1 Abr, 2015

Sacrificio, pasión por el futuro.

Al llegar al sitio, Jesús les dijo:

– «Orad, para no caer en la tentación».-

Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y poniéndose de rodillas, oraba, diciendo:

«¡Abba, Padre! Si es tu voluntad, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.»

Entonces se le apareció un ángel del cielo para confortarle. En medio de su angustia, oraba con más insistencia. Le bajaba el sudor a goterones, como de sangre, hasta el suelo. Levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la pena y les dijo:

-«¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación».-

San Lucas. 22, 39-46

Jesús, ya había llegado hasta allí, hasta Getsemaní. Desde que empezó, había recorrido un largo camino, pero ahora le quedaba el más corto, pero también el más duro.

Lo sabía.

Era consciente de ello, pero debía sacrificarse por el bien de todos. Creía en ello y quería cumplir con su misión. Gracias a su esfuerzo sobrehumano, se convertiría en nuestro salvador.

Pasión

Jesús, a lo largo de su vida pública tuvo que arriesgar muchas veces para salir adelante. Se enfrentó, a los romanos, a los sacerdotes, a la ley, al templo, a las mujeres, a los hombres, a la tentación. A todos. Había tanto que mejorar y cambiar que acabó ganándose la enemistad de todos. ¿Por qué? Porque sabía lo que hacía y cuál era su destino.

Jesús, sacrificó su vida por nuestro futuro.

Si supiéramos lo que tenemos que hacer para lograr unos objetivos, pero en el desempeño de nuestras acciones tuviéramos que desprendernos de muchas cosas por el camino, ¿qué estaríamos dispuestos a sacrificar?  ¿Hasta dónde seríamos capaces de arriesgar? ¿A quiénes y a cuántos nos enfrentaríamos?

Muchas veces nuestro trabajo supone un fuerte sacrificio personal, robándole tiempo de dedicación a nuestras familias. También supone realizar muchos sacrificios profesionales que a menudo producen desánimo y te plantean dudas sobre si debes continuar o no. Con sinceridad, muchas veces acabamos tentados de rechazar una propuesta de trabajo o simplemente rendirnos y buscar otra salida.

Pero, esta semana, en el muro de uno de nuestros amigos en una de las redes sociales con las que a menudo trabajamos, se leía en una imagen: «Cuando sientas que vas a rendirte, piensa en por qué empezaste».

Y es cierto, con sólo recordar cuál es nuestro sueño, cuál es nuestra meta, cuál es nuestra ilusión, rápidamente sabremos reponernos y continuar adelante. Al final, las dudas o los problemas, como dice nuestro amigo Loren Moreno, son cuestión de actitud.

Hay que pensar que los esfuerzos de hoy son el éxito del futuro. Dependerá de la pasión que le pongamos.

Hoy en casi 3 años de continua y vertiginosa evolución decidimos dar un paso más y trasladar nuestro centro de trabajo. No está muy lejos del actual, pero si supone un salto hacia el futuro. Un sacrificio que será necesario saber valorar en su momento, ya que a buen seguro, no dejará indiferente a nadie.

eficaz

Jesús, aun sabiendo lo que le esperaba a partir de aquella noche, oró al Señor para poder evitar el dolor y el sufrimiento inmediato. El apoyo del ángel que le envió el Señor, le sirvió de consuelo y le dio fortaleza. Pero el duro camino lo tuvo que recorrer él solo, y a pesar de conocer su destino, se enfrentó a él con dignidad. Había vencido su miedo y sabía qué tenía que hacer para lograr su objetivo. Su sacrificio perdura en el tiempo.

Llevar a cabo nuestra labor, en muchas ocasiones, se convierte en una tarea dura y pesada. Por nuestra experiencia, sabemos de antemano a que nos enfrentamos. Pero no estamos aquí para que nuestros clientes eviten realizar el esfuerzo necesario para mejorar su situación, pero sí para enseñarle el camino y superar todos los obstáculos juntos. Simplemente debemos hacerle ver que su esfuerzo garantizará los buenos resultados en el futuro, y, que lo único que debe hacer después de tomar una decisión, para tener éxito en su propósito, es creer en su proyecto y llevarlo a cabo hasta el final. Con mucha pasión.

Como dijo Jim Taylor: «Tu mayor competidor es lo que quieres llegar a ser«.

¿Qué quieres llegar a ser?

¡Feliz Semana Santa!

Jorge Jiménez Suárez

2 Comentarios

  • perfecto escrito que he leído acerca de jesús,mencionar la persona de jesús en su escrito lo encuentro muy apropiado.gracias

    • Muchas gracias Gemma por tu comentario. La figura de Jesús es perfecta como ejemplo en muchas de nuestras actividades diarias, tanto personales como profesionales. Bienvenida al blog delos Técnicos de Marketing. Un saludo.

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