1 Oct, 2015

Se persuasivo, pon a prueba tu capacidad.

Pasé prácticamente un mes en aquella cama del Hospital de la Paz de Madrid.

Tenía las dos piernas colgadas, al igual que el brazo izquierdo. Decían que era la mejor forma de que la ingle izquierda, que tenía rota, soldara bien y no tuviera un lado de la cadera mas alta que otra cuando saliera de allí. Menos mal que no se les ocurrió hacer lo mismo con los brazos…

No podía moverme ni hacer nada por mi mismo. Pero con la única mano que tenía libre podía jugar con los juguetes que me trajeron mis padres y comer algunas veces. Pero, como la mayoría de las veces necesitaba ayuda, tenía que solicitarla a las enfermeras, camilleros y demás niños que venían a jugar conmigo.

Al principio me costó mucho pedirla. Estaba asustado, angustiado y me sentía muy solo. Pero no me quedaba mas remedio, tenía que relacionarme, necesitaba pedir las cosas. Recuerdo que el dolor y la incomodidad me hacían llorar con frecuencia, por lo que casi siempre pedía las cosas con desesperación. Y a pesar de mi situación, al final, la gente se cansa de verte así. Incoscientemente debí entender que tenía que cambiar para que me ayudaran, para que me facilitaran lo que pedía, para que atendieran mis necesidades.

Con el tiempo aprendí a ser más persuasivo.

capacidad

La verdad es que con sólo verme en aquella cama, las personas eran bastante más receptivas y estaban dispuestas a echarme una mano. Yo les contaba quien era y lo que me había pasado. No podía jugar con los demás niños y añoraba la compañía de cualquiera que pasara por mi zona.

Aún me despierto en mi cama muchas veces con la sensación de estar atado de pies y manos. Pero es sólo una jugada de mi imaginación, de mi inconsciente, un mal recuerdo. Aquel accidente y el proceso de recuperación marcaron una huella imborrable en mi vida.

La vida, en sus diversas etapas, nos va poniendo a prueba. Todo lo aprendido y superado se añade a nuestra experiencia. Como en este caso, las personas con el tiempo, adquieren el suficiente «tacto» para saber como pedir las cosas o como pedir ayuda a los demás.

A nivel profesional, cuando han llegado los malos momentos hemos tenido que pedir ayuda, apoyarnos más en otras personas, en otros profesionales o en otras empresas. Hemos tenido que buscar la manera de volver a enganchar con nuestros clientes, con nuestro público a través de otras vías. Hemos tenido que buscar la manera de volver a ser atractivos, resolutivos y de confianza.

Si en algo hemos podido ofrecer ha sido nuestra capacidad de adaptación a los tiempos y a las nuevas tecnologías. Aplicarlas a nuestro trabajo diario como un valor necesario, como algo imprescindible, como un nuevo valor añadido. Algo que ha incrementado nuestra capacidad de persuasión.

Esta oportunidad, en mayor parte, es debido a la evolución y a la necesaria incorporación del marketing digital a nuestra actividad profesional. Gracias a ello, nuestros clientes, encontrarán en nosotros el equipo idóneo para llevar a cabo sus acciones, el conjunto de personas que cumplirán con sus objetivos, el grupo de confianza que tendrá la…

capacidad para saber encajar las piezas y que todo funcione correctamente.

experiencia y capacidad

A pesar de lo mal que lo pasé con aquella experiencia, siempre la recuerdo con mucho cariño. En mi caso, el ejercitar mi capacidad de persuasión fue algo que hasta ese momento no había necesitado aprender, ni utilizar. Me ayudó mucho a superar mis carencias de movilidad. Y aunque fuera a muy pequeña escala…

…de todo se aprende y de todo se debe extraer algo positivo.

La capacidad que desarrollamos las personas cuando carecemos de algunos medios es asombrosa. Desde aquel momento aprendí a valorar todo aquello que había perdido en un momento y lo importante que era cuidar todo lo que había obtenido con tanto esfuerzo en el pasado o lo que otros habían logrado por mí.

En nuestra agencia como en muchas empresas durante estos últimos años hemos sufrido muchos altibajos. Como hemos comentado en muchas ocasiones, quizá el secreto de poder mantener el rumbo ha sido el poder transmitir y aplicar nuestra experiencia, el saber persuadir como sabemos, con lo que somos y con lo que realmente hacemos. No importa lo dura que sea la situación, si somos auténticos seremos persuasivos.

Como decía Ana Diosdado:

«La única manera de persuadir, es decir la verdad«.

¿Hablamos?

Jorge Jiménez Suárez

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