Abr 16, 2015

Tu producto, tu mejor promoción.

– «¡Anda, si éstos eran los Airgam Boys!»- exclamé.

– «Exacto, señor» – me contestó el dueño del puesto.

– «Yo tuve alguno que regalaban con los yogures Yoplait» – volví a decir.

– «Buena memoria, caballero» – me respondió de nuevo.

– «Y con los botes de ColaCao, también» – dije.

– «Es también fue buena, sí señor» – dijo.

– «Si, fueron muy buenas promociones en su época» – recordé…

….

Había ido a Toy Market con la intención de ver, y quizá encontar, alguna pieza para un Playmobil que se me había extraviado, pero no hubo suerte. Y allí estaban, los Airgam Boys. Eran la competencia de los que a mí realmente me gustaban, los Click de Famobil, aquellos muñecos de juguete que surgieron en los años 70 del siglo pasado y que han seguido formando parte de la infancia de muchas generaciones.

Allí, los más pequeños se agolpaban en las figuras de Starwars de LEGO, mientras los más mayores rememorábamos aquellos días, con nuestros viejos, pero tan actuales juguetes. Y entre todos ellos, el barco pirata y sus piezas, era como aquel entonces, uno de los más buscados y codiciados.

Marketing Toy Market

(Imagen de Toy Market – CC. Paseo de la Ermita – 4 de Abril 2015)

A pesar de los años, estos juguetes sigen de moda entre los niños. Es notable el hecho de que cuando un producto es bueno, nunca deja de usarse, nunca pasa de moda, nunca lo olvidamos.

Lo bueno siempre perdura.

La mejor política para mantenerse en el tiempo es invertir en renovarse constantemente. Son muchas las marcas que se renuevan y reinventan para aguantar el nivel alcanzado. Son muchas las marcas que siguen innovando y pensando en el futuro inmediato. Son muchas las marcas que tienen una visión. Son muchas las marcas que se adaptan a la tendencia y hacen lo posible para cumplir su misión.

A la vez que todo esto sucede debemos aprovechar todas las técnicas que nos brinda el marketing para poder potenciar las cualidades de nuestro trabajo, de nuestro servicio o de nuestra empresa. Baste refrescar lo que fácilmente se olvida de aquellas primeras clases de marketing que tuve.

Aún recuerdo a mi primer profesor de marketing paseándose por clase explicándonos que las cosas eran siempre mucho más sencillas y fáciles de lo que pensábamos. Y al girarse, nos miraba, y siempre se hacía esta pregunta en alto:

¿Qué es el marketing?

«Todas aquellas acciones que ayudan a que un producto se venda» – nos decía.

«Y nada más señores, así de sencillo» – volvía a decir.

Lo mismo sucedía con las promociones.

¿Qué es una promoción?

«Una alteración temporal de la oferta» –

– «Y nada más señores, así de sencillo» –

Con el tiempo, como puede sucedernos en cualquier aspecto de nuestra vida sabemos que si el producto no es bueno, podemos enganchar al público objetivo una vez, pero posiblemente sea la última. Por eso, debemos renovar nuestro producto cada vez que el ciclo del mismo se encuentre al final del tramo ascendente y así compensar con lo «nuevo», la caída del «viejo».

Y como siempre nos decía nuestro profesor:

– «¿Una buena campaña deja un buen recuerdo?» –

– «Sí, aunque sólo si el producto es bueno.» –

Como lo siguen siendo los Playmobil y su barco pirata. No nos cansaremos de ponerlo como ejemplo de buen producto y de buenas y medidas campañas marketing a lo largo de décadas.

marketing

Si la promoción de los Airgam Boys con los yogures de Yoplait, me fue imposible olvidar, tampoco lo fue la que hicieron con ColaCao con motivo de las olimpiadas de Barcelona 92. Aunque, a pesar de llamarme mucho la atención, siempre fui fiel a los míos, a mis «clicks«. Y aunque el destino nunca quiso que tuviera mi deseado el barco pirata, nunca perderé la esperanza de tenerlo. Porque sé que es bueno.

Como vemos las buenas promociones, como los buenos productos, siempre dejarán huella en el consumidor. El éxito de una campaña de marketing se basa siempre en la calidad de trabajo aportada y en el buen uso que hagamos de los resultados obtenidos para reinvertir en el producto. El objetivo es que nuestros clientes siempre tengan, al menos, un buen recuerdo de él.

Como dice Philip Kotler: “La mejor publicidad, es la que hacen los clientes satisfechos”.

¿Lo promocionamos?

Jorge Jiménez Suárez

Abr 10, 2015

Redes sociales, un duro camino.

«¡Renuncia!» – gritó Foley.

«No señor, no pienso hacerlo.» – le respondió Zack.

«Muy bien, tú lo has querido, haré que te expulsen» – le replicó el sargento.

«¡No lo haga, no…lo..hag..! ¡No tengo a dónde ir! ¡No tengo a dónde ir…! No tengo nada.»

«Muy bien Mayo. ¡De pie!»

….

Zack Mayo había ingresado en la Escuela Naval Militar de los Estados Unidos. Desde el principio le había costado mucho adaptarse a la estricta disciplina militar. Su carácter era incompatible con el lugar del que anhelaba formar parte.

Allí entabló muy buena amistad con Sid, otro futuro oficial que tiene una relación con Lynette, intima amiga de Paula. Ellos quieren ser oficiales de la marina. Ellas quieren un marido oficial de la marina que les saque de allí. Todos sabían lo que querían, pero el camino iba a ser muy duro para conseguirlo.

esfuerzo

Hoy tenemos un claro ejemplo donde el amor vence al egoísmo, la amistad triunfa sobre el individualismo y el esfuerzo puede con la pereza. Todos comparten un mismo objetivo: mejorar su situación y sentirse parte importante de la de los otros que le rodean. Unos lo ven como la proyección de su profesión y otros en la vida que llevan y en la persona con la que quieren llegar a compartir sus ilusiones.

Es decir, confiar en nuestra capacidad profesional o confiar y apoyar la profesionalidad de las personas que nos acompañan en nuestro camino. En ambos casos:

Hay que valorar siempre la dureza del camino elegido.

Cuando comenzamos un proyecto nuevo, con un cliente nuevo, después de planificar y organizar el trabajo y la hoja de ruta a seguir, es necesario dar el tiempo suficiente para poder contrastar los datos y valorar los resultados. Si la opción elegida es trabajar el marketing de contenidos y la interactuación en redes sociales, se debe evitar caer en la impaciencia y en el «cortoplazismo» por agradar a un cliente. Gran error.

Este tipo de casos, que se da muy a menudo en campañas de socialmedia o dinamización en redes sociales se acaban convirtiendo en una pesadilla por la falta de explicación inicial o la falta de comprensión del alcance del trabajo.

Normalmente,  a pesar de que al cliente se le pueda explicar que para ver resultados correctos debe invertir, al menos, un año de trabajo, siempre querrá ver resultados inmediatos. Si no los ve, en poco tiempo se desanima y se olvida de esta nueva vía de comunicación con su target. Y lo acaba abandonando. Otro gran error.

Trabajar las redes sociales es una dura labor.

El socialmedia es la oportunidad de ambos, cliente y agencia de rodearse de aquellas personas que pueden interesarse y potenciar nuestros intereses creando relaciones de amistad y sinergias provechosas en la red. Unas relaciones que antes sólo se podían dar en un ámbito muy reducido o sólo alcanzables para grandes firmas o corporaciones.

Esto no quiere decir que sea fácil y que las personas que trabajan el día a día, los community managers, tengan una varita mágica para resolver todos los problemas de una empresa. Simplemente, sabrán «escuchar» lo que se habla en internet para identificar el problema y dar soluciones o crear el ambiente idóneo para que éstas fluyan.

No es una labor en solitario.

Por lo que siempre habrá que apoyarse en las personas que creen en el proyecto y que evitarán que se produzca una renuncia innecesaria. Los proyectos, se deben acabar, deben llevarse hasta el final y hay que rematarlos. Si no se hace así, no habrá servido para nada el sacrificio realizado.

fortaleza

El sargento instructor Foley, después de un duro periodo de formación, consiguió que Zack viera que, siempre, por poco que sea, necesitamos de los demás. La visión individualista de Zack cambiará y se rodeará de las personas necesarias para lograr «tener algo» y «sentirse parte de algo» por primera vez en su vida.

Como ya sabemos, caminando en solitario se puede ir más ligero, pero trabajando en equipo se alcanzan mayores y mejores metas. La compañía de más miembros, la competencia interna con los compañeros y la persistencia de todos en la lucha por lograr los objetivos, generará la fortaleza necesaria para afrontar con solvencia los retos del futuro. Intentemos rodearnos de las mejores personas y apoyos posibles.

Las redes sociales son uno de nuestros mejores compañeros de viaje.

Recordemos que: «los que te hacen duro el camino, son aquellos que más valoran lo que has logrado.»

¡De pie!

¡Sigamos adelante!

Jorge Jiménez Suárez

Abr 1, 2015

Sacrificio, pasión por el futuro.

Al llegar al sitio, Jesús les dijo:

– «Orad, para no caer en la tentación».-

Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y poniéndose de rodillas, oraba, diciendo:

«¡Abba, Padre! Si es tu voluntad, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.»

Entonces se le apareció un ángel del cielo para confortarle. En medio de su angustia, oraba con más insistencia. Le bajaba el sudor a goterones, como de sangre, hasta el suelo. Levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la pena y les dijo:

-«¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación».-

San Lucas. 22, 39-46

Jesús, ya había llegado hasta allí, hasta Getsemaní. Desde que empezó, había recorrido un largo camino, pero ahora le quedaba el más corto, pero también el más duro.

Lo sabía.

Era consciente de ello, pero debía sacrificarse por el bien de todos. Creía en ello y quería cumplir con su misión. Gracias a su esfuerzo sobrehumano, se convertiría en nuestro salvador.

Pasión

Jesús, a lo largo de su vida pública tuvo que arriesgar muchas veces para salir adelante. Se enfrentó, a los romanos, a los sacerdotes, a la ley, al templo, a las mujeres, a los hombres, a la tentación. A todos. Había tanto que mejorar y cambiar que acabó ganándose la enemistad de todos. ¿Por qué? Porque sabía lo que hacía y cuál era su destino.

Jesús, sacrificó su vida por nuestro futuro.

Si supiéramos lo que tenemos que hacer para lograr unos objetivos, pero en el desempeño de nuestras acciones tuviéramos que desprendernos de muchas cosas por el camino, ¿qué estaríamos dispuestos a sacrificar?  ¿Hasta dónde seríamos capaces de arriesgar? ¿A quiénes y a cuántos nos enfrentaríamos?

Muchas veces nuestro trabajo supone un fuerte sacrificio personal, robándole tiempo de dedicación a nuestras familias. También supone realizar muchos sacrificios profesionales que a menudo producen desánimo y te plantean dudas sobre si debes continuar o no. Con sinceridad, muchas veces acabamos tentados de rechazar una propuesta de trabajo o simplemente rendirnos y buscar otra salida.

Pero, esta semana, en el muro de uno de nuestros amigos en una de las redes sociales con las que a menudo trabajamos, se leía en una imagen: «Cuando sientas que vas a rendirte, piensa en por qué empezaste».

Y es cierto, con sólo recordar cuál es nuestro sueño, cuál es nuestra meta, cuál es nuestra ilusión, rápidamente sabremos reponernos y continuar adelante. Al final, las dudas o los problemas, como dice nuestro amigo Loren Moreno, son cuestión de actitud.

Hay que pensar que los esfuerzos de hoy son el éxito del futuro. Dependerá de la pasión que le pongamos.

Hoy en casi 3 años de continua y vertiginosa evolución decidimos dar un paso más y trasladar nuestro centro de trabajo. No está muy lejos del actual, pero si supone un salto hacia el futuro. Un sacrificio que será necesario saber valorar en su momento, ya que a buen seguro, no dejará indiferente a nadie.

eficaz

Jesús, aun sabiendo lo que le esperaba a partir de aquella noche, oró al Señor para poder evitar el dolor y el sufrimiento inmediato. El apoyo del ángel que le envió el Señor, le sirvió de consuelo y le dio fortaleza. Pero el duro camino lo tuvo que recorrer él solo, y a pesar de conocer su destino, se enfrentó a él con dignidad. Había vencido su miedo y sabía qué tenía que hacer para lograr su objetivo. Su sacrificio perdura en el tiempo.

Llevar a cabo nuestra labor, en muchas ocasiones, se convierte en una tarea dura y pesada. Por nuestra experiencia, sabemos de antemano a que nos enfrentamos. Pero no estamos aquí para que nuestros clientes eviten realizar el esfuerzo necesario para mejorar su situación, pero sí para enseñarle el camino y superar todos los obstáculos juntos. Simplemente debemos hacerle ver que su esfuerzo garantizará los buenos resultados en el futuro, y, que lo único que debe hacer después de tomar una decisión, para tener éxito en su propósito, es creer en su proyecto y llevarlo a cabo hasta el final. Con mucha pasión.

Como dijo Jim Taylor: «Tu mayor competidor es lo que quieres llegar a ser«.

¿Qué quieres llegar a ser?

¡Feliz Semana Santa!

Jorge Jiménez Suárez

Mar 26, 2015

Tu trabajo, tu mejor decisión.

«Atención, sea quien sea, este es un canal reservado para llamadas de emergencia»

Dijo la agente de Policía.

«Oiga, no me joda, señorita. ¿Le parece que estoy encargando una pizza?»

Le respondió McClane.

Había subido a la azotea para poder avisar a la Policía de lo que sucedía y pedir refuerzos. La situación era desesperada. Doce terroristas habían tomado el Nakatomi Plaza y tenían secuestradas a todas las personas que estaban celebrando la fiesta de Navidad de la firma Nakatomi Corporations. Entre ellas, a su esposa.

Lo que parecía un secuestro terrorista era en realidad un asalto para intentar robar los 640 millones de dólares que se guardaban en la caja fuerte del edificio. Aunque su intento por contactar con la Policía había tenido éxito, no iba a tener mucho apoyo para salir con éxito de aquella empresa. Debía salvar a todas aquellas personas e impedir que los «malos» se salieran con la suya.

John MacClane lo tenia muy difícil, estaba en el lugar equivocado, en el momento menos oportuno.

Tu mejor decisión

(Imagen de «La Jungla de Cristal» – 20 th Century Fox)

John era un policía de New York que se había trasladado a Los Ángeles para intentar arreglar junto a su mujer su relación personal. La situación que allí encontró era muy diferente a lo que podía esperar. Rápidamente, tuvo que aplicar su experiencia para adaptarse a la nueva situación, y, a pesar de contar con poca ayuda, tuvo que aventurarse en solitario y sufrir hasta el límite.

La única salida que le quedaba era su cumplir con su obligación, con su deber, con su profesión. Debía pensar, meditar y elaborar un buen plan para que todo funcionase correctamente en muy poco tiempo.

Esa fue su decisión.

En un mundo de continuo y vertiginoso cambio como el que vivimos, las situaciones límite o trepidantes se agolpan ante nuestros ojos a diario. Lo que ayer era muy bueno, hoy ya no vale. Las circunstancias, las condiciones, las reglas del juego han cambiado la visión de lo que hasta este momento era válido. La forma de ejecutar un trabajo o una campaña son muy diferentes. Los plazos son más cortos y las exigencias son mas grandes.

Los equipos profesionales, y las personas que lo forman, deben tener una rápida capacidad de respuesta ante la evolución del entorno. Decidir con precisión los pasos y el plan a seguir para no perder comba con la competencia. Porque ya nada es lo que parece en un primer momento.

La importancia del cambio viene dada por la decisión elegida.

Así es, si decidimos dar un giro a nuestra imagen, a nuestra empresa o a nuestro producto por adaptarnos a un mercado que se nos escapa por que nos hemos quedado obsoletos, debemos trazar un plan o definir una hoja de ruta que esté controlado, en todo momento por personas solventes. Que sepan distinguir entre las diferentes alternativas y sepan rematar el proyecto hasta el final.

Una vez tomada la decisión, todo debe obedecer a un plan.

Es decir, al contrario que nuestro protagonista de hoy, debemos contar con el equipo, las personas y los apoyos suficientes en el lugar preciso y en el momento oprtuno. Para que se cumplan los objetivos y se acorten los plazos. Sólo así podremos tener garantía de éxito.

Decisión

John MacClane no sólo hizo lo que él sabía hacer muy bien: su trabajo. También había tomado las decisiones correctas, había calculado bien los tiempos y había podido contar con los apoyos suficientes. Tuvo el valor de llevarlo a cabo y tener éxito.

Muchos de nuestros clientes siguen buscando personas y empresas que les ayuden a solventar situaciones difíciles o complicadas. Cuando llegan a nosotros, la primera decisión ya la han tomado acertadamente: buscar ayuda. Y debemos hacer lo posible porque tomen correctamente la segunda: saber en quién depositar su confianza.

Las agencias o las personas, ante ocasiones límite, debemos mantener la serenidad suficiente para poder analizar la situación, tomar la decisión correcta y tener la capacidad de ejecutarla. Y por supuesto, saber transmitirlo. Porque ese es nuestro trabajo.

Como dijo Peter Drucker: «Donde hay una empresa de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente

¿Tienes tomada tu decisión?

¡Yippy kay yay!

Jorge Jiménez Suárez

Mar 18, 2015

La diferencia, saber analizar.

«Verás Jorge, si tú metes una mosca en una botella vacía, la verás darse golpes contra las paredes y dar vueltas y más vueltas sin parar y sin poder salir…» – me dijo Fernando.

«Hombre, en algún momento acabará saliendo, aunque sea por casualidad, ¿no?» – dije yo.

«Ni por casualidad, acabará rendida en el fondo de la botella» – afirmó con rotundidad.

«Pero si metes a un mosquito, es posible que al principio dé alguna vuelta y se dé algún golpe. Al rato, verás como se posa en la pared del cristal y pasado un rato saldrá volando por la boca de la botella, tan campante.»– continuó con su explicación.

«¿Lo ves Jorge? ¿Ves la diferencia?» – me preguntó con una amplia sonrisa dibujada en su cara.

Habíamos terminado de cenar y estábamos de sobremesa. Charlábamos amigablemente sobre la falta de profesionalidad que hay en muchas empresas y sectores profesionales con los que nos hemos encontrado profesionalmente. Estábamos de acuerdo en que la mayor diferencia entre los buenos y los malos profesionales era su capacidad de poder analizar las situaciones en los momentos precisos.

Fernando tenía razón.

Botella vacía

Es verdad, si queremos saber a lo que nos enfrentamos y lo que debemos hacer, debemos hacerlo, debemos observar, debemos detectar, debemos analizar. Y debemos hacerlo desde varias perspectivas. Desde la más pesimista hasta la más optimista. Y no dejar el análisis sólo para el final, sino en varios momentos del proceso.

Debemos analizar antes, durante y después de actuar.

El primer análisis debemos hacerlo previo a todo, es decir, si vamos a emprender con un nuevo producto o servicio, si vamos a lanzar una nueva campaña sobre un producto ya existente en el mercado, en todos los casos debemos realizar una investigación comercial previa.

Para poder actuar con acierto hay que observar previamente, identificar la tendencia y apostar por la oportunidad que se nos brinda. Al elaborar nuestra estrategia y conformar la hoja de ruta debemos detallar todos los conceptos que debemos abordar para saber cómo actuar en cada momento.

Un segundo análisis se debe realizar a medida que vamos avanzando, para ver si mantenemos el rumbo marcado o si hay desviaciones, estudiarlas para saber cómo reconducirlas o sacar partido de ellas.

Lamentablemente, muchos profesionales están inmersos en la vorágine diaria y trabajan sin parar un momento a analizar su situación actual ni a dónde le dirigen sus acciones. Y lo que es peor, sus superiores o sus colaboradores sólo «se dejan llevar» por la actividad y acaban rendidos sin obtener los resultados propuestos.

Finalmente nos debemos enfrentar al análisis final en base a los resultados obtenidos. Con ello, podremos corregir los errores cometidos y reconducir la situación en el caso de que los resultados sean malos. Y potenciar nuestra actividad e introducir alternativas de mejoras en al caso de obtener buenos resultados.

Saber analizar, pasa por realizar una investigación previa exhaustiva, aplicando todas las herramientas de investigación y análisis que nos brinda internet integrándolas a nuestra experiencia y nuestros conocimientos.

Saber analizar, pasa por tener la capacidad de optimizar y realizar mejoras constantes en nuestras acciones que no nos desvíen de nuestros objetivos.

Saber analizar, pasa por saber estudiar los resultados obtenidos para valorar realmente lo que nos sirve de lo que no nos valdrá en el futuro para afrontar nuevos retos, adaptarnos al entorno y a los continuos cambios.

La capacidad de analizar nos hará mejores profesionales.

Analítica-Web

Fernando, con su dilatada experiencia de más de cincuenta años en una empresa puntera, una vez más, demostraba tener la capacidad de análisis de la situación a la que nos enfrentamos los profesionales en la actualidad. Sólo había dedicado el tiempo suficiente a hacerlo.

En el mundo digital, antes de emprender una campaña, una acción o una empresa, es necesario realizar un buen análisis. Muchas empresas van a la deriva porque ni siquiera han realizado un estudio previo de lo que quieren, de lo que necesitan y cómo conseguirlo. Hacerlo al principio, a mitad del camino y al final, será clave para el éxito de nuestras acciones.

Como dice Rodrigo Fresán: «Un auténtico guerrero siempre debe pensar que va a perder. Analizar las causas de su hipotética derrota y, después, ir neutralizándolas una por una, como quien apaga las velas con las puntas de las manos.»

¿Buscamos la diferencia?

Jorge Jiménez Suárez

Mar 12, 2015

Valor, el secreto de tu éxito

Brantley tenía ganas, tenía ambición, quería triufar.

Había llegado a New York con ganas de comerse el mundo. Había conseguido un pequeño trabajo en la oficina de paquetería interna de la empresa multinacional de su tío. Desempeño suficiente, que le serviría como trampolín para alcanzar sus sueños.

Con mucha inteligencia, viviendo una doble vida y muchas situaciones embarazosas, sabrá integrarse en el complejo mundo de «los trajeados» que le aceptarán y le reconocerán por sus ideas, sus habilidades, su talento y su método de trabajo.

Pero no lo tuvo fácil, se tuvo que enfrentar a una dura pero atractiva contrincante que guardaba un as en su manga. No importaba, el conocía el secreto y estaba decidido a salirse con la suya.

Estaba dispuesto a ser un hombre de éxito.

exito

Brantley había logrado introducirse en un mundo destinado a unos pocos. Lo había conseguido. Había trazado una estrategia y le había salido bien. Se había empeñado y había obtenido su premio. Había creido en sus posibilidades y había alcanzado el éxito.

En un principio, él pensaba que por el hecho de haber estudiado y tener una titulación ya estaba facultado para saberlo todo, tenerlo todo y disfrutar del reconocimiento y la fama. Pero no era así. Tendría que trabajar duro para alcanzar sus metas.

No hay atajos para el éxito.

Cuentan, que Bill Gates, volvió a su antiguo instituto a dar un discurso a los alumnos. Entre las muchas cosas que les dijo, enumeró once reglas de vida para que las tuvieran en cuenta aquellos chicos a la hora de enfrentarse al futuro e intentar tener éxito.

Una de aquellas once reglas era: «No ganarás cinco mil dólares mensuales justo después de haber salido de la escuela, y no serás el vicepresidente de una empresa, con coche gratis, hasta que hayas terminado el instituto, estudiado y trabajado mucho.»

Seguramente que de aquella charla, aquellos alumnos, salieron con la lección aprendida y con los pies en la tierra. Es muy probable que a partir de entonces, a pesar de todo lo aprendido, tuvieran más ganas de esforzarse por conseguir sus metas y potenciar su valía.

Bill Gates, como todos los padres les han dicho a sus hijos alguna vez,  solo quiso transmitir un mensaje similar a este de Will Smith: «el talento lo puedes tener, puedes nacer con él, pero la habilidad para hacer las cosas, realmente, es fruto de mucho esfuerzo y muchas horas de trabajo«.

Debemos darle forma al talento.

En este aspecto, no debemos olvidar la importancia de la ética del trabajo, la ética profesional.

¿Cuántas veces hemos presenciado «atajos» realizados por otros compañeros o profesionales?

¿Cuántas veces un cliente ha venido a nosotros enseñándonos lo que otros «le han hecho»?

Después de ver el problema y de tenerlo ante sus ojos, los clientes vienen a nosotros para que les demos una solución. Porque somos diferentes, porque tenenos otro estilo, porque nos valoran,porque transmitimos credibilidad. La transparencia de nuestro trabajo, como otras veces hemos dicho, generará la confianza necesaria en ellos.

Esa confianza en nosotros y en nuestro trabajo, nos hará creer más en nuestras posibilidades, nos hará sentirnos más firmes, nos hará ser más seguros. Y así, podremos ser capaces de transmitir nuestro conocimiento y nuestra experiencia. Compartiremos nuestro valor.

Y lograremos que nos crean.

exito 3

Brantley, con el tiempo, aprenderá que hay cosas mas importantes antes que el éxito, por lo que deberá aprender a organizar sus prioridades, tanto personales, como profesionales. Creerá en si mismo y los demás creerán en él.

Para nosotros, el secreto del éxito está en el esfuerzo, la pasión y la ilusión de ver cómo poco a poco los proyectos que hemos planificado van tomando forma. De ver cómo los objetivos se van cumpliendo progresivamente. Y de ver cómo los buenos resultados, con perseverancia, al final llegan.

Todo como consecuencia de un buen trabajo en equipo, aplicando nuestro estilo y nuestros métodos de trabajo. Llegando a ser, para nuestros clientes, una parte importante, una pieza clave de su ejecución, un preciado objeto difícil de desprenderse. Siendo un fiel apoyo.

Como dijo Albert Einstein: «No intentes ser un hombre de éxito, sino ser un hombre de valor«.

¿Nos guardas el secreto?

Jorge Jiménez Suárez

Mar 5, 2015

Tu método, inyección de calidad.

«Bájese un poco el pantalón y levántese la camisa» – me pidió la enfermera.

«¿Así?» – la pregunté.

– ¡ZAS! – <pinchazo>

– ¡Hija de…! ¡Jod…! – juré en silencio.

Qué banderilla me puso, no me había dado tiempo ni a coger aire.

¡Si me la puso casi en la espalda!

¡Qué daño! Mas que una inyección, me había dado un «rejón de castigo«…

Ni fue la primera ni será tampoco la última vez que me pongan una inyección en mi vida. Mira que he ido veces a que me pinchen y no recuerdo que me pusieran nunca una igual, sin avisar, tan fuerte, tan de sopetón.

Resultado: me quedé toda la tarde con el costado dolorido. Al menos, del otro dolor, por el que fui a urgencias, me olvidé por unas horas. Tuvo su efectividad, había sustituido un dolor por otro.

Inyeccion de calidad

Curiosamente, la última vez que me pusieron una inyección ni me enteré y fue especialmente agradable. Cosa que agradecí enormemente a la enfermera que me la puso. Como se suele decir «cada maestrillo tiene su librillo», y en este tema, no podía ser menos. A lo largo de mis años de «experiencia» con los médicos, practicantes, enfermeras y ATS he observado como cada uno tiene su sistema y su manera de «pinchar».

Los hay que primero te dan un «cachete» y zas. Otros te enfrían la zona con el algodón empapado en alcohol y zas. También los que, zas,  te ponen primero la aguja y luego enganchan la jeringa. He visto de todo y ninguno me ha dejado indiferente.

 ¿Qué los diferencia a unos de otros?

Su método de trabajo.

¿Por qué las personas, los clientes o las empresas eligen a unos profesionales antes que a otros?

Nuestros clientes vienen a nosotros con una carencia que necesitan cubrir, con un padecimiento que quieren paliar, con un trabajo por hacer. Y escogerán a aquella empresa que les haga el mejor diagnóstico, que sepa tratarlo, que sepa dosificar y suministrar sus conocimientos, sus acciones y su experiencia por la consecución de unos objetivos y una contrastada mejora efectiva.

Nuestros clientes vendrán a nosotros porque somos diferentes al resto, porque nuestro estilo, nuestros procedimientos y nuestro método de trabajo son diferentes y, a la vez, muy efectivos para lo que ellos realmente necesitan. Y por supuesto:

Lo más importante es hacerlo, ponerlo en marcha, llevarlo a cabo.

Siempre habrá personas, profesionales, equipos o empresas a las que recordamos con aprecio o con dolor. Unas porque hicieron lo que se esperaba de ellos, otros porque lo hicieron mal y otros porque ni siquiera lo intentaron. Y al final, recordaremos siempre el buen trabajo y lo recomendaremos. Ya sea en el boca a boca o en las redes sociales.

Si un cliente viene a nosotros debemos darle ese empujón que le calme su dolor, debemos darle esa «inyección» precisa para que se produzca una reacción y al menos empiece a ver las cosas de otra manera, con confianza, con ilusión. Debemos armarnos con nuestras mejores armas profesionales, avanzar juntos y trabajar en equipo.

Metodo de trabajo

En la última inyección que me pusieron, la enfermera, tras un suave cachete y preguntarme: «¿te he hecho daño, cariño?«, salió por la puerta sin ni siquiera esperar a escuchar mi respuesta. Allí me quedé, subiéndome los pantalones y sonriendo. Un momento incómodo y doloroso lo había convertido en un trámite agradable.  Y desde entonces, me pregunto: ¿por qué no será siempre así? Lo que tengo claro, es que ya sé dónde debo ir a ponerme la próxima inyección.

Siempre debemos buscar la manera de que las cosas sean más fáciles para nuestros clientes. Ellos vienen en nuestra búsqueda para encontrar una respuesta, una solución, una mejora. Necesitan una inyección de calidad que cambie y mejore su situación. No debemos perder la oportunidad de llevarlo a cabo y hacerlo realidad. Las oportunidaddes hay que aprovecharlas según llegan. Y si no llegan, hay que salir a buscarlas. No hay que dejar pasar el tiempo.

Nuestra falta de iniciativa puede ser mal entendida por aquellos que han depositado su confianza en nosotros y lo que es peor, puede llegar a ser aprovechado por la competencia. Lo que no debemos hacer es dejar de insistir es nuestro método de trabajo, ese que nos hace diferentes, qese ue marca nuestro estilo frente a otros, ese que determina como somos de verdad.

Lo nuestro es hacer que las cosas sean posibles.

Como dice el Dr. House: «El tiempo lo cambia todo. Eso es lo que dice la gente, pero no es verdad. Hacer cosas, cambia las cosas. No hacer nada, deja las cosas exactamente como están.»

¿Necesitas una inyección?

Jorge Jiménez Suárez

Feb 26, 2015

Las empresas, las redes, las personas.

«En esa época, la Gente de Internet – tú y yo y todos nuestros amigos de amigos de amigos hasta llegar a Kevin Bacon – ha hecho de Internet un sitio increíble, lleno de maravillas y buenos augurios.»

Esta es la frase con la que comienza el prólogo del nuevo Manifesto Cluetrain 2015.

Volviendo la vista atrás, en 1999 cuatro personas, un economista, un informático, un periodista y un experto en tecnología, Rick Levine, Christopher Locke, Doc Searls y David Weinberger, respectivamente, dieron forma a lo que hasta hace muy poco era una de las referencias escritas que reconocía el poder de internet como medio de expresión para muchas personas que no tenían, hasta entonces, como expresarse.

Había visto la luz el Cluetrain Manifesto.

Fue el primer texto escrito en el que se hacía una crítica al marketing tradicional, ya que hasta ese momento, el mundo del marketing y la comunicación, catalogaba a las personas en categorías como: consumidores, audiencias, target, puntos de rating o masas. A partir de ese momento, pudieron ser tratadas como individuos sin que las grandes empresas necesariamente perdieran la capacidad de seguir midiendo y analizando todo, presentándolo ante sus clientes o sus empresas.

Estas personas tuvieron una visión, era el momento de cambiar y valorar las cosas de otra manera.

Era el momento de poner en el centro a las personas.

Empresas, redes y personas 2

La semana pasada, antes de adentrarnos en la ponencia de José Luis Briones, a modo de introducción, nos puso como ejemplo a Zappos, una empresa de zapatos norteamericana on line. El caso de Zappos es bastante famoso en el mundo entero y su estilo de trabajo marca la diferencia.

¿Cuál es la mayor diferencia de todas?

La búsqueda de la felicidad.

Zappos es el claro ejemplo de empresa que apuesta por la felicidad. La felicidad de sus clientes y de todos aquellos que la componen: empleados, directivos, proveedores, distribuidores y agentes. Su objetivo es tener un cliente satisfecho, un cliente feliz. Y para lograrlo, los que trabajen para ellos también deben serlo.

¿Cómo se logra esto?

Poniendo en el centro de todo a las personas.

La semana pasada también tuvimos la oportunidad de asistir a otra buena ponencia de Fernando y Juan Luis Polo de Territorio Creativo. En su exposición nos relataron como empezaron en el año 1997 muy pocas personas que fueron aprendiendo a la vez que iban avanzando.

Fue en 2005 cuando lanzaron el TCBlog que les dio la fama y el reconocimiento. Pero al igual que en el caso de Zappos, se dieron cuanta que había que dar prioridad a las personas. En referencia a sus empleados y compañeros de agencia, su equipo, se basaron principalmente en la motivación intrínseca que produce la autogestión. Esto produjo una relación de confianza y un ambiente acogedor para empleados y clientes.

Gracias a esta visión y a esta relación, nos contaron que desde hace dos años, se produce un TCDesayuno todos los viernes entre compañeros y clientes, donde dan pie a todo tipo de conversaciones e intercambio de impresiones y sensaciones. Con esto han logrado darle a su trabajo un nivel óptimo de transparencia.

Por cierto, cualquiera que esté interesado en comprobarlo, puede acercarse cualquier viernes del año. Tendrá la oportunidad de disfrutar de un encuentro de personas, para personas, realizado por personas que mantienen conversaciones de personas.

Como en internet y en las redes sociales.

Personas

Aquellas cuatro personas, en su última tesis o conclusión del Manifiesto Cluetrain dijeron:

«Estamos despertando y conectándonos. Estamos observando. Pero no estamos esperando.»

Ahora, 16 años más tarde, la realidad ha cambiado algunas de sus proposiciones, pero no en todas. Aunque al igual que nosotros, estamos de acuerdo en que internet es una conversación de personas, con personas y para personas, el marketing moderno, el marketing actual, el marketing digital, no lo debe olvidar. Sólo se debe adaptar.

Las empresas, los clientes, los consumidores deben identificar a las personas que las componen, que las siguen o que las apoyan, para buscar su felicidad. Recordemos que: cliente feliz = ventas.

Como dijo Juan Luis Polo: «se aprende andando«.

¿Caminamos juntos?

Jorge Jiménez Suárez

 

Feb 19, 2015

Tu apoyo, garantia de confianza.

Will Stacks  era un empresario multimillonario, que había creado un imperio en el mundo de la telefonía móvil a base de mucho trabajo y esfuerzo. Caprichos del destino, un día cruza su camino con Annie, una niña huérfana que vive bajo la tutela de «la bruja«, en un hogar de acogida junto a otras niñas.

Sus asesores, Grace y Guy no desaprovecharán la oportunidad de hacer lo posible para tener a Annie junto a ellos y alcanzar su objetivo: que Will Stack llegue a ser el Alcalde de Nueva York. Gracias a la naturalidad de Annie, gracias a su simpatía, gracias a su desparpajo, las estimaciones en las encuestas son cada día más favorables para la candidatura de Will.

Pero uno de sus asesores no contaba con una variable que no se puede permitir. Ha visto como Will se ha dado cuenta de que le falta algo más, que debe abrir su corazón y que necesita ampliar su círculo de confianza. Ha descubierto que Annie ha calado hondo en él, que es parte de su vida y que no la quiere perder.

Apoyo y confianza

Will necesitaba bastante apoyo y creia contar con un equipo de confianza. Lo que no sabía, era que, los motivos que mueven a uno no eran los mismos que motivaban al otro. Sus asesores a pesar de estar en el mismo bando no llegaban a sintonizar.

Uno de ellos era cortoplazista y oportunista. Sus logros sólo alcanzaban resultados bluff, es decir, subir mucho en un momento, dada la novedad, pero en muy poco tiempo caer en picado y volver al nivel original o incluso por debajo.

Ella, su otra asesora, tenía una idea, sabía realmente trabajar duro, mantener el rumbo firmemente y ser de verdad un apoyo. Logrando afianzar los resultados, ganándose un merecido reconocimiento y matener la confianza depositada en ella.

¿Con cuál se quedaría Will? ¿Con cuál nos quedaríamos nosotros?

Sin duda alguna con Grace, su segundo asesor.

Apoyo 2

Esta semana hemos tenido la oportunidad de asistir al Salón Miempresa 2015, gracias a una nueva invitación de Páginas Amarillas. Allí tuvimos la oportunidad de ver muchas empresas que están acostumbradas a trabajar duro por sus objetivos, por sus clientes, por las personas que les conceden su confianza. La verdad es que nos pusieron muy difícil no poder atender a sus argumentos.

En uno de los escenarios de ponencias tuvimos la suerte de asistir a una presentación.  José Luis Briones y Liliana Rey nos introdujeron en el «Liderazgo transgresor«. Nos hablaron de dos tipos o dos maneras de dirigir un proyecto o una empresa. Por una parte aquellos que «si tienen que pisar a los demás, lo hacen» y otros que se pronuncian a favor de compartir, de crear, de convivir, del apoyo.

Al igual que nosotros, eran partidarios de la segunda opción. Y además, para tener éxito debíamos buscar la innovación. Esta innovación podía producirse a la hora de llevar a cabo o liderar un proyecto. Primero ser, luego hacer y por último tener. Porque, actualmente, «eres o desapareces».

Y para que todo esto tenga sentido, debemos tener claro si nuestro sueño, nuestro proyecto o nuestra empresa, queremos que sea la mejor empresa del mundo o la mejor empresa para el mundo. Por lo que las personas y los equipos que nos acompañen deben ser un verdadero apoyo.

Apoyo

Si en un principio Will se apoya en Guy por obtener resultados inmediatos, al final será Grace su persona de confianza. Demostrando así, que el camino firme con buena base, al final, da los resultados mas fiables y sólidos. Gracias al esfuerzo y al trabajo de Will, su producto, su empresa de telefonía móvil, servirá de gran apoyo para ellos mismos y para el resto del mundo. Gracias a ello podrán utilizar las redes sociales para localizar lo que más querían…

El cortoplacismo y la búsqueda de resultados inmediatos es, la mayor parte de las veces, más perjudicial que beneficioso para las empresas. Todo tiene su tiempo, su momento y su razón de ser. Si decidimos depositar nuestra confianza en un equipo profesional que nos brinda su apoyo y su experiencia, debemos tener la suficiente paciencia para apreciar el trabajo realizado y valorar los resultados obtenidos.

Por ejemplo, las redes sociales no son un fin en si mismo, sino un apoyo más a la ejecución de un proyecto. Con trabajo, con esfuerzo y con dedicación conducirá a unos resultados más que razonables.

Recordemos el esquema: primero ser y luego hacer. Y, por supuesto, tener. ¿Por qué no?

Como dice José Luis Briones: «Hagamos que las cosas tengan sentido«.

¿Necesitas apoyo?

Jorge Jiménez Suárez

Feb 12, 2015

Tu confianza, nuestra fuerza.

– «¡Exclavo! ¡Te ordeno que te descubras y me digas tu nombre!» – exigió el César.

El gladiador se descubrió. Se giró y ante sus caras de asombro, les dijo quien era:

– «Me llamo Máximo Décimo Meridio, comandante de los ejércitos del norte, general de la legiónes Félix, leal servidor del verdadero emperador Marco Aurelio. Padre de un hijo asesinado, marido de una mujer asesinada y alcanzaré mi venganza en esta vida o en la otra.» –

Había logrado llegar hasta allí, sin duda era el mejor gladiador del Coliseo de Roma. Para unos era Hispano, para otros Gladiador, para los que le conocían era Máximo. Pero realmente era la persona que había sabido ganarse la confianza y el reconocimiento del público. Había superado, el dolor, el sufrimiento y la traición por estar ahí. Ahora sólo debía terminar aquello que había ido a hacer.

Era el responsable de hacer realidad la visión del antiguo emperador.

Tenía una misión que cumplir.

Gladiator 5

Para todos sus antiguos amigos, compañeros y enemigos, él, había muerto. Pero no era así. Había conseguido sobrevivir, y a pesar de negarse a luchar en un principio, descubrió por qué hacía tan bien lo que hacía. Se adaptó a un nuevo concepto de lucha, se esforzó y peleó hasta que consiguió ser el mejor.

Gracias a su experiencia anterior era capaz de hacer frente a nuevos retos. Gracias a su conocimiento supo cómo liderar los grupos de lucha. Gracias a su sabiduría sabía lo que había que hacer. Sólo tuvo que trasladarlo a otro escenario de batalla.

Se fue siendo el mejor legionario y volvió como el mejor gladiador.

Hoy, hace cuatro años que formalizamos la actividad de esta agencia. Sería correcto mencionar que realmente comenzó hace 8 años en una primera fase de año y medio hasta que una parte importante decidió abandonar esta apasionante aventura. Los dos años y medio siguientes, tuvimos que luchar por aguantar a flote en una de las peores etapas económicas que se recuerdan. Y desde el 11 de febrero de 2.011 decidimos ser agencia de propio derecho.

En este tortuoso camino, hemos «muerto» varias veces. Los socios que nos abandonan, los clientes que dejan de existir, los impagados, la falta de fe en nuestro trabajo en partes importantes de nuestro «equipo», no han sido suficientes para no poder continuar. Ha sido, sigue y seguirá siendo muy duro sobrevivir cada día. Gracias a la confianza y al apoyo de muchos de los que aquí nos seguís cada semana tenemos el ánimo, la voluntad y la fuerza para seguir avanzando.

Hemos ido poco a poco, aprendiendo, empapándonos, conociendo nuevos conceptos, nuevas técnicas, nuevas herramientas. Cada batalla ha sido un gran avance. Cada avance ha sido un logro. Cada logro ha potenciado nuestra confianza y las de nuestros clientes.

Muchos sois nuestros acompañantes y muchos habéis visto nuestra evolución. Si hace 8 años comenzamos como agencia de marketing promocional, ahora lo somos tambíén de marketing digital. Pero no dejamos nada de lado, somos una agencia de blended marketing.

Sabemos hacerlo y seguiremos haciéndolo.

Seguimos apoyándonos en nuestros clientes fieles y leales que creen en nosotros y en nuestro trabajo, ya que son la base y los pilares de nuestra confianza. Y por supuesto, en todos nuestros seguidores en las redes sociales que cada día nos dan muestra de su afecto.

Confianza

Máximo supo llegar hasta el final, cumplió su misión. Se ganó el reconocimiento de todos.

De estos últimos 4 años, si de algo nos podemos sentir orgullosos es de haber sabido, parar, recapacitar y sabernos adaptar a los nuevos tiempos. Hemos sabido incorporar nuestra experiencia analógica para afrontar los nuevos escenarios y retos digitales. Hemos sabido adaptarnos a vosotros, los que nos concedéis todos los días vuestra confianza.

Como dijo Máximo Meridio: «Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad«

¿Luchamos por ello?

¡Fuerza y honor!

Jorge Jiménez Suárez

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