2 Jul, 2013

Sé referencia, genera lealtad.

– «¡Marta, estás muy guapa!» –

Dijo Carlos desde la otra punta de la mesa.

Ella, con una amplia sonrisa, devolvía el inesperado cumplido.

Todos asentíamos y sonreíamos. Carlos tenía razón.

Era cierto, estaba mucho mas guapa de lo que recordábamos.

No quiero ni imaginar los sufrimientos, padecimientos y dolores que tuvo que soportar en su infancia, anclada a un aparato que la mantuviera recta la espalda para el resto de su vida. Era centro de burlas y comentarios a su paso. Supongo que pasó muchas noches sin dormir, llorando a escondidas, con angustia, con pena, con tristeza. Sólo espero que sepa que nunca  perderá el cariño, el respeto y la admiración de sus compañeros de clase.

Y allí estábamos, 20 años después, sentados en la misma mesa como si el tiempo no hubiera pasado. Hablamos, contamos, narramos, reímos. Eran tantas las cosas por decir, tantas por saber, tanto por conocer. Todos habíamos logrado salir adelante a pesar de las dificultades de la vida. Era innegable que algo muy fuerte nos unía entonces y algo muy fuerte mantenía nuestra amistad aún. Quizá, porque pasamos juntos unos de los mejores años de nuestra vida.

Esta situación, como cualquier otra, se produce cada día gracias al fenómeno de las redes sociales, donde antiguos compañeros del colegio pueden reencontrarse y retomar su amistad. Hay que reconocer que las nuevas tecnologías han ayudado muchísimo a encontrar viejos amigos de la infancia. No es raro que ahora les tengamos como grupo de conversación en aplicaciones de mensajería instantánea y podamos compartir juntos noticias, vivencias, ocurrencias, aficiones, chistes o videos.

Se han retomado viejos vínculos, viejas uniones, viejas filiaciones, algo que pensábamos que teníamos olvidado, y no, están aún más latentes que nunca. El tiempo pasa rápidamente y estas sensaciones nos dan «mucha vida». Si algo me llama la atención es la fidelidad creada y mantenida a pesar de los años. Sabes que en cuanto hables con uno de ellos te va a escuchar, te va a entender y te va a ayudar en lo que necesites.

Quizá, mantener una misma línea de comunicación con otra persona hace que seas un punto de referencia para él o ella. Va a saber siempre qué te puede pedir o que vas a necesitar. Esto es lo que en las empresas y agencias de comunicación debemos lograr. Crear el clima necesario de confianza para que una persona sienta fidelidad a una marca, un producto o un servicio, se sienta uno más, se involucre y arrastre a los demás. Esta es sin duda, la mejor base para lograr el «engagement«.

Personas, usuarios o clientes al estar «criados» en los mismos valores, al recibir la misma «educación», habitualmente, serán más fáciles de conjuntar y de formar equipo. Y a pesar de sus posibles diferencias en la vida, como reza el dicho: «será mas fuerte lo que los una, que lo que les pueda separar».

Como decía Stanley Bendelac en referencia a la agencia bonaerense Lautrec:

«Cuando se crean lealtades, siempre estarán ahí. Y siempre estarán a tu favor. Aunque pase el tiempo».

Nuestros amigos de la infancia y compañeros del colegio siempre estarán ahí y Marta con el paso de los años se ha convertido en un ejemplo para todos sus antiguos compañeros, y sin embargo, amigos.

Al igual que a Marta, nuestros clientes deben vernos como una referencia de constancia y superación.

¿Te unes a nosotros?

Crea lealtades.

Jorge Jiménez Suárez

1 Comentario

Deja un comentario