17 Dic, 2013

Pon tu estrategia en marcha, busca el compromiso.

Robé el balón en el centro del campo, vi el hueco, no me lo pensé dos veces, le pegué con fuerza.

A pesar de la estirada del portero, la pelota entró abajo, junto al palo izquierdo.

Gol.

¡Toma, toma y toma! – Grité en mi interior.

No sé si por las especiales circunstancias de aquel partido o por seguir el estilo de mi héroe futbolístico del momento, no exterioricé nada. Además nadie gritó, nadie dijo nada, nadie lo celebró. Un silencio gélido reinaba el “patio de arriba” del colegio. Llevábamos 5 minutos de partido y ya ganábamos 2 – 0 al equipo formado por los profesores.

No era la primera vez que jugábamos juntos, llevábamos al menos 7 años jugando en la misma clase, muchísimos partidos de recreo y otros tantos de competición escolar a nuestras espaldas. Nos miramos a la cara en el vestuario. No teníamos nada que comentar, no teníamos nada que decir. Sabíamos lo que teníamos que hacer. Sólo teníamos que hacer “lo de siempre“, salir a jugar y disfrutar.

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Recuerdo que por aquella época, estábamos enganchadísimos al equipo de moda, sus grandes partidos y sus grandes remontadas. Sin saberlo les emulábamos en muchas cosas: su toque, su temple, su elegancia, su estilo. Hablábamos de ellos en todas partes, teníamos sus cromos, las carpetas forradas con fotos de todos, de sus partidos, de sus jugadas, de sus goles. Eran especiales y así lo sentíamos.

Eran una referencia. Estaban en todas las tertulias de radio, en todos los programas de la televisión, en los anuncios. Estaban de moda. Hasta las chicas se aficionaron al fútbol y les perseguían como “las chicas cocodrilo“, de los Hombres G, muy de moda también en aquella época.

En definitiva, generaban admiración, generaban ilusión, generaban pasión, generaban compromiso.

¿Cómo lo hacían? ¿Cuál era su secreto?

Su secreto era “jugar de memoria”, se conocían desde hacía muchos años. Y convivían prácticamente a diario, hablaban todos los días. Compartían su conocimiento, compartían su experiencia, vivían su profesión, la mascaban, se apasionaban con ella. Así todos sabían lo que el otro iba a hacer, sabían donde estaban posicionados, cuáles eran sus gustos, cuáles eran sus preferencias. Otra parte muy importante era la calidad de todos ellos y de los que les complementaban en el campo.

Esta debería ser la relación ideal de un equipo de trabajo en una empresa, de una agencia con un cliente, de un proveedor y su fábrica. Si esto es así, con el tiempo se genera confianza, empatía y comprensión, se genera una estrecha relación, un vínculo de complicidad, un compromiso. Y en nuestro mundo, el mundo digital, es muy apreciado, muy valorado.

Podemos afirmar que es esencial.

En redes sociales esto es conocido como “engagement“. Es el objetivo máximo que persigue la estrategia de cualquier empresa que tenga presencia en internet, es decir, generar un nivel de compromiso tan firme con los clientes y usuarios que además de obtener su fidelidad les recomienden y sean los “abanderados” de sus productos. Que cada comunicación entre la marca y sus fans, llegue a la mayor cantidad de personas posible, que sus mensajes incluso se viralicen y convenzan a otros.

No podemos olvidarnos dejar de lado el contenido, este debe ser de calidad. Saber transmitir es necesario y compartir contenidos que generen utilidad y que aporten valor, también lo es. Lo mismo que la gente que nos rodea y complementa, debe estar en sintonía con nuestro mensaje. Deben proyectar esa calidad del mensaje para producir los efectos y objetivos deseados: ROI, mayores ventas, más contactos, etc.

engagement3-4-131Por otro lado, el respeto de unos chavales de 14 años hacia sus profesores del colegio quedaron palpables en el fondo y en la forma. Pero en el terreno de juego no tuvimos piedad. Resultado final, un 23 – 8, que nunca nadie olvidaría. A la mañana siguiente nos sacaron a todos a la pizarra a dar la lección. Tampoco tuvieron clemencia.

Hace 30 años, una generación de futbolistas revolucionó el mundo del fútbol y consiguió generar un compromiso de masas del que muy pocos nos hemos olvidado. Sentaron una base por la que se han logrado una serie de triunfos deportivos antes inalcanzables.

Consiguieron que muchos de nosotros aprendiéramos a luchar por nuestros sueños.

Aún nos quedan muchos sueños por cumplir.

¿Nos comprometemos?

Jorge Jiménez Suárez

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