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Ene 8, 2014

El contenido, tu mejor presentación.

El arañazo había sido muy profundo. Del rostro de Danny comenzaba a manar sangre.

– ¡Oh! ¡Mirad, mirad! –

Los comentarios de sorpresa y los gritos de asombro del gentío iban en aumento.

– ¡No es un dios! –

– ¡No emanaban rayos de luz de su interior! –

Sólo era una persona que sangraba como cualquier mortal.

La suerte estaba echada. Les habían descubierto.

Estaban condenados

Daniel Dravot  y Peachy Carnehan, eran muy aventureros, ex miembros del ejército de Su Majestad y muy unidos por una fuerte amistad. Gracias a un colgante que lleva Dravot con el emblema del compás, la plomada y el ojo, los monjes de la región de Kafiristán le otorgan el título de sucesor de Alejandro Magno, que había legado un sello secreto idéntico a sus antepasados. Y con ello habían urdido un engaño para conquistar el pequeño reino y convertir a Daniel en su rey.

Pero les habían “pillado” y a pesar de un inicio prometedor, al final, acabaron mostrando lo que había en su interior, lo que eran en realidad, lo que llevaban dentro. Y, como en la mayoría de los casos de éxito fulgurante, la vanidad y los delirios de grandeza fueron los causantes de su fracaso.

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(Imagen: El hombre que pudo reinar – Columbia Pictures)

En nuestra vida, en nuestra profesión, en nuestro camino, desgraciadamente, nos encontramos con casos, personas o empresas parecidas o en similares circunstancias. Detrás de lo que creíamos algo serio, con una buena imagen, con una buena fachada, descubrimos que nada es como realmente pensamos, no hay nada en ellos, están vacíos. Clientes, proveedores o personas que en un principio transmiten una posición, un rol que no se corresponde con lo que finalmente son. Y lo peor de todo es que hemos contribuido, sin saberlo, a agrandarlo.

Hemos vendido humo, hemos perdido el tiempo y en algunos casos, hemos podido perder dinero.

¿Cuántas veces hemos compartido un dato, un conocimiento, una noticia o un comentario de alguien del que confiamos dándolo por bueno por el simple hecho de venir de quien viene?

Trasladándolo a internet y a las redes sociales, si algo aprenderíamos de todo esto, es que seríamos muy cuidadosos a la hora de otorgar nuestra confianza en el futuro. Y, por supuesto, no daríamos por buena la recomendación, el conocimiento, o el contenido compartido sin mirarlo, sin corroborarlo, sin contrastarlo.

Si algo es clave en una estrategia de marketing digital, ya no sólo es estar presente en internet a través de una web y utilizar algunas técnicas de SEO para que nos localicen o las campañas de pago o SEM. Se estima que actualmente el 70% del posicionamiento de una marca o de una empresa se debe a la generación de buenos e interesantes contenidos a través de blogs corporativos o a través de la dinamización de los mismos en redes sociales.

Cada marca, cada empresa, cada perfil o cada persona tendrá su estilo y su manera de comunicar. Serán noticias, serán fotos, serán recomendaciones, serán canciones, serán vídeos, serán promociones, pero siempre deberán ser reales y con un cierto toque de autenticidad, con una imagen definida, con estilo.

Ante todo se debe evitar la mala copia, el plagio, y por ello, hacemos referencia de la cita de Herman Melville, recordada la semana pasada en un diario digital de social media: “es mejor fracasar en la originalidad que tener éxito en la imitación”.

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Nuestros protagonistas finalmente, tenían algo más para mostrar, pero cuando lo hacen es tarde. Al menos, logran convertir su final en un canto a la camaradería, al afecto y a la comprensión. Nos muestran una amistad y una fidelidad capaz de sobrevivir a la muerte.

A pesar de los baches del camino, nos seguiremos esforzando en generar día a día contenidos amenos, formativos e interesantes. Con nuestra imagen, con nuestra fuerza, con nuestro estilo. Sin olvidarnos que el contenido es el rey.

¿Comenzamos?

Jorge Jiménez Suárez

Dic 24, 2013

Empatiza con tus clientes, hazles tilín.

– ¿Quién es George Bailey? – pregunto Clarence.

– Un hombre que abandona sus sueños para poder ayudar a otros. – respondió San José.

“Ahora mismo, está tan desesperado que está a punto de cometer una locura. Ha decidido suicidarse pensando que vale más muerto que vivo. Cree que su seguro de vida es la única solución a todos sus problemas.”

– Deberás ir a la tierra y ayudarle si quieres ganarte tus alas – le ordenó San José.

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George, cuando ya tenia decidido arrojarse por un puente, se da cuenta de que una persona cae delante de él. Ve como se hunde, poco a poco, en las gélidas aguas del río. Olvidando su intención de suicidarse, se lanza al agua y lo salva. Clarence, que así se llama el rescatado, se presenta como su ángel de la guarda. George piensa, que, al ser una persona mayor, está algo senil y no le toma en serio. Mientras charlan y se secan las ropas mojadas, entablan una larga conversación en la que George le confiesa que desearía no haber nacido.

Clarence, su ángel de la guarda, después de meditarlo, se lo concede.

George, cuando regresa al pueblo, prácticamente no reconoce nada, todo ha cambiado.

Ya nada era como él lo conocía.

Entonces, ¿qué había pasado?

Su ángel de la guarda había atendido su petición. Le mostró lo que habría sucedido si no hubiera existido. A George le parecía una locura ver, que, todo por lo que había luchado, había desaparecido, todos los que le habían querido no le reconocían y todo lo que había creado o ayudado a crear, simplemente, nunca había existido.

¿Qué necesitó Clarence para ayudar a George?

Escuchar, entender y dedicarle tiempo. Conocerle bien.

¿Para qué necesitaba conocerlo bien?

Para saber lo que realmente sentía, para saber lo que necesitaba, para ponerse en su lugar, para empatizar con él.

¿Cuál era su objetivo?

Que todo cuenta, para mostrarle el camino, para hacerle ver que siempre hay opciones, que hay solución, que hay esperanza.

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Es posible que conozcamos personas o clientes que, hoy, puedan estar pasando por una situación incierta. Ya sea por una situación excepcional de su vida, como por las malas perspectivas de su negocio o porque no haya sabido adaptarse a los rápidos y continuos cambios que se van produciendo a diario.

Es posible que no hayamos reparado en que para poder ayudarlos es necesario conocerles bien, su trayectoria, sus logros, sus aciertos, sus errores. Como también es necesario saber qué siente, qué pasa por su mente, cuáles son sus inquietudes, cuáles son sus preocupaciones.

Es muy posible que al sentirse apoyado, al sentirse comprendido, al sentirse respaldado, sabiendo que no está sólo, sabiendo que alguien más le acompaña, logre salir adelante.

Es posible que al recordarle las cosas que ha hecho en el pasado y lo que significan, puedan darse cuenta de que todo lo que ha formado parte de su camino hasta ahora, cuenta, es importante y lo seguirá siendo más adelante. Si lo ha hecho bien en el pasado, ¿por qué no habría de hacerlo bien en el futuro?

Es posible que le recordemos que las ganas, el sacrificio y la pasión empleadas en el pasado, siguen siendo garantía de éxito futuro.

Es posible que si le ayudamos a conocer las nuevas herramientas de trabajo y de comunicación se ilusione de nuevo.

Es posible que vea otra realidad y que nunca tire la toalla.

¡Hagamos que esto ocurra!

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Al final, George se da cuenta de que estaba equivocado, no había apreciado todo lo que había hecho por sus semejantes y por su ciudad. Descubrió que en realidad  era el “hombre más rico de la ciudad“. La vida le devolvía su generosidad.

Del árbol de navidad suena el tintineo de unas campanillas. Anuncian que Clarence ha ganado sus alas.

George, sonríe, guiña un ojo y da las gracias a Clarence.

Para nosotros, la empatía es el camino más corto al entendimiento, a la comprensión y al conocimiento.

El conocimiento es el camino de lo auténtico, de lo genuino, de la generosidad.

La generosidad es el sacrificio y la pasión por lograr hacer el trabajo bien hecho.

El trabajo bien hecho es el camino de la satisfacción, de la felicidad, del éxito.

Por eso queremos ser tu ángel de la guarda. ¿Nos ayudas a conseguir nuestras alas?

¡Tilín, Tilín!

¡Feliz Navidad!

Jorge Jiménez Suárez

 

Sep 15, 2013

Retorno al trabajo, regreso al futuro.

Y el condensador de fluzo… ¡Fluzeando!

Acelerando al máximo, el DeLorean DMC-12 se desplazaba a la máxima velocidad con rumbo a su destino: regresar al futuro.

Marty McFly, al viajar accidentalmente en el tiempo, había alterado, sin querer, los acontecimientos del pasado y debía arreglar lo que había cambiado para que las consecuencias futuras fueran lo menos impactante posibles. Estaba en juego su propia existencia. Paso a paso, momento a momento, logra reconstruir todas las fases del pasado tal como ocurrieron para no errar y cumplir con éxito su objetivo. Gracias a la ayuda de su amigo Doc, conseguirá, incluso, retocar lo suficiente el pasado como para mejorar sustancialmente el futuro de su familia.

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(Imagen: “Regreso al futuro” – Universal Pictures)

No mentiríamos, si afirmáramos, que pertenecemos al grupo de personas que siempre ha deseado poder realizar viajes a través del tiempo.

Dejándonos llevar un momento por la imaginación, si pudiéramos viajar al futuro, ¿qué nos gustaría ver? Por el contrario, si pudiésemos viajar al pasado, ¿qué cambiaríamos?

Nuestro paréntesis de mes y medio en este blog ahora parece un instante, pero podría ser el equivalente a un viaje al futuro.

¿Ha cambiado algo en este tiempo? ¿Lo llegamos a percibir? Lo único que sabemos es que todo aquello que realizamos en el pasado lo podemos analizar, corregir y mejorar. Nos referimos, lógicamente, al mundo digital y tenemos suficientes herramientas para poder hacerlo. Intenet y las nuevas tecnologías nos proveen.

Comienza un nuevo curso y desde nuestra perspectiva, esperamos una temporada de continua mejora, de muchos avances y de increíbles novedades que nos harán mucho más fácil nuestra labor, y, por lo tanto, un incremento de calidad de nuestro trabajo, que repercutirá en una mejor atención y servicio a nuestros clientes.

Este año, nuestro caballo de batalla, será la estrategia on line, fuertemente apoyada por las técnicas de SEO, fuertemente reforzada por campañas permanentes de marketing relacional y fuertemente respaldada por una constante y exhaustiva labor de analítica.

¿Por qué?

Porque el mundo cambia, los gustos cambian, los mercados evolucionan y se adaptan rápidamente a las nuevas tendencias. No podemos quedarnos al margen. La competencia es más dura cada día y lo que parece un negocio sólido, en poco tiempo puede quedar obsoleto. Por lo que debemos, planificar, actuar, analizar y mejorar en plazos cada vez más cortos.

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Por supuesto, no dejamos de lado la ilusión renovada y las ganas por afrontar nuevos retos y aventuras profesionales. Al igual que no dejamos de lado la pasión por lo que nos gusta hacer, el trabajo bien hecho y la satisfacción de nuestros clientes. Tampoco nos olvidamos de ninguno de todos vosotros que nos seguís desde que comenzamos esta maravillosa aventura llamada hgm Marketing -Publicidad. No nos olvidamos de vosotros: familia, amigos, fans, compañeros, colaboradores, proveedores y, por supuesto, nuestros clientes, sin cuya confianza esto no sería posible.

Sed todos bienvenidos a nuestro blog, vuestro blog, si así lo preferís.

Y, como decía Peter Drucker:

– “La mejor manera de predecir el futuro, es crearlo” –

Tenemos ganas de regresar al futuro.

¡Ven con nosotros!

Jorge Jiménez Suárez

Jun 16, 2013

Redes sociales, el fin, ¿justifica los medios?

Operación Overlord, Dia D.

Objetivo: liberar a Europa.

Todos los que desembarcaron en Normandía hace sesenta y nueve años tenían el mismo objetivo, pero sólo ocho hombres, tenían una misión. El Capitán Miller y siete soldados más, debían localizar a James Francis Ryan tras las líneas enemigas.

Ryan, era el pequeño de cuatro hermanos y todos habían muerto en combate defendiendo su país. EE.UU. no podía ponerle un precio tan alto a una familia americana que mandaba a todos sus hijos al frente. Arriesgarse a dejar a una madre sin todos sus hijos a costa de servir a la patria era pedir demasiado. Por una vez alguien fue sensato y el fin no era lo primordial, el fin no justificaba los medios.

Pero, para lograr salvar al soldado Ryan si se hizo lo imposible y, en este caso, el fin sí justificó los medios. Aquel grupo de soldados lograron finalizar con éxito la misión y a la vez abrir otros caminos a sus compañeros para la consecución del objetivo final.

A la hora de trazar una estrategia para una campaña determinada en redes sociales, las empresas, las agencias o las personas, debemos tener en cuenta los “pro” y los “contra” que nos podemos encontrar por el camino. No siempre el fin justifica los medios. Es más, encontraremos líneas paralelas de actuación que deberemos solventar si queremos lograr nuestro objetivo, nuestra meta, nuestro fin. Entonces tendremos que diseñar otras líneas de actuación, sin olvidarnos de nuestra meta final, en las que nos veremos obligados a utilizar parte de nuestros recursos, de nuestro tiempo, de nuestro equipo, para que el trabajo global no se resienta. Aunque, como bien sabemos, lo primordial es saber desde el principio que es lo que realmente queremos conseguir y, para ello, debemos marcar un objetivo principal, y, seguidamente, unos objetivos paralelos o secundarios.

¿Qué sucede en una estrategia de social media?

Si queremos, por ejemplo, que todo el mundo nos vea, nos conozca y tenga una buena imagen de nuestro producto o servicio o de nuestra persona, como apoyo a la futura venta de un producto, un servicio o unas relaciones comerciales, tendremos que hacer una campaña de visibilidad, de marca o branding. Y en este caso, lo que más nos interesará, será estar en el mayor número de espacios donde se encuentre nuestro público objetivo e intentar ser muy visibles, con una imagen de marca o personal muy clara en todos y cada uno de las redes de interactuación.

¿Para qué?

Para generar interés y hacer que el posible cliente se dirija a nuestra web, fan page o blog, y, así, compre, interactúe y opine sobre nuestro producto o servicio. Y lo mas importante, que repita su compra, se fidelice y lo recomiende.

¿Qué necesitaríamos adicionalmente para que esto ocurra?

Desde el inicio, saber utilizar las herramientas que internet nos brinda para poder posicionarnos adecuadamente. No podemos esperar que una buena campaña en redes sociales arregle unas carencias anteriores en nuestra estrategia. Por ejemplo, no podemos achacarle a la gestión de redes sociales la falta de visitas a una web que no se actualiza o que no utiliza las herramientas o el software adecuado para que la puedan localizar los motores de búsqueda. Aquellos que nuestro público objetivo utiliza para encontrarnos.

Tampoco podemos dejar de informar a nuestros clientes de nuestras novedades por otros canales de información que no sean las redes sociales, como las campañas de emailig, networking o las labores comerciales mas tradicionales: telemarketing, visitas y entrevistas personales. No podemos dejar todo el peso de información y la labor comercial a la dinamización en las redes sociales. Salvo en casos de empresas cuyo producto o servicio se realice exclusivamente on line, por internet.

Si queremos lograr que nuestra empresa, cliente o agencia consiga sus objetivos finales, tendremos primero que esforzarnos en solventar aquellas piedras del camino que nos impiden avanzar con soltura. Invirtamos, entonces, recursos en esas pequeñas metas, en esos pequeños fines, en esos pequeños escalones, que nos impiden continuar avanzando en la consecución de la estrategia trazada.

En definitiva, para lograr nuestro objetivo y poder hacer bien las cosas debemos invertir en la medida de lo posible en todos y cada uno de los medios, por insignificantes que parezcan.

Para poder liberar Europa tendremos que salvar al soldado Ryan primero.

Y, como dijo el Capitán Miller:

“Hágase usted digno de esto… merézcalo”.

¿Ponemos los medios?

Claro que sí.

Jorge Jiménez Suárez

Jun 2, 2013

Identifica tu espacio, canaliza tu comunicación.

– “Por favor caballeros, ríanse, ahora les explico por qué” –

Había sido invitado al continente asiático a dar una conferencia, la expectación generada con su ponencia era muy grande, y él, era consciente de ello. Quiso empezar con la clásica apertura de exposición contando un chiste o una anécdota divertida, rompiendo el hielo y ganándose a los oyentes desde el principio.

Pero, no contó con que el traductor de turno no “lo cogiera” y le pidiera al público asistente que se riera:

– “Parece que el Sr. conferenciante ha contado un chiste que no me veo capaz de traducir. No lo he entendido. Lo siento.”-

Dado que la filosofía de algunas partes del mundo asiático es la de agradar a sus visitantes, todos ellos rieron pero nunca supieron por qué. El ponente, con el ego muy elevado, dio lo mejor de sí mismo, y aún teniendo que depender del traductor, la conferencia fue todo un éxito.

La cortesía impuso su ley.

Esta era una de las anécdotas con las que, Máximo, nuestro profesor de Investigación Comercial en el CENP, hacía bastante amena una de sus clases. Ese día, si mal no recuerdo, nos hablaba de lo importante que era conocer el entorno al que nos enfrentábamos al salir al mercado internacional y cómo buscar los canales de comunicación más adecuados para darnos a conocer en otros mercados. Algo muy actual, en un mundo tan global como el que vivimos.

Hoy, bastante a menudo, nos preguntamos si el espacio elegido para comunicarnos, un auditorio, un aula, una plataforma, un foro de opinión o una red social es el correcto, es el idóneo. Normalmente acertamos, pero, aunque sepamos que es el mejor canal para transmitir nuestro mensaje, tendremos que ir adaptándonos al medio, “empaparnos” y sintonizar con todos aquellos usuarios que también lo frecuentan.

Podemos introducirnos en redes sociales como Facebook, donde se impone el día a día, las vivencias, las imágenes, las recomendaciones; Twitter, dónde la información mundial y la generación de contenidos se expone a una velocidad de vértigo; YouTube, donde cualquiera con una cámara puede hacernos partícipe de su manera de ver la realidad; Pinterest, donde se exponen imágenes y fotos, en su mayoría, con gran sentido y sensibilidad. Y así multitud de plataformas y redes de comunicación.

Si hay algo muy popular en todos estos lugares, son las normas de cortesía. Algo que debemos conocer lo más rápidamente para compartir sin problemas nuestros conocimientos y nuestra información con los demás. Allá donde queramos dirigirnos habrá unas normas, unas costumbres, unos hábitos, que, en un principio, tendremos que asimilar si queremos ser aceptados y tenidos en consideración.

Generalmente, lo que todos buscamos de la forma más rápida es la de conocer, saber e identificar aquellos temas que nos interesan para resolver un problema o satisfacer una necesidad. Siempre iremos a aquellos que rápidamente tengan el tema que nos preocupa muy identificado, muy definido. En la mayoría de los casos buscaremos la afinidad de temas y usuarios. Para la mayoría de las plataformas digitales lo más fácil es identificar el tema por hashtags y será una regla de cortesía no invadirlo con otros temas que no tengan nada que ver.

Para las agencias de comunicación y las empresas en general, será clave no abusar de la red y respetar las normas. Será mucho más fácil lograr nuestro objetivo de comunicación: ser escuchado, ser valorado y ser recomendado, si no rompemos las pautas marcadas en cada espacio de “encuentro digital“. Favoreciendo la accesibilidad de todos, creamos un clima de entendimiento, creamos un ambiente de generosidad, haciendo que todos ganemos, haciendo que todos nos enriquezcamos, haciendo que todos seamos mejores.

Máximo consiguió con su estilo de trabajo, convencer, incentivar la participación e involucrar a sus alumnos.

Y, como le pasó al conferenciante, con la colaboración y el respeto de todos, el éxito debe estar asegurado.

Ayudemos a todos aquellos que quieran participar, puedan aportar algo más a la comunicación.

¿Colaboras?

Se cortés.

Jorge Jiménez Suárez

Abr 27, 2013

Tu equipo y tu agencia, tu mejor tripulación.

Y allí estaba, bajo la atenta mirada del público que llenaba la sala de fiestas del Pacific Princess. Ataviado con un bañador, un flotador de patito y unas gafas de buzo sobre su cabeza, descorrió las cortinas de la improvisada bañera, agarrando el micrófono y cantando a pleno pulmón.

Julie McCoy, la encantadora responsable de Relaciones Públicas del crucero, muy azorada, no podía parar de reir.

Así fue, como a falta de solista en la banda musical del crucero, el Sobrecargo Burl “Gopher” Smith, decide salvar la situación cantando en público en una ducha improvisada. Así era Gopher, le gustaba cantar bajo la ducha pero fuera de ella no lo sabía hacer.

Vacaciones en el mar (Love boat) fue una fantástica serie televisiva que tuvo mucho éxito y aceptación durante el final de los años 70 y mediados de los 80. Dentro del “barco del amor”, bajo el mando del Capitán Merrill Stubing, se daban todo tipo de situaciones y aventuras románticas, que en su mayoría, solían tener buen fin.

Lo más llamativo de esta serie es que a pesar de su largo periodo de emisión, los muchos directores que dirigieron los diferentes capítulos y las innumerables aportaciones de estrellas invitadas, siempre tuvo casi la misma tripulación y la misma calidad de atención a sus viajeros.

En una agencia de comunicación y marketing suele haber una gran rotación de personal, colaboradores, proveedores y clientes, pero siempre queda la base, el núcleo, la esencia, que es lo que hace que mantenga la identidad y la política de actuación, pase el tiempo que pase. Si algo podemos destacar también de las agencias es la capacidad de adaptación a los tiempos, a las situaciones y a las diferentes necesidades de sus clientes.

Las actividades dentro de una agencia están en continua evolución, transformación y adaptación. Hoy, las principales razones para solicitar los servicios de una agencia son las vinculadas al marketing digital como:

– Consultoría, estrategia y planificación.

– Investigación o estudios de mercado on line.

– Creación y diseño web.

– Servicios de posicionamiento (SEO, SEM)

– Campañas de publicidad display (publicidad en medios digitales).

– Creación de contenidos y relaciones en redes sociales (Social Media Management).

– Analítica en internet.

– Campañas de emailing y mobile marketing.

– Creación de tiendas on line (ecomerce)

Por supuesto hay más, muchas más, tantas como acciones se desarrollen y las que a muy seguro vendrán de la mano de las nuevas tecnologías y la innovación. Todo esto sin olvidar las acciones de offline o marketing tradicional, como las acciones en el punto de venta, el marketing experiencial, las performance, el PLV, el merchandising y un largo etcétera.

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir al 10º aniversario de “Hoy es Marketing” (#HEMESIC). Rodeado de grandes profesionales, disfruté del cambio y la evolución a la que hemos asistido en estos diez últimos años en el mundo de la comunicación. Ví, como grandes empresas, gracias a un excelente trabajo de sus equipos de marketing o a las agencias con las que trabajan se habían adaptado a los tiempos y seguían estando en primera línea. Como bien dijo José Manuel Velasco, “las agencias y los profesionales del marketing debemos estar más cerca de la visión que de la misión”.

Vacaciones en el mar fue un claro ejemplo de cómo ante determinadas situaciones con un gran equipo, su tripulación, con gran intuición y anticipación, conseguía llevar a sus clientes a “buen puerto”.

Las agencias con visión serán las que te lleven al éxito.

¿Te subes a nuestro barco?

Jorge Jiménez Suárez

 

Abr 20, 2013

Viralidad, el misterio de la calidad del contenido.

Berengario, el ayudante del bibliotecario, entre agudos dolores, se aproximó a la bañera y se introdujo en ella vaciando el bote con hojas de lima. Pretendía tomar un baño calmante para sus dolores, pero no lo logró y entre horribles espasmos murió ahogado en ella. Era la tercera víctima y otras más quedaban por llegar.

¿Qué estaba sucediendo? ¿Por qué morían los monjes? ¿Qué misterio encerraba aquella abadía?

El mayor misterio de aquella abadía era su biblioteca, un perfecto laberinto que albergaba una inmensa cantidad de conocimientos dentro de miles de libros de incalculable valor. Y entre todos ellos, uno en especial, la segunda parte del “Tratado de poética de Aristóteles“, en el que se hablaba de la comedia.

¿Y por qué la comedia?

Porque divierte, porque genera la risa.

¿Cuál era la consecuencia de la risa en aquellos momentos?

“La risa acaba con el miedo y el miedo es lo que hace que la gente se acerque a la Iglesia“, así lo afirmaba Jorge Burgos, el antiguo bibliotecario.

El miedo, el temor de Dios era lo que hacía que muchas personas dependieran de la Iglesia en aquella época de la historia y la risa podía acabar con esa situación en la que muchos se habían “acomodado”. Para muchos era el único camino para poder salir de sus limitadas vidas y acceder a la cultura, al conocimiento, al saber. Las abadías, los monasterios, los claustros de la Iglesia fueron en la Edad Media en especial y en varios siglos posteriores, los lugares donde se guardaba toda la documentación, los códices, los libros, la cultura. A ellos acudían todo tipo de personas para aprender, para compartir, para transmitir conocimiento. Tener la oportunidad de pertenecer a la Iglesia en aquellos tiempos podía considerarse como pertenecer a una clase selecta, ser la élite de la cultura y ser considerados como los garantes del saber.

A partir de aquí se planteaba esta disyuntiva, ¿qué interesaba más, fomentar la transmisión de conocimiento o la posesión del mismo? En el caso de la novela a la que hacemos referencia había que poner unas barreras al acceso del saber: un laberinto, un escondite, un veneno mortal. No interesaba que todos accediéramos al saber, no interesaba que todos fuéramos iguales, ya que estar en posesión del conocimiento y la cultura nos hace libres, independientes.

Unos cuantos siglos después, gracias a internet y a las redes sociales, podemos acceder al saber y a los contenidos instantáneamente, sin pedir permiso, sin miedo, sin temor. Los buscadores como Google son la lana de la ropa de Adso de Melk que nos conducen a la salida del laberinto o a la información que necesitamos. Las salas de cada planta de la biblioteca son el posicionamiento al que se puede acceder si nuestro producto o servicio es bueno o está bien valorado o sencillamente, bien estudiado. La biblioteca es una autopista de información llamada internet en la que se alberga y se proyecta la imagen de nuestra empresa, de nuestros clientes, de los usuarios, de las personas,.

Gracias a ello, podemos ser muy rápidos en informar y en transmitir conocimiento sobre las marcas, podemos incluso obtener un éxito mayor y más rápido en la viralización de una acción o de un contenido. Si la risa fue considerada una amenaza, hoy en día es lo que más produce contenidos virales. Todo lo que es agradable y divertido suele tener mayor acogida entre los usuarios y el público en general. Nos gusta todo aquello que nos produce buenas sensaciones y nos motiva. Lo que nos produce alegría.

La semana pasada tuve la oportunidad de presenciar una perfomance de Oscar Mayer en el Hipercor de Pozuelo de Madrid y me pregunté: ¿realmente esto tiene impacto en el punto de venta?¿Y fuera del punto de venta? Enseguida obtuve la respuesta, decenas de personas con su smartphone grababan la puesta en escena y lo compartían por la red a través de Twitter, Facebook o YouTube. Evidentemente los profesionales que habían planificado este tipo de campañas, habían tenido en cuenta la viralidad de sus acciones a través de las redes sociales y su apoyo a través de otros medios y soportes. Habían contado con la reacción de las personas.

Bravo por Oscar Mayer y su agencia de publicidad McCan-Erickson. Fantástica campaña.

“El nombre de la rosa” escrita por Umberto Eco, es una de las novelas más famosas que se han escrito a finales del siglo XX. Su repercusión fue tan grande que se adaptó al cine y el propio autor tuvo que escribir unas “apostillas” para poder explicar y comentar todo lo que había escrito. Es de los libros más leídos y premiados. Su  éxito fue un caso claro de viralidad por la calidad de su contenido. Se calcula que se han vendido mas de 50 millones de ejemplares y se ha traducido en más de 50 idiomas. Las cifras de su adaptación al cine también fueron apabullantes.

¿Cuál es la clave del misterio?

La calidad del contenido.

¿Viralizamos?

Jorge Jiménez Suárez

 

 

Feb 8, 2013

Genera confianza, haz atractivos tus contenidos.

Con sus caras totalmente descompuestas y abanicándose sin parar, miraban el marcador en el que cada segundo se les hacía interminable mientras el casillero de los concursantes aumentaba con cada respuesta correcta.

Hasta que el tiempo llegaba a su fin y…

¡Tilín, tilín, tilín! ¡Campaaaana y se acabó!

Las “supertacañonas”, al fin, respiraban aliviadas.

Como cada viernes por la noche, fieles a nuestra cita, allí estábamos, toda la familia reunida frente al televisor, viendo una nueva edición de nuestro programa favorito: Un, dos, tres… responda otra vez. El programa – concurso más famoso de la televisión en España, que se mantuvo en lo más alto de la audiencia durante décadas.

El secreto de su éxito era, que además de lo que se veía a simple vista, regalos, premios, azafatas, presentadores, grandes actuaciones y buenos humoristas, detrás, había un gran equipo de trabajo que tenía muy bien estructurado el desarrollo del programa, que tenía unos contenidos muy trabajados, muy elaborados, muy atractivos.

Durante mucho tiempo, el objetivo de muchas marcas era anunciarse durante el programa o en los intermedios del mismo. No hacerlo podía considerarse una pérdida de categoría. Por aquella época era muy común escuchar la frase: “producto anunciado en el Un, dos, tres…” con lo que las marcas se ganaban la confianza de los espectadores. Eso sí, a base de recurrir a grandes presupuestos publicitarios.

Hoy, debido a la evolución tecnológica, los grandes presupuestos pueden no ser suficientes para las marcas a la hora de atraer y fidelizar a los consumidores. Muchos nuevos caminos se han creado y muchos otros se irán creando. Las nuevas herramientas de comunicación hacen que internet y las redes sociales sean el nuevo vehículo de comunicación de las personas. Porque no hay que olvidar que internet es una gran autopista de información en la que se produce una gran conversación “peer to peer” de persona a persona.

Por ello las empresas en su labor de escucha activa, para interactuar, compartir y poder recomendar a sus clientes, emplean una nueva la técnica de fidelización de clientes basada en lo que cuentan, en lo que enseñan, en lo que muestran de sí mismas, es decir, marketing de contenidos. Con el nivel de información que hay circulando en la red, las personas entran en internet para buscar soluciones a una necesidad en particular, no se conforman con el mensaje unidireccional que las marcas han venido dando hasta ahora. Para mantener su atención tendrán que valerse de su reputación, es decir, de ser una referencia de garantía, tendrán que contar más cosas sobre ellos, cosas más interesantes, accesibles y comprensibles.

El esquema es sencillo: atraer, convencer, generar confianza y fidelizar.

¿Cómo?

Con herramientas como: newsletters, descargas (videos o documentación), blogs, etc.

¿Cuál es el objetivo?

Retener a los clientes potenciales, a los usuarios, a los consumidores, a las personas, cerca de nosotros, todo el tiempo que podamos, para que confíen en nosotros, en las empresas, en las marcas, en las personas que trabajamos detrás de lo que se ve a “simple vista”, para que nos dediquen su tiempo. Eso sí, sin ser excesivamente extensos ni repetitivos.

Si la repetición es un arma muy efectiva, que normalmente, genera notoriedad, en el caso del programa “Un, dos, tres… responda otra vez”, a lo largo de su prolongado y exitoso tiempo de emisión, acabó cansando a su audiencia y provocó la desaparición del mismo.

Estamos “escribiendo” un nuevo camino de comunicación, ¿te atrae?

Quédate con nosotros.

Procuraremos vestir los contenidos para la ocasión.

Jorge Jiménez Suárez

 

 

 

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