22 Ene, 2014

Renuévate, actúa y fascina a tus clientes.

Louis lo había perdido todo, lo que más quería, su mujer, su hijo…

En su desesperación desea ser «liberado» de la vida y se pone a disposición de la muerte. Es atacado por un vampiro, Lestat, que le promete todo, una vida diferente, una vida eterna, una vida sin sufrimiento.

Una nueva vida.

Después de ver el sol por última vez se convierte en vampiro, pero, para sobrevivir tiene que matar, es el precio que debe pagar.

Es el precio de la vida eterna.

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(Imagen de «Entrevista con el vampiro», Warner Bros.)

Frecuentemente, cometemos el «error» de aceptar clientes que nos pueden asegurar un volumen de trabajo para poder «estar tranquilos» durante bastante tiempo, clientes que efectivamente nos dan mucho trabajo y que prácticamente requieren una dedicación exclusiva y una disponibilidad a tiempo completo. Este tipo de clientes absorben nuestra actividad y nuestra atención, no dejando tiempo, prácticamente, para atender a otros clientes. Pero lo asumimos, sobre todo en los tiempos que vivimos.

¿Es el precio de la seguridad? No, a la larga, es el precio de la «comodidad«.

Debemos tener claro que mas tarde o más temprano las empresas cierran, se reinventan o se renuevan, los clientes no son para siempre y pueden cambiar de empresas en las que confían. Por lo que no debemos quedarnos atrás, «renovarse o morir», porque llegará el momento en el que tendremos que dejar que la creatividad fluya por nuestra actividad de nuevo. Es muy posible que nos hayamos quedado estancados al hacer siempre el mismo tipo de trabajo, con los mismos clientes, en el mismo sector de actividad.

Es muy posible que hayamos perdido empuje, ideas y creatividad.

Aprovechemos lo que ya hemos hecho para volver a actividades creativas. Recordemos que la formación, el tiempo y la experiencia generan la chispa, generan creatividad, producen ideas. El conocimiento es una fuente de creatividad muy valiosa y muy necesaria para mostrar lo mejor de nosotros mismos. Algo que debemos sacar fuera, para que nos reconozcan, para que nos identifiquen. Hay que volver a «venderse» y hacerlo mejor que antes, ya que la competencia, cada vez es más dura.

Debemos actuar.

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Comienza el año y con él hay que realizar una planificación comercial que abarque gran parte del año y luego mantener las relaciones con los clientes a través de los canales de comunicación. Recordemos que para algunos sectores de actividad la estacionalidad está muy definida y habrá numerosos candidatos a llevarse el trabajo, por lo que, de nuevo, la creatividad será lo que nos diferencie de la competencia, deberá ser la punta de lanza de nuestro plan comercial.

No podemos huir del problema y la ansiedad, que en muchas empresas, produce la ejecución de un plan comercial. Tenemos multitud de herramientas nuevas, gracias a las nuevas tecnologías, para poder tener una toma de contacto con clientes potenciales y lograr que nos conozcan mejor y más rápidamente. Al igual que podemos identificar qué sectores y nichos de mercado son más idóneos de afrontar. Tampoco debemos perder la oportunidad de saber usarlas para estar al día, nuestros clientes así lo exigen y serán muy necesarias para complementar sus acciones de marketing.

Usemos las nuevas tecnologías.

Pero, no debemos cometer el error de pensar que con las simple aplicación de las nueva tecnologías nuestro problema y nuestra labor comercial ya están solucionadas. Tenemos tener claro que las necesidades de comunicación no deben ser un objeto en si mismo. No podemos únicamente interactuar en las redes y potenciar nuestro posicionamiento en internet. Al final, nos «vampiriza» todo el tiempo. Utilizar las redes sociales como única salida es un planteamiento erróneo.

También hay que salir a contarlo.

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Louis siguió huyendo y vagando solo por el resto de la eternidad y Lestat siguió disfrutando de todo aquello a lo que él no se enfrentaba o no era capaz de abarcar.

Hemos comenzado una nuevo año, hemos puesto en orden nuestras cosas, hemos puesto al día nuestra organización, y ahora, debemos enfrentarnos a uno de nuestros grandes retos, generar ventas, generar trabajo, generar actividad. Es el momento de buscar nuevos clientes, nuevos retos profesionales. No podemos estancarnos en hacer lo mismo para los mismos clientes. No podemos ponernos «en fuga» cada vez que oímos algo sobre la realización de labores comerciales. No podemos dejar que la competencia, como Lestat, se quede con todo.

Es la hora de salir, de atender, de compartir y buscar nuevos retos a través del marketing.

Como decía Jay Conrad Levinson: «el marketing es la verdad convertida en algo fascinante«.

¿Lo hacemos contigo?

Jorge Jiménez Suárez

 

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