22 Oct, 2015

Renovación, una nueva ilusión.

– «¡Joe!» – llamó desde la puerta Ben.

– «¡Vamos!» – contestó él levantándose rápidamente.

Juntos, andando a paso ligero, se reunieron con Art por el camino con un enérgico:

– «¡Buenos días!» –

– «¡Buenos días!» –

– «¿Habrá alguna droga en esa piscina?» – se preguntan.

– «A lo mejor…» –

Art, Ben y Joe, son tres amigos y compañeros que viven en una residencia para mayores. Todos los días solían colarse en la piscina del vecino para darse un chapuzón. Pero desde el día anterior habían comenzado a experimentar una mejora considerable en todas sus facultades físicas, mentales y emocionales.

¿Qué tenía aquella piscina? No lo sabían, aunque sospechaban que era algo que estaba relacionado con lo que había dentro. El caso es que ya lo habían probado y no querían dejar de tenerlo, no querían perderlo. Esta nueva ilusión les había cambiado la vida. Gracias a ello se sentían mejor, más alegres, más fuertes. Volvían a estar llenos de vida.

Habían cambiado, habían comenzado a experimentar una renovación.

Ilusion renovacion

Quizá el hecho de que dentro de la piscina se albergaran aquellas rocas misteriosas les hiciera revitalizarse. Quizá la ilusión por verse mejor hiciera que contagiasen su entusiasmo a los demás. Quizá la piscina no era más que un pretexto y llevaban oculto dentro de ellos un fuerte deseo de cambiar y que les llevara directamente por el camino de la renovación.

Es cierto, muchas veces rememorar el pasado hace que nos hagamos muchas preguntas y que podamos recordar cómo hemos llegado hasta un punto determinado y por qué ha sido así. Es posible que hayamos olvidado cual era el propósito que teníamos en nuestros proyectos iniciales. Es posible que esta situación provoque un relanzamiento de nuestros proyectos.

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir en un evento de reencuentro de antiguos compañeros del colegio. Además tuve la suerte de poder participar en la preparación del mismo. Dado lo peculiar del evento, veinticinco años de nuestra marcha del colegio, supuso un trabajo de organización de más de un mes. Principalmente, para poder localizar a nuestros antiguos compañeros.

A pesar de las dificultades iniciales para localizarlos a través de las amistades y los contactos, las redes sociales y los medios digitales ayudaron a localizar a muchos más de los que hubiésemos podido imaginar. Y por supuesto, las herramientas digitales también ayudaron para poder agilizar el proceso de preparación del evento.

Además de una muy buena planificación, dejaron pocos resquicios a la improvisación y a los errores. El trabajo en equipo y el empuje hicieron el resto para que el reencuentro fuera todo un éxito. Aunque, sin duda, lo que más hizo que funcionara fue el buen ambiente, las ganas de vernos de nuevo y el contagio continuo de ilusión.

Fue una gran empresa, un buen trabajo, que renovó nuestra antigua amistad. Fue un proyecto que dio valor a lo que hacemos, a lo que somos, a nuestras vidas. Es más, «el efecto emoción» ha provocado que casi ninguno quiera perder el contacto a partir de ahora.

Se ha convertido en nuestra piscina particular.

Este momento marcará en todos nosotros un antes y un después. No creo que se olvide nunca este día de reencuentro. Cada vez que hagamos algo en nuestra vida, cada vez que tengamos un proyecto en mente, contaremos con la frescura de haberlo visto como lo veíamos todo hace tantos años.

Quizá, como dice Ouka Leele: «El valor está en la renovación, en volver a mirar con los ojos limpios y puros.»

Es verdad, nada más puro y más limpio que los ojos de un niño para ver la realidad. Como lo fuimos aquellos fantásticos años. Y desde ese día…

…volvimos a ser niños.

renovacion

Cocoon fue una película que nos invitó a soñar, a ilusionarnos, a emocionarnos. También a no perder la esperanza. Da igual el momento de la vida que estemos pasando, en cualquier momento, se puede encender la chispa de la ilusión que nos haga ver las cosas de manera diferente, con otra perspectiva, con más claridad. Prendiéndo así, la llama de la renovación.

Por nuestra parte, sabemos que las oportunidades se pueden producir en cualquier momento, y si surge una, hay que aprovecharla. Cualquier encuentro, evento o celebración pueden ser motivo de revisión de lo aprendido, de nuestra experiencia, de nuestro pasado y que nos animará a afrontar el futuro. Con seguridad, muchos valores y sensaciones que creíamos olvidadas pueden renovarse y regenerar nuetra ilusión.

Como dijo Albert Einstein«La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una ilusión persistente.»

¿Necesitas ilusión?

Jorge Jiménez Suárez

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