Jul 21, 2016

Tu empresa, panorama límite.

– “Unas reparaciones, un poco de cariño, un poco de imaginación y será fabulosa.” –

– “¡Vamos a pasarlo bomba arreglándola, ya verás!” – dijo Walter.

Anna tocaba en una orquesta de música clásica. Walter era abogado de grupos musicales. Eran felices y se querían. Vivían juntos en un apartamento en la ciudad hasta que deben marcharse y buscarse un nuevo hogar. Un buen día, un amigo de confianza, les ofrece una ganga, un auténtico chollo: una preciosa casa.

Lo que al principio les parece un proyecto ilusionante, se irá convirtiendo en una ruina. Nada es como esperaban, nada funciona correctamente, todo es un desastre. Sus esfuerzos por arreglarlo son en vano, lo que traerá como consecuencia, el hundimiento de sus sueños y de su vida en pareja.

A pesar de hacer todo lo posible, aquello se hundía sin remedio.

panorama

Por más empeño que ponían en arreglar aquella casa, más se ponía todo en su contra. Anna y Walter estaban al borde de la ruptura. El panorama al que se enfrentaban, a pesar de ser ilusionante en un principio, comenzaba a convertirse en una pesadilla. Casi no podían más. Y las personas que les podían ayudar ponían más voluntad que efectividad.

Habían llegado al límite.

Hace más de dos años, en Octubre de 2.013, con motivo de Halloween hablábamos de lo duro que podía ser la gestión de una empresa y de las personas que se encargaban de ello. En aquella entrada hablábamos de lo peligroso que era convivir y continuar un proyecto en constante “huida hacia adelante“. Quizá, como a los protagonistas del ejemplo de hoy, les ha pasado alguna vez.

Nosotros hemos seguido con nuestra línea de trabajo y nuestro estilo desde entonces, pero desgraciadamente, siempre hay circunstancias ajenas o externas que influyen en la actividad y en los resultados de la empresa. Lo que comienza con gran ilusión y muchas horas de esfuerzo y de trabajo, se convierten en auténticas penurias por motivos que no podemos controlar.

Son muchos los casos que habitualmente hacen daño a una empresa o a una agencia como la nuestra y que por vocación al cliente o por no perder una oportunidad, te ves arrastrado a un pozo sin fin del que difícilmente puedes salir.

Errores de los que debemos aprender y procurar evitar en el futuro.

Si entráramos a detallar casos de nuevos contactos o nuevas relaciones comerciales, entre otros, podríamos citar a aquellas empresas que contactan contigo, con las que te reúnes y te extraen las ideas para su proyecto y pasado un tiempo no vuelves a saber nada de ellos. O el caso de aquellos amigos o familiares que te ponen en contacto con otras empresas para echarte una mano y te atienden por educación para no volver a saber nada de ellos nunca más.

Como sangrantes son aquellas empresas que después de hacer todo el trabajo, al final, se lo dan a un amigo o conocido que les rebaja el presupuesto con todo hecho. O aquellas empresas que piden y piden y piden hasta que llegan a tu límite y no te queda más remedio que o tragar o tirar la toalla.

Pierdes en todos los casos.

Pero lo más doloroso son aquellas empresas o clientes que después de todo, no te pagan o se demoran tanto en el pago de tus servicios que te acabas ahogando en financiación. Y no vivimos en tiempos en los que los bancos ayuden mucho a las PYMES a financiarse. Al final, acabas saliendo a flote con la ayuda de los amigos de verdad y de tu familia. Y por supuesto con el apoyo de todos los que nos seguís desde hace tanto tiempo.

Tenemos la suerte de contar con vosotros.

 

ruina total

Anna y Walter, finalmente, terminarán de reconstruir su casa a un coste muy elevado. Pero el desgaste ha sido tan fuerte, que prefieren poner a la venta su nueva casa a continuar en ella. Prefieren llevarse la experiencia y el conocimiento. Prefieren compartirlo, pero de otra manera. Definitivamente, el proyecto había rebasado su límite.

Se suele decir que para lograr lo que quieres, primero debemos tener el valor de desprendernos de lo que no queremos. Quizá en esta pequeña agencia hemos pecado de ello por atender y satisfacer a todo tipo de clientes y compromisos. La experiencia nos dicta que lo mejor es trabajar con desconocidos y luego afianzar una relación de trabajo y confianza plena. Los contactos, salvo ocasiones puntuales, sólo son fuente de futuros problemas. No decimos esto a la ligera.

Quizá hemos llegado al límite y necesitamos un cambio.

O al menos un nuevo rumbo, un nuevo futuro. Y no es que podamos sentir que hayamos fracasado, todo lo contrario, quizá este proyecto esté agotado y necesite renovarse o dejarlo a un lado temporalmente. A pesar de los grandes sinsabores, este mundo “engancha” y nos gusta mucho más que el día que empezamos.

Como decía Wiston Churchill:

“El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo.”

Vamos a meditarlo.

¡Menudo panorama!

Jorge Jiménez Suárez

Jul 14, 2016

Tu confianza, tu fidelidad.

– “¿Crees que dos personas pueden vivir juntos toda una vida?” – Preguntó Lisa.

– “Nosotros llevamos mas de media vida juntos. ¿Tenemos algún problema?” – Contestó Peter.

– “No, no tenemos ningún problema”. – Respondió ella.

Peter, empresario, padre y marido fiel, acababa de perder a su esposa Lisa después de una larga lucha contra el cáncer. Ella era una reconocida diseñadora de zapatos para una importante firma, lo cual le permitía viajar constantemente frecuentando las mejores pasarelas de moda del mundo.

Al revisar las pertenencias de Lisa, su hija, Abigail, le entrega un par de zapatos con una nota dentro muy especial. Este era el último encargo que le había dado Lisa a su hija para Peter. En ese momento, al inspeccionar su portátil y su teléfono móvil, Peter descubre que su amada esposa recibía e-mails y mensajes de un hombre que hasta ese momento era desconocido.

Al acceder a una de las carpetas de archivos de su portátil, después de innumerables intentos, encontrará todo tipo de documentos, fotografías y mensajes de la “otra vida” que llevaba su mujer. A partir de ese momento se lanzará a la búsqueda de Ralph, la persona que ha estado formando parte de la vida de su mujer sin que el lo supiera. Desde entonces su confianza en la memoria de su mujer se había quebrado y…

…no dejaría de sentir el dolor de haber sido engañado.

precio

– “¿Desearías tener la oportunidad de acostarte con otra mujer?” – Preguntó Lisa.

– “Es una elección, no una promesa” – Siguió.

– “Conoces a una persona, te enamoras, tienes la oportunidad…” – Continuó.

– “…Y luego, eliges.” – Finalizó.

Se habían enfrascado en esta profunda conversación al comienzo de aquella cena en Londres. Peter estaba algo descolocado, sorprendido. Pero hasta pasado el tiempo no entendería a qué venía todo aquello. Confiaba en la fidelidad de su esposa y…

…hasta ese momento no tenía motivos para sospechar.

A todos nos pasa que, en algún momento de nuestra vida, hemos pensado que las personas, los amigos, los clientes o nuestros seguidores, van a mantener siempre su fidelidad hacia nosotros. O al igual que nos pasa a nosotros cuando buscamos nuevos horizontes, nuevos intereses o nuevos proveedores para llevar a cabo nuestro trabajo o nuestros proyectos. O incluso, en una cosa tan habitual como es llenar nuestra cesta de la compra.

Quizá lo que tenemos es muy bueno, pero eso no impide que busquemos otras soluciones u otros caminos. Siempre debemos buscar lo mejor para nosotros y para nuestros intereses. Y lo mismo les puede pasar a nuestros clientes, compañeros o personas queridas, que pueden buscar o necesitar algo diferente a lo que nosotros les podemos dar u ofrecer. Aunque podamos llegar a pensar que somos lo mejor que tienen.

Gran error, siempre hay más.

Quizá, la diferencia esté en ser elegante o ecuánime. Esté en saber dar la oportunidad o dar un toque de aviso a los que tanto tiempo nos han acompañado, nos han apoyado o han confiado en nosotros. Hay que darles la oportunidad de que se adapten, de que puedan mejorar o de que intenten buscar otras alternativas. Con sinceridad.

No podemos permitirnos cortar la confianza, aunque sea por una buena causa, con todos los que nos rodean, nos siguen o creen en nosotros. No podemos dar la sensación de que cuando menos se lo esperan puedes fallar e incluso llegarles a engañar.

Si se rompe la confianza, algo se rompe para siempre.

Si siempre nos hemos mostrado como somos, si siempre nos hemos ganado la fidelidad de los que nos siguen, de los que trabajan con nosotros, de los que conviven con nosotros, ganándonos su confianza por ser claros, directos y honestos, no debemos tener la necesidad de confundir a nadie con lo que no somos o con lo que no hacemos. Volveremos a equivocarnos.

Y por supuesto, mucho menos tendremos que perseguir a aquellos que han podido seducir a nuestros clientes, a nuestra competencia, para saber cómo lo han hecho. Ya es tarde. Lo debíamos haber previsto con antelación. Sólo podremos aceptar la situación, adaptarnos y volver a posicionarnos.

Volver a nuestra esencia.

confianza

– “¿Te quiero, sabes? ¿Ya lo sabes, verdad?” – Preguntó de nuevo Lisa.

– “Si no te quisiera me iría…” –  Afirmó ella.

– “¿Te irías?” – Preguntó sorprendido Peter.

– “Sí, me iría, desnuda, sin nada, y empezar de cero” – Terminó Lisa.

Peter, pasado el tiempo, aunque dolido, acepta que Lisa necesitaba mas cosas en su vida, necesitaba algo diferente, necesitaba el amor de Ralph. Descubre que en aquella conversación, en aquel restaurante, en aquella cena, Lisa comenzaba a darle pistas de lo que realmente estaba pasando en su vida pero él no fue capaz de ver las cosas a tiempo. Él nunca tuvo razones visibles para perder su confianza en ella.

Vivía en la falsa felicidad que te concede la ignorancia.

A pesar de mantener unas excelentes relaciones profesionales con nuestros clientes, a pesar de habernos ganado sobradamente su confianza y su fidelidad, nunca debemos bajar la guardia. Debemos estar muy atentos a los cambios y adaptarnos rápidamente a las tendencias y al entorno cambiante. No podemos cometer el error de no mantenernos cerca de ellos y perder el más mínimo contacto. Y por supuesto no podemos vivir ajenos a ello, no podemos perder la perspectiva ni la visión. Si esto sucediera, podríamos perder mucho más de lo que pensamos.

Como dice Harlan Coben: “La confianza es así. La puedes romper por un buen motivo, pero permanece rota.”

¿Empezar de cero?

¡Confía en nosotros!

Jorge Jiménez Suárez

Jul 7, 2016

Tu preparación, tu salvación, tu futuro.

-“Nadie habría creído, en los primeros años del siglo XXI, que nuestro mundo estaba siendo vigilado por inteligencias superiores a la nuestra. Y que, mientras los hombres atendían a sus diversos asuntos, éstas, les observaban y estudiaban, del mismo modo que un hombre puede escudriñar con un microscopio las criaturas que pululan y se multiplican en una gota de agua…”

La humanidad se hallaba en peligro. Los hombres habían sido atacados por habitantes de otros mundos, por alienígenas, por extraterrestres. Sus naves ya estaban preparadas bajo tierra desde hacía mucho tiempo. Era un plan preconcebido, con mucha antelación. Y para ellos era el momento de ejecutarlo.

Ray, vivía en New Jersey, estaba divorciado y tenía a sus hijos Rachel y Robbie con él, “disfrutando” del fin de semana cuando se produjo el ataque. Sus vidas corren peligro. Ray lo sabe y debe hacer algo para poder sobrevivir y mantener a salvo a sus hijos. Aunque la situación le sobrepase, no dejará que los invasores, ni el resto de la humanidad, se interponga en su camino. Aunque sus hijos dudan de su capacidad, no les queda más remedio que seguirle. Porque…

…se acababa de desatar: La guerra de los mundos.

tu preparación tu salvación

Para un operario de grúas del puerto, al igual que en otras ocasiones de su vida, este nuevo escenario le venía muy grande. Estaban amenazados y tenía que afrontar la situación con sus escasos recursos. Ray estaba atrapado, estaba entre la espada y la pared.

Por un lado, los invasores los perseguían sin descanso para acabar con ellos. Por otro, la falta de confianza que mostraban sus hijos por la manera de actuar de su padre no le ayudaban mucho a centrarse. Además tenía que contar con la amenaza constante de los otros supervivientes ávidos de obtener de ellos todo lo que les pudiera servir para salvarse. Y por otro lado, el temor a enfrentarse a su ex-mujer y demostrarla que había vuelto a fallar.

Debía confiar en si mismo y seguir adelante.

Cuando, inicialmente, nos enfrentamos a nuevos escenarios, nuevos proyectos o nuevos imprevistos, siempre tenemos ese pequeño momento inicial de duda. Podremos cometer el error de pensar en que somos incapaces de poder llevarlo a cabo. Y lo que es peor, transmitir a los que nos rodean esa impresión y que puedan dudar de nuestra capacidad.

En muchos casos, nos servirá de ayuda echar la vista atrás y recordar todo lo que hemos hecho hasta ahora. Nuestros aciertos, nuestros errores, qué hicimos, por qué, cuántas veces, cómo… Así seremos conscientes de que no es tan complicado como pensamos y que a lo mejor sólo necesitamos realizar algo nuevo que no hemos realizado antes pero que está en nosotros poder conseguirlo. Entonces es cuando nos daremos cuenta de que…

…tenemos mejor preparación de lo que pensamos.

¿Pero, por qué dudamos tanto de nosotros mismos? Quizá el equipo o las personas que nos rodean no son realmente un apoyo y sí un lastre. Quizá este tipo de situaciones nos haga plantearnos nuestra relación personal o profesional con ellos. Incluso a cambiar de equipo, trabajo o amigos.

¿Por qué solemos buscar fuera la solución a algo que sabemos que está en nosotros, a nuestro alcance o de nuestra mano? En muchas organizaciones tienen departamentos llenos de personas que lo que hacen es contratar a otras empresas o agencias. ¿No saben hacerlo ellos? ¿Para que están allí todo el día? ¿No son capaces de hacerlo ellos? ¿No confían en sus propia acciones?

Es curioso, pero muchas veces nos tenemos que enfrentar a departamentos enteros donde se colabora poco con las personas que han sido reclamadas para solucionar los problemas que no “pueden” solventar internamente. Además de observar todo con ojos muy críticos, siempre tienen preparado algo para sorprenderte y que tengas que reconocer que ellos tienen el control. Es una auténtica pérdida de tiempo.

Nosotros siempre hemos apostado por hacer lo que nos piden: asesorar, planificar, actuar. Y no para sustituir y duplicar los presupuestos de marketing de una empresa. Pero los tiempos siguen cambiando, y las tendencias evolucionando, por lo que, en todo caso, para mantener la confianza que depositan en nuestra labor…

…debemos interactuar con el entorno para visionar el futuro.

preparacion

-“…tras fracasar las armas y los recursos del hombre, fueron reducidos, destruidos, por las criaturas mas diminutas que Dios, en su sabiduría, puso sobre la tierra. Mil millones de muertes hicieron al hombre acreedor de su inmunidad, al derecho a sobrevivir, entre los infinitos organismos de este planeta. Y ese derecho es nuestro ante todo adversario. Pues el hombre no vive, ni muere, en vano”.

Ray pudo hacer como los demás, salir a luchar y a pelear por sus compatriotas, por sus amigos, por la humanidad. Sabía perfectamente lo que sucedía a su alrededor, tenía identificado el problema y como combatirlo. Pero tenía una responsabilidad, no podía cometer un error, en esto no podía fallar, tenía que proteger a sus hijos, a su familia, a los suyos. Y contra todo pronóstico, lo cumplió.

A pesar de las dificultades que surjan debemos vislumbrar todo lo que nos espera al afrontar nuevos retos o nuevas aventuras profesionales. Si nos dejáramos llevar por los nervios, si perdiéramos la calma, nuestros clientes nunca confiarían en nuestro trabajo. El camino a seguir dependerá mucho de nuestra experiencia, de la investigación y del análisis que realicemos. Siempre, siempre, nos daremos cuenta de que tenemos la preparación suficiente para llevarlo a cabo con éxito.

Como dijo Hipatia:Comprender las cosas que nos rodean es la mejor preparación para comprender las cosas que hay mas allá.”

¿Estás preparado?

¡Vayamos lejos!

Jorge Jiménez Suárez

Jun 30, 2016

Tu límite, tu capacidad.

– “Pero no quiero morir ” – le dijo a David.

– “Sólo quiero volver con respuestas sobre la vida y la muerte.” – continuó Nelson.

– “Puedo ir allí como los demás, pero necesito que me traigas de vuelta.” –

Cinco estudiantes de medicina, Rachel, Nelson, David, Randy y Joseph, deciden conocer, con su propia experiencia, utilizando sus propios cuerpos, que hay más allá de la muerte. Conscientes de su capacidad, aplicando sus conocimientos, provocarán su propia muerte. La idea es lograr estar el máximo tiempo sin vida, en el límite, en encefalograma plano o lo que ellos conocen como la línea mortal. Llegado a ese punto, procederán a la reanimación del cuerpo de sus amigos hasta la estabilización de sus constantes vitales.

Al tener éxito en su experimento, deciden ir cada vez más allá sin saber las consecuencias que sus actos pueden llegar a tener o a provocar. No sabían a qué se estaban enfrentando, pero tenían la capacidad de poder controlar su regreso a la vida. O, al menos, eso pensaban. Y otra asunto era ver en qué condiciones volvían y cómo volvían a retomar sus vidas.

Sabían que lo que tenían entre manos era delicado y peligroso, pero querían saber más, necesitaban ver más, ansiaban experimentar más.

¿Pero… cuál era el límite?

limite

– “Hoy es un buen día para morir” – pensó en alto Nelson.

Y llevaron al límite su experimento.

Era cierto, cualquier día podía ser el bueno, el idóneo o, simplemente, el que te toca. Al menos es lo que pensaban nuestros protagonistas. Curiosamente, la experiencia para cada uno de ellos fue diferente, tenían que interpretar por qué les sucedía lo que veían en su “viaje” hacia la muerte. Tenían que interpretar por qué desde su “regreso” experimentaban aquellas incómodas situaciones. Tenían que descubrir por qué su experiencia no les dejaba dormir, vivir o disfrutar como antes.

¿Cómo podían arreglarlo?

A todos nos sucede con regularidad, tanto en nuestra vida personal como en la profesional. Volvemos la vista atrás y siempre hay algo que nos atormenta: un fallo, una equivocación, un error. Son pequeños fantasmas que nos acompañan y que nos previenen en el futuro para no repetirlo.

¿Si tuviéramos la oportunidad, intentaríamos arreglar los borrones del pasado? ¿Nos sentiríamos mejor? ¿Seríamos mejores así? ¿No lo repetiríamos? Todas éstas y otras muchas dudas más nos asaltan a menudo. En muchas ocasiones nos echamos las manos a la cabeza con suposiciones: ¿Y si no hubiéramos hecho esto o aquello? ¿Y si pudiera volver a cambiarlo? ¿Si lo hiciera de otra manera?

Quizá como en el ejemplo de hoy, lo mejor es enfrentarnos a aquellas faltas y corregirlas. Disculparse, si es necesario, y compensar los errores si hemos perjudicado a alguien. Asumir los errores, asumir las consecuencias, ser responsables. Quizá sea la mejor manera de proseguir el camino emprendido.

Aunque también llegará un momento en que los fallos hayan sido tan desproporcionados que nos lleguemos a plantear la toma de distancia, el alejamiento o la ruptura con el entorno, con las personas que nos rodean o con tu empresa. Quizá dejar las cosas correctamente hechas, antes de emprender un nuevo camino, sea la mejor manera de “retornar a la vida” o de volver a empezar. Quizá plantearse una situación así es asumir que se ha podido llegar al límite de nuestra capacidad. Todo es posible.

Aunque como ya dijimos en alguna ocasión anterior:

Cuando pienses en rendirte, recuerda por qué empezaste.

Nuestros médicos de ficción, finalmente, descubrirán que cada uno de ellos deberá enfrentarse en el presente a los fallos cometidos en el pasado. Localizar aquellos errores que cometieron y reparar el daño realizado a través de una disculpa o de una buena acción. A partir de ese momento, si tenían que volver la vista atrás, podrían hacerlo con la seguridad y la tranquilidad de no dejar “ningún cabo suelto”. Y por supuesto, con garantías para poder experimentar en el futuro evitando cometer los mismos errores. Tenían ante ellos un camino despejado, sin límite.

En esta pequeña agencia, son muchos los errores que hemos cometido y de los que hemos aprendido en nuestro duro camino. Pero los aciertos son muchos más y mayores. Son muchas las experiencias que hemos vivido y disfrutado. Esto ha hecho que sigamos cada día más seguros de nuestra capacidad, más orgullosos de nuestro trabajo y por supuesto, seamos más conscientes de nuestros límites. Seguiremos siendo valientes, seguiremos explorando, seguiremos peleando.

Como decía Arthur Clarke: “La única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible”.

¿Conoces tus límites?

¡Vamos más allá!

Jorge Jiménez Suárez

Jun 23, 2016

Buenas personas, mejor equipo, trabajo óptimo.

Y cuando parecía que era Willian el merecedor de aquel delicioso trozo de brownie…

-“¡Eh! ¡Esperad! ¿Y yo qué? – Protestó Anna.

-“Perdona. ¿Crees que te mereces el brownie?” – Dijo Max.

-“Por lo menos lo intentaré.”- Contestó ella.

-“Pues tendrás que demostrarlo, este brownie está muy, muy bueno. Y pienso luchar por él.”

Allí estaba Ana, como una más, disfrutando de una agradable velada. Compartiendo hasta el último trozo de brownie. Había sido su primera cita con William y le había tocado contar sus “tristezas” para que su “historia” fuera reconocida y merecedora de tan preciado premio.

William era el dueño de una tienda de libros y guías turísticas en el barrio de Notting Hill de Londres. En apariencia, llevando una vida cómoda, tranquila y sencilla. Un día, entró a su tienda Anna Scott, una conocida actriz de Hollywood. A pesar de no reconocerla, se enamoró de ella. Pero poder acceder a ella se convirtió en una dura tarea para William. Era muy difícil competir con todo lo que tiene a su alcance una persona como ella: éxito, dinero, reputación.

Curiosamente, Anna, se siente atraída por William y por todo lo que le rodea. Disfruta visitando el piso que comparte con el divertido Spike, o con Honey, la hermana de William o sus amigos: Bella, Max o Bernie.  La paz, la tranquilidad, la serenidad, el anonimato, son cosas que no tiene habitualmente, y la atraen.

A pesar de ser dos personas que provenían de mundos tan opuestos, tan diferentes, se buscaban, se necesitaban, se atraían.

¿Pero, serían capaces de estar juntos?

buenas personas

(Imagen de Notting Hill – Universal Pictures)

William, con las únicas armas que podía contar, eran su manera de ser, su personalidad, su equilibrio y su sinceridad. Anna lo tenía todo, pero no tenía nada. No tenía vida, no tenía una pareja estable. Y no podía disfrutar de ello sin que saliera constantemente en los medios de comunicación.

Ambos necesitaban tiempo para adaptarse a los cambios.

Realmente, es difícil encontrar un punto de equilibrio para una situación como esta. Más de una vez nos hemos enfrentado a retos profesionales en los que nos ha costado mucho tiempo poder acercar posturas y lograr un entendimiento con nuestros clientes.

Quizá los proyectos actuales, las campañas digitales, se han convertido en un mundo complejo. La distancia entre las posturas enfrentadas hacen que se necesite un gran esfuerzo para llegar a un término medio. Hemos coincidido, hemos hablado, hemos aportado nuestra opinión al respecto, pero la situación, aunque hay muchas ganas de entenderse, cuesta que fructifique.

Con el tiempo, después de varios encuentros, vamos creando un camino, un ruta, una vía de entendimiento. Nos vamos conociendo. Y al igual que en las relaciones personales, vamos introduciéndonos en el papel del otro, se produce esa empatía necesaria para poder trabajar en común. Vamos conociendo todo lo que hay dentro de su organización, de su corporación. Y lo más importante, vamos conociendo a las personas que la conforman, vamos conociendo a las personas que forman su equipo.

Nos encontraremos con personas muy válidas y otras muchas que no valen, pero que, curiosamente, son muy necesarias en las empresas. Aún así, habrá que congeniar con todos y hacer equipo. Pero teniendo claro cuales serán tus objetivos y cuales serán tus personas de confianza.

Por otro lado, tampoco debemos dejarnos llevar por la imagen que nos tomamos de una persona antes de conocerla. Como en el ejemplo de hoy, nuestra protagonista no es tan feliz ni está tan satisfecha con su vida como aparenta. Tampoco la vida de nuestro protagonista masculino es tan fácil como parece.

Al fin y al cabo, habrá que hacer todo lo posible para llegar a acuerdos y hacer lo mejor para el equipo. Mi madre siempre decía aquello:

“Si quieres ser bueno en algo, rodéate de las mejores personas”.

buen trabajo

Anna, finalmente, era una chica que necesitaba que la quisieran, y que la quisiera William. Ambos, habían hecho todo lo posible por estar juntos. A pesar de sus grandes diferencias, se habían puesto uno a disposición del otro. Llegaron a un acuerdo, lo habían conseguido, estarían juntos. Pero no debemos olvidar a sus excelentes compañeros de reparto, compañeros de trabajo, a sus amigos, esos personas que trabajan y te apoyan en la sombra y que hacen que el resultado final sea el correcto, sea el mejor, sea el óptimo.

Para nosotros es importante mostrar siempre interés por las necesidades de nuestros clientes. Nos gusta hacer cosas interesantes. Aunque en la mayor parte de los casos debamos llegar a acuerdos con ellos. Forma parte de nuestro trabajo. Muchas veces serán los clientes los que sean más osados y otras veces lo seremos nosotros a la hora de planificar una acción. En caso de divergencia, es necesario recordarles que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa.

Nos interesa a todos. De eso vivimos.

Y por supuesto, lo importante es hacerles saber que formamos un equipo de personas, de profesionales, dispuestos a dar lo mejor para que los resultados sean los mejores, los más idóneos, los necesarios.

Como dijo Chesterton:”No hay cosas sin interés. Tan sólo personas incapaces de interesarse.”

¿Buscas un equipo de trabajo?

¡Aquí hay personas!

Jorge Jiménez Suárez

Jun 16, 2016

Gestiona tu imagen, gestiona tu reputación.

“En otro reino, Las Ciénagas, vivían todo tipo de extrañas y maravillosas criaturas.

No necesitaban rey ni reina, ya que imperaba la confianza mutua.”

En este reino, vivía Maléfica una preciosa hada, con un gran corazón dotada de unas alas de águila. Todo era paz y felicidad en su mundo. Un día llegó un niño campesino llamado Stefan a su tierra. Junto a él crecerá e incluso se llegará a enamorar, conociendo el amor verdadero.

Por aquel tiempo el Rey del Castillo, el reino vecino, quiso conquistar el reino de Maléfica. Pero ella se lo impedirá derrotándolo. Henry, que así se llamaba el rey, enfermo desde entonces, decide recompensar con su trono y la mano de su hija a aquel que pueda asesinar a Maléfica. A partir de ese momento, aparecerá el verdadero Stefan.

La ambición de Stefan hará que traicione a Maléfica.

reputacion on line

Stefan no fue capaz de quitarle la vida a Maléfica, pero le arrebató sus alas. Por todo ello, Maléfica, comenzó la construcción de un reino oscuro en Las Ciénagas. Llegando así a convertirse en una pérfida, siniestra y malvada bruja. Los cuernos, su aspecto y sus acciones, tampoco ayudaron a recordar a la antigua hada buena que fue.

Empezó a forjarse su fama, su reputación.

Tener una mala reputación es muy fácil y tener una buena reputación es más complicado. Ambas situaciones pueden darse en nuestra vida personal y profesional. Siempre valoramos, respetamos e incluso seguimos fielmente a aquellas personas o marcas que se ganan nuestra confianza a través de una reputación intachable.

Siempre hemos dicho que si eres una mala persona, es muy difícil que seas un buen profesional. Pero, paradójicamente, vemos que en muchos casos, las malas personas son idóneas para determinados puestos o determinadas funciones dentro de una empresa o corporación. Incluso tienen éxito.

¿Cómo podemos gestionar la reputación?

Desde que comenzamos con nuestra labor digital, cuando comenzó este blog, cuando comenzó nuestra transformación digital, siempre oímos hablar de las famosas “crisis de reputación”. La verdad es que, salvo casos muy conocidos o sonados, es algo que con un poco de sentido común y buen hacer se pueden evitar.

Es muy importante hacernos visibles a través de la creación de contenidos bien posicionados, actuar con transparencia, tener una comunidad sólida y escuchar qué dicen los usuarios. Podemos decir que éstas son las claves para mantener una buena reputación online. Los contenidos generan solvencia y transmiten conocimientos.

Para ello la monitorización, como ya contamos alguna vez en este blog, es también muy importante. Debemos “escuchar” con atención lo que se dice de una marca o de la nuestra en las redes sociales y en los entornos digitales en general. Además, debemos tener en cuenta, que a pesar de llevar ya algunos años de revolución digital, todo lo que se crea en internet tiene un aspecto que nunca antes han conocido las empresas.

Gestionar ese nuevo poder no siempre es tarea que se pueda aprender en un día, en meses, incluso, en muchos casos, en años. Como ya recomendamos en su día, se debe tratar de delegar la gestión de las redes en personas preparadas y realmente formadas dentro de las mismas: el community manager

Para ser visibles dentro de un determinado sector debemos crear contenidos de calidad y nuestros seguidores, clientes y usuarios siempre nos identificarán por ello, por nuestro estilo. Esto ayudará, sin duda a crearnos nuestra propia imagen, nuestra propia reputación.

reputacion

Maléfica, finalmente, se vengó y volvió a ser la que era. Gracias a Aurora, La Bella Durmiente, a partir de ese momento, sería la reina de La Ciénaga y la protectora del mundo, en agradecimiento por todo lo que hizo y por todo lo que había sufrido. Y por supuesto, para limpiar su reputación.

Por nuestra parte, recordar que si nos concentramos en la reputación en internet o reputación digital, debemos tener en cuenta que una mala decisión, un comentario desafortunado, una imagen, una mala atención a un cliente o cualquier mínimo detalle, puede hacer que una compañía pase de ser la más valorada, a ser la más despreciada.

Lo más importante es, tener muy clara cual es nuestra identidad.

Como dijo Sócrates“Si quieres gozar de una buena reputación preocúpate en ser lo que aparentas ser.”

¿Qué quieres ser?

¡Gestiónalo!

Jorge Jiménez Suárez

Jun 9, 2016

Corporación y transformación digital

Estaba encantado, tenía un asiento en una fila para mí solo, es decir, de ventana y pasillo a la vez. Con la posibilidad de reclinarme sin molestar a la persona que ocupaba el asiento posterior. Con mi pantalla para ver películas, escuchar cualquier tipo de música y conectarme a internet. Una nevera con botellas de agua fría, caramelos y hasta un baño junto a la puerta trasera del autobús por si tenía la necesidad.

….

Seguramente, hacía casi 20 años que no viajaba en autobús. Desde entonces, había decidido que, ir en coche, era mi mejor opción si quería ir a algún destino dentro de la península. Quizá compartir viaje con muchas personas nunca ha sido una de mis preferencias. Quizá me apetece ir mas tranquilo, sin gritos, sin distracciones, pensando en mis cosas, con mi música y, si es necesario, cambiar de ruta o parar cuantas veces quiera.

Por una vez en muchos años no eché de menos conducir mi coche o ir en el coche de un familiar o un amigo. La tranquilidad y la comodidad que me brindó esta alternativa será difícil de olvidar. Probablemente, si tengo que repetir ese viaje lo haga de esta manera.

Viajar así fue un gran acierto, fue una gran experiencia.

corporacion

Ya desde la búsqueda de billetes en internet fue una experiencia agradable por la facilidad de poder encontrar el destino, el día, la hora y el precio mas adecuado. Para mi sorpresa, este último concepto, en algunos horarios, es realmente competitivo. Si a esto le sumamos que, con sólo decir tu nombre e identificarte ante el conductor, ya puedes subir y tomar tu asiento en el autobús, sin billetes, sin papeles.

Eliminamos trámites, eliminamos problemas.

Viajar en autobús puede ser un claro ejemplo de la transformación digital que estamos viviendo. Quizá sea un proceso más ligado a la evolución y a la adaptación de los tiempos, pero si se quiere ser competitivo hay que ponerse al día y digitalizarse. Los nuevos usuarios de autobús, la nueva demanda, así lo exige.

Los cambios más significativos que pude apreciar mejoraron mucho mi percepción de la calidad del servicio. Además de la confianza y la tranquilidad que me transmitieron. Detalles como: la usabilidad de su página web, la sencillez de sus explicaciones on line, la uniformidad de los empleados y conductores, la comodidad del servicio y, por supuesto, el trato, mucho más cercano y afable.

Elementos que distinguen a un gran servicio.

No somos los únicos que apostamos y estamos inmersos en un continuo proceso de transformación digital. Desde hace tiempo, profesionales tan reconocidos como Juan Merodio, nos ponen al día de las novedades dentro de este campo de actuación de las empresas.

Para él, como para nosotros, la transformación digital no sólo es lo que concierne a internet y lo que está relacionado con él. Es la integración de todas las partes y procesos de un negocio en formato digital, es decir, cada departamento o actividad de una empresa deben adquirir elementos digitales para su funcionamiento.

La transformación digital se basará, así, en seis pilares fundamentales:

  • Marketing
  • Publicidad
  • Estrategia
  • Análisis
  • Cartera de negocio o clientes
  • Liderazgo

Tal como podemos ver en el siguiente…

…cuadro de transformación digital:

transformacion-digital

(Imagen del blog de Juan Merodio)

La historia de ALSA, ha sido el ejemplo de evolución, de adaptación y de transformación durante sus más de 100 años de historia. En muchos momentos tuvieron que renunciar y asumir grandes costes con el objetivo de alcanzar un futuro mejor. ALSA, una historia de mejora continua para llegar a ser una gran compañía, una gran corporación del transporte de personas. ¡Enhorabuena!

Para nosotros, a partir de hoy, ALSA será un ejemplo de lo que se debe hacer a la hora de realizar una transformación digital en una empresa. Los pasos dados por esta corporación son para nosotros un ejemplo a mostrar a nuestros clientes. Al igual que ellos, ahondaremos en que el esfuerzo y el sacrificio por cambiar y mejorar, a pesar del coste que nos suponga hacerlo, siempre merecerá la pena. La mayoría de las veces, dejar atrás procesos o equipos que en su día fueron muy válidos y que hoy son obsoletos pueden marcar la diferencia en un mundo lleno de competidores.

Tampoco olvidamos que hay muchas grandes empresas que también han realizado con éxito su transformación digital, pero en este caso, en el ejemplo de hoy, han sabido transmitirlo y compartirlo con sus clientes y usuarios correctamente. En esta pequeña agencia pensamos que…

…debemos llevar la transformación digital a mas personas.

Como dice Alex Rovira: “En la vida, es así en cada momento clave, tenemos que renunciar a una parte de lo que somos para llegar a ser lo que de verdad podemos ser. El cambio no resulta gratuito, desde luego, y únicamente nos alimenta si nos dirige a la transformación.”

¿Estás preparado?

¡Transfórmate!

Jorge Jiménez Suárez

Jun 2, 2016

Acierta, programa lo bueno.

– “Lo tienes que probar.” –

– “Te gustará mucho.” –

– “Está bueno.” –

Y así uno tras otro hacían las delicias a sus padres para que se tomaran el yogur.

Aunque la verdad es que los que más me gustaban eran aquellas dos versiones del anuncio con la canción de Frank Sinatra: “Let me try again”. “Danone , aprende de tus hijos”, fue un spot con mucho éxito de los años ochenta que podías ver en los dos canales que por aquel entonces teníamos de televisión, en los cines e incluso en los campos de fútbol.

Quizá muy pocos podían tener un presupuesto suficientemente importante para poder llegar a tanta audiencia. Además era la época de la “gran publicidad”, aquella que se podía ver, aprender y disfrutar. Las planificaciones de medios estaban concentradas en su mayoría en los grandes medios y en el programa de moda.

Era muy difícil que no te vieran, era muy difícil que no te recordaran.

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Danone, aún sigue a la cabeza de la lista de ventas de yogures. Aparte de su calidad y la dura competencia de las marcas blancas con las que compite en el punto de venta, su publicidad “genuina” y característica, crearon una relación de confianza entre los consumidores y la marca.

Simplemente, es buena.

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a la mesa redonda #Data4ads, dentro de Bit!, el Salón Profesional de la Tecnología Audiovisual, de la mano de Marketing Directo. En ella se debatía la evolución de la publicidad digital y de la importancia que va adquiriendo desde hace poco tiempo.

Si las agencias, hace algunos años, compraban espacios a los medios donde insertar la publicidad de sus clientes allí donde estuviera su target o público objetivo, ahora, con este método, la finalidad es comprar audiencias.

Así, la publicidad programática digital es un proceso surgido como consecuencia de las nuevas tecnologías, algo que cada día es más frecuente, algo en el que dejamos que muchos procesos sea mejor que los haga un algoritmo. El problema es que si no está bien calibrado es posible que la publicidad que llegue a los usuarios digitales no sea realmente la que le tiene que llegar.

Tristemente pasa muy a menudo.

Si ahondamos un poco más, la publicidad programática es un proceso por el que los anunciantes compran publicidad mediante procesos de pujas en tiempo real (RTB o Real-time Bidding) a través de distintos actores que facilitan el negocio: los Ad Exchanges o casas de subastas que ofrecen impresiones al mejor postor. Las Demand Side Platforms (DSP’s), o proveedores de tecnología que permiten la optimización del precio gracias al Big Data (manejan grandes cantidades de datos sobre los usuarios: perfiles, historial de conversión, target…). Los Data Partners o los que proporcionan los datos. Los Trading Desk o el equipo del anunciante que trabaja directamente con las casas de subastas. Y los Sell Side Platforms (SSP’s) o los que maximizan el rendimiento de los espacios publicitarios para los medios.

Lo que más me llamó la atención y que generó mayor intensidad al debate es la fuerza con la que también han hecho su aparición sistemas o buscadores denominados ad blockers para contrarrestar a la publicidad programática. Para evitar la publicidad, pagando. Algo que hasta hace muy poco era impensable.

Debemos pensar en programar algo mejor.

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Danone, aprende de tus hijos, quizá fue una de las campañas más bonitas y enternecedoras que recuerdo. Actualmente, Danone, se ha adaptado a los tiempos y presenta una comunicación mucho más interactiva a través de internet, las redes sociales y los medios digitales. Sigue siendo una marca puntera y ha sabido realizar una correcta transformación digital.

Si bien es cierto que siempre ha habido grandes campañas que han marcado época, no sé si ahora tendrían el mismo impacto o serían “virales”. Aunque las grandes campañas clásicas, vienen, se van, pero siempre están presentes. Lo que nos demuestra que siempre hay cosas buenas que perduran en el tiempo y que no impiden que aún se puedan hacer grandes cosas.

Recordemos que lo bueno siempre queda.

Como dice Javier Piedrahita, director de MD: “Lo podemos hacer mejor “.

¿Lo intentamos?

¡Prográmate!

Jorge Jiménez Suárez

May 26, 2016

Detalle, el secreto del éxito.

Nick seguía al cura por el pasillo en lo que parecía su destino final.

Mientras, el clérigo iba recitando lo que parecían oraciones en latín…

– “Veni, vedi, vinci. Verborrea sub judice sine qua non”-

– “Coitus interruptus in dormitorium de chupa domine. Amén.” –

– “Ave César morituri te salutan, ad nausean…” –

Y al llegar a la silla eléctrica ejecutaron al fraile.

Nick Rivers, era un famoso cantante de rock americano que fue a participar a un festival cultural de una extinta y peculiar Alemania del Este. Allí los nazis controlan el país a pesar de los ataques de la resistencia francesa…

Rivers es detenido injustamente y encarcelado. Allí encontrará al Dr. Flammond, un importante científico retenido por los alemanes para construir una poderosa arma: la Mina Polaris. Cuando sale de prisión para cumplir con sus compromisos musicales, entrará en contacto con la resistencia y con Hillary, la hija del Dr. Flammond. Su objetivo, a partir de ahora, sería liberarlo y evitar que tan potente arma cayera en poder de sus enemigos.

Ese era su secreto, ése era el plan.

A partir de ahí y a lo largo de toda la aventura no dejarán de sucederse diversas situaciones divertidas a cada cuál mas graciosa. Una película, una aventura, un film, para no perder detalle.

secreto

No recuerdo las veces que nos castigaron, a mis compañeros del colegio y a mí, sin recreo por estar en clase riéndonos de la película. Durante años, fuimos descubriendo todos sus innumerables gags, partos y chorradas. Aún hoy, me sorprendo descubriendo algún detalle más, que en su momento se me escapó.

La verdad es que, el rigor histórico de la película, además de ser divertido, me sigue llamando mucho la atención. En general se podría sacar punta a todo lo relevante de la película sin que cuadre, pero curiosamente, funciona. El objetivo, está cumplido, entretiene, divierte y lo que es más importante, se queda en nuestra memoria por mucho tiempo o para siempre.

Era un proyecto pensado al detalle.

Lo mismo nos pasa en nuestra vida y en nuestra profesión, aquellas personas que cuidan los detalles son más propensos a ser más apreciados por otras personas: compañeros, amigos, pareja, familia. También, nuestros clientes se encuentran mucho más a gusto con nosotros si cuidamos los detalles, si no los olvidamos.

Hasta hace bien poco, solíamos apuntar en un calendario o en una agenda las fechas señaladas del año, los compromisos, las celebraciones, las onomásticas. Ahora, gracias a las nuevas tecnologías y a la transformación digital, podemos recibir avisos de todas y cada una de ellas simplemente por el hecho de llevarlas guardadas en nuestro Smartphone o por estar en alguna red social.

Ahora nos cuesta menos tener un detalle.

Si nos introducimos en las redes sociales, veremos como a diario muchos usuarios publican mensajes de buenos días, buenas noches, felicitaciones y cierto tipo de mensajes detallistas que acompañan y hacen más llevadero el día. Esos pequeños detalles que a la gente en general gusta, genera buenas sensaciones y provoca más de una sonrisa.

Ya hemos hablado muchas veces de las redes sociales y seguimos apostando por ellas, además de ser una fuente de contenidos que ayudan a posicionar nuestras marcas o las de nuestros clientes, tiene la cualidad de acercar a la gente, a los seguidores, a los usuarios, a las personas. Ya no sólo por un interés comercial, si no por un interés personal, por búsqueda de información o como suele ser más frecuente, como queja.

Saber observar a todo lo que sucede a nuestro alrededor para saber cuando hay que actuar será una buena labor llevada a cabo por muy pocas personas o empresas. No despreciemos nuestra capacidad para observar y mejorar las cosas con el objetivo de agradar y fidelizar a nuestros seguidores con una cosa muy simple: el detalle.

detalle

Nick, Hillary y sus compañeros, finalmente, cumplirán su objetivo y liberarán al Dr. Flammon. Sabían lo difícil y delicada que era su misión, por lo que no se olvidaron que no debían dejar de tener en cuenta ningún detalle. Todos fueron importantes para tener éxito. Nosotros tampoco lo olvidamos.

Recordemos que en en los pequeños detalles, están las grandes virtudes. Por lo que, la mejor manera de ganarnos la confianza de nuestros clientes o fidelizar a nuestros seguidores es estar muy atentos y no perder detalle. Quizá nos sorprendamos con más cosas de las que esperábamos.

Como dice Luis Gabriel Carrillo Navas: Diversas cosas pueden ser observadas a simple vista, otras con más detalle. Pero esas que parecen que no tienen nada que ver, ponle más cuidado.”

¿Conoces nuestro secreto?

¡No pierdas detalle!

Jorge Jiménez Suárez

May 19, 2016

Funcionar, mejorar, transformarse, acertar.

–  “¿Quién va a leerme cuentos para dormirme?”- le preguntó Billy.

– “Tu mamá” – le contestó Ted.

– “¿Ya no vas a darme el beso de las buenas noches, papi?” – le preguntó entre sollozos.

– “No, ya no podré hacer eso, pero…iré a visitarte. Todo estará bien, Billy” – le dijo.

– “¿Y si no me gusta, puedo volver a casa?” – preguntó de nuevo Billy.

– “¿Cómo que si no te gusta? Te lo vas a pasar muy bien con mamá…” – le replicó.

-“Papi, no olvides llamarme cuando puedas. ¿Lo harás?” – preguntó su hijo de nuevo.

– “Claro que lo haré” – le contestó con un nudo en la garganta.

Ted Kramer tenía una gran proyección profesional. Dedicaba la mayor parte de sus esfuerzos a su trabajo por lo que pasaba la mayor parte de su tiempo en la oficina. Un día, al volver a casa, su mujer, Joanna, le anuncia su marcha y le deja solo al cuidado de Billy, su hijo de cinco años.

De la noche a la mañana, Ted deberá aprender a ser padre sin descuidar su trabajo. Ted descubrirá que no es fácil compatibilizar la dedicación profesional y la vida familiar cuando se está solo. Y mientras su vida profesional se desmorona, su nueva faceta como padre crece.

¿Cuál era la mejor forma de acertar?

luchar

Ted decidió volcarse en su hijo renunciando a dedicarle más tiempo a su profesión. Descubre otra manera de vivir, de experimentar, de sentir, creando un vínculo muy fuerte con su hijo. Pero cuando ya se ha adaptado a su nueva vida y comienza a sentirse realizado como padre, Joanna vuelve un año y medio después. Y quiere recuperar a su hijo.

Ella, crea el entorno y el espacio necesario para llevarse a Billy. Y demanda a Ted por su custodia. Ted, lo único que puede hacer es intentar razonar con ella la nueva situación de todos para poder llegar a un entendimiento en beneficio de su hijo. Pero parece imposible. Ted debe convencer al juez ante un único argumento razonable. Ella es la madre.

¿Lo podría mejorar?

Son innumerables las ocasiones en las que atendemos a empresas y profesionales que quieren cambiar. Y estamos de acuerdo, abogamos por la transformación digital de todas ellas. Aunque muchas veces no compartimos esa ansiedad por realizar cambios innecesarios y así lo expresamos. Cuando tenemos toda la información sobre su situación y la analizamos, en muchas ocasiones, vemos que hay que cambiar algunas cosas, otras que hay que quitarlas, otras que hay que adaptarlas. Pero otras muchas, lo que tienen, es acertado, es correcto, es idóneo. Pero al cliente no le basta.

¿Por qué querer cambiar cuando puede funcionar?

Quizá podamos detectar una falta de entendimiento o de sincronización de las campañas de comunicación que tienen con sus clientes. Muchas veces la incapacidad de poderse comunicar con el target al que van dirigidos no obedece a una carencia sino a una ágil adaptación al momento, a realizar una necesaria transformación digital.

Simplemente unas pequeñas mejoras en cuanto a imagen, como una renovación de web. Un acercamiento a los clientes o usuarios a través de las redes sociales puede ser de gran ayuda. Si algo queremos mejorar debemos luchar por ello. Pero sin cambiar nuestra estilo, el fondo, nuestra identidad.

Debemos valorar lo que tenemos.

Y por supuesto, cuando las cosas funcionan, lo mejor es dejarlas como están o adaptarlas al entorno lo necesario, sin cambiar la esencia. Si no somos capaces de hacer que las cosas puedan funcionar, debemos transformarlas, mejorarlas e incluso cambiarlas. Quizá sea esa la mejor forma de acertar en todo aquello que nos propongamos.

acertar

Al final, Joanna analiza la situación y cede. A pesar de ganar el juicio por la custodia de Billy, sabe que lo mejor para su hijo y para todos, es que se quede al cuidado de su padre. Un padre con el que ha creado un estrecho vínculo, tan bueno y tan válido para su futuro como el que ella podía ofrecerle. Por lo que Ted se queda con Billy y Joanna acierta en su decisión.

Si algo hemos aprendido estos años es a valorar lo que nos piden y con lo que contamos para realizar nuestro trabajo. No dejaremos de decirles con sinceridad a nuestros clientes lo que realmente creemos que necesitan. Donde insistir, donde ceder, donde mejorar. Por supuesto seguiremos peleando por que tengan lo mejor, aunque nos perjudique. Decirle a un cliente que es correcto lo que tiene y que debe seguir con ello puede ser una manera de ganarnos su confianza en un futuro. Seguramente nos concederá la oportunidad de equivocarnos o de tener un gran acierto.

Como dijo Benito Jerónimo Feijoó: “Sólo de un modo se puede acertar; errar, de infinitos.”

¿Nos cedes tu confianza?

¡Acertarás!

Jorge Jiménez Suárez

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