13 Dic, 2012

Ser auténtico vende.

¿Puedo tirarte de la barba? Le decía la pequeña Natalie Wood a Kris Klingle para comprobar si era de verdad…

Todavía recuerdo, siendo yo muy pequeño, ver en el salón de mi casa, la película: «De ilusión se vive». Este era el título con el que se proyectó en España la oscarizada película norteamericana: «Milagro en la calle 34» (1947). En ella se narra la historia de la contratación en los grandes almacenes Macy´s del que dice ser el auténtico Santa Claus.

A lo largo del film descubrimos cómo Santa Claus, poco a poco, se va ganando el cariño y el respeto de sus clientes y compañeros de trabajo, y, no pocos recelos y envidias por parte de los grandes almacenes de la competenciaSimplemente con su forma de ser, simplemente por ser como es, simplemente, por ser auténtico.

Si algo debe caracterizarnos en las redes sociales es eso, ser auténtico. Las personas que son «ellas mismas», las que se muestran como son, serán las que mejor se desenvuelvan en el social media y seguramente en la vida.

Como decía mi madre, «el tiempo le pone a cada uno en su sitio» y crear algo diferente a lo que eres, poco a poco, destapará tu verdadero yo y serás descubierto. Internet lo guarda todo: datos, informes, fechas, apodos, nicks, opiniones… y todo estará ahí para que cualquiera lo tenga al alcance de su mano.

En este nuevo escenario, las personas con las que nos relacionamos y con las que interactuamos nos otorgan su confianza y pueden admitir nuestros gustos y nuestras recomendaciones. ¿Por qué? Porque tenemos credibilidad, porque generamos confianza, porque tenemos una reputación. Algo que debemos cuidar. Lo contrario sería una difícil gestión de crisis de reputación. Véase el reciente caso de Mercadona y el banco de alimentos. Una pequeña chispa crea un incendio en la red.

Para evitar chispas, lo mejor es ser creíble, ser uno mismo, en definitiva, ser auténtico.

Y como decía Stanley Bendelac, «lo auténtico, vende».

Genera confianza, sé tú mismo.

Jorge Jiménez Suárez

 

 

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