15 Ene, 2015

Reconocimiento e identificación, un paso más.

Cogí una carta de la baraja y sin apenas verla, me levantó en el aire y llevándome en brazos hasta la orilla, me lanzó con fuerza al mar.

– «A partir de hoy eres Jimmy» –

Y así, zambulléndome en las gélidas aguas de la playa de Rodas, fue como el padre Belza me «bautizó» con aquel alias, con aquel mote, con aquel seudónimo por el que mucha gente aún me conoce.

Como novatada no estaba mal. Era mi primer año de viaje de fin de curso con el colegio y algo me tenían que hacer. Lo que no entendí es por qué nadie tuvo valor a hacerlo y tuvo que venir el cura que nos vigilaba el que lo tuviera que hacer.

Aún recuerdo con cariño ese día, como si hubiera sido mi segundo bautismo. En aquel momento yo me lo tomé como un cambio, como algo nuevo, como una nueva experiencia, como un signo de reconocimiento. Me sentía mejor, me sentía más seguro.

Era mi nueva identificación.

Desde aquel día muchos dejaron de llamarme por el apellido y «recortes» del mismo, ya que el nombre no se solía usar mucho por aquella época y adoptaron rápidamente mi nuevo apodo.

A partir de entonces, sin apenas darme cuenta, cambié.

Reconocimiento 2

(Imagen Playa de Rodas – Islas Cíes – Galicia)

Siempre pensé que era un chico más del colegio, pero años después hablando con algunos de mis antiguos compañeros me hicieron ver que en aquella época tenía un carácter fuerte, que siempre tenía mucha seguridad en mi mismo y era muy difícil llevarme la contraria.

No lo niego, hasta me han tildado de Quijote recientemente…

Yo creo que fue a partir de aquel momento, quizá fue un detalle, un momento. Pero fue un cambio, algo pequeño, pero especial. Aquello me dio otro aire y otra manera de ver las cosas.

Todos los pequeños cambios traen sus consecuencias inmediatas. Todas aquellas cosas que nos hagan mejorar, hacen que nos posicionemos de una forma más sólida. La formación y la experiencia es una de ellas. Los nuevos proyectos y aventuras profesionales nos hacen madurar. Los errores nos hacen aprender y nos hacen mucho más eficientes en las futuras acciones.

Debemos hacerlo valer.

Si nos dedicamos a una determinada actividad y lo sabemos hacer bien, si tenemos seguridad en nuestra capacidad, ¿por qué no vamos a darlo a conocer? ¿Cuántos clientes nos conocen por realizar únicamente una determinada actividad o por dedicarnos a un sólo sector? ¿Por qué tenemos clientes que sólo nos llaman para un trabajo o una campaña en particular si podemos ofrecerle otros servicios en los que nos desenvolvemos mejor?

Quizá esa sea la clave de un futuro mejor.

Si algo hemos aprendido durante estos años de crisis es a diversificar y ampliar nuestras fronteras. Nos hemos adaptado, hemos introducido muchos cambios, nuevas actividades, nuevas facetas. Nos hemos reinventado. Nos hemos vuelto a bautizar. Nos «tiramos al charco» y salimos de ella renovados.

Así que, a partir de ahora, no debemos dejar que nuestros clientes sólo nos vean como especialistas en una única materia. Aunque la tendencia sea clara hacia la especialización, debemos mostrar todo lo que ofrecemos. Cuando una persona se dedica únicamente a una determinada labor corre el riesgo de ser rápidamente superado por la competencia o quedarse obsoleto y desaparecer si no innova.

La imagen de un profesional global causa mayor impacto y genera mayor confianza.

Mostrarse como se es realmente, con la seguridad de conocer todo lo necesario para enfrentarnos a un nuevo reto, será motivo de reconocimiento por parte de nuestros clientes y una clara causa de identificación de nuestra profesión a una determinada actividad. Aunque no sea la única, pero si forme parte de un «todo».

Reconocimiento 1

A pesar de los años que han pasado aún recuerdo con cariño aquellos años del colegio y a todos mis compañeros. Gracias a las redes sociales hemos vuelto a retomar el contacto y poder mantener una relación de amistad. A pesar de todos el tiempo que ha pasado nos seguimos viendo igual que antes. Gracias a ello mantenemos cierta seguridad interior. Nuestra unión es fuente de reconocimiento e identificación con una causa común.

Nuestra labor diaria profesional tiene un cierto aire de quijotismo. Todos los días, motivados por lograr alcanzar nuestras metas, nos enfrentamos a gigantes y molinos, unos días más grandes y visibles que otros. Muchas veces la solución está en seguir adelante y abrirse a nuevas alternativas, a buscar nuevos caminos a diversificar.

A partir de ahora no sólo obtendremos reconocimiento por lo que hemos hecho anteriormente, si no por lo que haremos a partir de ahora. Queda mucho por ver, queda mucho por hacer, queda mucho por explorar.

¿Te identificas con nosotros?

Jorge Jiménez Suárez

 

2 Comentarios

  • Acabas de revelar una de las incognitas que tenía sobre tí … ¿por qué te llamaban Jimmy?
    Porque para mi siempre serás Jimmy ya que así nos presentaron durante aquellos años universitarios, en un bar de la c/ Argüelles, cuyo nombre no recuerdo ….

    La otra incognita es porque tu mujer ha pasado de llamarte Jimmy ha llamarte Jorge … ??? … pero eso es otra historia.

    Mi mundo laboral es el ingenieril y poco tiene que ver con el tuyo, el del marketing, … pero me cosnta que eres bueno, en tu campo …. muy bueno

    No he tenido la suerte de conocer muy profundamente a tu segundo bautizador, el padre Belza, más que de refilón durante los primeros años de mis hijos en los SSCC, pero me consta que es un tipo de los que dejan huella en los alumnos …

    Bueno Jimmy ya tienes los noventa y todos escritos … el próximo te hace centenario …

    Un fuerte abrazo

    Fernando

    • Muchas gracias Fernando. El tiempo dirá si se es bueno o no, pero debemos tener la seguridad de ser capaces de intentarlo y dar ciertas garantías de éxito. La semana que viene la entrada número 100. Un abrazo.

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