Mar 3, 2016

Tu empresa, tu proyecto, tu ilusión.

– “Creo que voy a seguir con mi proyecto de empresa yo solo” – le dije.

– “Me alegro mucho hijo” – me contestó sin dejar de mirar el periódico.

-“¿Habías pensado alguna vez que alguno de tus hijos fuera empresario?” – le volví a preguntar.

– “La verdad es que no” – afirmó con ilusión bajando el periódico.

– “Pues ya lo sabes. Voy a continuar con la empresa”- asentí.

Y él, sonrió.

Prácticamente fue de las últimas conversaciones que tuve con mi padre. No es que fueran conversaciones muy largas las que tuvimos, pero todas tenían mucho sentido. No te dejaban indiferente. En aquellos momentos que pasaba con él, no hablábamos mucho, pero cada palabra tenía su peso, tenía su razón. No le gustaba perder el tiempo hablando innecesariamente. Y simplemente, si no tenía ganas de hablar solía responder con expresiones como: quizá, tal vez, mañana, muy bien, bueno, ya veremos o hasta luego si insistía mucho.

Él era así, sabía lo que quería.

Hacía casi un mes que mi socio había decidido abandonar nuestro proyecto, nuestra aventura, nuestra empresa. Yo en aquellos días era “un mar de dudas”, no tenía claro que hacer. Aún no tenía la suficiente confianza en mi profesión como para lanzarme a emprender en solitario. Quizá hablar con mi padre en ese momento me dió el último empujón que necesitaba para continuar con la empresa.

Aquello me dio seguridad, me hizo creer.

ilusion

Ahora, ocho años después de aquella conversación con mi padre, miro atrás, y recuerdo con cariño todos estos años tan duros de trabajo en solitario. Y a pesar de lo difícil que es mantener este proyecto, mantengo la misma ilusión que tuve desde el primer día. Tengo confianza en que el esfuerzo sigue mereciendo la pena.

La ilusión puesta en un buen proyecto nunca muere.

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de asistir, un año más, al Salón mi empresa de la mano de Creaventure. Como el año anterior, la ilusión puesta por los organizadores, los participantes, los ponentes y por supuesto, las empresas colaboradoras, se hizo notar. Una vez más fue un evento, muy bien organizado, muy bien pensado, muy bien estructurado, muy bien presentado.

El entusiasmo de todas las empresas participantes en los stands del recinto. La expectación en todas y cada una de las salas o espacios destinados a charlas y ponencias. El movimiento de los visitantes de un lugar a otro con interés. Todo el “salón” bullía en una armoniosa actividad.

Los emprendedores, las pymes y las empresas nuevas se mezclaban con las más veteranas. Todas ellas tenían algo que aprender, algo que compartir, algo que enseñar. Era un gran espacio de interactuación tan dinámico como puede ser un hastag en twitter, o un post de Facebook.

Algunos ponentes que hace algunos años eran espectadores en alguna butaca de una presentación, ahora tenían la oportunidad de contar, subidos a un escenario, la experiencia que les había llevado hasta donde ahora están y lo que aprendieron de las ponencias y las charlas de otros emprendedores o empresarios.

Viéndoles a ellos sigo creyendo en mi proyecto.

Aunque parezca difícil hay que mantener el nivel de compromiso, de empuje y de perseverancia todos los días. Nunca sabremos cual será el momento, la chispa o el día que lo cambie todo. Debemos creer en ello.

proyecto hgm Marketing

Aquella sonrisa de mi padre, no exenta de cierta sorpresa, sirvió para disipar las dudas que tenía en ese momento. Al menos, había encontrado el apoyo que en ese momento necesitaba. Nunca pensé que este proyecto, esta aventura, esta empresa, pudiera tener ya, tantos años de vida.

Después de tanto tiempo, las cosas han cambiado considerablemente. Pero lo que nunca debe cambiar son las ganas de hacer las cosas bien, de hacerlas con ilusión, de poner pasión al trabajo, de no perder la oportunidad, de seguir adelante y querer más. Sólo las empresas que mantienen estos principios tiene la confianza suficiente para continuar y tener éxito.

Como decía “el sabio de Hortaleza“: “… ganar, y ganar, y ganar, y volver a ganar, y ganar, y ganar. Eso es el fútbol señores.”

¿Tienes ilusión?

Nosotros también.

Jorge Jiménez Suárez

Feb 25, 2016

Transformación personal, transformación digital.

Estaba muy asustada.

Era la segunda vez que se encontraba la bañera llena hasta el borde.

Quitó el tapón y preguntó en voz alta:

– “¿Qué es lo que quieres?” –

Para su asombro se dibujó una respuesta en el espejo del baño:

– “Tú lo sabes” –

….

Claire y Norman vivían en una casa junto al lago. Se habían quedado solos desde que su hija se había marchado de casa. Su vida se había transformado. Sus únicos vecinos, Mary y Warren son raros y poco receptivos. Claire sospecha que ella sufre maltrato por parte de su pareja y no se atreve a confesarlo.

Un día, su vecina atormentada desaparece y a ella comienzan a sucederle cosas extrañas: ve sombras y reflejos; oye ruidos; ve objetos que se mueven. Alguien intentaba atemorizarla. Había comenzado a investigar por su cuenta los secretos y el pasado de aquella casa. Pero Claire tenía que enfrentarse a sus miedos. Y Norman, su marido, comienza a sospechar de la nueva situación, de su cambio, de su transformación.

¿Descubriría su secreto?

no te escondas

Algo estaba sucediendo dentro de Claire y a la vez en la casa. Todo estaba cambiando. Lo que hasta hace poco tiempo valía, ahora empezaba a no tener sentido. Quizá se les estaba olvidando algo. Ese algo que no lograba distinguir a pesar de tenerlo delante de sus ojos. Algo que era importante pero que no alcanzaba a comprender. No todo es lo que parece y siempre hay algo o alguien detrás de la verdad.

La verdad, en muchas ocasiones, oculta información que se nos escapa y Claire necesitaba cambiar para poder asimilar los cambios. Necesitaba adaptarse a todo lo nuevo que estaba descubriendo. Necesitaba ver la realidad de otra manera.

Necesitaba transformarse.

Todos debemos comenzar a pensar en una transformación. La rapidez con que las cosas están cambiando nos obligan, en cierta manera, a ello. Los procesos están evolucionando de manera vertiginosa. Y si no nos subimos al tren del futuro, tristemente nos pasará por encima. Sobre todo si trabajamos día a día con clientes que ya están realizando su proceso de cambio y adaptación al nuevo entorno digital.

Recientemente he tenido la oportunidad de leer una interesante entrevista en un diario nacional a Isra García sobre transformación digital. Inmerso en este proceso de vital importancia para el futuro personal y profesional de muchas personas, y especialmente de las empresas, nos detalla diez claves para llevar a cabo la transformación digital en una organización, empresa o negocio:

Como realizar una transformación digital

1. Las empresas deben enlazar sus estrategias y objetivos empresariales con procesos digitales integrales.

2. Debe haber mayor integración y adaptación de los profesionales dentro de una organización.

3. Las acciones de socialmedia no funcionan por si solas si no están incrustadas en el modelo de negocio y forman parte del cableado del negocio dentro del ecosistema de la transformación digital.

4. Se debe crear una plataforma digital, que forme parte de la experiencia de conexión con el cliente.

5. Se deben crear procesos digitales integrales que toquen y unifiquen cada área de una organización.

6. Debemos entender, atender y brillar en la experiencia del cliente.

7. La nueva economía se ha generado principalmente a causa de internet, lo importante es conocer su impacto con las personas.

8. Los esfuerzos de transformación deben estar presentes en la comunicación digital. Se debe contar con un equipo especializado para ello. Y el marketing digital debe conectar ambas realidades.

9. Muy importante: ser “humano” a través de Internet. No olvidemos que somos personas.

10. Debemos optimizar los esfuerzos actuales o implantar nuevos procesos, plataformas o herramientas. Y para ello es imprescindible entender los cuatro fundamentos de la transformación para conseguir ser parte del todo y no el todo. Como son el rol integrado de la organización en la web social; el liderazgo de opinión de clientes y audiencia; los canales digitales que deben ser exactos y objetivos; medición de resultados a través de las métricas que importan.

Estoy seguro que estas claves y fundamentos os ayudarán a llevar a cabo vuestra propia transformación digital.

Claire, después de un proceso duro para asimilar su nueva situación irá descubriendo la verdad. El cambio producido en ella, la hizo mucho más fuerte para afrontar la verdad. Ya nada sería lo mismo para ella ni para su familia.

Llevamos varias semanas incidiendo en la transformación digital. Quizá ha llegado el momento de afrontarlo definitivamente. Quizá ya estemos en ese proceso sin habernos dado cuenta. Quizá es que la verdad que nos rodea no nos deja ver todo lo que llevamos avanzado y darnos cuenta de lo cerca que estamos de conseguirlo. Sea lo que sea, podéis contar con nuestra ayuda.

Todos debemos formar parte del cambio.

Como dijo Warren Bennis : “Mientras más auténticos seamos y más nos acomodemos a los tiempos que corren, más capacitados estaremos para liderar mejor la transformación de nuestras organizaciones.”

¡Transfórmate!

¿Estás en buenas manos?

Jorge Jiménez Suárez

Feb 18, 2016

Ya somos europeos, ya somos digitales.

Era muy emocionante oír aquella sintonía

Auguraba que algo importante iba a suceder.

Podía ser un partido de fútbol de la selección española o el famoso festival de Eurovisión o los espectaculares saltos de esquí de Navidad o la retransmisión del concierto de año nuevo….

Todos aquellos eventos siempre venían precedidos de aquella melodía que nos recordaban que…

…éramos europeos.

Aunque si nos remitimos a la historia, realmente fue: “el 12 de Junio de 1985 se firmó el Tratado de Adhesión a la Comunidad Económica Europea, por el cual, desde el 1 de Enero de 1986, España pasaba a ser miembro de pleno derecho de la Comunidad Europea“.

¿O fuimos Europeos a partir del Tratado de Maastrich? ¿O realmente nos sentimos europeos cuando empezamos a utilizar el euro como moneda en nuestro país y en los demás países que visitábamos?

Sea como fuere, yo siempre me he sentido europeo. Pero…

¿Había mucha diferencia entre lo que sentía y lo que realmente era?

europeos

Han pasado 30 años de aquella España de los 80 en los que sólo había dos canales de televisión y la mayoría de nuestros deportistas sólo podían soñar con el éxito. Vivíamos en un mundo analógico. Los avances técnicos y de comunicación supusieron una parte importante para que España se abriera al mundo y, por supuesto, comenzara a adoptar con gran soltura las nuevas tecnologías.

En esos años, en España, había muchos niños que comenzaron jugando con un palo o una pelota en la calle y fueron adaptándose, jugando, probando todo lo que tenían y todo lo que fue llegando. Por un lado, valoraban todo lo que tenían y lo que les había costado conseguirlo. Sabían arreglarse sus propios juguetes y muchos de ellos, estoy seguro, que aún los conservan y hasta los llevan a exposiciones y ferias.

¿Qué ha cambiado en este tiempo?

Ahora la mayoría de los hogares españoles tiene conexión a internet, teléfono móvil, además de la omnipresente televisión. Por lo que fluye la comunicación, la información se comparte a mayor velocidad y con mayor calidad con imágenes o videos. También se hacen transacciones, compras y operaciones de banca con regularidad a través de los diferentes soportes. Y en los últimos años, las redes sociales y la mensajería instantánea se han convertido en una de nuestras aficiones favoritas.

Ya somos digitales.

Aunque si miramos atrás, como he comentado en otras ocasiones, nada de esto sería posible sin aquellos niños que un día soñaron con cosas imposibles. Nada de esto sería posible si no hubiera habido personas que les gustara probarlo todo hasta encontrar lo que realmente les gustaba. Nada de esto sería posible sin los pioneros.

Si separamos las generaciones digitalmente, los nativos digitales o aquella generación de menos de 25 años, también denominados “millenians”, son nuestro futuro. Y aunque muchos de nosotros, la generación anterior, los inmigrantes digitales, hayamos sido pioneros, debemos seguir aprendiendo, como siempre lo hemos hecho, de todo lo que surge y se pone al alcance de nuestra mano. Y si de algo debemos aprender, es de cómo salen adelante los nativos digitales sin nuestra ayuda, sin nuestro consejo, sin nuestra experiencia.

Nos sorprenderán cada día más.

No debemos tener miedo al cambio. La evolución vertiginosa que se originó hace más de treinta años aún va a ser más rápida. Ha llegado la transformación digital a todos los sectores y no podemos quedarnos atrás. Debemos seguir. Tenemos que avanzar. Intentar mejorar. Y si no se puede mantener el rumbo, tener la capacidad de poder reinventarnos. transformacion digital hgm Marketing

Hace más de treinta años, claro que éramos europeos, el problema era que no estábamos integrados. Necesitábamos un tiempo de mejora, de adaptación, de transformación. Necesitábamos creer en nosotros formando parte de algo. Algo que con esfuerzo se ha superado con creces.

Cada cliente es especial, por lo que cada uno de ellos requiere una visión diferente y un proceso de integración. Aunque a muchos les parezca igual o similar a lo que hacen otros, somos muy diferentes. Para nuestra agencia de marketing, la transformación digital se ha convertido en una actividad muy necesaria en la que estamos volcados de lleno en el último año. También  se ha convertido en un requisito imprescindible para todos nuestros clientes, no solo para mejorar o incrementar sus ventas o su cifra de negocio, sino para mejorar internamente, agilizar los procesos y ser más eficientes, más competitivos.

Como dijo Edgar Degas: “Es bueno copiar lo que se ve, pero es mucho mejor pintar lo que queda en nuestra memoria después de ver algo”.

¿Quieres verlo?

¡Transfórmate!

Jorge Jiménez Suárez

Feb 11, 2016

Experimentar, sentir, vivir.

Se había quedado sola y había tomado una determinación.

Dejaría de ser profesora de inglés y empezaría a ser escritora de novelas de misterio.

Necesitaba volver a experimentar, volver a sentir, volver a vivir.

Jessica Fletcher era profesora de inglés que vivía en un pequeño pueblo norteamericano. Tras la muerte de su marido decide cambiar su vida y decide ponerse a escribir. Pero no cualquier cosa, ella se introduce en el campo del misterio, la intriga y el peligro. A partir de entonces,  vaya donde vaya, siempre encontrará algo para investigar, algo por descubrir, algo en lo que trabajar.

Lo más importante es que no queda ajena a lo que sucede a su alrededor, ella es la protagonista de sus propios libros, por lo que interroga, examina y se desplaza a donde haga falta. Tiene una sensibilidad especial y es muy observadora, no se le escapa un detalle, por lo que siempre acaba descubriendo a los culpables. Demostrando, en la mayoría de los casos, que las cosas nunca son lo que parecen en un principio.

Ese era su camino, esa era su elección, esa era su pasión.

experimentar

La señora Fletcher sabía que la mejor manera para llevar a cabo su cometido era meterse en situación, sentirlo, vivirlo y aprender con ello. Quizá podía pecar de exceso de seguridad en si misma en muchas ocasiones, pero su experiencia le garantizaba ganarse la confianza de las personas que reclamaban su ayuda.

Sabía adaptarse a su rol, sabía formar parte de ello.

Lo mismo que nos puede suceder a cualquiera de nosotros en nuestra rutina diaria o en nuestra vida profesional. Siempre estamos metidos de lleno en alguna actividad personal o laboral que requiere toda nuestra atención para poder realizarla con éxito. Muchas veces nos encontraremos con situaciones conocidas y con seguridad en muchas otras ocasiones nos tocará lidiar con algo nuevo.

Quizá nos toque algo de lo que no sepamos nada en absoluto, por lo que tendremos que esforzarnos por aprender y adaptarnos rápidamente al entorno. Y lo que es más complicado, poder solucionarlo y compartirlo con garantías. Entonces tendremos que meternos de lleno en el problema, estudiarlo, conocerlo y trabajarlo. Y si hay mas personas, compañeros o clientes, por supuesto, hacer equipo. Hacer partícipes a los demás. Para que también lo puedan experimentar, sentir y vivir como nosotros.

Porque a todos nos gusta formar parte de algo.

Hace hoy cinco años que decidí convertir esta aventura profesional en una sociedad. Si bien es cierto que las circunstancias del momento empujaron a tomar esta decisión, siempre había planificado que el proyecto hgm Marketing fuera algo largo, duradero y próspero. Además de los tres años anteriores como profesional independiente y más de uno, en un inicio fallido con un antiguo socio, hace casi diez años que esta agencia comenzó a funcionar.

Y al igual que nuestro ejemplo de hoy, todo comenzó un día en el que se produjo un cambio, un punto de inflexión, algo que me animó a abrir este nuevo camino profesional. Ahora, pasado el tiempo, muy pocas cosas son como entonces, el mundo online se abre paso a grandes zancadas y promete quedarse mucho tiempo. La cantidad de información que se produce a diario, la mejora de los procesos y las nuevas herramientas hacen que las cosas puedan ser más fáciles y accesibles. Aunque para conocerlas bien debamos introducirnos en ellas con mayor profundidad.

Es lo que tiene el marketing digital.

Pero aún así, seguiré prestando atención, escuchando, investigando, escribiendo y compartiendo más contenidos, más conocimientos, más experiencias que os puedan resultar interesantes y de utilidad. Intentaré que con lo que os transmita podáis experimentar, sentir y vivir todo aquello en lo que esté formando parte del trabajo de esta pequeña agencia en ese momento.

Gracias de nuevo por estar ahí.

sentir

Las novelas de misterio de Jessica Fletcher y “Se ha escrito un crimen“, nos acompañaron muchos años como un proyercto planificado para que durase mucho tiempo como así lo fue. Y como las buenas cosas, cuando se acaban, perduran en la mente de todos y cada uno de sus fieles seguidores. Aquellos que compartían su camino, aquellos que disfutaban cada nueva aventura, aquellos que se sentían identificados y formaban parte del misterio. Aquellos que supimos valorar cada uno de los detalles de aquella bonita serie. Aunque sólo fuera por su pegadiza melodía.

En el trabajo diario de una agencia, al abordar una nueva acción o un nuevo proyecto profesional debemos empaparnos de todo lo que es, lo que conlleva y todo lo que le rodea. Debemos introducirnos, involucrarnos. No podemos ser meros espectadores de un proceso que está sucediendo delante de nosotros. Si no participamos, no aprendemos. Y si no aprendemos no podremos adquirir experiencia para proyectos futuros y ser requeridos por otras empresas o clientes.

Seguimos avanzando.

¿Quieres vivirlo?

Jorge Jiménez Suárez

Feb 4, 2016

Tu oportunidad de convencer, tu oportunidad de vender.

No era el momento de perder una nueva oportunidad…. 

– “Como las mejores cosas de este mundo, a veces la primera vez no gusta”-

Pasara lo que pasara allí estaba él. Con el vaso en la mano, mostrando los beneficios de la tónica. No perdía la oportunidad. Cualquier momento o lugar eran idóneos para intentarlo de nuevo. Ante el rechazo inicial a su invitación lo único que hacía era abrir una botella y dejar que su burbujeante sonido terminara por convencer al más reacio.

No se daba por vencido.

….

Aún recuerdo con una amplia sonrisa al hombre de la Tónica Schweppes. Ahí estaba, casi todos los días, acompañándonos en nuestros mejores momentos del día frente al televisor. Si no lograba seducirnos con las ventajas de tomar este agrio refresco de burbujas, al menos, nos dejaba en una muy buena predisposición para una prueba futura. No te dejaba indiferente.

Aquella fue una serie de originales, entretenidos y divertidos anuncios publicitarios, de los que llegaron a rodarse más de cincuenta spots durante doce años. Todo un ejemplo de empuje y persistencia.

Aquella era la época en que España competía con los mejores creativos del mundo.

Aquella era la época en la que había que decir mucho en poco tiempo. Con sólo veinte segundos se contaba una historia. Con en ese escaso tiempo, había que cumplir con el objetivo: convencer y vender.

Aquella era la época en la que se persuadía por la creatividad y por el saber hacer.

¿Pero, sigue siendo igual?

oportinidad venta

Sí, en cierta manera sigue siendo igual, aunque la exigencia y la captación de audiencia es cada día más complicada. Aquella campaña ideada por la Banda de Agustín Medina, tenía la misión de promocionar la tónica, en un principio, como un refresco digestivo. Por aquellos años se vendía muy poco y había bastante competencia. Por entonces casi nadie bebía gin-tonic como la moda de ahora. Antes, en España, se tomaba brandy, así que había que “educar” al público.

¿Lo lograron?

Sí, fue todo un éxito.

Desde la aparición del “hombre de la tónica”, España es uno de los pocos países donde la tónica se toma sola. En otras partes del mundo no la asocian a un refresco, suele consumirse como un combinado. Dado el éxito de la campaña, Coca-Cola, como gran competidor intentó comercializar tónica a través de la marca Finley, pero no pudo con Schweppes que se consolidó, prácticamente, como la única marca de tónica en España.

España lidera el consumo per cápita de tónica a nivel mundial.

Todos tenemos un perfil comercial, no sólo en nuestra vida profesional como empresarios, emprendedores o empleados, si no también como personas. Si queremos hacernos valer, debemos sabernos vender. Si queremos demostrar los beneficios de aquello que nos gusta, debemos saberlo vender. Si tenemos que hacer ver a los demás que tenemos razón en algún tema, asunto o debate, debemos venderlo bien.

A principios del mes de Octubre, recibí con sorpresa en mi buzón de la correspondencia un valioso presente, un libro. Era un fantástico detalle remitido por mi amigo Joel Pinto, titulado: ¿Vendedor yo? Un ameno manual de ochenta y seis páginas que se leen en pocas horas pero que te dejan huella para toda la vida.

Joel Pinto Romero: ¿Vendedor yo?

En el libro, Joel nos explica y nos anima a conocer en el maravilloso mundo del vendedor, del comercial. De manera cercana, con un lenguaje sencillo y de forma clara, nos introduce en el proceso comercial, en las labores comerciales y en nuestra responsabilidad comercial si tenemos en marcha un negocio propio.

Vender y saber vender es necesario.

Vender no es malo, vender es ofrecer algo, un bien, un producto, dar un servicio, que satisfaga una necesidad. Que genere beneficios al vendedor y al comprador. Vender, como bien dice Joel en su libro: “vender es una de las actividades que inyecta energía a la economía mundial”. Sin venta, no hay negocios, no hay trabajo, no hay empleo, no hay actividad.

Vender es un trabajo muy duro que necesita grandes dosis de perseverancia, muchas horas de trabajo, de búsqueda, de investigación, de preparación, de estudio. También es un proceso de adaptación a las necesidades, a los tiempos y las tendencias.

Y por supuesto, es una de las mejores maneras de acercarse a las personas, a los usuarios, a los consumidores. A nuestros clientes. Por eso, aunque pueda parecer una labor a la que no “estamos hechos”, como bien dice Joel, todos tenemos algo que mostrar, algo que ofrecer, algo que vender. Sin importar el momento, ni el lugar.

¡Atrévete a ofrecer!

venta

El hombre de la tónica nos acompañó muchos años en la televisión y en todas aquellas vallas publicitarias. Pasados los años aún sigue siendo un referente en nuestras mentes. Como bien nos enseñó, no hay que desperdiciar la oportunidad ni el momento de poder convencer.

Hoy queríamos animaros a “salir” a vender, a anunciaros, a haceros oir, ver escuchar. Estamos inmersos en esa primera parte del año en la que hay que mostrarse con todas las “armas” y herramientas posibles, para enganchar a nuevos clientes y seguir encandilando a los que ya tenemos. Porque: “tu venta más grande está a la vuelta de la esquina”. No lo dudes, es el momento de mirar hacia adelante y vender.

Como hacía referencia Joel Pinto en su libro a Wiston Churchill:

“El optimista ve oportunidad en cada peligro. El pesimista ve peligro en cada oportunidad”.

Es tu momento comercial, es tu momento para vender.

¿Te atreves a ofrecer?

Jorge Jiménez Suárez

Ene 28, 2016

Trabaja y toma conciencia de tu identidad.

– “¡Aaarrg!” – gritó en mitad de la cancha de baloncesto.

Ante el asombro de todos sus compañeros de equipo, el árbitro y los espectadores, de entre aquella maraña de jugadores, había aparecido un nuevo Scott. Estaba cubierto de pelo por todo el cuerpo. Su aspecto había cambiado completamente. Parecía un hombre lobo…

Él, sin dejar de botar la pelota, los miró a todos y ante su inacción, se dirigió a la canasta contraria y machacó la red. Scott de dio cuenta de que, a partir de ahora, los demás le tomarían en consideración. A partir de ahora, él, sería una referencia.

A partir de ahora dejaría de ser uno más.

Scott Howard  no quería ser un simple estudiante de instituto y un jugador de baloncesto del montón. Los resultados del equipo tampoco solían ser buenos. Además, en su vida quería ser diferente, no quería continuar con el negocio de su padre, la ferretería. Se sentía especial y deseaba encontrar su camino, deseaba afrontar su destino, deseaba encontrar su identidad.

Gracias a su nueva transformación, comienza a impresionar a los demás con su espectacular juego, convirtiéndose así en la estrella del equipo. Rápidamente aprende a transformarse a voluntad. Su equipo de baloncesto consigue llegar a los primeros puestos y Scott comienza a pasar la mayor parte de su tiempo de la escuela con la apariencia de lobo. Ganándose el respeto y la admiración de casi todos.

¿Pero tenía conciencia de lo que realmente quería?

conciencia

Era genial, la sensación era fantástica, había encontrado la manera de poder cambiarse a si mismo y poder cambiar las cosas como él quería. Todos le querían y le admiraban. Pero poco a poco, fue dándose cuenta que su nuevo rol no dejaba ver su verdadero yo, su esencia, su verdadera identidad. Sabía que los demás le respetaban por su nuevo aspecto exterior, pero no por cómo era interiormente. Por eso Scott deseaba volver a ser él mismo nuevamente. Necesitaba mostrar de nuevo su verdadera identidad. Tenía que demostrar que lo que llevaba por dentro era mucho mejor que lo que se veía por fuera.

Debía trabajar por que así fuera.

Son muchas las personas, las empresas, las agencias que día a día buscan consolidar una imagen, encontrar su espacio. Sentirse bien y disfrutar con lo que hacen y cómo lo hacen. A su manera, a su estilo. Pero esta es una labor muchas veces complicada. Quizá la ansiedad por verse bien y agradar a los demás provoca situaciones complicadas o de desgaste innecesarios.

Mostrarse en exceso puede ser contraproducente.

Quizá esa labor ingente de muchas personas y profesionales mostrando su vida o sus actividades a través de las diferentes plataformas de comunicación o de las redes sociales no sea el método más acertado o más correcto. O sí. Es posible que el impacto de las imágenes, los comentarios o los seguidores puedan arrojar estadísticas que demuestren que hay una tendencia o una audiencia interesada en ese tipo de contenidos. Pero con el tiempo, si se es demasiado artificial se corre el riesgo de pasar de moda, de cansar y de caer en el olvido.

Para poder evitarlo, si se quiere mostrar algo interesante se debe, al menos, dar un toque personal, algo interior. Esa chispa. Si deseamos que los clientes, los usuarios, los consumidores o las personas en general quieran de verdad participar de nuestra actividad debemos trabajar en crearles una conciencia de lo que es nuestra verdadera identidad. Porque…

…lo que se lleva por dentro, es lo que vale, es lo que funciona.

Es cierto, es lo que nos diferencia de otros. Nuestro rumbo, nuestro camino, nuestra experiencia, nuestro conocimiento. Todo aquello que forma parte de nosotros y que proyecta una imagen de profesionalidad, de confianza, de garantía. Es lo nuestro, lo que nos concede esa etiqueta de autenticidad. Y…

… lo auténtico siempre debe ser parte de nuestra identidad.

identidad

Scott, finalmente, descubre que no se puede avanzar sólidamente sin ser uno mismo, sin luchar por si mismo, sin valerse por si mismo. Y en su intento por demostrarlo, no necesitó ser de nuevo el lobo para vencer a sus rivales en la cancha de baloncesto. Ganaron, siendo ellos mismos, siendo auténticos. Gracias a ello contagió su entusiasmo y su seguridad al resto del equipo. Gracias a ello pudo mostrar lo mejor de si mismo sin recurrir a un rol artificial.

Gracias a ello había sabido afianzar su identidad.

A pesar de buscar nuevos caminos y oportunidades, algo a lo que estamos siempre obligados a hacer, nunca debemos dejar de olvidar el trabajo que realizamos y el que podemos hacer. Nunca debemos olvidarnos de por qué y para qué empezamos con todo lo que hoy tenemos y hemos alcanzado juntos. Todo el camino recorrido y sufrido junto a nuestros clientes, familiares y amigos nunca dejará de estar presente en nuestra mente y en nuestra actividad.

Es una buena manera de que todos nos tengan presentes en su memoria. Hemos creado en todos ellos una conciencia de agencia. Lo que ha quedado en su mente es nuestra forma de ver las cosas, nuestra forma de trabajar, nuestra identidad.

Como dice Mauricio Reyna: No es ser humilde, es saber tener identidad. Tener identidad es tener conciencia. Tener conciencia es creer en uno mismo. Creer es la capacidad de crear y realizar sueños e ideas. Crear es crecer. ¡Crecer es vivir!”

Ya conoces nuestra identidad.

Es la hora de trabajar y crear.

¿Crecemos juntos?

Jorge Jiménez Suárez

Ene 21, 2016

Marketing digital, algo maravilloso.

Se habían despertado, y frente a ellos, delante de su refugio había algo que el día anterior no estaba. Era un monolito de color negro con una superfice lisa, limpia, pulida. Esto no era muy normal. Nunca habían visto nada parecido.

– “¿Qué hacía allí? ¿Qué era eso?” – se preguntaban los primates.

Y con curiosidad se acercaban a verlo, a tocarlo, a sentirlo.

Uno de ellos arengó a sus compañeros y se aproximaron a él.

– “¿Qué era aquel objeto de forma tan perfecta? –

A partir de ese momento comenzaron a ser conscientes de muchas cosas que había a su alrededor y a las que no habían prestado atención hasta entonces. Comenzaron a descubrir la utilidad de los objetos que la naturaleza les proveía. Comenzaron a utilizarlos como herramientas.

Comenzaron a pensar.

Su vida cobraba una nueva dimensión, se enfrentaban a nueva realidad.

– “¿Sería el monolito la causa de este cambio?” –

Sólo sabían que a partir de ese momento, ya nada sería como antes. La evolución y la mejora, sería continua, rápida, incesante, trepidante. Gracias a esa nueva y extraña presencia se sentían con mayor fortaleza, con mayor seguridad, con mayor capacidad para probar cosas nuevas, para experimentar, para avanzar.

Gracias a ello pudieron cambiar, ser mejores.

Gracias a lo que un día llegó y se quedó junto a ellos para siempre.

algo maravilloso va a ocurrir

El simple hecho de la aparición del monolito produjo una reacción en la mente, en los hábitos, en las costumbres de aquellos primeros habitantes del planeta. Para ellos fue un hecho diferenciador, algo que marcó el cambio, algo que modificó la tendencia, un punto de inflexión.

Fue algo maravilloso.

¿Podemos descubrir qué objeto, qué hecho o qué lugar ha producido en nosotros un cambio significativo en nuestra vida o en nuestra profesión? Seguramente, algo haya sucedido a nuestro alrededor o algo ha empezado a formar parte de nuestra rutina sin que nos hayamos dado cuenta y sin saberlo haya sido el arranque de una nueva forma de ver las cosas, de pensar, de actuar.

Todavía recuerdo el día, primavera de 2.010, en el que tuve una reunión en la cafetería del Museo Thyssen de Madrid con un representante de una agencia de Barcelona. Buscaban una agencia en Madrid que les pudiera dar soporte digital a los clientes que tuvieran que atender en la zona centro. No les interesaba nuestro trabajo de marketing habitual. Sólo querían trabajo on line.

En ese momento, fui consciente de estaba más perdido que los primates de nuestro ejemplo de hoy, que las cosas estaban cambiando y no “me había subido al carro“. Descubrí que ya había otra manera de atender a nuestros clientes. Que había nuevos caminos por explorar. Que había que hacer algo. Que teníamos que prepararnos.

Esta agencia, mi agencia, era, casi en exclusiva, off line, tradicional o lo que en ese momento se catalogó como 1.0. Y funcionaba suficientemente bien. Pero el tiempo fue dándole la razón a aquella agencia y las acciones de marketing empezaron a tomar mayo relevancia desde el punto de vista digital.

Se empezaba a consolidar el Marketing digital.

Y es cierto, vino para cambiarlo todo y para quedarse por mucho tiempo. Ahora mismo, no podemos realizar ningún trabajo para nuestros clientes si no tenemos en cuenta muchas herramientas, parámetros y espacios digitales. Eso sí, aún sin abandonar nuestras actividades tradicionales.

A medida que ha pasado el tiempo hemos dirigido más recursos al entorno digital. Ya estamos en la era del Marketing digital, aunque debemos mantener nuestra imagen y nuestra experiencia en el conocimiento de todo tipo de acciones. Por eso seguiremos comprendiendo todo y daremos imagen de lo que se denomina:

Agencia de marketing online 360º

marketing digital 360º hgm marketing

La historia de la humanidad es un claro ejemplo de la velocidad del cambio. La evolución de nuestra especie es un claro ejemplo. A medida que hemos ido evolucionando y compartiendo nuestros conocimientos, el progreso ha sido  mucho mayor, más veloz. La presencia de ciertos objetos nuevos o las nuevos hábitos transmitidos y asimilados, nos han hecho no sólo, mejorar y avanzar, nos han hecho prosperar.

En nuestra agencia, desde aquel momento fuimos conscientes de la rápida evolución de lo que nos rodea, del entorno, de las tendencias. Todo nos exige desde hace tiempo, un cambio, una mejora. Por eso, en poco tiempo, esperamos que antes de nuestro aniversario, la nueva web de marketing digital esté funcionando plenamente. No sabemos como será en el futuro, pero nos hemos subido a él y queremos formar parte de él. Queremos seguir construyendo algo mejor.

Recordemos a Peter Drucker cuando dijo:“La mejor manera de prever el futuro, es creándolo”.

Llega la hora de la transformación digital.

¿Nos ponemos a ello?

Jorge Jiménez Suárez

Ene 14, 2016

Tu camino, tu avance, tu formación.

En aquel momento tan doloroso llegó un jinete y se puso junto a él.

– “William. Soy tu tío. Argyle.” –

Desmontando y sujetándole la cara por la barbilla le dijo de nuevo:

-“Te pareces a tu madre”-

A partir de ese momento, el joven William, pasaría estar bajo la tutela de su tío, que lo llevaría al extranjero para darle una buena formación. En Francia aprendería no sólo otro idioma, otra cultura y muchos conocimientos.

También aprendería a pensar, a planificar, a decidir.

Esa misma noche, el tio Argyle, viéndolo concentrado en aprender el uso de la espada, le dijo:

– “Pues habrá que poner remedio a eso, ¿no crees?” –

– “Primero aprende a usar esto.” – Golpeándole la frente con un dedo.

– “Y después, te enseñaré a usar esto.” – levantando la espada.

El pequeño William poco a poco iría entendiendo que las cosas necesitan un proceso de maduración, un tiempo necesario para la formación. Para que todo sea útil y entendible hay que trabajarlo y conocerlo bien. No por el simple hecho de tener una espada sería otorgado con la cualidad de ser un gran guerrero. Tenía aún mucho que aprender.

Tenía que labrarse un nuevo camino.

formacion(Imagen Braveheart – Icon Entertainment)

El método del tío Argyle era claro. Para poder darle un uso, lo más racional posible a todo lo que quisiera enfrentarse, primero debía visualizarlo, entenderlo, comprenderlo. Y eso sólo se podía hacer a través de un proceso de aprendizaje, de adaptación, de formación. Debía prepararse para estar a punto el día que tuviera su oportunidad.

Requería un tiempo necesario.

Estar en posesión de ciertos conocimientos no nos hacen ser expertos en una determinada materia, simplemente demuestran que los conocemos. Hasta que no los dominamos como para poder utilizarlos y ponerlos en funcionamiento para que den forma a otros proyectos o den valor a otras, no podremos considerarnos usuarios o entendidos en ello.

Hace ya casi cinco años que nos adentramos en profundidad en la nueva era del marketing, del mundo on line o del marketing digital. Y a pesar de parecer bastante tiempo, es realmente poco. Ha sido un periodo trepidante, vertiginoso, intenso. La experiencia acumulada en estos años y la formación continua ha incrementado nuestro conocimiento progresivamente.

Pero a pesar de tener en nuestro poder tantas herramientas y medios a nuestro alcance aún sabemos que tenemos mucho que aprender, mucho por conocer, mucho por experimentar. Son muchos los cursos, eventos, presentaciones, ponencias y charlas a las que hemos asistido. Y de todas hemos sacado siempre buenas lecciones. Pero aún así…

…va siendo hora de centrarnos en aplicarlo masivamente.

Esperamos en poco tiempo lanzar nuestra nueva web de marketing digital bajo el dominio “puntoes”. Así mismo, nuestra web general seguirá la línea de marketing off line o marketing tradicional, donde empezaremos a dar mayor peso a nuestro trabajo en goodies, material para merchandising o regalo promocional. Así, nuestra web exclusiva de regalos de empresa quedará archivada e integrada en la web general.

Por supuesto, nuestro blog seguirá activo y funcionando semanalmente. Lo mantendremos enlazado a nuestras webs “puntocom” y “puntoes”, así como a nuestras activos perfiles en redes sociales.

Todo ello para daros nuestra mejor de nosotros mismos.

¡Sigamos avanzando!

camino

Pasados algunos años, en el campo de batalla, el joven William maduró y se convirtió en un gran hombre, un gran guerrero y un gran estratega. Momentos previos a la lucha, en la batalla de Stirling, arengó a su ejército de esta manera:

“Luchad y puede que muráis, huid y viviréis, un tiempo al menos. Y al morir, en vuestro lecho, dentro de muchos años, ¿no estaréis dispuestos a cambiar, todos los días desde hoy hasta entonces, por una oportunidad, sólo una oportunidad, de volver aquí a matar a nuestros enemigos…?”

Y contra todo pronóstico, vencieron.

Ha pasado mucho tiempo desde que arrancamos con nuestra primera experiencia en marketing digital, pero a pesar de tener en nuestro poder tantas herramientas y medios a nuestro alcance aún sabemos que tenemos mucho que aprender, mucho por conocer, mucho por experimentar. Es algo que forma parte de nosotros, es nuestro sello de identidad, es nuestro trabajo.

Además, tenemos muchas ganas de aprovechar las oportunidades que esta nueva forma de entender el marketing nos ha concedido, para poder ayudar y atender mejor a nuestros clientes, para poder comunicarnos con las personas, para transmitir todo lo mejor de nuestro trabajo y hacer que muchos otros lo puedan compartir.

Porque sabemos que aún hay mucha gente que necesita ese pequeño empujoncito para poder cambiar y mejorar lo que ahora tienen. Necesitan soñar. Necesitan tener su oportunidad. Es hora de seguir mejorando.

Como decía tío Argyle: “Habrá que ponerle remedio, ¿no crees?”

Ponle remedio.

¿Te unes a nuestro camino?

Jorge Jiménez Suárez

Ene 7, 2016

Grandes esperanzas, grandes oportunidades.

– “¿Qué le empujó al pequeño Pip a ayudar a aquel convicto?” –

– “¿Quizá el miedo? –

– “¿La compasión?” –

– “¿Sabría cuál serían las consecuencias de su acción?” –

Philip Pirrip,  “Pip”, había decidido ayudar al presidiario que había escapado del barco-prisión mientras visitaba la tumba de sus padres. Y a pesar de haber robado una hogaza de pan para que saciara su hambre y una lima para cortar sus grilletes, el preso fue de nuevo atrapado.

¿Sirvió de algo arriesgarse tanto?

Años después, Pip fue enviado a la casa de la Señorita Havisham, para pasar las tardes, entretenerla y de paso, aprender maneras. Allí conocerá a Estella que lo tratará cruelmente y se burlará de su ropa y de su forma de ser, pero aún así, Pip aguantará. Se había enamorado de ella. Aunque para poder conseguir su amor debería llegar a ser  un caballero.

Él albergaba grandes esperanzas.

Un tiempo más tarde recibió la visita del Sr. Jaggers, el cual le anunció, que tenía un benefactor. Por lo que tendría la oportunidad de estudiar en Londres para convertirse en un caballero. La condición fue, que mientras el joven Pip fuera educado, el nombre de su protector le sería ocultado.

Ante él se abrían grandes oportunidades.

grandes esperanzas

Al cumplir la mayoría de edad Pip heredó una fortuna. Una noche recibió la visita de un hombre mayor. Su nombre: Abel Magwitch. Él era el convicto que había visto en el cementerio cuando era un niño y al cual intentó ayudar dándole de comer y facilitándole una lima para que se liberara de sus cadenas.  Magwitch, finalmente, le contó que había sido condenado a emigrar a Australia y que le tenían prohibido volver. Sin embargo, él había regresado sólo para poder verlo. Él era la persona que había apostado por él, que creía en él.

Era su benefactor, era su protector.

Son incontables las veces en las que no sabemos por qué razón ayudamos o apoyamos a otras personas o profesionales. La mayor parte de las veces solemos equivocarnos, pero aún sabiendo que podemos fallar, lo hacemos. Quizá veamos o sintamos algo en nuestro interior que nos empuja a ello. Quizá es que tengan datos y resultados que les avalen. Quizá sólo sea el deseo o el destello de que, por caprichos del destino, nuestra apuesta sea acertada.

Nos damos por satisfechos por haberlo intentado.

Por haber sido generosos con nuestro tiempo y con nuestro esfuerzo en brindar la oportunidad de que a los demás les pueda ir bien.  Nos gusta y nos hace sentir mejor que los demás puedan colmarse de esperanza por el hecho de compartir su camino con nosotros.

Siempre hemos apostado por el camino de la generosidad. Saber y poder compartir nuestra experiencia y nuestros conocimientos en reuniones, conversaciones personales o en nuestras queridas redes sociales nos colma de satisfacción. Somos conscientes de que con que llegue al menos a una persona, será suficiente para desencadenar un flujo de información y de futuras relaciones provechosas que en el futuro traerán consecuencias.

Por todo ello, seguimos invirtiendo nuestro tiempo en formación y en educación. Nunca debemos dejar de aprender. Lo que hoy sirve o vale, mañana es posible que ya no tenga sentido, no hay que bajar la guardia. Y al igual que nuestro ejemplo de hoy, es importante ayudar a los demás siempre que veamos que puede haber una esperanza de mejora o de proyección. Siempre debemos buscar el mejor camino para sacar el máximo partido a las oportunidades que se nos presentan o que se les presentan a nuestros clientes, compañeros o amigos.

Debemos intentarlo.

grandes oportunidades

Aquella pequeña ayuda que aquel inocente niño prestó al presidiario, generó la chispa de la esperanza para poder escapar y cambiar de vida. Pero, a pesar de no lograrlo, siempre se acordó de aquella acción y de aquel chico. Aunque él no pudo aprovechar su oportunidad, si estuvo en disposición de devolver el favor. Abrió su corazón, le garantizó un futuro y le brindó la oportunidad de poder alcanzar a Estella y de poder triunfar.

Todos debemos apoyar o tener la oportunidad de sentirnos apoyados o respaldados por nuestra labor. En esta pequeña agencia, a parte de estar involucrados en la actividad y el progreso de nuestros clientes, siempre hemos procurado apostar por aquellos que más difícil lo tenían y con el tiempo, aunque nuestra relación no funcionara, se han acordado de nuestro trabajo, de nuestra labor, de nuestro estilo.

Pensamos que nuestra audacia en un momento determinado puede ser clave en el inicio o en los puntos de inflexión que muchas empresas y clientes necesitan. A veces un leve “empujón” es un gran impulso para llegar al éxito.

Como dijo Victor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”.

¿Tienes valor?

Nosotros sí.

Jorge Jiménez Suárez

Dic 31, 2015

Nuevo año, nuevas soluciones, nuevas ilusiones.

– “Houston, Houston, tenemos un problema.” –

Jim, Jack y Fred acababan de sobrevivir una explosión en la nave espacial principal que debía llevarles a la luna. Como medida de emergencia se habían desplazado al módulo lunar. Pero tenían otro problema, el módulo estaba diseñado sólo para mantener con oxígeno a dos personas durante 36 horas y no a los tres astronautas durante 96 horas. El aire se estaba saturando peligrosamente, sus vidas estaban en peligro y les quedaba poco tiempo.

Tenían que buscar otras soluciones.

Mientras tanto en Houston los técnicos detallaban las dificultades a las que se enfrentaban. Necesitaban traspasar aire de una nave a la otra, pero…

-“El módulo de mando tiene filtros de aire redondos” –

– “El módulo lunar tiene filtros de aire cuadrados.” –

– “Busquen la manera de encajar un círculo en un cuadrado. Rápido” –

En poco tiempo, los ingenieros de tierra de la unidad de sistemas de la misión Apolo 13, tuvieron que improvisar un adaptador utilizando únicamente los elementos que los astronautas tenían a mano de ambos módulos. Con los medios que tenían: ¿Serían capaces de aportar una buena solución?

No podían fracasar.

ilusiones

El equipo de ingenieros se puso manos a la obra para poder crear el aparato o el medio capaz de hacer lo que necesitaban para salvar la vida de sus compañeros y asegurar el éxito de la misión. Además, debían, posteriormente, transmitir a los astronautas las instrucciones correctas para poder montar el nuevo filtro en tiempo récord y comprobar que funcionara adecuadamente.

¿Quiénes eran aquellos ingenieros de la NASA?

Eran profesionales, provistos de formación, cargados de amor por su trabajo y grandes dosis de ilusión. Era el equipo perfecto para poder improvisar, para poder llevar a cabo una acción tan compleja. Tenían ideas y sabían dar soluciones.

Como en tantas ocasiones, el éxito de una misión o de una determinada planificación, se basa en una correcta sincronización de trabajo en equipo, de una buena sintonía entre personas con los mismos intereses y de una generosa aportación y transmisión de conocimientos. Es verdad, muchas veces los proyectos se tuercen y a pesar de tener una buena planificación, puede haber detalles que se nos escapen por cualquier motivo y terminen perjudicando su correcta ejecución.

Debemos contar con ello.

Pero no queremos decir que siempre haya que improvisar, si no que es una alternativa que debemos tener en cuenta para salir airosos de todas las acciones a las que nos enfrentemos. En nuestro día a día profesional, las empresas, los clientes, prefieren agencias que no les den sorpresas, que cumplan con su trabajo y no les genere contratiempos. ¿De verdad existe alguna así? Lo que sucede es que hay muchas que no son del todo transparentes, nada más.

Por nuestra experiencia, siempre hay algún factor que hace que el resultado pueda variar. Lo que hay que hacer, es: saber cómo controlarlo y saber cómo poder afrontarlo si éste cambia. Siempre se debe ser transparente con los clientes a la hora de realizar determinados trabajos: detallarle lo que puede ocurrir, lo que puede fallar, dónde podemos acertar más y obtener mejores resultados. Debemos basarnos siempre en nuestro conocimiento y en nuestra experiencia.

En la mayoria de los casos, poder aportar ideas y generar soluciones hará posible que nos ganemos la confianza del cliente. Además, gracias a ello, será posible que podamos generar nuevas ilusiones.

soluciones

Se mascaba la tensión del momento y Jim anunció:

– “Houston, el nivel de dióxido de carbono ha bajado a nivel 9 y sigue bajando…” –

Gracias al trabajo en equipo lo habían conseguido. Gracias a su improvisación lo habían logrado. Gracias a poder superar este primer problema, ahora podrían enfrentarse a los nuevos retos que se avecinaban. El acierto les daba mayor seguridad, les generaba mayor ilusión.

No debemos olvidarlo, ante situaciones difíciles y complicadas siempre se puede contar con un equipo de apoyo que sepa reconducir la situación por escasos que los medios puedan parecer. Como cada día, en el nuevo año, esta pequeña agencia seguirá dando nuevas soluciones a todos sus clientes y compañeros de viaje. Seguiremos dando la oportunidad de generar nuevas ilusiones.

Y como dijo el jefe de mando de Houston:”El fracaso no es una opción“.

¿Tienes equipo?

¡Feliz año nuevo!

Jorge Jiménez Suárez

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