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May 15, 2014

Confianza, mensaje efectivo.

– «Te quiero, Molly» –

– «Idem, Sam» –

Gracias al haz de luz podía ver su cuerpo, besarle y despedirse de él. Gracias a la intermediación de Oda Mae, habían podido comunicarse por última vez. Gracias a la confianza de los tres, su desgracia se había tornado en triunfo, en victoria, en felicidad, en satisfacción.

Molly y Sam eran una pareja feliz.

Por lo que parece un desgraciado capricho del destino, Sam muere de un disparo a manos de un ladrón a la salida del teatro. Sam descubre que ya no se encuentra en el mundo de los vivos y que su muerte no es tan casual como parece. Su intimo amigo y socio ha urdido un plan para robar una importante cantidad de dinero y debe introducirse en la vida de Molly quitando primero de en medio a Sam. Este, en su afán por avisar a Molly de los peligros que corre, buscará la manera de comunicarse con ella, buscará ayuda, buscará un intermediario, buscará a alguien que pueda sintonizarlos, alguien que pueda lograrlo, alguien en quien puedan confiar.

Confianza Ghost 2

En nuestro afán por la formación y la mejora continua, estas últimas semanas, hemos tenido la oportunidad de asistir a unos cursos impartidos por unos excelentes compañeros de profesión para el perfeccionamiento de programación de páginas web en WordPress y posicionamiento en internet.

En uno de ellos, el responsable del curso, incidía mucho en la correcta aplicación del modelo AIDA a la hora de planificar la comunicación de la empresa. No entramos a debate sobre el tema, pero si bien es un modelo con más de un siglo de vigencia, al igual que otras herramientas de marketing, puede quedar obsoleto si no incluimos alguna variable más.

El modelo tradicional, enunciado por Elias St. Elmo Lewis en 1898 constaba de cuatro elementos:

Atención, Interés, Deseo y Acción.

Centrándonos en el modelo, la atención es la obtención de esa chispa que nos diferencie de los demás con algo llamativo, algo, curioso, algo novedoso, algo rompedor. Eso sí, que tenga sentido y guarde relación con nuestro propósito.

Llamada la atención, el siguiente paso es lograr generar interés, es decir, ofrecer algo a la persona que nos atiende para que pueda satisfacer una necesidad.

¿Cómo?

Contando una historia o publicando entradas en un blog, sobre temas que se dominan, con ideas, con casos de éxito o personas satisfechas. Intentando, en mayor medida, demostrar que será la solución a lo que busca.

Y el deseo surgirá como consecuencia de la buena ejecución de la generación de interés y una buena demostración. Lo que producirá el ansia por participar, compartir y obtener algún beneficio. En definitiva, lograr una felicidad momentánea o la plena satisfacción de una necesidad.

El deseo, incluso, se puede potenciar con ofertas, aplicando algún tipo de promoción efectiva o incentivando la participación.

Finalmente, la acción se concreta en la adquisición del bien o servicio ofrecido.

El mensaje debe ser efectivo, debe llevar a la acción.

Pero todo este proceso debe ser consecuente, debe tener armonía, debe tener sentido. Aunque otros autores y compañeros han incluido otras variables en este modelo, nosotros defendemos la confianza como eje canalizador del mensaje efectivo. La falta de confianza puede ser uno de los frenos de compra o adquisición o de generar incluso el deseo.

La confianza se obtiene con interlocutores válidos, equipos preparados con una buena predisposición y una clara vocación por la atención al cliente. La confianza de un cliente nunca se debe perder.

AIDCA hgm Marketing

Sam logró transmitir su mensaje y llegar hasta Molly. La confianza dada a Oda Mae y la que ésta transmite son suficientes para lograr que la pareja se reúna de nuevo, se despidan, retomen sus vidas y proyecten su futuro.

Si el modelo de comunicación tradicional lo aplicamos en nuestra estrategia no debemos olvidar, una vez más, que lo primero somos personas y que para transmitir ideas, conceptos y recomendaciones, nuestros interlocutores, target o público objetivo, deben tener plenas garantías de quien transmite el mensaje. Deben tener confianza en su nosotros y en nuestras ideas.

Y como decía Stanley Bendelac: «en este negocio lo que importan son las ideas y las personas».

¿Nos concedes tu confianza?

Jorge Jiménez Suárez

Feb 12, 2014

No dudes, demuestra lo que vales.

Mientras en el patio de armas del castillo, Madmartigan y Sorsha  luchaban contra el General Kael, Fin Raziel yacía en el suelo inconsciente y fuera de combate.

Ella, la malvada bruja se giró hacia él.

– «Y tú, ¿quién eres?» – dijo Bavmorda.

– «Soy Willow, y soy un mago extraordinario» – contestó mientras la lanzaba una fruta hechizada.

Triturándola en su mano, le interpeló de nuevo Bavmorda:

– «Y esto… ¿es todo lo que puedes hacer, Willow? Ja, ja, ja…. Pon a la niña en el altar para poder terminar el ritual» –

– «¡No! ¡No lo haré! La mandaré a un lugar lejano, fuera de tu alcance…» – gritó Willow.

– «Eso es imposible, no me hagas perder más tiempo» –

Y usando un sencillo truco para hacer desaparecer y ocultar cerditos, Willow hace «desaparecer» a Elora. Bavmorda asombrada y engañada por la «magia» de Willlow queda atrapada en su propio hechizo. Llegó su fin.

WILLOW

 (Imágenes: Willow de la Metro-Goldwyn-Mayer)

Elora Danan, la niña bebé, había elegido a Willow como su guardián y protector, que, además de su varita mágica, cuenta con la ayuda y el apoyo de varios amigos que se unen a su camino para compartir con él esta increíble aventura.

¿Cómo un personaje tan «pequeño» pudo ser capaz de realizar con éxito su misión?

Simplemente asimiló su nueva situación, se adaptó a las circunstancias, las afrontó con valentía, utilizó las herramientas y conocimientos que tenía a su alcance, supo sacar partido de ellas y no se rindió. Confiaba en sí mismo, tenía un sueño e hizo todo lo posible por conseguirlo.

Y lo logró.

Esta agencia, hace un año y medio que decidió reinventarse, y supo ir aprendiendo para adaptarse al cambio de generación en el que estamos inmersos. El traspaso de acciones de marketing del mundo tradicional, u off line, al mundo digital, u on line, están siendo una de nuestras misiones mas importantes.

Como hemos dicho muchas veces en diferentes entradas de este blog, el mundo digital es un mundo por inventar, no es una ciencia exacta. Internet es una fuente inagotable de conocimientos, en el que a diario, surgen nuevas oportunidades de negocio. Gracias a la tecnología, se pueden llevar a cabo ideas, ejecutar proyectos y transmitirlos a través de las recomendaciones y relaciones de sinergia que se producen en las redes sociales. Donde la comunicación fluye, donde la publicidad y el marketing está al alcance de todos. Donde el trabajo de marca personal e institucional puede difundirse con fluidez. Un lugar donde es posible mejorar la calidad de trabajo buscando la excelencia, mejorar la atención al cliente generando confianza al agilizar los procesos, al mostrar cercanía con los usuarios y clientes, al darles una rápida solución. Con todo esto, lograrán generar valor, diferenciarse y ganarse una reconocida recomendación.

Pero ante todo, somos personas. No hay que olvidar que detrás de cada trabajo, de cada acción, de cada producto o atención, hay una persona. Las empresas, las organizaciones, las corporaciones están compuestas por la labor de las personas que las conforman. Son las personas las que marcan el estilo, los procedimientos y la identidad de las mismas, y no al revés.

Cuanto más auténticas sean las personas, más auténtico será todo lo que hace y más lo será su empresa o su negocio.

Escribir

Willow recibió, en agradecimiento por realizar con éxito la misión que le fue encomendada, un premio, un libro mágico, un libro elaborado con infinidad de conocimientos y sabiduría, un libro enriquecido con el trabajo y la experiencia de los años. Un libro que le seguiría abriendo las puertas del futuro.

Acabamos de cumplir 3 años en esta agencia como sociedad limitada, aunque, ya llevábamos tres años más funcionando como autónomos. Son muchas las misiones que hemos cumplido, son muchos los compañeros que han compartido nuestro camino y son muchos los clientes que han confiado en nuestro trabajo. Esperamos haber estado a la altura.

Como decía Teresa de Calcuta, «la mayor satisfacción es el deber cumplido«.

A todos vosotros os damos, de todo corazón, las gracias por compartir nuestro «camino«.

Aún nos queda mucho camino por recorrer.

¿Lo escribimos juntos?

Jorge Jiménez Suárez

Feb 6, 2014

Mantén el control, pensemos en el futuro.

-«¡Oh! Lo siento.» – Susurró Harry.

-«¡Has conseguido que me avergüence de mi vida!»- Dijo Karen.

Discutían en aquel escenario poblado de gente sin que se enteraran los niños.

Karen, había descubierto el pastel, y lo sabía todo: Harry  tenía una aventura con una secretaria de la oficina.

Karen era una mujer sacrificada, luchadora, abnegada, cargada de paciencia. Dedicada al cuidado y educación de sus hijos, al día a día doméstico, al trabajo mas desagradecido y menos reconocido. Había sacrificado su vida y su proyección profesional por su familia y apoyar la carrera de su marido, pero…no todo era como pensaba.

Pero…tenia un don: era fuerte.

Era capaz de aguantar, de soportar, de sobrellevar uno de los golpes más duros de la vida como es perder la confianza en su pareja, el padre de sus hijos, seguir conviviendo con ello, no demostrar el dolor y seguir sonriendo.

¿Cuál era su fuerza?¿Cuál era su motor?

La felicidad de sus hijos.

Sólo pensaba en ellos, sólo pensaba en el futuro.

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(Imagen Love Actually – Universal Pictures)

…el futuro.

Muchas veces hemos citado aquí a Peter Drucker, aquel que dijo: «no hay mejor manera de predecir el futuro que construirlo uno mismo». Y volvemos a recordar a José Manuel Velasco, que en la pasada edición de #HEMESIC  decía que: “las agencias y los profesionales del marketing debemos estar más cerca de la visión que de la misión”.

Pero la vorágine de trabajo nos come, nos engulle, nos devora. Estamos tan metidos en nuestro día a día que tenemos pocas oportunidades de hacer una pausa, tomar aire y ver lo que hay a nuestro alrededor. Y mucho menos a poder planificar y prever el futuro con tranquilidad.

Metidos en nuestro versátil y laborioso trabajo, donde, hasta el más mínimo detalle cuenta, vivimos una vertiginosa aventura que muy pocos ven y muy pocos valoran. El buen trabajo, las buenas campañas, la buena atención al cliente, son el mejor ejemplo que podemos dar a todos aquellos que comparten nuestra profesión. El fallo o el error en el más mínimo detalle producen la desconfianza del cliente. Y como consecuencia, podemos provocar que se marche y deje de solicitar nuestros servicios.

Un día nos podemos encontrar con la desagradable «sorpresa» de que nada es lo que parece y el cliente al que tanto cuidábamos se marcha y busca otros equipos profesionales. No nos hemos dado cuenta y delante de nuestras narices ha estado buscando otras alternativas de servicio. No hemos tomado en cuenta sus necesidades y las ha buscado por otros medios. Quizá fue un error lo que desató la desconfianza, quizá fuese la forma de atenderle, quizá buscaba otros puntos de vista y no fuimos capaces de dárselos. Es posible que el cliente no supiera ver o no supiera valorar nuestro trabajo, nuestro esfuerzo, nuestra dedicación. Aunque es más probable que no supiéramos comunicarnos.

Pero a pesar de todo, en la mayoría de los casos nos tiene cariño y de alguna manera quiere tenernos cerca. No perder el contacto. El tiempo ha creado una estrecha relación al que se le han añadido «nuevos alicientes». Pero ese no es el camino. Es mejor eliminar cargas y buscar nuevos horizontes, nuevos retos, nuevas aventuras. Salir fuera, tomar el control de nuestras acciones y crear nuevas relaciones de confianza con otros que valoren nuestro trabajo.

Y sobre todo: aprendamos de los errores para no volver a cometerlos.

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(Imagen derechos Fotolia)

Harry le preguntó a Karen:

– «¿Te vas a marchar?» –

Karen le contestó con una pregunta:

– «¿Te quedarías sabiendo que la vida siempre será un poco peor

Se suele decir que casi todo lo que se hace mal, se puede hacer peor con poco esfuerzo, tratemos de evitarlo.

Como decía mi padre, «lo verdaderamente difícil, es hacer bien las cosas«.

Hagamos que las cosas sean mejores. Pensemos en el futuro.

¿Lo hacemos juntos?

Jorge Jiménez Suárez

 

 

 

Dic 11, 2013

Tu experiencia, tu reputación.

Bar Europa, Velilla de San Antonio.

Diciembre de 1.997.

7:30 h.

3º centígrados bajo cero.

Me disponía a desayunar antes de entrar a trabajar en la sucursal.

La música se oía desde la calle. Empujé la puerta.

– «¡Un cuerno de chocolate y un café con leche para el banquero!» –

Gritaron al verme entrar.

Mientras, seguían cantando:

– «Ven, ven, desátame» –

– «Ven, ven, desátame» –

– «O, bien apriétame más…» –

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(Imagen video original de Mónica Naranjo)

Como cada mañana, con el bocadillo, los carajillos, las copas o los botellines en la mano, todos los operarios de aquella constructora solían ponerse a tono antes de que amaneciera y tener que iniciar una dura jornada de trabajo en la construcción. Todos «calentitos» en el bar y cantando al son del video musical de moda.

Me conocían, sabían a qué hora llegaba, dónde trabajaba y lo que me gustaba desayunar, aunque rara vez solía coincidir en el desayuno con ellos. ¿Cómo podían saber tanto de mi, si simplemente les daba el dinero de sus nóminas detrás de la ventanilla del banco todos los días 28 de cada mes?

Recuerdo que la primera vez que vinieron a cobrar, el director me dio las órdenes precisas para poder atenderlos con rapidez y eficacia. Pero no fue como esperábamos, se tardó demasiado tiempo, se pusieron todos nerviosos y alguno se marchó con cara de pocos amigos. Para veces posteriores, el director me ordenó llamar por teléfono a la empresa, con dos días de antelación, para que nos remitieran un listado de los empleados y sus nóminas correspondientes. Así, según llegaban con su cartilla y su carnet de identidad, les iba dando su sobre correspondiente. Gracias a ello, llegué a memorizar todos y cada uno de los empleados de aquella constructora, sus nombres, lo que cobraban y hasta su número de cuenta corriente.

¿Cómo habíamos resuelto aquel problema?

1. Aplicando la experiencia a nuestra estrategia o plan de actuación. En este caso, acatando las órdenes del director de la sucursal. Sus años al frente del banco le capacitaban para poder localizar el problema, analizarlo y resolverlo aplicando experiencias anteriores.

2. Mejorando la experiencia de los usuarios y consumidores. Es decir, calidad de trabajo y búsqueda de la excelencia. Simplemente, haciendo un sobre nominal, el servicio era más cuidado, más amable, más personalizado.

¿Qué consecuencias trajo aquella gestión del problema?

A partir de entonces, la relación empresa – cliente o usuario fue inmejorable, la complicidad era mutua y el boca a boca trajo a nuevos clientes.

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(Imagen Caixa Catalunya Valladolid)

A lo largo de los años vamos acumulando vivencias, sensaciones, experiencias. Los diferentes puestos de trabajo u ocupaciones dentro de una empresa o de varias nos amplían el campo de visión en muchas facetas de la vida, así como las obligaciones diarias o familiares. De todo ello aprendemos, de todo ello nos empapamos y con todo ello adquirimos madurez. El saber estar a la altura de las circunstancias, tomar tus propias decisiones, controlar tu vida y ser capaz de salir adelante, nos hace ganarnos un hueco, una mención, un respeto por parte de los demás.

En el mundo profesional no es muy diferente. Cada persona, con su estilo, va dejando huella allí donde trabaja. A medida que pase el tiempo se ganará el respeto de sus compañeros, clientes o proveedores. Unas veces será por el trato, otras veces por una sonrisa, otras su eficacia, otras por su sinceridad o por la confianza que genera. Lo importante es realizar correctamente nuestras funciones y no dejar indiferente a nadie con nuestra labor. Apostar por la calidad de trabajo y no dejar de buscar y proponer soluciones.

La evolución de nuestro trabajo al mundo digital es un camino que comenzó hace más de un año. Nuestra experiencia en internet y en redes sociales se va forjando día a día. Seguimos aprendiendo de los veteranos, de aquellos que crean genialidades, de aquellos que crean marca, de aquellos que generan relaciones o de aquellos que nos mantienen perfectamente informados.

Lo que hemos aprendido de todos ellos y de nuestra experiencia es que, en el mundo digital, valen muchas de las consignas del mundo real. El trato cercano y diario crea el ambiente idóneo para generar beneficios entre personas y empresas. Acciones como conocerse, relacionarse, transmitir, compartir y recomendar, que tradicionalmente forman parte de nuestra educación, en el entorno digital también son necesarios.

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Todos aquellos obreros, peones, albañiles, buscaron la manera de saber cómo conocerme para poder agradarme y saber lo que me gustaba desayunar. Para mí, la sonrisa de todos ellos fue la mejor recompensa a aquella entrañable etapa de mi experiencia profesional.

En definitiva, todos aquellas personas, usuarios y clientes que nos vamos encontrando a medida que avanzamos nuestro camino, van tomando conciencia de nosotros, de nuestro trabajo, de nuestra identidad, de nuestra reputación. Por lo que seguiremos apostando por la confianza, la sinceridad y la pasión por hacer lo que nos gusta. La experiencia así nos lo impone.

¿Quieres experimentar?

Ven con nosotros.

Jorge Jiménez Suárez

Nov 5, 2013

Practica la autocrítica, evalúa tu imagen.

No creo que para nadie sea divertido estar tumbado en una camilla de la sala de endoscopia de un hospital con el culo al aire un lunes a las diez de la mañana.

No creo que para nadie sea divertido tener un tubo metido en el recto y verlo en directo por una pantalla, mientras todo se te mueve en el interior y tratas de sonreir para que no se note.

No creo que para nadie sea divertido que, además del médico, su ayudante y la ATS, te observen como objeto de análisis un par estudiantes de medicina en prácticas.

Y no fue divertido, sólo fue una incómoda experiencia más.

¿Cuántas veces nos sometemos a un profundo análisis en cualquier faceta de nuestra vida o profesión? ¿Qué idea tenemos de nuestra empresa o negocio? ¿Qué creemos que piensan nuestros clientes o proveedores de nosotros? Y nuestros empleados o compañeros, ¿qué queremos que piensen?

Y lo realmente importante: ¿qué es lo que verdaderamente piensan?

El ego es uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos a diario. Tenemos la mala costumbre de mirar a todo lo demás sin vernos a nosotros mismos. Pensamos que lo que hacemos, lo que decimos, lo que proponemos, es lo mejor y solemos imponer nuestro criterio al de nuestros clientes, compañeros de trabajo o amigos.

Tristemente, sólo comprobamos nuestros errores cuando las cosas fallan y no salen como queríamos. Está claro, no hemos escuchado lo suficiente a nuestros clientes y a las personas que nos acompañan a diario. No hemos sabido sintonizar ni empatizar lo suficiente. No hemos sabido priorizar lo principal de lo secundario. No hemos dado una rápida respuesta a las verdaderas necesidades de nuestros clientes. No hemos sido eficientes. Y lo peor de todo es comprobar que todos nuestros esfuerzos por tener la oportunidad de trabajar para determinado proyecto o cliente se han ido al traste, algo ha salido mal y es muy seguro que no vuelvan a repetir.

¿Cuál podría ser la solución?

Hay muchas, pero lo mejor es reconocer el error, pedir disculpas y dar automáticamente una alternativa para poder terminar el trabajo correctamente y sentar los cimientos para una estable colaboración futura. Todo ello basado en la confianza, es decir, ser sincero, proyectar tu empresa y tu trabajo con objetividad y conseguir ser vistos por el cliente y los futuros clientes como una empresa fidedigna, como una empresa solvente, como una empresa de garantía.

¿Qué recomendamos?

Escuchar más a nuestros clientes y a nuestro entorno allí donde se hable de todo lo que nos interesa y le interesa a nuestros compañeros de viaje. Realizar continuas preguntas y sobre todo practicar la autocrítica. En redes sociales e internet será necesario contar con una buena herramienta de analítica que nos cuantifique todo aquello que nos interesa medir. Y por supuesto, ser constante.

Para predicar con el ejemplo y como había cogido carrerilla, la semana pasada tuve la oportunidad de someter a análisis este blog por personas de gran valía en un grupo de Facebook. Sólo con el primero de ellos se me vino todo abajo. Con un simple comentario: «me aburro», me dejó planchado. No entendí que fuera por lo que aquí se escribe sino por el aspecto visual del blog y la imagen que da la agencia a las demás personas.

Conclusión, nuestra imagen es excesivamente seria.

Por lo que prometemos ir mejorándolo en su aspecto general, para hacerlo más atractivo, más visual y más cercano.

De mi experiencia médica de aquel día, finalmente, el médico se quitó los guantes, retiró la pantalla y mirándome me dijo:

-«Muy bien Jorge, ya hemos acabado, ¿tienes alguna pregunta?»-

Y le dije:

-«Como diría Mel Brooks en «La loca historia de las galaxias«: ¿Por qué nadie me ha dicho que tengo el culo tan feo?»-

Pero no conseguí producir el efecto deseado, debía ser demasiado temprano para arrancar una sonrisa a los presentes un lunes a primera hora de la mañana, aunque creo que sólo yo asocié la película a la situación vivida. Al menos, me lo tomé con deportividad y al salir de la sala, una de las estudiantes me sonrió arrugando su nariz, moviendo los dedos de la mano y vocalizando un «adiós» sin que se llegara a escuchar…

¡Vaya! Al final, no tenía el culo tan feo como pensaba… o, ¿era por el chiste?

¿Lo mejoramos?

¡Claro que sí!

Jorge Jiménez Suárez

Oct 23, 2013

Confianza, garantía de futuro.

Desnudo, encadenado y en pie frente a aquel tribunal científico.

Pero, ¿es posible? ¿Un tribunal presidido por simios?

¿Van a decidir si un humano tiene capacidad de habla y pensamiento? ¿Peligroso?¿Yo?

Dado lo especial del caso, a partir de ahora quedaría bajo la tutela de Zira, la psicóloga de animales…

¡Esto es de locos! Pero, ¿cómo hemos podido llegar a esto?

George Taylor había partido con su tripulación hacia el espacio en el año 1.972, no sabía cómo, según los datos de su nave espacial habían transcurrido mas de 2.000 años. No sabía dónde estaban y habían aterrizado en un planeta donde la raza dominante son gorilas y los hombres son tratados como animales.

¿Qué extraño planeta ha descubierto? ¿Qué será de él? ¿Y de los hombres?

Su futuro era más que incierto, pero, vayamos a la realidad.

¿Cuántas veces nos hemos desnudado frente a nuestros clientes para que nos conozcan? ¿Cuántas veces un cliente se ha puesto en nuestras manos? ¿Cuántas veces le hemos aportado soluciones sin recibir nada a cambio?

En cada caso hemos presentado nuestro proyecto, nos han trasladado su necesidad y hemos aportado nuestra visión. Algunos, ciertamente, nos han mirado como a locos o como un ser venido de otra galaxia. Quizá, porque normalmente, parten con ideas preconcebidas de lo que esperan recibir de nosotros.

Nuestros clientes, en la mayoría de las ocasiones, suelen tener una idea muy clara de lo que quieren hacer y nos lo explican. El cliente ya sabe que estamos ahí para decirle que sí, que lo haremos, sin problemas, como él quiere y en el plazo en el que lo necesita. Cuando terminan, su exposición esperan a que se les informe como se va a llevar a cabo. Pero, el buen profesional, tendrá guardada en su mente todas aquellas dudas que le asaltan:

¿Por qué ha llegado a esa conclusión?

¿Cómo sabe que es eso lo que realmente necesita?

¿Ha realizado un estudio previo?

¿Tiene datos que aconsejen lo que nos pide?

Aún a riesgo de perder un posible cliente le debemos detallar por qué realizar una determinada acción y no otra. Apoyándonos en nuestra experiencia y en nuestros conocimientos personales. Demostrar que se sabe es la mejor garantía de confianza futura. En pocas palabras, sin perderse en tecnicismos ni anglicismos.

Nos hemos encontrado que en muchos casos, en el 90%, no se ha realizado un estudio de mercado previo. Ya no sólo para saber conceptos relevantes como la composición del mercado al que nos enfrentamos, la competencia, los productos, los precios, etc. En el mundo digital debemos saber qué nichos de mercado podemos explotar y qué oportunidades de negocio pueden tener cierta garantía de éxito para los intereses de nuestros clientes. Los estudios de mercado on line son medibles y cuantificables, por lo que los datos gozan de bastante fiabilidad.

Estos estudios de mercado on line, nos dirán exactamente los conceptos a los que tenemos que referirnos en una campaña en internet, las palabras clave para posicionar una web, los dominios, la ubicación, las redes sociales más afines, los enlaces y un sinfín de datos que harán que nuestros clientes, a los que pretendemos llamar la atención en el inmenso mundo del big data, nos encuentren con mayor facilidad.

Cuando no se llevan a cabo acciones previas como ésta, el futuro será incierto y lo más probable es que todo el trabajo realizado sin él, haya que destruirlo para volver a crear uno nuevo. Entonces es muy probable que nuestros clientes se arrepientan de haber depositado su confianza en las personas que le han llevado a esa situación.

George Taylor, finalmente, descubre que ha vuelto a casa. Se topó con su destino. Había comprobado que aquellos en los que confió habían destruido su vida y su mundo. A partir de ahora, debería crear de nuevo el suyo.

Los proyectos deben estar en manos de personas valientes, de personas con experiencia, de personas con conocimientos. En definitiva, de personas con garantía.

¿Merecemos tu confianza?

Piensa en el futuro.

Jorge Jiménez Suárez

Jul 16, 2013

Adáptate, vamos mucho más allá.

Y recuerde:

-«¡Piense en ruso!»-

Este último consejo tronó en su mente mientras se recuperaba del letargo en el que había caído.

En ese momento, Mitchell Gant, rememoró como asentía silenciosamente mientras asimilaba las claves de su misión. La constancia en su formación, la disciplina y el orden le habían devuelto la cordura necesaria para reponerse, «hacerse con el aparato» y abatir al enemigo antes de que acabara con él.

Ahora había que valorar lo logrado, curar las heridas y cubrir las bajas que habían quedado por el camino.

¿Cuántos habían depositado su confianza en él?

¿Cuántos se habían sacrificado por el bien de la misión?

Ni el mismo lo sabía.

Aún recuerdo estar tumbado en el suelo con la cabeza apoyada en el asiento de la fila 1 del Cine Rialto de la Gran Vía de Madrid viendo esta espectacular película de la época. La expectación mereció la pena. En esos años, era toda una novedad tanta tecnología y usabilidad para un avión de combate, algo impensable en aquel momento y que, ahora, es una realidad superada. De esto hace mas de 30 años.

Yendo más allá, hace 40 años, se produjo la primera comunicación telefónica móvil, exactamente el 3 de Abril de 1.973, algo en lo que se estaba trabajando desde la 2ª Guerra Mundial y que en ese momento aún era impensable. Martin Cooper, de Motorola, tuvo el honor de ser el pionero. Cooper se inspiró en el comunicador del capitán Kirk de la serie de TV Star Trek. Y lo mejor de todo, la llamada la hizo a su competidor para que supiera que lo había conseguido antes que él.

De entonces, hasta hoy mismo, ha sido una carrera vertiginosa de evolución y de mejora continua. La competencia en la telefonía móvil es brutal y se pueden dar casos de apropiación de ideas, como la conocida disputa legal entre Apple con el iPhone y Samsung con el Galaxy. Si nos fijamos, gran parte de las personas que nos rodean, cada día, destina más tiempo al uso del teléfono móvil, y, desde la revolución de los smartphone, aún más. Es muy cómodo tener todo a nuestro alcance y en la palma de nuestra mano.

¿Cuántas cosas se hacen hoy con un teléfono móvil?

Aunque, sería más acertado preguntarse:

¿Qué cosas no podemos hacer con él?

Ante tal disyuntiva, nos preguntamos:

¿Qué debemos hacer los profesionales del marketing con una herramienta tan poderosa?

Actualmente muy pocos son los que se han lanzado al barro y se han decidido a hacer cosas nuevas. La mayoría de las campañas se han limitado a adaptar los conocimientos adquiridos en los medios digitales y convencionales. Pero, puede no ser suficiente. Las empresas no sólo deben limitarse a tener una web para ser visibles en el mundo digital. Las necesidades han cambiado y hay que adaptarse rápidamente para no perder el control, ser superado y caer abatido por la competencia.

Un primer paso, mas importante de lo que parece, sería adaptar la web de la empresa u organización al formato móvil o smartphone y al formato tableta, incluso con las herramientas adecuadas para que la visibilidad sea total.

Un segundo paso sería trazar, al igual que en otros medios y soportes, una estrategia muy clara de lo que necesitamos, lo que queremos conseguir y cómo hacerlo.

¿Cómo hacerlo?

A través de campañas de marketing móvil, como por ejemplo:

Publicidad display en formatos adaptados al tamaño, tipo mensaje MMS, con imágenes banner o videos.

– Mensajes SMS con códigos, cupones o descuentos.

– Creación de APP´s (aplicaciones móviles) sencillas y fáciles de usar, que sean prácticas y de uso continuo, como Google Maps.

– Campañas de geolocalización, algo aún mínimamente explotado.

Estas son las más usuales, aunque en el futuro es deseable crear más alternativas y sacarle mayor rendimiento a este medio.

Mitchell Gant tuvo que dar salida en el momento oportuno lo más profundo de su experiencia, de su conocimiento, de su formación.

Los profesionales del marketing digital en el caso del marketing móvil, debemos sacar lo mejor que llevamos dentro e ir más allá, ganarnos la confianza que las empresas depositan en nuestra experiencia y sacrificarnos al máximo para logar los mejores resultados.

¿Te animas?

No pierdas la oportunidad.

Jorge Jiménez Suárez

May 10, 2013

Transmite, ilusiona y deja huella.

¿Quién no sintió dolor con su papel en «Los santos inocentes«?

¿Cuántos nos enamoramos de Ninette?

¿Quién no sonrió con «Atraco a las tres«?

¿Quién no se angustió en «El verdugo«?

¿Quién no ha sido duro y frío como el hielo como «El Crack«?

O, ¿tierno como un niño con «Cateto a babor«?

¿Cuántos quisimos estar al lado de nuestras familias y amigos en «Vente a Alemania, Pepe«?

Por más que me esfuerzo, no recuerdo una película suya que me dejara indiferente. Con su estilo y su manera de ser, nos tenía completamente encandilados. De expresividad magistral, con un simple movimiento de su cara o de su cuerpo,  lograba comunicar todo tipo de sentimientos, sensaciones y emociones. Tenía el don de transmitir rabia, dolor, felicidad… con poco esfuerzo, con pocas palabras, con sencillos gestos.

Hoy rendimos homenaje a D. Alfredo Landa.

Hoy rendimos homenaje a alguien que se ha ganado nuestra consideración, nuestro cariño y nuestro respeto. Rendimos homenaje a alguien que nos ha dejado marcados, a alguien que ha dejado huella en nosotros.

Hoy rendimos homenaje a un gran actor, un gran profesional, una gran persona, que sabía hacer algo que muy pocos saben hacer: llevar por dentro y mostrar por fuera, la vibración, la pasión, el sentimiento, la ilusión, la esperanza.

Y, hoy, precisamente, estamos en un momento, en el que más que nunca, necesitamos esperanza e ilusión.

Entonces, ¿cómo comunicarlo? ¿Cómo transmitirlo?

En este maravilloso mundo de la comunicación, los profesionales de marketing, descubrimos y exploramos cada día multitud de canales de información, multitud de herramientas para poder lanzar un mensaje, multitud de plataformas donde interactuar y compartir conocimientos necesarios y de interés para las personas. Realizamos gran cantidad de acciones, siempre enfocadas a satisfacer las necesidades de nuestros clientes y gracias a las nuevas tecnologías, internet, la web 2.0 y las redes sociales, el modo de llegar a ellos es más rápido y eficaz.

Pero para llegar a interesar a un cliente, llamar su atención y que demande lo que le ofrecemos, no sólo nos basta con tener un buen mensaje con contenidos de calidad, sino saber transmitirlo, ponerle sentimiento y llegarle a lo que llamamos: «tocar la fibra sensible«.  Y dejarle huella, que no nos olvide, que nos recuerde, que siga con nosotros, se fidelice, nos recomiende y sea nuestra mayor garantía.

Debemos trasladar emociones y situaciones en las que pueda vibrar y sentir lo que se cuenta, lo que se muestra. Que el contacto, el trato, la interactuación con una marca, con un servicio o con una empresa sea una experiencia difícil de olvidar en su lado más positivo.

¿Cuál es el mejor camino?

Siempre hemos creído que siendo auténticos, siendo nosotros mismos, no escondiendo los sentimientos que nos producen las cosas que vemos y hacemos, mostrándonos con transparencia, compartiendo nuestro tiempo con las personas que nos necesitan, llegaremos a profundizar y a conocer a todos aquellos que nos rodean y quieren interactuar con nosotros. Creando así, una relación de confianza y sinceridad. Creando así, una relación duradera.

Como la que tenía D. Alfredo Landa con su público.

Y nosotros, ¿dejaremos huella?

Da esperanza, transmite ilusión.

Jorge Jiménez Suárez

 

Feb 8, 2013

Genera confianza, haz atractivos tus contenidos.

Con sus caras totalmente descompuestas y abanicándose sin parar, miraban el marcador en el que cada segundo se les hacía interminable mientras el casillero de los concursantes aumentaba con cada respuesta correcta.

Hasta que el tiempo llegaba a su fin y…

¡Tilín, tilín, tilín! ¡Campaaaana y se acabó!

Las «supertacañonas», al fin, respiraban aliviadas.

Como cada viernes por la noche, fieles a nuestra cita, allí estábamos, toda la familia reunida frente al televisor, viendo una nueva edición de nuestro programa favorito: Un, dos, tres… responda otra vez. El programa – concurso más famoso de la televisión en España, que se mantuvo en lo más alto de la audiencia durante décadas.

El secreto de su éxito era, que además de lo que se veía a simple vista, regalos, premios, azafatas, presentadores, grandes actuaciones y buenos humoristas, detrás, había un gran equipo de trabajo que tenía muy bien estructurado el desarrollo del programa, que tenía unos contenidos muy trabajados, muy elaborados, muy atractivos.

Durante mucho tiempo, el objetivo de muchas marcas era anunciarse durante el programa o en los intermedios del mismo. No hacerlo podía considerarse una pérdida de categoría. Por aquella época era muy común escuchar la frase: «producto anunciado en el Un, dos, tres…» con lo que las marcas se ganaban la confianza de los espectadores. Eso sí, a base de recurrir a grandes presupuestos publicitarios.

Hoy, debido a la evolución tecnológica, los grandes presupuestos pueden no ser suficientes para las marcas a la hora de atraer y fidelizar a los consumidores. Muchos nuevos caminos se han creado y muchos otros se irán creando. Las nuevas herramientas de comunicación hacen que internet y las redes sociales sean el nuevo vehículo de comunicación de las personas. Porque no hay que olvidar que internet es una gran autopista de información en la que se produce una gran conversación «peer to peer» de persona a persona.

Por ello las empresas en su labor de escucha activa, para interactuar, compartir y poder recomendar a sus clientes, emplean una nueva la técnica de fidelización de clientes basada en lo que cuentan, en lo que enseñan, en lo que muestran de sí mismas, es decir, marketing de contenidos. Con el nivel de información que hay circulando en la red, las personas entran en internet para buscar soluciones a una necesidad en particular, no se conforman con el mensaje unidireccional que las marcas han venido dando hasta ahora. Para mantener su atención tendrán que valerse de su reputación, es decir, de ser una referencia de garantía, tendrán que contar más cosas sobre ellos, cosas más interesantes, accesibles y comprensibles.

El esquema es sencillo: atraer, convencer, generar confianza y fidelizar.

¿Cómo?

Con herramientas como: newsletters, descargas (videos o documentación), blogs, etc.

¿Cuál es el objetivo?

Retener a los clientes potenciales, a los usuarios, a los consumidores, a las personas, cerca de nosotros, todo el tiempo que podamos, para que confíen en nosotros, en las empresas, en las marcas, en las personas que trabajamos detrás de lo que se ve a «simple vista», para que nos dediquen su tiempo. Eso sí, sin ser excesivamente extensos ni repetitivos.

Si la repetición es un arma muy efectiva, que normalmente, genera notoriedad, en el caso del programa «Un, dos, tres… responda otra vez», a lo largo de su prolongado y exitoso tiempo de emisión, acabó cansando a su audiencia y provocó la desaparición del mismo.

Estamos «escribiendo» un nuevo camino de comunicación, ¿te atrae?

Quédate con nosotros.

Procuraremos vestir los contenidos para la ocasión.

Jorge Jiménez Suárez

 

 

 

Dic 13, 2012

Ser auténtico vende.

¿Puedo tirarte de la barba? Le decía la pequeña Natalie Wood a Kris Klingle para comprobar si era de verdad…

Todavía recuerdo, siendo yo muy pequeño, ver en el salón de mi casa, la película: «De ilusión se vive». Este era el título con el que se proyectó en España la oscarizada película norteamericana: «Milagro en la calle 34» (1947). En ella se narra la historia de la contratación en los grandes almacenes Macy´s del que dice ser el auténtico Santa Claus.

A lo largo del film descubrimos cómo Santa Claus, poco a poco, se va ganando el cariño y el respeto de sus clientes y compañeros de trabajo, y, no pocos recelos y envidias por parte de los grandes almacenes de la competenciaSimplemente con su forma de ser, simplemente por ser como es, simplemente, por ser auténtico.

Si algo debe caracterizarnos en las redes sociales es eso, ser auténtico. Las personas que son «ellas mismas», las que se muestran como son, serán las que mejor se desenvuelvan en el social media y seguramente en la vida.

Como decía mi madre, «el tiempo le pone a cada uno en su sitio» y crear algo diferente a lo que eres, poco a poco, destapará tu verdadero yo y serás descubierto. Internet lo guarda todo: datos, informes, fechas, apodos, nicks, opiniones… y todo estará ahí para que cualquiera lo tenga al alcance de su mano.

En este nuevo escenario, las personas con las que nos relacionamos y con las que interactuamos nos otorgan su confianza y pueden admitir nuestros gustos y nuestras recomendaciones. ¿Por qué? Porque tenemos credibilidad, porque generamos confianza, porque tenemos una reputación. Algo que debemos cuidar. Lo contrario sería una difícil gestión de crisis de reputación. Véase el reciente caso de Mercadona y el banco de alimentos. Una pequeña chispa crea un incendio en la red.

Para evitar chispas, lo mejor es ser creíble, ser uno mismo, en definitiva, ser auténtico.

Y como decía Stanley Bendelac, «lo auténtico, vende».

Genera confianza, sé tú mismo.

Jorge Jiménez Suárez

 

 

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