. Cree que su seguro de vida es la única solución a todos sus problemas.»

– Deberás ir a la tierra y ayudarle si quieres ganarte tus alas – le ordenó San José.

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George, cuando ya tenia decidido arrojarse por un puente, se da cuenta de que una persona cae delante de él. Ve como se hunde, poco a poco, en las gélidas aguas del río. Olvidando su intención de suicidarse, se lanza al agua y lo salva. Clarence, que así se llama el rescatado, se presenta como su ángel de la guarda. George piensa, que, al ser una persona mayor, está algo senil y no le toma en serio. Mientras charlan y se secan las ropas mojadas, entablan una larga conversación en la que George le confiesa que desearía no haber nacido.

Clarence, su ángel de la guarda, después de meditarlo, se lo concede.

George, cuando regresa al pueblo, prácticamente no reconoce nada, todo ha cambiado.

Ya nada era como él lo conocía.

Entonces, ¿qué había pasado?

Su ángel de la guarda había atendido su petición. Le mostró lo que habría sucedido si no hubiera existido. A George le parecía una locura ver, que, todo por lo que había luchado, había desaparecido, todos los que le habían querido no le reconocían y todo lo que había creado o ayudado a crear, simplemente, nunca había existido.

¿Qué necesitó Clarence para ayudar a George?

Escuchar, entender y dedicarle tiempo. Conocerle bien.

¿Para qué necesitaba conocerlo bien?

Para saber lo que realmente sentía, para saber lo que necesitaba, para ponerse en su lugar, para empatizar con él.

¿Cuál era su objetivo?

Que todo cuenta, para mostrarle el camino, para hacerle ver que siempre hay opciones, que hay solución, que hay esperanza.

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Es posible que conozcamos personas o clientes que, hoy, puedan estar pasando por una situación incierta. Ya sea por una situación excepcional de su vida, como por las malas perspectivas de su negocio o porque no haya sabido adaptarse a los rápidos y continuos cambios que se van produciendo a diario.

Es posible que no hayamos reparado en que para poder ayudarlos es necesario conocerles bien, su trayectoria, sus logros, sus aciertos, sus errores. Como también es necesario saber qué siente, qué pasa por su mente, cuáles son sus inquietudes, cuáles son sus preocupaciones.

Es muy posible que al sentirse apoyado, al sentirse comprendido, al sentirse respaldado, sabiendo que no está sólo, sabiendo que alguien más le acompaña, logre salir adelante.

Es posible que al recordarle las cosas que ha hecho en el pasado y lo que significan, puedan darse cuenta de que todo lo que ha formado parte de su camino hasta ahora, cuenta, es importante y lo seguirá siendo más adelante. Si lo ha hecho bien en el pasado, ¿por qué no habría de hacerlo bien en el futuro?

Es posible que le recordemos que las ganas, el sacrificio y la pasión empleadas en el pasado, siguen siendo garantía de éxito futuro.

Es posible que si le ayudamos a conocer las nuevas herramientas de trabajo y de comunicación se ilusione de nuevo.

Es posible que vea otra realidad y que nunca tire la toalla.

¡Hagamos que esto ocurra!

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Al final, George se da cuenta de que estaba equivocado, no había apreciado todo lo que había hecho por sus semejantes y por su ciudad. Descubrió que en realidad  era el «hombre más rico de la ciudad«. La vida le devolvía su generosidad.

Del árbol de navidad suena el tintineo de unas campanillas. Anuncian que Clarence ha ganado sus alas.

George, sonríe, guiña un ojo y da las gracias a Clarence.

Para nosotros, la empatía es el camino más corto al entendimiento, a la comprensión y al conocimiento.

El conocimiento es el camino de lo auténtico, de lo genuino, de la generosidad.

La generosidad es el sacrificio y la pasión por lograr hacer el trabajo bien hecho.

El trabajo bien hecho es el camino de la satisfacción, de la felicidad, del éxito.

Por eso queremos ser tu ángel de la guarda. ¿Nos ayudas a conseguir nuestras alas?

¡Tilín, Tilín!

¡Feliz Navidad!

Jorge Jiménez Suárez

 

Dic 17, 2013

Pon tu estrategia en marcha, busca el compromiso.

Robé el balón en el centro del campo, vi el hueco, no me lo pensé dos veces, le pegué con fuerza.

A pesar de la estirada del portero, la pelota entró abajo, junto al palo izquierdo.

Gol.

¡Toma, toma y toma! – Grité en mi interior.

No sé si por las especiales circunstancias de aquel partido o por seguir el estilo de mi héroe futbolístico del momento, no exterioricé nada. Además nadie gritó, nadie dijo nada, nadie lo celebró. Un silencio gélido reinaba el «patio de arriba» del colegio. Llevábamos 5 minutos de partido y ya ganábamos 2 – 0 al equipo formado por los profesores.

No era la primera vez que jugábamos juntos, llevábamos al menos 7 años jugando en la misma clase, muchísimos partidos de recreo y otros tantos de competición escolar a nuestras espaldas. Nos miramos a la cara en el vestuario. No teníamos nada que comentar, no teníamos nada que decir. Sabíamos lo que teníamos que hacer. Sólo teníamos que hacer «lo de siempre«, salir a jugar y disfrutar.

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Recuerdo que por aquella época, estábamos enganchadísimos al equipo de moda, sus grandes partidos y sus grandes remontadas. Sin saberlo les emulábamos en muchas cosas: su toque, su temple, su elegancia, su estilo. Hablábamos de ellos en todas partes, teníamos sus cromos, las carpetas forradas con fotos de todos, de sus partidos, de sus jugadas, de sus goles. Eran especiales y así lo sentíamos.

Eran una referencia. Estaban en todas las tertulias de radio, en todos los programas de la televisión, en los anuncios. Estaban de moda. Hasta las chicas se aficionaron al fútbol y les perseguían como «las chicas cocodrilo«, de los Hombres G, muy de moda también en aquella época.

En definitiva, generaban admiración, generaban ilusión, generaban pasión, generaban compromiso.

¿Cómo lo hacían? ¿Cuál era su secreto?

Su secreto era «jugar de memoria», se conocían desde hacía muchos años. Y convivían prácticamente a diario, hablaban todos los días. Compartían su conocimiento, compartían su experiencia, vivían su profesión, la mascaban, se apasionaban con ella. Así todos sabían lo que el otro iba a hacer, sabían donde estaban posicionados, cuáles eran sus gustos, cuáles eran sus preferencias. Otra parte muy importante era la calidad de todos ellos y de los que les complementaban en el campo.

Esta debería ser la relación ideal de un equipo de trabajo en una empresa, de una agencia con un cliente, de un proveedor y su fábrica. Si esto es así, con el tiempo se genera confianza, empatía y comprensión, se genera una estrecha relación, un vínculo de complicidad, un compromiso. Y en nuestro mundo, el mundo digital, es muy apreciado, muy valorado.

Podemos afirmar que es esencial.

En redes sociales esto es conocido como «engagement«. Es el objetivo máximo que persigue la estrategia de cualquier empresa que tenga presencia en internet, es decir, generar un nivel de compromiso tan firme con los clientes y usuarios que además de obtener su fidelidad les recomienden y sean los «abanderados» de sus productos. Que cada comunicación entre la marca y sus fans, llegue a la mayor cantidad de personas posible, que sus mensajes incluso se viralicen y convenzan a otros.

No podemos olvidarnos dejar de lado el contenido, este debe ser de calidad. Saber transmitir es necesario y compartir contenidos que generen utilidad y que aporten valor, también lo es. Lo mismo que la gente que nos rodea y complementa, debe estar en sintonía con nuestro mensaje. Deben proyectar esa calidad del mensaje para producir los efectos y objetivos deseados: ROI, mayores ventas, más contactos, etc.

engagement3-4-131Por otro lado, el respeto de unos chavales de 14 años hacia sus profesores del colegio quedaron palpables en el fondo y en la forma. Pero en el terreno de juego no tuvimos piedad. Resultado final, un 23 – 8, que nunca nadie olvidaría. A la mañana siguiente nos sacaron a todos a la pizarra a dar la lección. Tampoco tuvieron clemencia.

Hace 30 años, una generación de futbolistas revolucionó el mundo del fútbol y consiguió generar un compromiso de masas del que muy pocos nos hemos olvidado. Sentaron una base por la que se han logrado una serie de triunfos deportivos antes inalcanzables.

Consiguieron que muchos de nosotros aprendiéramos a luchar por nuestros sueños.

Aún nos quedan muchos sueños por cumplir.

¿Nos comprometemos?

Jorge Jiménez Suárez

Dic 11, 2013

Tu experiencia, tu reputación.

Bar Europa, Velilla de San Antonio.

Diciembre de 1.997.

7:30 h.

3º centígrados bajo cero.

Me disponía a desayunar antes de entrar a trabajar en la sucursal.

La música se oía desde la calle. Empujé la puerta.

– «¡Un cuerno de chocolate y un café con leche para el banquero!» –

Gritaron al verme entrar.

Mientras, seguían cantando:

– «Ven, ven, desátame» –

– «Ven, ven, desátame» –

– «O, bien apriétame más…» –

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(Imagen video original de Mónica Naranjo)

Como cada mañana, con el bocadillo, los carajillos, las copas o los botellines en la mano, todos los operarios de aquella constructora solían ponerse a tono antes de que amaneciera y tener que iniciar una dura jornada de trabajo en la construcción. Todos «calentitos» en el bar y cantando al son del video musical de moda.

Me conocían, sabían a qué hora llegaba, dónde trabajaba y lo que me gustaba desayunar, aunque rara vez solía coincidir en el desayuno con ellos. ¿Cómo podían saber tanto de mi, si simplemente les daba el dinero de sus nóminas detrás de la ventanilla del banco todos los días 28 de cada mes?

Recuerdo que la primera vez que vinieron a cobrar, el director me dio las órdenes precisas para poder atenderlos con rapidez y eficacia. Pero no fue como esperábamos, se tardó demasiado tiempo, se pusieron todos nerviosos y alguno se marchó con cara de pocos amigos. Para veces posteriores, el director me ordenó llamar por teléfono a la empresa, con dos días de antelación, para que nos remitieran un listado de los empleados y sus nóminas correspondientes. Así, según llegaban con su cartilla y su carnet de identidad, les iba dando su sobre correspondiente. Gracias a ello, llegué a memorizar todos y cada uno de los empleados de aquella constructora, sus nombres, lo que cobraban y hasta su número de cuenta corriente.

¿Cómo habíamos resuelto aquel problema?

1. Aplicando la experiencia a nuestra estrategia o plan de actuación. En este caso, acatando las órdenes del director de la sucursal. Sus años al frente del banco le capacitaban para poder localizar el problema, analizarlo y resolverlo aplicando experiencias anteriores.

2. Mejorando la experiencia de los usuarios y consumidores. Es decir, calidad de trabajo y búsqueda de la excelencia. Simplemente, haciendo un sobre nominal, el servicio era más cuidado, más amable, más personalizado.

¿Qué consecuencias trajo aquella gestión del problema?

A partir de entonces, la relación empresa – cliente o usuario fue inmejorable, la complicidad era mutua y el boca a boca trajo a nuevos clientes.

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(Imagen Caixa Catalunya Valladolid)

A lo largo de los años vamos acumulando vivencias, sensaciones, experiencias. Los diferentes puestos de trabajo u ocupaciones dentro de una empresa o de varias nos amplían el campo de visión en muchas facetas de la vida, así como las obligaciones diarias o familiares. De todo ello aprendemos, de todo ello nos empapamos y con todo ello adquirimos madurez. El saber estar a la altura de las circunstancias, tomar tus propias decisiones, controlar tu vida y ser capaz de salir adelante, nos hace ganarnos un hueco, una mención, un respeto por parte de los demás.

En el mundo profesional no es muy diferente. Cada persona, con su estilo, va dejando huella allí donde trabaja. A medida que pase el tiempo se ganará el respeto de sus compañeros, clientes o proveedores. Unas veces será por el trato, otras veces por una sonrisa, otras su eficacia, otras por su sinceridad o por la confianza que genera. Lo importante es realizar correctamente nuestras funciones y no dejar indiferente a nadie con nuestra labor. Apostar por la calidad de trabajo y no dejar de buscar y proponer soluciones.

La evolución de nuestro trabajo al mundo digital es un camino que comenzó hace más de un año. Nuestra experiencia en internet y en redes sociales se va forjando día a día. Seguimos aprendiendo de los veteranos, de aquellos que crean genialidades, de aquellos que crean marca, de aquellos que generan relaciones o de aquellos que nos mantienen perfectamente informados.

Lo que hemos aprendido de todos ellos y de nuestra experiencia es que, en el mundo digital, valen muchas de las consignas del mundo real. El trato cercano y diario crea el ambiente idóneo para generar beneficios entre personas y empresas. Acciones como conocerse, relacionarse, transmitir, compartir y recomendar, que tradicionalmente forman parte de nuestra educación, en el entorno digital también son necesarios.

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Todos aquellos obreros, peones, albañiles, buscaron la manera de saber cómo conocerme para poder agradarme y saber lo que me gustaba desayunar. Para mí, la sonrisa de todos ellos fue la mejor recompensa a aquella entrañable etapa de mi experiencia profesional.

En definitiva, todos aquellas personas, usuarios y clientes que nos vamos encontrando a medida que avanzamos nuestro camino, van tomando conciencia de nosotros, de nuestro trabajo, de nuestra identidad, de nuestra reputación. Por lo que seguiremos apostando por la confianza, la sinceridad y la pasión por hacer lo que nos gusta. La experiencia así nos lo impone.

¿Quieres experimentar?

Ven con nosotros.

Jorge Jiménez Suárez

Dic 3, 2013

Estrategia on line, seguimos adelante.

Aquel día sin ningún motivo, decidí salir a correr un poco. Corrí hasta el final del camino. Cuando llegué hasta allí, pensé que podía correr hasta el final del pueblo.

Y, cuando llegué allí, pensé:

-«Podría atravesar todo el Condado de Greenbow«-

Y luego pensé:

-«Ya que he llegado hasta aquí, también podría cruzar el gran estado de Alabama«-

Y eso hice, cruzar todo el estado de Alabama. Y sin ningún motivo, seguí corriendo. Y llegué hasta el océano.

Y, cuando llegué allí, pensé:

-«Ya que he llegado hasta aquí, podría dar la vuelta y seguir corriendo.»-

Y, cuando llegué a otro océano, pensé:

-«Ya que he llegado hasta aquí, podría dar la vuelta y seguir corriendo.»-

Le explicaba Forrest Gump a aquella señora que amablemente le escuchaba en el banco en el que esperaban el autobús.

«Y, bueno, pero por algún motivo, para la gente sí que tenía sentido.»

«Así que tuve compañía, y después de eso, tuve más compañía. Y después me siguió todavía más gente. Alguien dijo que esto que yo hacía, daba esperanzas a la gente.»

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(Imagen @ForrestGump)

Cualquier persona, proponiéndoselo, puede salir adelante y lograr muchos de los objetivos marcados en su vida. Teniendo fe, siendo persistente, tenaz y constante, se pueden superar las dificultades para alcanzar las metas fijadas al principio del camino. Por lo que creemos que, cualquier empresa, a la hora de plantearse una nueva actividad  deberá realizar una buena planificación y contar con buenos profesionales de apoyo.

Dada la actividad de la empresa y sabiendo lo que se queremos hacer, necesitamos crear una estrategia de marketing on line. Para elaborarla se deben marcar unos objetivos claros, como lograr más clientes, más ventas, mas reconocimiento de marca, y, para todo ello, aconsejamos dar una serie de pasos fundamentales:

1. Estudio de mercado on line.

Es fundamental saber qué oportunidades nos brinda el mercado, qué nuevos nichos podemos explotar, a dónde no llega nuestra competencia y cómo posicionar nuestra marca frente a otros.

2. Posicionamiento o SEM.

Posterior al estudio, ya sabemos dónde debemos situarnos para que nos encuentren con mayor facilidad, en qué buscadores, con qué palabras clave debemos identificarnos, con quién crear enlaces y qué contenidos busca nuestro target.

3. Marketing de contenidos.

Aquí es donde debemos darlo todo. Todos los demás, nuestra competencia, pueden llegar perfectamente hasta aquí, pero el contenido que se comparta será lo que nos diferencie de los demás, lo que nos haga especial, lo que nos conduzca al éxito. Aquí es donde damos rienda suelta a nuestra imaginación, a nuestra creatividad, a nuestra mejor versión. Y lo compartimos en las redes sociales, a través de entradas en el blog o en descripciones de estado o como noticias.

El marketing de contenidos se convierte así en la parte fundamental de nuestra estrategia on line y así tienden a valorarlo actualmente todos los buscadores de internet. Se estima que el 70 % del posicionamiento de una marca es debido a la generación y actualización de contenidos originales y de calidad.

4. Analítica.

Algo a lo que no debemos dejar atrás. Se estima que en un futuro no muy lejano, el 80% del trabajo y estrategia de comunicación se basará en los análisis previos y posteriores a cada acción, cada comunicación en cada soporte.

Ejecutando estos 4 pasos, tendremos un altísimo porcentaje de éxito y lograremos reducir el impacto de las posibles sorpresas o imprevistos que pudieran surgir. Para que luego no tengamos que decir como nuestro protagonista de la película:

– «La verdad, aunque yo siempre iba corriendo, nunca pensé que eso me llevara a ningún lado». –

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 (Imagen Solmedia.es)

El pasado 20 de Noviembre se cumplió un año desde que publicamos nuestra primera entrada en este blog. El día anterior había saltado la chispa, no porque no fuera algo que ya estaba preparado para hacerse sino que fue el revulsivo, la espoleta, el pistoletazo de salida. Ver a tanta gente animando a las pymes, contando su experiencia personal, conocer sus sensaciones, superar las dificultades, compartir sus alegrías, sus logros, sus triunfos, hizo que nos pusiéramos en camino.

Ha sido un camino muy duro, un año muy sufrido y «peleado«, pero satisfactorio.

Seguimos reinventándonos, seguimos adaptándonos a la situación actual, seguimos viviendo ese cambio de época, superando las primeras fases. Pero seguimos innovando, probando, experimentando, seguimos esforzándonos, seguimos luchando, seguimos peleando. Y además, seguimos siendo nosotros mismos.

Se mantiene la esencia, permanece lo auténtico, continúa la pasión.

Forrest Gump

(Imagen @ForrestGump)

«Mamá siempre me decía que tenías que dejar atrás el pasado antes de seguir adelante

Pase lo que pase: #Nuncatireslatoalla.

¿Seguimos adelante?

Por supuesto.

Jorge Jiménez Suárez

Nov 26, 2013

Descubre las redes, sorprende a tus clientes.

Charles Babbitt era un vendedor de coches con mucha ambición al que sólo le preocupaba salirse siempre con la suya, fuera como fuera. Un día recibe la noticia de la muerte de su padre con el que hacía muchos años que no tenía contacto. Tras la lectura del testamento, descubre que tiene un hermano olvidado, Raymond, que va a heredar casi toda la fortuna de su progenitor.

Raymond es autista y vive en una institución para personas especiales. En un principio, Charles lo odia y planea un viaje con su hermano con el fin de poder heredar la parte que le corresponde de la herencia. Al contrario de lo que piensa en un principio, Raymond, no es un retrasado. Y a lo largo del viaje comienza a descubrir que está dotado de una serie de capacidades especiales que incluso podrían ayudarle a ganar más dinero que lo que podría recibir del legado familiar.

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Ya son varios los casos de clientes habituales que hablando con ellos me preguntan qué pueden hacer sus empresas en internet y en las redes sociales. A pesar de hablarles de la conveniencia de estar presente de una manera activa en internet, la mayoría de ellos lo suelen rechazar de plano. Quizá porque tienen una mala idea preconcebida de lo que son las redes sociales, quizá por desconocimiento o quizá por miedo.

Nosotros pensamos que internet es una oportunidad para todos. La presencia en internet es necesaria y no sólo con tener una web corporativa muy atractiva, en la que cuando «alguien» vaya a reunirse con nosotros, tengan una referencia para conocernos mejor como si fuera un folleto o una tarjeta de visita más. No sólo nos quedamos en «estar» en internet, es necesario ser activo.

¿Cómo podemos ser activos?

Recordemos que internet es una gran conversación donde todos los usuarios buscan, comparten y recomiendan, es decir, interactúan. Las empresas no pueden perder la oportunidad de saber de primera mano lo que sus clientes demandan, no pueden dejar escapar la oportunidad de saber cómo quisieran realmente ser atendidos sus clientes.

Hay que introducirse en las redes sociales, y, si no se sabe cómo, deben buscar un profesional, un experto, que sepa conducir el flujo de información que emana de los clientes y usuarios, que detecte los problemas, que aconseje como solucionarlos y ser uno más de ellos, de igual a igual. No podemos pretender únicamente lanzar nuestro mensaje y que lo asimilen sin más.

Es curioso como muchas empresas, como las denominadas B2B, suelen ser las más reacias a las redes sociales, cuando suelen ser las más beneficiadas por este mundo de relaciones y conversaciones digitales. Mas de una vez nos preguntan qué pueden hacer ellos. Fácil. Volvemos a incidir en que internet es un mundo de intercambio de información, sólo hay que saber a qué mercado nos dirigimos para introducirnos en la red social adecuada en base a una estrategia claramente definida.

Pensemos que internet es la herramienta más usada para la búsqueda de servicios profesionales en todos los ámbitos.

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Por ejemplo, aquellas personas que busca relaciones profesionales interesantes, se introducirán en Linkedin. Aquellas empresas que quieren ser encontradas por otras y quieren trasladar una mejor imagen de su actividad, harán videos para subir a YouTube o Vimeo. Aquellos profesionales que tengan un producto de venta on line, podrán tener su propio escaparate visual en Pinterest. Aquellos que tengan un reconocimiento en un sector determindado de la actividad podrán incrementar su imagen de marca o branding a través de Twitter. Y así, sucesivamente en la infinidad de redes existentes.

Se nos ocurren otras razones por las que este tipo de empresas deben estar e interactuar en las redes sociales:

1. Mayor impacto, el contenido que se comparte influirá en la posible selección de proveedores a la que quiera optar.

2. Accesibilidad, será más fácil que compartan tu información a terceros, también interesados en su actividad, que antes no le conocían.

3. Branding y reputación on line, valoración positiva de su imagen de marca frente a la competencia «en un click».

En definitiva, al igual que para las personas, para cada una de las empresas hay una red social idónea. Pero sin cometer el error de pensar que esto es fácil de llevar a cabo y en muy poco tiempo. Para trabajar bien en social media hay que pensar, planificar, organizar, ejecutar, controlar, analizar y corregir. No podemos pretender ser los mejores sin haber tenido la oportunidad de experimentar con ello primero.

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Finalmente, Charles se acaba comportando como un buen hermano y devuelve a Raymond a su ambiente. Allí será tratado y cuidado por las personas que realmente saben lo que necesita. El descubrió a su hermano, descubrió lo que realmente valía y descubrió quien lo iba a saber tratar mejor. Descubrió que debía dejarlo en manos de profesionales, en manos de especialistas cualificados.

¿Estáis en buenas manos? ¿Queréis descubrir las redes?

Ven con nosotros.

Jorge Jiménez Suárez

 

Nov 20, 2013

Transmite entusiasmo, quiere a tus clientes.

No es por vicio ni por fornicio, sino por dar un hijo a tu servicio«-

Rezaba Pedro, antes de «sacrificarse» y hacer posible traer un niño nuevo al mundo.

Pedro estaba casado con Rosaura, la mayor de las tres hermanas. Tita era la menor y como mandaba la tradición, no podía casarse y debía quedar al cuidado de su madre en su vejez. Ella estaba enamorada de Pedro y él de ella, pero su madre se interpuso y casó a su hija mayor con Pedro.

Tita tenía un don, era una excelente cocinera y a través de sus guisos, era capaz de transmitir todo tipo de sensaciones: tristeza, desasosiego, alegría, deseo o pasión. Su «otro secreto» era, que el tiempo que dedicaba a sus recetas lo hacía siempre con cariño y con amor. Las comidas así cocinadas entran mejor, saben mejor, sientan mejor.

Stanley Bendelac, en su famoso libro: «Nunca tires la toalla«, en uno de sus capítulos, «Madrid, mi querido cliente», narra la experiencia que fue para ellos poder tener la oportunidad de trabajar para Kodak. Un gigante que tenía un contrato con una agencia de publicidad multinacional y a la que poco a poco, a base de trabajo, esfuerzo y dedicación fueron comiéndole terreno hasta lograr el 50% de la cuenta. Comenzaron con poco, pequeños trabajos, pequeños espacios, hasta que poco a poco, fueron ganándose el respeto y la confianza de la firma. Y cuando tuvieron la oportunidad de hacer algo mas grande no lo desaprovecharon, dejaron el nivel muy alto.

Una de aquellas campañas, que contó con gran éxito, fue la del spot del papel Kodak en la que el cliente que iba a recoger el revelado de las fotos, se maravillaba viéndolas del revés a la vez que exclamaba: ¡Maravilloso! ¡Genial! ¡Excelente! Sólo le importaba que el papel de las fotografías fuese de Kodak.

Como podemos ver, el cariño y el cuidado especial que imprimimos a nuestro trabajo, en cada campaña, en cada acción, con cada cliente, acaba reportando siempre beneficios futuros. Debemos saber controlar cada concepto, en su momento justo, en su espacio determinado, con todo lo necesario, ya que, cada día, los detalles son más importantes.

Ahora, las emociones, la complicidad y la cercanía son lo que nos garantizan el poder llegar a nuestros clientes. La dedicación de las agencias ha cambiado. Más que nunca hay que cultivar la atención constante al cliente y sobre todo escucharles. Y para ello hay que ser accesible y muy ágil en la respuesta.

¿Cómo?

A través de las nuevas tecnologías.

Tenemos multitud de medios y soportes de comunicación como internet, telefonía fija, telefonía móvil, mensajería instantánea, email, videoconferencia, páginas web, formularios, con las que estar en un momento a disposición del cliente. Sólo hay que atenderlo, sólo hay que escucharlo, sólo hay que dedicarle tiempo, sólo hay que estar «cerca» de él.

Además, nuestros clientes y usuarios están en constante comunicación y comparten sus necesidades, sus preocupaciones, sus sensaciones, su alegría, su tristeza, sus logros, todo, en las redes sociales. Podemos compartir el espacio con ellos y aprender de ellos. Descubriremos cuáles son sus necesidades reales y no quedarnos fuera de sus expectativas.

Kodak, al final, tuvo que volver a trabajar al 100% con su agencia internacional. Y con los años desapareció de la primera línea por no haberse adaptado al entorno, por no escuchar y comprender la evolución del mercado, a las nuevas tendencias.

La dedicación, el cariño y el amor de Tita por Pedro materializado a través de las comidas, hizo que viera recompensado su sacrificio, aunque fuera en el más allá.

El entusiasmo y la calidad de trabajo de Stanley y su equipo hizo que lograran muchos éxitos personales y profesionales.

Y en definitiva, para nuestro equipo: «no hay cliente pequeño ni trabajo menor», sólo tenemos pasión por hacer lo que nos gusta.

¿Entusiasmado?

Nosotros, sí.

Jorge Jiménez Suárez

Nov 12, 2013

Defiende lo tuyo, valora tu trabajo.

– «Suéltalo», me decía el más bajito de los tres.

– «No quiero», dije lo más sereno posible, mientras sujetaba «el plumas» con las dos manos.

– «Clávasela pero bien», ordenó al que me amenazaba con la navaja.

No sé como lo hice.

Le pude agarrar la mano mientras me apartaba del filo de su arma.

Con ese movimiento de defensa, tuve que soltar la prenda para poder salvar mi integridad. Así, a la carrera y en un instante, desaparecieron con su botín.

No me lo podía creer, atravesaba el Parque del Oeste todos los días para ir al colegio. Tomaba todas las precauciones necesarias para que no me pudiera pasar nada. Pero me habían cogido por sorpresa, por la espalda, navaja en mano, pegada a mi costado derecho. No resulté físicamente herido, gracias a Dios y al instinto de supervivencia, supongo. Psicológicamente, me mantuvo fastidiado una larga temporada.

¿Cuántas veces hemos estado entre «la espada y la pared» en nuestra profesión?

Podemos referirnos a varios tipos de situaciones, por ejemplo, tenemos en mente a ese cliente que no para de pedir, más, y más, y mucho más. Y no se cansa. Y a la hora de facturar el trabajo es todo problemas para definir qué se cobra y que no. Lo mismo nos sucederá dentro de una empresa donde un jefe, mando o superior, puede exigirnos constantemente sin que veamos recompensado nuestros esfuerzos. O lo que es peor, tener compañeros de trabajo, colaboradores o proveedores que llegan a abusar de nuestra confianza al pedirnos cosas que no nos competen y que deberían hacer ellos.

En todos los casos, acabamos cediendo por el bien del trabajo, la relación profesional o el futuro de la empresa. Y por muy preparados que vayamos para que esto no suceda, en muy poco tiempo volvemos a repetir. Aunque más tarde o más temprano algo se romperá o explotará por algún lado. Como consecuencia se pierde la confianza, la relación se enfría, se estropea, hasta que, finalmente, se abandona. Es imposible trabajar con quien no acaba siendo de tu agrado, aunque sea el cliente ideal o la empresa soñada o el compañero que en un principio pensabas que era. Y esto acaba afectando a los resultados del trabajo y de la empresa.

¿Qué ha pasado?

Quizá hayamos querido agradar en exceso al cliente y hemos dado mucho más de lo que nos piden, tomándolo como algo habitual y normal de tu oferta profesional. Quizá deberíamos dejar una constancia por escrito, mediante un contrato o convenio, antes de empezar una relación profesional, lo que incluyen los servicios ofertados. Quizá en la empresa en la que trabajamos deberían hacer un seguimiento mayor de las competencias de cada persona que la integra para saber qué es lo que realmente deben hacer o no y controlar que realmente lo hagan acorde a los procedimientos marcados. Quizá hemos pecado de querer ser los mejores compañeros, y, así no lo somos.

En el mundo profesional y empresarial, tristemente, dadas las circunstancias en las que vivimos, lo que más se mira hoy en día es el coste, no nos engañemos. Al ofertar, seguimos pensando que debemos ser generosos pero sin llegar a la obsesión por agradar. A la hora de presupuestar y valorar un trabajo, siempre hemos pensado que más vale hacer veinte trabajos de diez que uno sólo de treinta. A veces, aunque no estén los tiempos para decir que no a nada, hay que pararse a recapacitar, valorar a medio y largo plazo la posible relación profesional, lo que realmente queremos, lo que realmente necesitamos, lo que realmente podemos dar. Aunque nunca dejaremos de pensar que dando algo más, un valor añadido, la relación inicial es más probable que se convierta en duradera.

El cortoplacismo es nuestro peor enemigo.

El no valorar lo que tenemos, también lo es.

En un momento dado, es mejor soltar algo material para poder salvar cosas mas importantes de cara al futuro. Es mejor romper una relación dañina a continuar haciendo el agujero más grande. Por mucho que duela. Si un cliente, un jefe o un compañero no valora nuestro trabajo, nuestro esfuerzo o no nos respeta, es mejor dejarlo ir, soltar lastre y no estrellarnos con ellos.

Ese día los «chorizos» me dejaron sin abrigo pero perdieron su integridad. Sé que se estrellaron.

Y por favor, que no nos asalte la duda, la calidad no está reñida con la rentabilidad, sólo hay que saber gestionarla.

¿Lo valoramos?

Jorge Jiménez Suárez

Nov 5, 2013

Practica la autocrítica, evalúa tu imagen.

No creo que para nadie sea divertido estar tumbado en una camilla de la sala de endoscopia de un hospital con el culo al aire un lunes a las diez de la mañana.

No creo que para nadie sea divertido tener un tubo metido en el recto y verlo en directo por una pantalla, mientras todo se te mueve en el interior y tratas de sonreir para que no se note.

No creo que para nadie sea divertido que, además del médico, su ayudante y la ATS, te observen como objeto de análisis un par estudiantes de medicina en prácticas.

Y no fue divertido, sólo fue una incómoda experiencia más.

¿Cuántas veces nos sometemos a un profundo análisis en cualquier faceta de nuestra vida o profesión? ¿Qué idea tenemos de nuestra empresa o negocio? ¿Qué creemos que piensan nuestros clientes o proveedores de nosotros? Y nuestros empleados o compañeros, ¿qué queremos que piensen?

Y lo realmente importante: ¿qué es lo que verdaderamente piensan?

El ego es uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos a diario. Tenemos la mala costumbre de mirar a todo lo demás sin vernos a nosotros mismos. Pensamos que lo que hacemos, lo que decimos, lo que proponemos, es lo mejor y solemos imponer nuestro criterio al de nuestros clientes, compañeros de trabajo o amigos.

Tristemente, sólo comprobamos nuestros errores cuando las cosas fallan y no salen como queríamos. Está claro, no hemos escuchado lo suficiente a nuestros clientes y a las personas que nos acompañan a diario. No hemos sabido sintonizar ni empatizar lo suficiente. No hemos sabido priorizar lo principal de lo secundario. No hemos dado una rápida respuesta a las verdaderas necesidades de nuestros clientes. No hemos sido eficientes. Y lo peor de todo es comprobar que todos nuestros esfuerzos por tener la oportunidad de trabajar para determinado proyecto o cliente se han ido al traste, algo ha salido mal y es muy seguro que no vuelvan a repetir.

¿Cuál podría ser la solución?

Hay muchas, pero lo mejor es reconocer el error, pedir disculpas y dar automáticamente una alternativa para poder terminar el trabajo correctamente y sentar los cimientos para una estable colaboración futura. Todo ello basado en la confianza, es decir, ser sincero, proyectar tu empresa y tu trabajo con objetividad y conseguir ser vistos por el cliente y los futuros clientes como una empresa fidedigna, como una empresa solvente, como una empresa de garantía.

¿Qué recomendamos?

Escuchar más a nuestros clientes y a nuestro entorno allí donde se hable de todo lo que nos interesa y le interesa a nuestros compañeros de viaje. Realizar continuas preguntas y sobre todo practicar la autocrítica. En redes sociales e internet será necesario contar con una buena herramienta de analítica que nos cuantifique todo aquello que nos interesa medir. Y por supuesto, ser constante.

Para predicar con el ejemplo y como había cogido carrerilla, la semana pasada tuve la oportunidad de someter a análisis este blog por personas de gran valía en un grupo de Facebook. Sólo con el primero de ellos se me vino todo abajo. Con un simple comentario: «me aburro», me dejó planchado. No entendí que fuera por lo que aquí se escribe sino por el aspecto visual del blog y la imagen que da la agencia a las demás personas.

Conclusión, nuestra imagen es excesivamente seria.

Por lo que prometemos ir mejorándolo en su aspecto general, para hacerlo más atractivo, más visual y más cercano.

De mi experiencia médica de aquel día, finalmente, el médico se quitó los guantes, retiró la pantalla y mirándome me dijo:

-«Muy bien Jorge, ya hemos acabado, ¿tienes alguna pregunta?»-

Y le dije:

-«Como diría Mel Brooks en «La loca historia de las galaxias«: ¿Por qué nadie me ha dicho que tengo el culo tan feo?»-

Pero no conseguí producir el efecto deseado, debía ser demasiado temprano para arrancar una sonrisa a los presentes un lunes a primera hora de la mañana, aunque creo que sólo yo asocié la película a la situación vivida. Al menos, me lo tomé con deportividad y al salir de la sala, una de las estudiantes me sonrió arrugando su nariz, moviendo los dedos de la mano y vocalizando un «adiós» sin que se llegara a escuchar…

¡Vaya! Al final, no tenía el culo tan feo como pensaba… o, ¿era por el chiste?

¿Lo mejoramos?

¡Claro que sí!

Jorge Jiménez Suárez

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