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Jul 28, 2016

Tu capacidad, tu versatilidad, tu profesionalidad.

– “Mark Twain, considerado como uno de los padres de la literatura americana. Escritor polifacético. Reportero, viajero, aventurero, minero y hasta piloto naviero, fueron algunas de sus ocupaciones. Sus obras más reconocidas fueron: Tom Sawyer, Príncipe y mendigo, Las aventuras de Huckleberry Finn o Un yanqui en la corte del Rey Arturo…” –

Quizá eran las clases más entretenidas de Lengua y Literatura de aquellos años de colegio. Nuestro profesor, persona muy pasional en su modo se sentir la profesión, narraba con emoción y admiración la vida de aquellos escritores o literatos relevantes de la asignatura. La compartía con nosotros de una manera especial, de una manera difícil de olvidar.

Nos transmitía su pasión.

A mí, al igual que a otros de mis compañeros, en cuanto decían la palabra mágica, polifacético, se me abrían los ojos de par en par y pocos eran los que se me olvidaban. Me parecían auténticos héroes. Saber hacer actividades de todo tipo, y bien, era algo que siempre ha estado al alcance de muy pocos. Y Mark Twain fue uno de los que recuerdo con gran cariño y admiración.

capacidad_versatilidad_profesionalidad

Tom Sawyer o Huckleberryfinn son lecturas y personajes típicos del verano. Más de uno de nosotros hemos tenido la oportunidad de leer sus aventuras e incluso verlas en el cine o la televisión. Personajes que gracias a su audacia y a su perseverancia conseguían siempre salir adelante en todo aquello que se proponían. Con muy pocos medios y con mucho entusiasmo, eran capaces de contagiarnos su pragmatismo, su alegría, su pasión…

… su versatilidad.

Sí, quizá en los tiempos que vivimos se habla más de versatilidad que del término polifacético. Y habitualmente lo vemos en personas que se ocupan de multitud de funciones dentro de su negocio, empresa o profesión. Funciones que en una gran organización o corporación se pueden delegar en equipos cualificados, pero que en empresas de tamaño más ajustado las deben realizar los mismos propietarios.

Desde aquí mi aplauso y mi reconocimiento a estas personas que cada día dan lo mejor de sí mismos para sacar adelante tantas pequeñas empresas. Sin duda son:

Incansables profesionales, con una gran capacidad.

Si echamos la vista atrás nos damos cuenta de la cantidad de cosas hemos hecho hasta ahora y hasta donde hemos llegado siendo una pequeña agencia. Todo se ha hecho desde aquí, eso sí, contando con nuestro mejor equipo, con tantos y tantos colaboradores y proveedores con los que llevamos, en algunos casos, más de 15 años de relación profesional.

Gracias al apoyo de todos ellos y todos vosotros, esta aventura llamada hgm Marketing se ha sostenido durante todos estos años. Quizá, como dijimos la semana pasada, realizaremos un cambio o un cierre definitivo. Son muchos años de esfuerzo y poca recompensa. Al final, aunque nos apasione lo que hacemos, debemos ser prácticos, debemos asegurar que podemos vivir de nuestra capacidad, de nuestra profesionalidad o de nuestra versatilidad. Y a día de hoy, son muchas los factores internos y externos que nos empujan a meditar este verano nuestro futuro.

Os mantendremos informados.

Como todos los cursos, hemos seguido aprendiendo, formándonos, para estar al día. Hemos asistido a los mejores eventos del año y os hemos transmitido nuestra experiencia a todos los que nos leéis, a todos los que nos seguís, a todos los que siempre estáis ahí.

Han vuelto a pasar 46 semanas con sus correspondientes entradas en este blog de los técnicos de marketing. Este año hemos mantenido la “hora Coca – cola light“, es decir las 11:30h, de todos los jueves del curso para poder compartir con vosotros nuestras ideas, impresiones y vivencias. Aquellos “trozos de vida” que adoptamos de nuestro admirado Stanley Bendelac, que nos dejó hace un año ya por estas fechas. Esperamos que hayáis pasado tan buen rato como el que hemos dedicado a escribir todo este tiempo.

Un año más, mil gracias a todos por estar ahí.

versatilidad

Desde que comencé mi carrera profesional, he realizado multitud de trabajos. He sido, repartidor de propaganda, repartidor de cestas de Navidad, profesor particular, encuestador, camarero, cocinero, barman, dependiente, mensajero, administrativo de banca, comercial, jefe de tráfico, responsable de distribución, relaciones públicas, ejecutivo de cuentas, responsable de marketing, empresario… Y multitud de actividades más que a diario vas necesitando para hacer que tu empresa o tu negocio salga adelante.

Todos los días me acuerdo de todos aquellos autores, personajes o profesionales que dedican su esfuerzo en diversos campos. Siempre serán un ejemplo para mí y para todos los que nos sentimos identificados, aunque no tengamos el mismo éxito que ellos. Siempre serán motivo de admiración…

…por su capacidad, su profesionalidad y su versatilidad.

Como dijo Mark Twain:

“Actúa siempre con acierto. Esto tranquilizará a algunas personas y asombrará al resto.”

¿Acertaremos la próxima vez?

¡Feliz verano!

Jorge Jiménez Suárez

Jun 16, 2016

Gestiona tu imagen, gestiona tu reputación.

“En otro reino, Las Ciénagas, vivían todo tipo de extrañas y maravillosas criaturas.

No necesitaban rey ni reina, ya que imperaba la confianza mutua.”

En este reino, vivía Maléfica una preciosa hada, con un gran corazón dotada de unas alas de águila. Todo era paz y felicidad en su mundo. Un día llegó un niño campesino llamado Stefan a su tierra. Junto a él crecerá e incluso se llegará a enamorar, conociendo el amor verdadero.

Por aquel tiempo el Rey del Castillo, el reino vecino, quiso conquistar el reino de Maléfica. Pero ella se lo impedirá derrotándolo. Henry, que así se llamaba el rey, enfermo desde entonces, decide recompensar con su trono y la mano de su hija a aquel que pueda asesinar a Maléfica. A partir de ese momento, aparecerá el verdadero Stefan.

La ambición de Stefan hará que traicione a Maléfica.

reputacion on line

Stefan no fue capaz de quitarle la vida a Maléfica, pero le arrebató sus alas. Por todo ello, Maléfica, comenzó la construcción de un reino oscuro en Las Ciénagas. Llegando así a convertirse en una pérfida, siniestra y malvada bruja. Los cuernos, su aspecto y sus acciones, tampoco ayudaron a recordar a la antigua hada buena que fue.

Empezó a forjarse su fama, su reputación.

Tener una mala reputación es muy fácil y tener una buena reputación es más complicado. Ambas situaciones pueden darse en nuestra vida personal y profesional. Siempre valoramos, respetamos e incluso seguimos fielmente a aquellas personas o marcas que se ganan nuestra confianza a través de una reputación intachable.

Siempre hemos dicho que si eres una mala persona, es muy difícil que seas un buen profesional. Pero, paradójicamente, vemos que en muchos casos, las malas personas son idóneas para determinados puestos o determinadas funciones dentro de una empresa o corporación. Incluso tienen éxito.

¿Cómo podemos gestionar la reputación?

Desde que comenzamos con nuestra labor digital, cuando comenzó este blog, cuando comenzó nuestra transformación digital, siempre oímos hablar de las famosas “crisis de reputación”. La verdad es que, salvo casos muy conocidos o sonados, es algo que con un poco de sentido común y buen hacer se pueden evitar.

Es muy importante hacernos visibles a través de la creación de contenidos bien posicionados, actuar con transparencia, tener una comunidad sólida y escuchar qué dicen los usuarios. Podemos decir que éstas son las claves para mantener una buena reputación online. Los contenidos generan solvencia y transmiten conocimientos.

Para ello la monitorización, como ya contamos alguna vez en este blog, es también muy importante. Debemos “escuchar” con atención lo que se dice de una marca o de la nuestra en las redes sociales y en los entornos digitales en general. Además, debemos tener en cuenta, que a pesar de llevar ya algunos años de revolución digital, todo lo que se crea en internet tiene un aspecto que nunca antes han conocido las empresas.

Gestionar ese nuevo poder no siempre es tarea que se pueda aprender en un día, en meses, incluso, en muchos casos, en años. Como ya recomendamos en su día, se debe tratar de delegar la gestión de las redes en personas preparadas y realmente formadas dentro de las mismas: el community manager

Para ser visibles dentro de un determinado sector debemos crear contenidos de calidad y nuestros seguidores, clientes y usuarios siempre nos identificarán por ello, por nuestro estilo. Esto ayudará, sin duda a crearnos nuestra propia imagen, nuestra propia reputación.

reputacion

Maléfica, finalmente, se vengó y volvió a ser la que era. Gracias a Aurora, La Bella Durmiente, a partir de ese momento, sería la reina de La Ciénaga y la protectora del mundo, en agradecimiento por todo lo que hizo y por todo lo que había sufrido. Y por supuesto, para limpiar su reputación.

Por nuestra parte, recordar que si nos concentramos en la reputación en internet o reputación digital, debemos tener en cuenta que una mala decisión, un comentario desafortunado, una imagen, una mala atención a un cliente o cualquier mínimo detalle, puede hacer que una compañía pase de ser la más valorada, a ser la más despreciada.

Lo más importante es, tener muy clara cual es nuestra identidad.

Como dijo Sócrates“Si quieres gozar de una buena reputación preocúpate en ser lo que aparentas ser.”

¿Qué quieres ser?

¡Gestiónalo!

Jorge Jiménez Suárez

Jun 2, 2016

Acierta, programa lo bueno.

– “Lo tienes que probar.” –

– “Te gustará mucho.” –

– “Está bueno.” –

Y así uno tras otro hacían las delicias a sus padres para que se tomaran el yogur.

Aunque la verdad es que los que más me gustaban eran aquellas dos versiones del anuncio con la canción de Frank Sinatra: “Let me try again”. “Danone , aprende de tus hijos”, fue un spot con mucho éxito de los años ochenta que podías ver en los dos canales que por aquel entonces teníamos de televisión, en los cines e incluso en los campos de fútbol.

Quizá muy pocos podían tener un presupuesto suficientemente importante para poder llegar a tanta audiencia. Además era la época de la “gran publicidad”, aquella que se podía ver, aprender y disfrutar. Las planificaciones de medios estaban concentradas en su mayoría en los grandes medios y en el programa de moda.

Era muy difícil que no te vieran, era muy difícil que no te recordaran.

programa publicidad clasico

Danone, aún sigue a la cabeza de la lista de ventas de yogures. Aparte de su calidad y la dura competencia de las marcas blancas con las que compite en el punto de venta, su publicidad “genuina” y característica, crearon una relación de confianza entre los consumidores y la marca.

Simplemente, es buena.

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a la mesa redonda #Data4ads, dentro de Bit!, el Salón Profesional de la Tecnología Audiovisual, de la mano de Marketing Directo. En ella se debatía la evolución de la publicidad digital y de la importancia que va adquiriendo desde hace poco tiempo.

Si las agencias, hace algunos años, compraban espacios a los medios donde insertar la publicidad de sus clientes allí donde estuviera su target o público objetivo, ahora, con este método, la finalidad es comprar audiencias.

Así, la publicidad programática digital es un proceso surgido como consecuencia de las nuevas tecnologías, algo que cada día es más frecuente, algo en el que dejamos que muchos procesos sea mejor que los haga un algoritmo. El problema es que si no está bien calibrado es posible que la publicidad que llegue a los usuarios digitales no sea realmente la que le tiene que llegar.

Tristemente pasa muy a menudo.

Si ahondamos un poco más, la publicidad programática es un proceso por el que los anunciantes compran publicidad mediante procesos de pujas en tiempo real (RTB o Real-time Bidding) a través de distintos actores que facilitan el negocio: los Ad Exchanges o casas de subastas que ofrecen impresiones al mejor postor. Las Demand Side Platforms (DSP’s), o proveedores de tecnología que permiten la optimización del precio gracias al Big Data (manejan grandes cantidades de datos sobre los usuarios: perfiles, historial de conversión, target…). Los Data Partners o los que proporcionan los datos. Los Trading Desk o el equipo del anunciante que trabaja directamente con las casas de subastas. Y los Sell Side Platforms (SSP’s) o los que maximizan el rendimiento de los espacios publicitarios para los medios.

Lo que más me llamó la atención y que generó mayor intensidad al debate es la fuerza con la que también han hecho su aparición sistemas o buscadores denominados ad blockers para contrarrestar a la publicidad programática. Para evitar la publicidad, pagando. Algo que hasta hace muy poco era impensable.

Debemos pensar en programar algo mejor.

programa tu publicidad

 

Danone, aprende de tus hijos, quizá fue una de las campañas más bonitas y enternecedoras que recuerdo. Actualmente, Danone, se ha adaptado a los tiempos y presenta una comunicación mucho más interactiva a través de internet, las redes sociales y los medios digitales. Sigue siendo una marca puntera y ha sabido realizar una correcta transformación digital.

Si bien es cierto que siempre ha habido grandes campañas que han marcado época, no sé si ahora tendrían el mismo impacto o serían “virales”. Aunque las grandes campañas clásicas, vienen, se van, pero siempre están presentes. Lo que nos demuestra que siempre hay cosas buenas que perduran en el tiempo y que no impiden que aún se puedan hacer grandes cosas.

Recordemos que lo bueno siempre queda.

Como dice Javier Piedrahita, director de MD: “Lo podemos hacer mejor “.

¿Lo intentamos?

¡Prográmate!

Jorge Jiménez Suárez

Mar 5, 2015

Tu método, inyección de calidad.

“Bájese un poco el pantalón y levántese la camisa” – me pidió la enfermera.

“¿Así?” – la pregunté.

– ¡ZAS! – <pinchazo>

– ¡Hija de…! ¡Jod…! – juré en silencio.

Qué banderilla me puso, no me había dado tiempo ni a coger aire.

¡Si me la puso casi en la espalda!

¡Qué daño! Mas que una inyección, me había dado un “rejón de castigo“…

Ni fue la primera ni será tampoco la última vez que me pongan una inyección en mi vida. Mira que he ido veces a que me pinchen y no recuerdo que me pusieran nunca una igual, sin avisar, tan fuerte, tan de sopetón.

Resultado: me quedé toda la tarde con el costado dolorido. Al menos, del otro dolor, por el que fui a urgencias, me olvidé por unas horas. Tuvo su efectividad, había sustituido un dolor por otro.

Inyeccion de calidad

Curiosamente, la última vez que me pusieron una inyección ni me enteré y fue especialmente agradable. Cosa que agradecí enormemente a la enfermera que me la puso. Como se suele decir “cada maestrillo tiene su librillo”, y en este tema, no podía ser menos. A lo largo de mis años de “experiencia” con los médicos, practicantes, enfermeras y ATS he observado como cada uno tiene su sistema y su manera de “pinchar”.

Los hay que primero te dan un “cachete” y zas. Otros te enfrían la zona con el algodón empapado en alcohol y zas. También los que, zas,  te ponen primero la aguja y luego enganchan la jeringa. He visto de todo y ninguno me ha dejado indiferente.

 ¿Qué los diferencia a unos de otros?

Su método de trabajo.

¿Por qué las personas, los clientes o las empresas eligen a unos profesionales antes que a otros?

Nuestros clientes vienen a nosotros con una carencia que necesitan cubrir, con un padecimiento que quieren paliar, con un trabajo por hacer. Y escogerán a aquella empresa que les haga el mejor diagnóstico, que sepa tratarlo, que sepa dosificar y suministrar sus conocimientos, sus acciones y su experiencia por la consecución de unos objetivos y una contrastada mejora efectiva.

Nuestros clientes vendrán a nosotros porque somos diferentes al resto, porque nuestro estilo, nuestros procedimientos y nuestro método de trabajo son diferentes y, a la vez, muy efectivos para lo que ellos realmente necesitan. Y por supuesto:

Lo más importante es hacerlo, ponerlo en marcha, llevarlo a cabo.

Siempre habrá personas, profesionales, equipos o empresas a las que recordamos con aprecio o con dolor. Unas porque hicieron lo que se esperaba de ellos, otros porque lo hicieron mal y otros porque ni siquiera lo intentaron. Y al final, recordaremos siempre el buen trabajo y lo recomendaremos. Ya sea en el boca a boca o en las redes sociales.

Si un cliente viene a nosotros debemos darle ese empujón que le calme su dolor, debemos darle esa “inyección” precisa para que se produzca una reacción y al menos empiece a ver las cosas de otra manera, con confianza, con ilusión. Debemos armarnos con nuestras mejores armas profesionales, avanzar juntos y trabajar en equipo.

Metodo de trabajo

En la última inyección que me pusieron, la enfermera, tras un suave cachete y preguntarme: “¿te he hecho daño, cariño?“, salió por la puerta sin ni siquiera esperar a escuchar mi respuesta. Allí me quedé, subiéndome los pantalones y sonriendo. Un momento incómodo y doloroso lo había convertido en un trámite agradable.  Y desde entonces, me pregunto: ¿por qué no será siempre así? Lo que tengo claro, es que ya sé dónde debo ir a ponerme la próxima inyección.

Siempre debemos buscar la manera de que las cosas sean más fáciles para nuestros clientes. Ellos vienen en nuestra búsqueda para encontrar una respuesta, una solución, una mejora. Necesitan una inyección de calidad que cambie y mejore su situación. No debemos perder la oportunidad de llevarlo a cabo y hacerlo realidad. Las oportunidaddes hay que aprovecharlas según llegan. Y si no llegan, hay que salir a buscarlas. No hay que dejar pasar el tiempo.

Nuestra falta de iniciativa puede ser mal entendida por aquellos que han depositado su confianza en nosotros y lo que es peor, puede llegar a ser aprovechado por la competencia. Lo que no debemos hacer es dejar de insistir es nuestro método de trabajo, ese que nos hace diferentes, qese ue marca nuestro estilo frente a otros, ese que determina como somos de verdad.

Lo nuestro es hacer que las cosas sean posibles.

Como dice el Dr. House: “El tiempo lo cambia todo. Eso es lo que dice la gente, pero no es verdad. Hacer cosas, cambia las cosas. No hacer nada, deja las cosas exactamente como están.”

¿Necesitas una inyección?

Jorge Jiménez Suárez

Mar 26, 2014

Tu producto, tu trayectoria.

Lo habían hecho todo bien.

Habían investigado y analizado el entorno, habían encontrado su nicho de mercado, habían enganchado a su público objetivo, les tenían cautivados: calidades inmejorables, financiación ideal, atención correcta.

Las expectativas eran muy altas y las solicitudes les desbordaban.

Las ventas eran fluidas, nadie quería quedarse sin una…

En comunicación se había cuidado todo al detalle: la campaña, los anuncios, la documentación, los planos, los folletos, el merchandising. Todo estaba muy bien meditado y encajaba a la perfección. Llegaron a tener una oficina multicasa de amplia exposición y venta e innumerables casetas de cada nueva promoción de viviendas.

Todo fue a pedir de boca, hasta que algo falló: el producto. Y no es que el producto, tal como se vendía bajo plano fuera malo. Lo que fue mala de verdad fue su ejecución y el personal que lo llevó a cabo.

Pero en aquellos años todo valía.

Ferrovial

¿Se imaginan que le vendieran un coche con los cristales rotos, sin volante o sin una rueda?

Más o menos esto debió ser la tónica general del momento. Es más, aquella empresa, que a buen seguro no fue la única, daba por hecho que entregaban un producto en mal estado y eran capaces de facilitar unas plantillas para gestionar “los desperfectos”. Además, tenían un equipo de personas en cada promoción de nueva vivienda para hacer frente a los “enfurecidos y desesperados compradores”. Que, en general, solían estropear más las cosas.

¿Si sus clientes hubieran sabido esto, habrían comprado?

En un alto porcentaje, lo más probable es que no.

Cuando creas un producto estrella debes cuidarlo, mimarlo y hacerlo fructificar en óptimas condiciones hasta el final. No puedes quedarte a la mitad, debes rematar el trabajo. Y por supuesto, no debes dejar a tus clientes a su suerte. Lo que no se puede hacer es que la mayoría del equipo que conforma la empresa trabaje bien, y en el tramo final, quede todo en manos de personas poco formadas o poco motivadas o poco profesionales.

La trayectoria de una firma se mide por sus logros, se mide por su eficacia, se mide por las personas que lo componen. Valores como, la honradez, la calidad de trabajo o el esfuerzo inciden a diario en la imagen de una empresa.

Por todo esto, las empresas deben mantener y educar a las personas que la componen en la aplicación de la calidad en todos los procesos de su trabajo, en todas las fases productivas y por supuesto en la atención a su bien más preciado, el cliente. Todos unidos, remando juntos y en la misma dirección.

Si vendes calidad, debes dar calidad.

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El tiempo le pone a cada uno en su sitio y Ferrovial Inmobiliaria desapareció, eso sí, dejando de atender innumerables reclamaciones de sus clientes. Tuvieron suerte de que las redes sociales no hubieran explotado hace 10 años.

¿Se imaginas si hubieran existido en ese momento?

Posiblemente no habrían tenido salida y habrían tenido que disculparse y compensar los daños.

Parece ser que salieron adelante como grupo, y debieron reconducir la situación por otros sectores. Aunque lo que nunca podrán tener es el aprecio, ni la recomendación de sus viejos clientes, que no sonríen, que no están satisfechos.

No estamos de acuerdo con estas malas prácticas empresariales.

Nuestra recomendación es, que si no puedes arreglar algo materialmente, al menos, hay que ser humanos, ser persona, reconocer los errores, remangarse y buscar una solución lo más completamente satisfactoria. Al final, es posible que se pueda obtener una sonrisa a cambio, que, en definitiva, es con lo que se mide a los clientes satisfechos.

Siempre hemos defendido:

“En la vida, se puede ser buen profesional, mal profesional e incluso un penoso profesional. ¡Qué se la va hacer! Pero lo que no se puede ser nunca, nunca, es mala persona.”

¿Cuidamos tu producto?

Jorge Jiménez Suárez

Feb 12, 2014

No dudes, demuestra lo que vales.

Mientras en el patio de armas del castillo, Madmartigan y Sorsha  luchaban contra el General Kael, Fin Raziel yacía en el suelo inconsciente y fuera de combate.

Ella, la malvada bruja se giró hacia él.

– “Y tú, ¿quién eres?” – dijo Bavmorda.

– “Soy Willow, y soy un mago extraordinario” – contestó mientras la lanzaba una fruta hechizada.

Triturándola en su mano, le interpeló de nuevo Bavmorda:

– “Y esto… ¿es todo lo que puedes hacer, Willow? Ja, ja, ja…. Pon a la niña en el altar para poder terminar el ritual” –

– “¡No! ¡No lo haré! La mandaré a un lugar lejano, fuera de tu alcance…” – gritó Willow.

– “Eso es imposible, no me hagas perder más tiempo” –

Y usando un sencillo truco para hacer desaparecer y ocultar cerditos, Willow hace “desaparecer” a Elora. Bavmorda asombrada y engañada por la “magia” de Willlow queda atrapada en su propio hechizo. Llegó su fin.

WILLOW

 (Imágenes: Willow de la Metro-Goldwyn-Mayer)

Elora Danan, la niña bebé, había elegido a Willow como su guardián y protector, que, además de su varita mágica, cuenta con la ayuda y el apoyo de varios amigos que se unen a su camino para compartir con él esta increíble aventura.

¿Cómo un personaje tan “pequeño” pudo ser capaz de realizar con éxito su misión?

Simplemente asimiló su nueva situación, se adaptó a las circunstancias, las afrontó con valentía, utilizó las herramientas y conocimientos que tenía a su alcance, supo sacar partido de ellas y no se rindió. Confiaba en sí mismo, tenía un sueño e hizo todo lo posible por conseguirlo.

Y lo logró.

Esta agencia, hace un año y medio que decidió reinventarse, y supo ir aprendiendo para adaptarse al cambio de generación en el que estamos inmersos. El traspaso de acciones de marketing del mundo tradicional, u off line, al mundo digital, u on line, están siendo una de nuestras misiones mas importantes.

Como hemos dicho muchas veces en diferentes entradas de este blog, el mundo digital es un mundo por inventar, no es una ciencia exacta. Internet es una fuente inagotable de conocimientos, en el que a diario, surgen nuevas oportunidades de negocio. Gracias a la tecnología, se pueden llevar a cabo ideas, ejecutar proyectos y transmitirlos a través de las recomendaciones y relaciones de sinergia que se producen en las redes sociales. Donde la comunicación fluye, donde la publicidad y el marketing está al alcance de todos. Donde el trabajo de marca personal e institucional puede difundirse con fluidez. Un lugar donde es posible mejorar la calidad de trabajo buscando la excelencia, mejorar la atención al cliente generando confianza al agilizar los procesos, al mostrar cercanía con los usuarios y clientes, al darles una rápida solución. Con todo esto, lograrán generar valor, diferenciarse y ganarse una reconocida recomendación.

Pero ante todo, somos personas. No hay que olvidar que detrás de cada trabajo, de cada acción, de cada producto o atención, hay una persona. Las empresas, las organizaciones, las corporaciones están compuestas por la labor de las personas que las conforman. Son las personas las que marcan el estilo, los procedimientos y la identidad de las mismas, y no al revés.

Cuanto más auténticas sean las personas, más auténtico será todo lo que hace y más lo será su empresa o su negocio.

Escribir

Willow recibió, en agradecimiento por realizar con éxito la misión que le fue encomendada, un premio, un libro mágico, un libro elaborado con infinidad de conocimientos y sabiduría, un libro enriquecido con el trabajo y la experiencia de los años. Un libro que le seguiría abriendo las puertas del futuro.

Acabamos de cumplir 3 años en esta agencia como sociedad limitada, aunque, ya llevábamos tres años más funcionando como autónomos. Son muchas las misiones que hemos cumplido, son muchos los compañeros que han compartido nuestro camino y son muchos los clientes que han confiado en nuestro trabajo. Esperamos haber estado a la altura.

Como decía Teresa de Calcuta, “la mayor satisfacción es el deber cumplido“.

A todos vosotros os damos, de todo corazón, las gracias por compartir nuestro “camino“.

Aún nos queda mucho camino por recorrer.

¿Lo escribimos juntos?

Jorge Jiménez Suárez

Dic 17, 2013

Pon tu estrategia en marcha, busca el compromiso.

Robé el balón en el centro del campo, vi el hueco, no me lo pensé dos veces, le pegué con fuerza.

A pesar de la estirada del portero, la pelota entró abajo, junto al palo izquierdo.

Gol.

¡Toma, toma y toma! – Grité en mi interior.

No sé si por las especiales circunstancias de aquel partido o por seguir el estilo de mi héroe futbolístico del momento, no exterioricé nada. Además nadie gritó, nadie dijo nada, nadie lo celebró. Un silencio gélido reinaba el “patio de arriba” del colegio. Llevábamos 5 minutos de partido y ya ganábamos 2 – 0 al equipo formado por los profesores.

No era la primera vez que jugábamos juntos, llevábamos al menos 7 años jugando en la misma clase, muchísimos partidos de recreo y otros tantos de competición escolar a nuestras espaldas. Nos miramos a la cara en el vestuario. No teníamos nada que comentar, no teníamos nada que decir. Sabíamos lo que teníamos que hacer. Sólo teníamos que hacer “lo de siempre“, salir a jugar y disfrutar.

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Recuerdo que por aquella época, estábamos enganchadísimos al equipo de moda, sus grandes partidos y sus grandes remontadas. Sin saberlo les emulábamos en muchas cosas: su toque, su temple, su elegancia, su estilo. Hablábamos de ellos en todas partes, teníamos sus cromos, las carpetas forradas con fotos de todos, de sus partidos, de sus jugadas, de sus goles. Eran especiales y así lo sentíamos.

Eran una referencia. Estaban en todas las tertulias de radio, en todos los programas de la televisión, en los anuncios. Estaban de moda. Hasta las chicas se aficionaron al fútbol y les perseguían como “las chicas cocodrilo“, de los Hombres G, muy de moda también en aquella época.

En definitiva, generaban admiración, generaban ilusión, generaban pasión, generaban compromiso.

¿Cómo lo hacían? ¿Cuál era su secreto?

Su secreto era “jugar de memoria”, se conocían desde hacía muchos años. Y convivían prácticamente a diario, hablaban todos los días. Compartían su conocimiento, compartían su experiencia, vivían su profesión, la mascaban, se apasionaban con ella. Así todos sabían lo que el otro iba a hacer, sabían donde estaban posicionados, cuáles eran sus gustos, cuáles eran sus preferencias. Otra parte muy importante era la calidad de todos ellos y de los que les complementaban en el campo.

Esta debería ser la relación ideal de un equipo de trabajo en una empresa, de una agencia con un cliente, de un proveedor y su fábrica. Si esto es así, con el tiempo se genera confianza, empatía y comprensión, se genera una estrecha relación, un vínculo de complicidad, un compromiso. Y en nuestro mundo, el mundo digital, es muy apreciado, muy valorado.

Podemos afirmar que es esencial.

En redes sociales esto es conocido como “engagement“. Es el objetivo máximo que persigue la estrategia de cualquier empresa que tenga presencia en internet, es decir, generar un nivel de compromiso tan firme con los clientes y usuarios que además de obtener su fidelidad les recomienden y sean los “abanderados” de sus productos. Que cada comunicación entre la marca y sus fans, llegue a la mayor cantidad de personas posible, que sus mensajes incluso se viralicen y convenzan a otros.

No podemos olvidarnos dejar de lado el contenido, este debe ser de calidad. Saber transmitir es necesario y compartir contenidos que generen utilidad y que aporten valor, también lo es. Lo mismo que la gente que nos rodea y complementa, debe estar en sintonía con nuestro mensaje. Deben proyectar esa calidad del mensaje para producir los efectos y objetivos deseados: ROI, mayores ventas, más contactos, etc.

engagement3-4-131Por otro lado, el respeto de unos chavales de 14 años hacia sus profesores del colegio quedaron palpables en el fondo y en la forma. Pero en el terreno de juego no tuvimos piedad. Resultado final, un 23 – 8, que nunca nadie olvidaría. A la mañana siguiente nos sacaron a todos a la pizarra a dar la lección. Tampoco tuvieron clemencia.

Hace 30 años, una generación de futbolistas revolucionó el mundo del fútbol y consiguió generar un compromiso de masas del que muy pocos nos hemos olvidado. Sentaron una base por la que se han logrado una serie de triunfos deportivos antes inalcanzables.

Consiguieron que muchos de nosotros aprendiéramos a luchar por nuestros sueños.

Aún nos quedan muchos sueños por cumplir.

¿Nos comprometemos?

Jorge Jiménez Suárez

Dic 11, 2013

Tu experiencia, tu reputación.

Bar Europa, Velilla de San Antonio.

Diciembre de 1.997.

7:30 h.

3º centígrados bajo cero.

Me disponía a desayunar antes de entrar a trabajar en la sucursal.

La música se oía desde la calle. Empujé la puerta.

– “¡Un cuerno de chocolate y un café con leche para el banquero!” –

Gritaron al verme entrar.

Mientras, seguían cantando:

– “Ven, ven, desátame” –

– “Ven, ven, desátame” –

– “O, bien apriétame más…” –

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(Imagen video original de Mónica Naranjo)

Como cada mañana, con el bocadillo, los carajillos, las copas o los botellines en la mano, todos los operarios de aquella constructora solían ponerse a tono antes de que amaneciera y tener que iniciar una dura jornada de trabajo en la construcción. Todos “calentitos” en el bar y cantando al son del video musical de moda.

Me conocían, sabían a qué hora llegaba, dónde trabajaba y lo que me gustaba desayunar, aunque rara vez solía coincidir en el desayuno con ellos. ¿Cómo podían saber tanto de mi, si simplemente les daba el dinero de sus nóminas detrás de la ventanilla del banco todos los días 28 de cada mes?

Recuerdo que la primera vez que vinieron a cobrar, el director me dio las órdenes precisas para poder atenderlos con rapidez y eficacia. Pero no fue como esperábamos, se tardó demasiado tiempo, se pusieron todos nerviosos y alguno se marchó con cara de pocos amigos. Para veces posteriores, el director me ordenó llamar por teléfono a la empresa, con dos días de antelación, para que nos remitieran un listado de los empleados y sus nóminas correspondientes. Así, según llegaban con su cartilla y su carnet de identidad, les iba dando su sobre correspondiente. Gracias a ello, llegué a memorizar todos y cada uno de los empleados de aquella constructora, sus nombres, lo que cobraban y hasta su número de cuenta corriente.

¿Cómo habíamos resuelto aquel problema?

1. Aplicando la experiencia a nuestra estrategia o plan de actuación. En este caso, acatando las órdenes del director de la sucursal. Sus años al frente del banco le capacitaban para poder localizar el problema, analizarlo y resolverlo aplicando experiencias anteriores.

2. Mejorando la experiencia de los usuarios y consumidores. Es decir, calidad de trabajo y búsqueda de la excelencia. Simplemente, haciendo un sobre nominal, el servicio era más cuidado, más amable, más personalizado.

¿Qué consecuencias trajo aquella gestión del problema?

A partir de entonces, la relación empresa – cliente o usuario fue inmejorable, la complicidad era mutua y el boca a boca trajo a nuevos clientes.

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(Imagen Caixa Catalunya Valladolid)

A lo largo de los años vamos acumulando vivencias, sensaciones, experiencias. Los diferentes puestos de trabajo u ocupaciones dentro de una empresa o de varias nos amplían el campo de visión en muchas facetas de la vida, así como las obligaciones diarias o familiares. De todo ello aprendemos, de todo ello nos empapamos y con todo ello adquirimos madurez. El saber estar a la altura de las circunstancias, tomar tus propias decisiones, controlar tu vida y ser capaz de salir adelante, nos hace ganarnos un hueco, una mención, un respeto por parte de los demás.

En el mundo profesional no es muy diferente. Cada persona, con su estilo, va dejando huella allí donde trabaja. A medida que pase el tiempo se ganará el respeto de sus compañeros, clientes o proveedores. Unas veces será por el trato, otras veces por una sonrisa, otras su eficacia, otras por su sinceridad o por la confianza que genera. Lo importante es realizar correctamente nuestras funciones y no dejar indiferente a nadie con nuestra labor. Apostar por la calidad de trabajo y no dejar de buscar y proponer soluciones.

La evolución de nuestro trabajo al mundo digital es un camino que comenzó hace más de un año. Nuestra experiencia en internet y en redes sociales se va forjando día a día. Seguimos aprendiendo de los veteranos, de aquellos que crean genialidades, de aquellos que crean marca, de aquellos que generan relaciones o de aquellos que nos mantienen perfectamente informados.

Lo que hemos aprendido de todos ellos y de nuestra experiencia es que, en el mundo digital, valen muchas de las consignas del mundo real. El trato cercano y diario crea el ambiente idóneo para generar beneficios entre personas y empresas. Acciones como conocerse, relacionarse, transmitir, compartir y recomendar, que tradicionalmente forman parte de nuestra educación, en el entorno digital también son necesarios.

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Todos aquellos obreros, peones, albañiles, buscaron la manera de saber cómo conocerme para poder agradarme y saber lo que me gustaba desayunar. Para mí, la sonrisa de todos ellos fue la mejor recompensa a aquella entrañable etapa de mi experiencia profesional.

En definitiva, todos aquellas personas, usuarios y clientes que nos vamos encontrando a medida que avanzamos nuestro camino, van tomando conciencia de nosotros, de nuestro trabajo, de nuestra identidad, de nuestra reputación. Por lo que seguiremos apostando por la confianza, la sinceridad y la pasión por hacer lo que nos gusta. La experiencia así nos lo impone.

¿Quieres experimentar?

Ven con nosotros.

Jorge Jiménez Suárez

Nov 12, 2013

Defiende lo tuyo, valora tu trabajo.

– “Suéltalo”, me decía el más bajito de los tres.

– “No quiero”, dije lo más sereno posible, mientras sujetaba “el plumas” con las dos manos.

– “Clávasela pero bien”, ordenó al que me amenazaba con la navaja.

No sé como lo hice.

Le pude agarrar la mano mientras me apartaba del filo de su arma.

Con ese movimiento de defensa, tuve que soltar la prenda para poder salvar mi integridad. Así, a la carrera y en un instante, desaparecieron con su botín.

No me lo podía creer, atravesaba el Parque del Oeste todos los días para ir al colegio. Tomaba todas las precauciones necesarias para que no me pudiera pasar nada. Pero me habían cogido por sorpresa, por la espalda, navaja en mano, pegada a mi costado derecho. No resulté físicamente herido, gracias a Dios y al instinto de supervivencia, supongo. Psicológicamente, me mantuvo fastidiado una larga temporada.

¿Cuántas veces hemos estado entre “la espada y la pared” en nuestra profesión?

Podemos referirnos a varios tipos de situaciones, por ejemplo, tenemos en mente a ese cliente que no para de pedir, más, y más, y mucho más. Y no se cansa. Y a la hora de facturar el trabajo es todo problemas para definir qué se cobra y que no. Lo mismo nos sucederá dentro de una empresa donde un jefe, mando o superior, puede exigirnos constantemente sin que veamos recompensado nuestros esfuerzos. O lo que es peor, tener compañeros de trabajo, colaboradores o proveedores que llegan a abusar de nuestra confianza al pedirnos cosas que no nos competen y que deberían hacer ellos.

En todos los casos, acabamos cediendo por el bien del trabajo, la relación profesional o el futuro de la empresa. Y por muy preparados que vayamos para que esto no suceda, en muy poco tiempo volvemos a repetir. Aunque más tarde o más temprano algo se romperá o explotará por algún lado. Como consecuencia se pierde la confianza, la relación se enfría, se estropea, hasta que, finalmente, se abandona. Es imposible trabajar con quien no acaba siendo de tu agrado, aunque sea el cliente ideal o la empresa soñada o el compañero que en un principio pensabas que era. Y esto acaba afectando a los resultados del trabajo y de la empresa.

¿Qué ha pasado?

Quizá hayamos querido agradar en exceso al cliente y hemos dado mucho más de lo que nos piden, tomándolo como algo habitual y normal de tu oferta profesional. Quizá deberíamos dejar una constancia por escrito, mediante un contrato o convenio, antes de empezar una relación profesional, lo que incluyen los servicios ofertados. Quizá en la empresa en la que trabajamos deberían hacer un seguimiento mayor de las competencias de cada persona que la integra para saber qué es lo que realmente deben hacer o no y controlar que realmente lo hagan acorde a los procedimientos marcados. Quizá hemos pecado de querer ser los mejores compañeros, y, así no lo somos.

En el mundo profesional y empresarial, tristemente, dadas las circunstancias en las que vivimos, lo que más se mira hoy en día es el coste, no nos engañemos. Al ofertar, seguimos pensando que debemos ser generosos pero sin llegar a la obsesión por agradar. A la hora de presupuestar y valorar un trabajo, siempre hemos pensado que más vale hacer veinte trabajos de diez que uno sólo de treinta. A veces, aunque no estén los tiempos para decir que no a nada, hay que pararse a recapacitar, valorar a medio y largo plazo la posible relación profesional, lo que realmente queremos, lo que realmente necesitamos, lo que realmente podemos dar. Aunque nunca dejaremos de pensar que dando algo más, un valor añadido, la relación inicial es más probable que se convierta en duradera.

El cortoplacismo es nuestro peor enemigo.

El no valorar lo que tenemos, también lo es.

En un momento dado, es mejor soltar algo material para poder salvar cosas mas importantes de cara al futuro. Es mejor romper una relación dañina a continuar haciendo el agujero más grande. Por mucho que duela. Si un cliente, un jefe o un compañero no valora nuestro trabajo, nuestro esfuerzo o no nos respeta, es mejor dejarlo ir, soltar lastre y no estrellarnos con ellos.

Ese día los “chorizos” me dejaron sin abrigo pero perdieron su integridad. Sé que se estrellaron.

Y por favor, que no nos asalte la duda, la calidad no está reñida con la rentabilidad, sólo hay que saber gestionarla.

¿Lo valoramos?

Jorge Jiménez Suárez

Oct 8, 2013

Involucra a tu gente, ilumina el camino.

Descolgaba el teléfono y rápidamente les tenía en el bote…

– “Agencia de detectives Luz de Luna

– … propiedades perdidas o robadas son nuestra especialidad, nosotros lo investigamos…

– …si le roban les seguimos, si extravían algo lo encontramos…

– …ningún trabajo es muy grande ni muy pequeño, trabajamos para complacerlos a todos…

– …tenemos licencia en regla y aceptamos su tarjeta de crédito, ¿en qué puedo ayudarle?”

Enganchaba, así, con un cliente fuera del tipo que fuera sin que se sintiera excluido.

Como cada día, Agnes Topisto, mientras atendía el teléfono, les veía entrar en sus respectivos despachos con el correspondiente portazo a sus espaladas. Maddie Hayes y David Addison, dirigían la agencia de detectives “Luz Azul“, y a pesar de sus diferencias y las continuas discusiones, ambos, hacían que Agnes, su secretaria, se sintiera orgullosa de su trabajo, disfrutara con él y estuviera involucrada en el destino de la agencia.

Ambos socios, habían convertido un problema en una oportunidad y con ello conseguían mantener un espíritu de trabajo en equipo de toda la agencia, haciendo manar de ellos una tremenda generosidad en su esfuerzo por hacer bien su trabajo, por buscar la excelencia, por dar algo más a la cadena de valor, calidad de trabajo y generar entusiasmo.

En esta época del año nos encontramos frente a un trimestre duro de trabajo y de fuertes dudas. La incertidumbre sobre el futuro la podemos disipar utilizando técnicas de investigación comercial y contrastar resultados anteriores con herramientas de analítica. Con ambas herramientas actuaremos sobre seguro para poder trazar una nueva estrategia, pero, en lo que no podemos bajar el pistón es en el empuje comercial, nunca debemos dejar de ofrecer.

La labor comercial, esa acción que se nos hace cuesta arriba, la que la mayoría de las personas de una organización procura rehuir y curiosamente la gestión comercial es uno de los perfiles más demandados en la actualidad. Somos conscientes de que necesitamos una cara visible que venda nuestros productos o servicios. Lo que no somos conscientes es que todas nuestras acciones en una empresa, todas las conversaciones de internet, el trato a los clientes, el cuidado de los proveedores y todas las actividades que forman parte de nuestra cadena de valor, son ventas futuras si se hacen bien.

Destaquemos que, toda acción, sonrisa, gesto o comentario, vende. Todo lo que refleja la imagen corporativa de una organización, vende. Toda cabeza visible de la empresa, vende. Con su presencia, con su trato, con su manera de hablar, con todo. Todo refleja una forma de ser, una forma de entender un negocio, una empresa, una firma, una identidad. Todos los componentes de una corporación, con su estilo, venden.

¿Por qué? Porque están involucrados.

¿Por quién? Por la política de actuación de la empresa y la transmisión de la misma de sus líderes.

¿Cómo? Generando entusiasmo e ilusión.

¿Cuál es su objetivo? La satisfacción del cliente, su felicidad.

En el pasado encuentro de Hemesic, Gonzalo Errejón Presidente del ABM Rexel, afirmó:

– “Todos somos fuerza de ventas” – Y tenía razón.

La agencia de detectives Luz azul, mas conocida por Luz de Luna, fue una de las mas famosas series de detectives de televisión.

Todo un éxito comercial.

Desde aquí, pensamos que una sonrisa, es el mejor feed back que podemos obtener de un cliente.

¿Vendemos?

Jorge Jiménez Suárez

 

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