28 Feb, 2014

Pasión analógica, pasión digital.

Según los médicos no había ninguna esperanza de que volviera a caminar.

Prácticamente había conseguido su sueño, había llegado a ser futbolista profesional, había conseguido ser el portero del Real Madrid. Sus compañeros eran los mejores futbolistas de la época. Estaba a punto de terminar la licenciatura de Derecho, pero un desgraciado accidente acabó con su pasión: el fútbol.

Durante los dos años de convalecencia tuvo la suerte de que la persona que le atendía en el hospital le regalara una guitarra para ejercitar los dedos. A partir de ahí, su creatividad a la hora de componer poemas, su constancia y el apoyo incondicional de su familia, hicieron el resto para que pudiera dedicarse a su nueva pasión: la música.

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 (Imagen film: «La vida sigue igual» de Columbia Pictures)

Para ser un cambio demasiado traumático podría parecernos que fue una evolución rápida. Nada de eso. El estar postrado casi dos años en una cama y las secuelas posteriores no tuvieron que ser un trago fácil de llevar. Además de algunos años más de esfuerzo para consagrarse como estrella de la música.

En los últimos años, en el mundo de la comunicación, nos ha sucedido algo parecido. Si bien es cierto que bastante menos traumático, sí se ha producido una evolución, una transición, un cambio en nuestra forma de comunicarnos. Nos hemos ido incorporando poco a poco al mundo digital.

Internet ha abierto la puerta a las nuevas tecnología, a otras forma de entendernos y de comunicarnos. También ha provocado que se creara una brecha generacional con respecto al uso que hacemos de las nuevas tecnologías, entre nativos digitales e inmigrantes digitales. Aunque, desde nuestra modesta opinión, la mayoría, aún somos «pioneros digitales«.

La evolución de los mensajes comerciales, publicitarios y de marketing se han ido separando paulatinamente en el mundo off line, tradicional o analógico y el mundo on line, tecnológico o digital.  Todas las personas, empresas y agencias han sido testigos y participan de este cambio que afecta a nuestras vidas cada día más. En el mundo de la comunicación los canales on line le comienzan a ganar la partida al mundo off line.

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(Imagen Shutterstock)

Ante la duda por cual de ellas apostar, sólo diremos que las dos grandes ventajas que catapultan al mundo digital sobre el analógico son:

1. Es asequible.

Lo que hasta ahora era accesible a uno pocos a base de presupuesto, se ha convertido en un mundo abierto a todas las personas. Se ha popularizado, es más humano.

2. Es completamente medible.

Gracias a todas las herramientas de analítica se pueden controlar todos los impactos de nuestra comunicación en todos los sentidos, lo cual produce cierta sensación de rentabilidad o de retorno de la inversión con facilidad.

La semana pasada tuvimos la maravillosa oportunidad de asistir a un curso impartido por Juan Merodio, una persona que apostó por el mundo on line desde hace más de 15 años. Lo que para él fue una elección importante en su día, ahora es una alternativa más para los demás compañeros de profesión. Gracias a su continua búsqueda de soluciones, personas como él, van allanándonos el camino para integrarnos en el mundo digital. Como él dice: «hay que buscar un continuo ensayo y error, es más, de cada diez cosas que pruebo, ocho no me valen y dos las aplico y las incorporo a mi actividad habitual«.

Nosotros, seguimos aprendiendo y trasladando nuestra experiencia. Pero no debemos dejar de lado el mundo off line, aún tiene mucho que decir. Es más, a día de hoy, la combinación de ambas, off line y on line, siguen siendo la mejor garantía del éxito de una buena campaña de comunicación.

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Julio Iglesias, luchó, peleó, se esforzó y dejó el mundo del balón con una canción. Apostó por otro futuro y triunfó, aunque nunca olvidó, ni dejó de evocar, su otra pasión.

Gracias Julio nos encanta lo que haces.

Aunque los cambios suelen ser progresivos y no traumáticos, no debemos encogernos de hombros y quedarnos mirando, debemos continuar nuestro camino. Pero hay que probar, hay que experimentar, hay que avanzar, hay que prosperar. Eso sí, sin olvidarnos de nuestra verdadera pasión, hacer bien nuestro trabajo, ni de lo que supone el mundo que hasta ahora hemos conocido.

Sigamos adelante e incorporemos todo lo nuevo y lo que nos queda por conocer.

Y como dice Juan Merodio: «el marketing en internet es como ligar«…

¿Ligamos?

Jorge Jiménez Suárez

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