29 Ene, 2015

Profesionalidad y lealtad, origen de la fidelidad.

– Sois poco amable alteza. ¿Por qué me odiáis tanto? – le preguntó el pirata Roberts.

– Porque matasteis a mi amor. – respondió la princesa Buttercup.

– Es posible, he matado a mucha gente. – afirmó él.

Hacía cinco años que Westley había partido del lado de Buttercup en busca de fortuna para poder casarse con ella. Pero el destino hizo que su camino se cruzara con el temido pirata Roberts, famoso por no hacer nunca prisioneros. Ella, a pesar de su promesa de fidelidad, había aceptado convertirse en princesa al prometerse con el príncipe Humperdinck, heredero al trono de Florin.

Ahora, después de que el pirata Roberts la salvara de manos de sus tres secuestradores, Buttercup, tendrá que enfrentarse a sus dudas, a nuevos peligros y al amor verdadero.

Fidelidad hgm Marketing

¿Podía confiar en él?

¿Ya no era el mismo?

Westly había dejado a Buttercup para buscar algo mejor para los dos. Buttercup había aceptado la propuesta de Humperdinck porque creía que él había muerto a manos del pirata Roberts. Cada uno tomó su camino pensando en que era lo mejor, pero con el tiempo descubrieron que ambos tenían que unir sus fuerzas para recuperar lo que anhelaban:

Amor verdadero.

En muchos momentos de nuestra trayectoria profesional, nos hemos tenido que separar de alguno de nuestros clientes por diversos motivos. En otros casos han sido los clientes los que han decidido trabajar con otros equipos o con otro estilo.

Normalmente pensamos que se ha producido algo que ha forzado el distanciamiento. Y puede ser cierto. Una mala atención, un incumplimiento, un malentendido o un fallo no compensado, pueden ser las causas mas habituales de este alejamiento. Otras muchas, en su mayoría, es debido a que son clientes que demandan nuestros servicios en lapsos de tiempo prolongados. O simplemente, han encontrado otras alternativas que no ven en nosotros o que la competencia si les da.

¿Y si nuestros caminos se volvieran a cruzar?

Volveríamos a trabajar como si nada hubiera pasado, con la misma dedicación y con la misma intensidad de siempre.

¿Por qué?

Porque es una forma de demostrar profesionalidad y lealtad.

Con este tipo de reacciones se restablece rápidamente la relación, reforzando la confianza en nuestro trabajo y la seguridad de que pueden contar y apoyarse en un equipo solvente, un equipo eficiente, un gran equipo. Vuelve a fluir el trabajo, la actividad y se produce la sintonización con el cliente, como si el tiempo no hubiera pasado.

Aparte de otros factores como la calidad de servicio, las relaciones de confianza generan lealtades. Éstas, durarán para siempre, pase lo que pase y por mucho tiempo que pase.

¿Cuántas veces hemos recibido esa llamada de «socorro» de alguno de nuestros clientes después de mucho tiempo? ¿Cuántas veces hemos respondido a su necesidad inmediatamente sin pensar en el pasado? Seguramente les sorprenda nuestra actitud y nuestra buena predisposición. Seguramente hayamos recuperado un cliente que se pensará mucho volver a dejarnos. Seguramente cumplamos con las expectativas que tiene. Seguramente le hayamos vuelto a fidelizar.

Porque para eso estamos.

Fidelidad

Westley se marchó en busca de fortuna. Sin saberlo, se fue para no volver. En su lugar volvió alguien más veterano, más curtido, mas experimentado. Alguien que veía las cosas de otra manera, que no tenía miedo. Alguien que fue capaz de aprender para poder enfrentarse a los peores enemigos, superarlos para recuperar a Buttercup, su amor verdadero.

Buttercup, por su parte, reconoció al nuevo Westley dentro del pirata Roberts. Quién, a pesar del tiempo, volvió a atender sus peticiones como antaño y a hacerlo mucho mejor. Le había vuelto a entregar su corazón.

Baste este ejemplo para recordar que debemos intentar ser fieles a nuestros objetivos, a nuestros clientes o a nuestros seguidores. Porque manteniendo el rumbo, con paciencia, lograremos alcanzarlos. Porque, por todo aquello que queremos o apreciamos, merece la pena luchar y volver a dar una segunda oportunidad.

No podemos permitir que se puedan perder nuestras ilusiones.

No podemos permitir que se desvanezcan nuestros sueños.

No podemos permitir que mueran nuestros proyectos.

Como dijo el pirata Roberts:

– «La muerte no detiene al amor; lo único que puede hacer es demorarlo.» –

– Nunca volveré a dudar. – respondió ella.

– Nunca tendrás necesidad. – dijo Roberts.

¿Seguimos adelante?

¡Como desees!

Jorge Jiménez Suárez

4 Comentarios

  • Mi nombre es Iñigo Montoya … tu mataste a mi padre … prepárate a morir !!!
    Entrañable película e increible Banda Sonora …
    Un abrazo Jimmy !!!

    • Hola Fernando. Gracias por tu fiel cita al blog. Esta vez no era el momento de Iñigo Montoya, aunque tenemos algo preparado en el futuro para hablar de él. Un abrazo.

  • A pesar de todo hay que ser profesional y estar cuando te necesita el cliente, a pesar de que muchas veces no valora nuestro trabajo adecuadamente.

    Saludos Jorge

    • Gracias José Antonio. Sí, al final, sin saberlo recurre a ti porque realmente le conoces, sabes lo que necesita y cómo. Un saludo.

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