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Jun 23, 2016

Buenas personas, mejor equipo, trabajo óptimo.

Y cuando parecía que era Willian el merecedor de aquel delicioso trozo de brownie…

-“¡Eh! ¡Esperad! ¿Y yo qué? – Protestó Anna.

-“Perdona. ¿Crees que te mereces el brownie?” – Dijo Max.

-“Por lo menos lo intentaré.”- Contestó ella.

-“Pues tendrás que demostrarlo, este brownie está muy, muy bueno. Y pienso luchar por él.”

Allí estaba Ana, como una más, disfrutando de una agradable velada. Compartiendo hasta el último trozo de brownie. Había sido su primera cita con William y le había tocado contar sus “tristezas” para que su “historia” fuera reconocida y merecedora de tan preciado premio.

William era el dueño de una tienda de libros y guías turísticas en el barrio de Notting Hill de Londres. En apariencia, llevando una vida cómoda, tranquila y sencilla. Un día, entró a su tienda Anna Scott, una conocida actriz de Hollywood. A pesar de no reconocerla, se enamoró de ella. Pero poder acceder a ella se convirtió en una dura tarea para William. Era muy difícil competir con todo lo que tiene a su alcance una persona como ella: éxito, dinero, reputación.

Curiosamente, Anna, se siente atraída por William y por todo lo que le rodea. Disfruta visitando el piso que comparte con el divertido Spike, o con Honey, la hermana de William o sus amigos: Bella, Max o Bernie.  La paz, la tranquilidad, la serenidad, el anonimato, son cosas que no tiene habitualmente, y la atraen.

A pesar de ser dos personas que provenían de mundos tan opuestos, tan diferentes, se buscaban, se necesitaban, se atraían.

¿Pero, serían capaces de estar juntos?

buenas personas

(Imagen de Notting Hill – Universal Pictures)

William, con las únicas armas que podía contar, eran su manera de ser, su personalidad, su equilibrio y su sinceridad. Anna lo tenía todo, pero no tenía nada. No tenía vida, no tenía una pareja estable. Y no podía disfrutar de ello sin que saliera constantemente en los medios de comunicación.

Ambos necesitaban tiempo para adaptarse a los cambios.

Realmente, es difícil encontrar un punto de equilibrio para una situación como esta. Más de una vez nos hemos enfrentado a retos profesionales en los que nos ha costado mucho tiempo poder acercar posturas y lograr un entendimiento con nuestros clientes.

Quizá los proyectos actuales, las campañas digitales, se han convertido en un mundo complejo. La distancia entre las posturas enfrentadas hacen que se necesite un gran esfuerzo para llegar a un término medio. Hemos coincidido, hemos hablado, hemos aportado nuestra opinión al respecto, pero la situación, aunque hay muchas ganas de entenderse, cuesta que fructifique.

Con el tiempo, después de varios encuentros, vamos creando un camino, un ruta, una vía de entendimiento. Nos vamos conociendo. Y al igual que en las relaciones personales, vamos introduciéndonos en el papel del otro, se produce esa empatía necesaria para poder trabajar en común. Vamos conociendo todo lo que hay dentro de su organización, de su corporación. Y lo más importante, vamos conociendo a las personas que la conforman, vamos conociendo a las personas que forman su equipo.

Nos encontraremos con personas muy válidas y otras muchas que no valen, pero que, curiosamente, son muy necesarias en las empresas. Aún así, habrá que congeniar con todos y hacer equipo. Pero teniendo claro cuales serán tus objetivos y cuales serán tus personas de confianza.

Por otro lado, tampoco debemos dejarnos llevar por la imagen que nos tomamos de una persona antes de conocerla. Como en el ejemplo de hoy, nuestra protagonista no es tan feliz ni está tan satisfecha con su vida como aparenta. Tampoco la vida de nuestro protagonista masculino es tan fácil como parece.

Al fin y al cabo, habrá que hacer todo lo posible para llegar a acuerdos y hacer lo mejor para el equipo. Mi madre siempre decía aquello:

“Si quieres ser bueno en algo, rodéate de las mejores personas”.

buen trabajo

Anna, finalmente, era una chica que necesitaba que la quisieran, y que la quisiera William. Ambos, habían hecho todo lo posible por estar juntos. A pesar de sus grandes diferencias, se habían puesto uno a disposición del otro. Llegaron a un acuerdo, lo habían conseguido, estarían juntos. Pero no debemos olvidar a sus excelentes compañeros de reparto, compañeros de trabajo, a sus amigos, esos personas que trabajan y te apoyan en la sombra y que hacen que el resultado final sea el correcto, sea el mejor, sea el óptimo.

Para nosotros es importante mostrar siempre interés por las necesidades de nuestros clientes. Nos gusta hacer cosas interesantes. Aunque en la mayor parte de los casos debamos llegar a acuerdos con ellos. Forma parte de nuestro trabajo. Muchas veces serán los clientes los que sean más osados y otras veces lo seremos nosotros a la hora de planificar una acción. En caso de divergencia, es necesario recordarles que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa.

Nos interesa a todos. De eso vivimos.

Y por supuesto, lo importante es hacerles saber que formamos un equipo de personas, de profesionales, dispuestos a dar lo mejor para que los resultados sean los mejores, los más idóneos, los necesarios.

Como dijo Chesterton:”No hay cosas sin interés. Tan sólo personas incapaces de interesarse.”

¿Buscas un equipo de trabajo?

¡Aquí hay personas!

Jorge Jiménez Suárez

Feb 26, 2015

Las empresas, las redes, las personas.

“En esa época, la Gente de Internet – tú y yo y todos nuestros amigos de amigos de amigos hasta llegar a Kevin Bacon – ha hecho de Internet un sitio increíble, lleno de maravillas y buenos augurios.”

Esta es la frase con la que comienza el prólogo del nuevo Manifesto Cluetrain 2015.

Volviendo la vista atrás, en 1999 cuatro personas, un economista, un informático, un periodista y un experto en tecnología, Rick Levine, Christopher Locke, Doc Searls y David Weinberger, respectivamente, dieron forma a lo que hasta hace muy poco era una de las referencias escritas que reconocía el poder de internet como medio de expresión para muchas personas que no tenían, hasta entonces, como expresarse.

Había visto la luz el Cluetrain Manifesto.

Fue el primer texto escrito en el que se hacía una crítica al marketing tradicional, ya que hasta ese momento, el mundo del marketing y la comunicación, catalogaba a las personas en categorías como: consumidores, audiencias, target, puntos de rating o masas. A partir de ese momento, pudieron ser tratadas como individuos sin que las grandes empresas necesariamente perdieran la capacidad de seguir midiendo y analizando todo, presentándolo ante sus clientes o sus empresas.

Estas personas tuvieron una visión, era el momento de cambiar y valorar las cosas de otra manera.

Era el momento de poner en el centro a las personas.

Empresas, redes y personas 2

La semana pasada, antes de adentrarnos en la ponencia de José Luis Briones, a modo de introducción, nos puso como ejemplo a Zappos, una empresa de zapatos norteamericana on line. El caso de Zappos es bastante famoso en el mundo entero y su estilo de trabajo marca la diferencia.

¿Cuál es la mayor diferencia de todas?

La búsqueda de la felicidad.

Zappos es el claro ejemplo de empresa que apuesta por la felicidad. La felicidad de sus clientes y de todos aquellos que la componen: empleados, directivos, proveedores, distribuidores y agentes. Su objetivo es tener un cliente satisfecho, un cliente feliz. Y para lograrlo, los que trabajen para ellos también deben serlo.

¿Cómo se logra esto?

Poniendo en el centro de todo a las personas.

La semana pasada también tuvimos la oportunidad de asistir a otra buena ponencia de Fernando y Juan Luis Polo de Territorio Creativo. En su exposición nos relataron como empezaron en el año 1997 muy pocas personas que fueron aprendiendo a la vez que iban avanzando.

Fue en 2005 cuando lanzaron el TCBlog que les dio la fama y el reconocimiento. Pero al igual que en el caso de Zappos, se dieron cuanta que había que dar prioridad a las personas. En referencia a sus empleados y compañeros de agencia, su equipo, se basaron principalmente en la motivación intrínseca que produce la autogestión. Esto produjo una relación de confianza y un ambiente acogedor para empleados y clientes.

Gracias a esta visión y a esta relación, nos contaron que desde hace dos años, se produce un TCDesayuno todos los viernes entre compañeros y clientes, donde dan pie a todo tipo de conversaciones e intercambio de impresiones y sensaciones. Con esto han logrado darle a su trabajo un nivel óptimo de transparencia.

Por cierto, cualquiera que esté interesado en comprobarlo, puede acercarse cualquier viernes del año. Tendrá la oportunidad de disfrutar de un encuentro de personas, para personas, realizado por personas que mantienen conversaciones de personas.

Como en internet y en las redes sociales.

Personas

Aquellas cuatro personas, en su última tesis o conclusión del Manifiesto Cluetrain dijeron:

“Estamos despertando y conectándonos. Estamos observando. Pero no estamos esperando.”

Ahora, 16 años más tarde, la realidad ha cambiado algunas de sus proposiciones, pero no en todas. Aunque al igual que nosotros, estamos de acuerdo en que internet es una conversación de personas, con personas y para personas, el marketing moderno, el marketing actual, el marketing digital, no lo debe olvidar. Sólo se debe adaptar.

Las empresas, los clientes, los consumidores deben identificar a las personas que las componen, que las siguen o que las apoyan, para buscar su felicidad. Recordemos que: cliente feliz = ventas.

Como dijo Juan Luis Polo: “se aprende andando“.

¿Caminamos juntos?

Jorge Jiménez Suárez

 

Jun 5, 2014

Tu target, tu público objetivo.

Valdelcubo, 12:50 h.

Domingo, 29 de Octubre de 1.989.

Muy pocos se habían acercado a votar antes de esa hora.

-“Ya vienen” – dije en voz baja.

Procedentes de misa de doce, el resto de los habitantes del pueblo se iban aproximando por la calle de la Iglesia hasta la escuela pública.

-“Esto va a ser fácil” – pensé.

Teniendo en el mismo edificio, el colegio electoral y el bar, tenía la certeza de que ninguno se me podía escapar. Abrigado con mi cazadora de borrego, muy de moda en aquella época, mi carpetilla de encuestas y mi identificación de RTVE, esperaba sonriente a los residentes de aquel pueblo de Guadalajara para llevar a cabo mi misión.

Contratado, como otros muchos, por una empresa de investigación de mercado para hacer encuestas a pie de urna en aquellas elecciones generales, habíamos recibido una escueta, pero acertada formación de lo que nos podían responder:

– “Buenos días” – saludaba yo.

-“Buenos días” – me respondían.

-“¿Sería tan amable de decirme a que partido político ha votado?” – preguntaba.

– “Sí, al que tiene el cartel en la plaza…”- me dijo el primero.

– “Sí, al que ha votado mi marido…” – me dijo la segunda.

– “Sí, al partido…” – fueron respondiendo los pocos que vinieron.

Por suerte era un pueblo de algo más de sesenta habitantes y dos de los censados habían fallecido…

Qué fácil parecía el trabajo en un principio, siendo una población pequeña con tan pocas personas a las que encuestar. Lo que no podía imaginarme era lo fácil que era “responder sin responder” para muchos de ellos.

Pocos datos pude aportar a la elaboración de una estimación de voto fiable.

Investigación de mercado 3

¿Qué tenía aquel pueblo para que tuviera que desplazarme hasta allí a realizar este trabajo en unas elecciones tan importantes?

Era un lugar representativo.

Quizá no por los resultados del escrutinio final, si no por el atisbo de un cambio, de una nueva manera de entender la sociedad del momento y los cambios que se avecinaban. Era una muestra fiable de este trabajo ad hoc.

El “trabajo más duro”, fue dedicarle tiempo a todos y cada uno de ellos que se acercó a hablar conmigo de su historia, de cómo veían su vida actual y de lo que esperaban de aquellos votos depositados en la urna. Personas que, en su sencillez, lograron hacerme ver otro tipo de vida, ver otro tipo de necesidades, ver otro tipo de inquietudes.

Aquellas personas con las que tuve el placer de compartir un día de mi vida sólo querían aportar su punto de vista y la manera que tenían ellos de hacer que las cosas funcionaran. Es posible que este “otro estudio” hubiera resultado de mayor utilidad y de mayor valor.

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de asistir a un curso de investigación de mercado de la mano de CDI de Las Rozas. Este seminario logró hacerme recordar esta anécdota y refrescarme conceptos básicos a la hora de realizar un estudio de mercado y las tres bases de análisis:: estrategia, análisis de la competencia y análisis de los consumidores.

En este último, también clave, es donde se ahonda en el comportamiento de las personas para detectar sus necesidades reales y la forma de satisfacerlas, averiguar sus hábitos y preferencias, con el objetivo de aportar datos que permitan mejorar la relación que tienen con un producto, un servicio o una marca y que cubran esa necesidad. Es decir, un estudio pormenorizado del target.

Investigación de mercado 2

Los resultados de aquellas Elecciones Generales de 1.989 comenzaron a vislumbrar un cambio de tendencia en ciertos aspectos de la sociedad española. Los ciudadanos poco a poco empezaban a estar más involucrados con lo que les rodeaba, querían estar informados, querían ser escuchados y dar su opinión.

Quizá en muchas investigaciones comerciales, de mercado o de opinión, no se define correctamente el target o público objetivo de estudio. Para ello, recomendamos no sólo conocer las técnicas idóneas para llevarlo a cabo, no sólo la correcta distribución y organización de recursos para su realización, no sólo las posibles respuestas que podemos obtener o la intuición de logar resultados óptimos para el solicitante del encargo.

Lo más importante es saber identificar al target, escucharlo y saber lo que realmente demanda. Para atraerlo, para convencerlo, para fidelizarlo.

Y como nos decía Nuria: “lo importante es saber qué preguntar y a quién preguntar.”

¿Lo sabemos?

Claro que sí.

Jorge Jiménez Suárez

Mar 26, 2014

Tu producto, tu trayectoria.

Lo habían hecho todo bien.

Habían investigado y analizado el entorno, habían encontrado su nicho de mercado, habían enganchado a su público objetivo, les tenían cautivados: calidades inmejorables, financiación ideal, atención correcta.

Las expectativas eran muy altas y las solicitudes les desbordaban.

Las ventas eran fluidas, nadie quería quedarse sin una…

En comunicación se había cuidado todo al detalle: la campaña, los anuncios, la documentación, los planos, los folletos, el merchandising. Todo estaba muy bien meditado y encajaba a la perfección. Llegaron a tener una oficina multicasa de amplia exposición y venta e innumerables casetas de cada nueva promoción de viviendas.

Todo fue a pedir de boca, hasta que algo falló: el producto. Y no es que el producto, tal como se vendía bajo plano fuera malo. Lo que fue mala de verdad fue su ejecución y el personal que lo llevó a cabo.

Pero en aquellos años todo valía.

Ferrovial

¿Se imaginan que le vendieran un coche con los cristales rotos, sin volante o sin una rueda?

Más o menos esto debió ser la tónica general del momento. Es más, aquella empresa, que a buen seguro no fue la única, daba por hecho que entregaban un producto en mal estado y eran capaces de facilitar unas plantillas para gestionar “los desperfectos”. Además, tenían un equipo de personas en cada promoción de nueva vivienda para hacer frente a los “enfurecidos y desesperados compradores”. Que, en general, solían estropear más las cosas.

¿Si sus clientes hubieran sabido esto, habrían comprado?

En un alto porcentaje, lo más probable es que no.

Cuando creas un producto estrella debes cuidarlo, mimarlo y hacerlo fructificar en óptimas condiciones hasta el final. No puedes quedarte a la mitad, debes rematar el trabajo. Y por supuesto, no debes dejar a tus clientes a su suerte. Lo que no se puede hacer es que la mayoría del equipo que conforma la empresa trabaje bien, y en el tramo final, quede todo en manos de personas poco formadas o poco motivadas o poco profesionales.

La trayectoria de una firma se mide por sus logros, se mide por su eficacia, se mide por las personas que lo componen. Valores como, la honradez, la calidad de trabajo o el esfuerzo inciden a diario en la imagen de una empresa.

Por todo esto, las empresas deben mantener y educar a las personas que la componen en la aplicación de la calidad en todos los procesos de su trabajo, en todas las fases productivas y por supuesto en la atención a su bien más preciado, el cliente. Todos unidos, remando juntos y en la misma dirección.

Si vendes calidad, debes dar calidad.

quality1

El tiempo le pone a cada uno en su sitio y Ferrovial Inmobiliaria desapareció, eso sí, dejando de atender innumerables reclamaciones de sus clientes. Tuvieron suerte de que las redes sociales no hubieran explotado hace 10 años.

¿Se imaginas si hubieran existido en ese momento?

Posiblemente no habrían tenido salida y habrían tenido que disculparse y compensar los daños.

Parece ser que salieron adelante como grupo, y debieron reconducir la situación por otros sectores. Aunque lo que nunca podrán tener es el aprecio, ni la recomendación de sus viejos clientes, que no sonríen, que no están satisfechos.

No estamos de acuerdo con estas malas prácticas empresariales.

Nuestra recomendación es, que si no puedes arreglar algo materialmente, al menos, hay que ser humanos, ser persona, reconocer los errores, remangarse y buscar una solución lo más completamente satisfactoria. Al final, es posible que se pueda obtener una sonrisa a cambio, que, en definitiva, es con lo que se mide a los clientes satisfechos.

Siempre hemos defendido:

“En la vida, se puede ser buen profesional, mal profesional e incluso un penoso profesional. ¡Qué se la va hacer! Pero lo que no se puede ser nunca, nunca, es mala persona.”

¿Cuidamos tu producto?

Jorge Jiménez Suárez

Oct 15, 2013

Sé constante y muestra tus cualidades.

¡Maldita sea cocinero! ¡Mueve el culo! ¡Quiero mis doce!

¡Nueve! Un buzo de la marina no es un hombre de combate es un experto en salvamento.

¡Diez! Si se pierde algo lo encuentra y si se hunde vuelve a reflotarlo… y si estorba lo mueve.

¡Once! Con suerte, morirá joven a 60 metros de la superficie y eso será lo mas cerca que estará de convertirse en un héroe.

¡Coño! ¡No sé por qué alguien quisiera ser un buzo de la Marina!

Y ahora, ¡preséntese en esta línea, cocinero!

Billy Sunday era el instructor jefe de los buzos de la Marina norteamericana, a pesar de haberle hecho la vida imposible a Carl Brashear, analizó su comportamiento del pasado y subsanó su error apoyándolo y jaleándolo en el momento más crítico de su vida. Este fue el final de los doce agónicos pasos necesarios para que Carl fuera restituido en su puesto de buzo de la Marina.

Son contadas la ocasiones en las que nos paramos a pensar por qué un cliente ha dejado de trabajar con nosotros o por qué después de una reunión con un posible cliente no nos han elegido para desempeñarlo. Seguramente se nos ocurrirían muchas cosas a cerca del entorno, la competencia, el tipo de trabajo, el presupuesto y las personas con las que negociamos. Pero debemos tener en cuenta que cuando alguien analiza nuestro oferta de trabajo o nuestra oferta de colaboración profesional, lo primero en lo que se fija es en la persona o personas que van realizarlo.

¿Qué esperan de nosotros? ¿Qué cualidades debemos cumplir para llevar a cabo lo que necesitan? ¿Qué debemos ofrecerles?

1. Atención. No dejar de prestársela, fijarnos en todo, cada detalle cuenta. Conocerles, cuanto más mejor. No dejarle sólo, que no se sienta abandonado ni desamparado. Ofrecerle comprensión.

2. Confianza. Al estrechar nuestra relación, al estar muy pendiente de él, conoceremos sus puntos de vista y sabrá que estamos en sintonía con sus pensamientos y necesidades. No fallar genera confianza, cumplir con lo que se nos pide también lo hace.

3. Sinceridad. Decir y expresar lo que realmente pensamos que está bien o está mal, aunque sea incómodo. Si no somos capaces de decir la verdad, no seremos capaces de realizar un buen trabajo. Lo políticamente correcto y el “buenismo” es perjudicial a largo plazo. Ser auténtico vende, no lo olvidemos.

4. Honestidad, siempre con la verdad por delante, no dejar de contar lo que le beneficia y lo que le perjudica al cliente. Hacer lo posible por lograr los objetivos propuestos pero sin “saltarnos las reglas” y evitar pensar en ello como una opción. Nunca jugar sucio.

5. Experiencia. Demostrar con hechos palpables que nos hemos “curtido en mil batallas” y hemos sabido saborear los triunfos, aprender de las derrotas y lamernos las heridas. Sabemos cuando hay que avanzar y cuando hay que dosificar los esfuerzos. Nunca parar.

6. Consejo. Somos capaces de analizar la situación, empatizar con el cliente y saber hacerle las recomendaciones oportunas y necesarias.

7. Apoyo, estamos con él, sabemos lo que le pasa y lo que necesita, ¿en quién se va a apoyar mejor que en nosotros? Le acompañamos y le sustentamos. Le comprendemos. Aligeramos su carga.

8. Ilusión, con todo lo que sabemos somos capaces de crear, planificar y ejecutar estrategias que le ilusionen o que se la devuelvan.

9. Entusiasmo, cuando se tiene ilusión y se crean buenas bases de proyecto, con pocos resultados positivos, se genera el entusiasmo necesario. “Es el placer de hacer las cosas bien hechas”.

10. Eficiencia, por supuesto, debemos ser eficientes, debemos realizar nuestro trabajo eficazmente en el menor tiempo posible. Debemos buscar la excelencia.

11. Capacidad de improvisación, una cualidad que muy pocos tienen cuando no todo sale “redondo” y hay que hacer lo posible por cumplir. Nada mejor que convertir un problema en una oportunidad.

12. Pasión, transmitir a un cliente nuestro esfuerzo, nuestro empuje, nuestra constancia, nuestra pasión, son garantía de éxito. No nos rendimos ni tiramos la toalla. Vamos hasta el final.

Carl Brashear demostró que era capaz de seguir desempeñando su profesión y podía seguir enfrentándose a la vida que había elegido. Demostraba que todo su esfuerzo y sufrimiento había merecido la pena. Consiguió que todos los obstáculos de su camino no le impidieran dejarle continuar con sus aspiraciones y que todos ellos formaran parte de su prestigio.

Con estos doce pasos se ganó el respeto y la admiración de la sala, de sus compañeros y de su familia.

Con nuestras doce cualidades seremos capaces de ganarnos la confianza de nuestros clientes.

¿Crees?

Se constante.

Jorge Jiménez Suárez

Jun 24, 2013

Crea ambiente, logra tus objetivos.

– “¡Catorce, estás muerto!” –

Me gritaban desde la grada blandiendo sus navajillas y haciendo juegos malabares con las piedras que llevaban en sus manos.

Sólo a mí se me ocurría hacerle una zancadilla por detrás al “Lobo”, el delantero centro del equipo contrario en su camino en solitario a marcarnos el tercer gol de aquel desastroso partido. Cayó a cinco metros del borde del área y aún así, el árbitro, que tenía mas miedo que yo, me miró, me sacó tarjeta amarilla y … ¡pitó penalti!

A pesar de todo, yo ya estaba completamente rodeado y recibiendo golpes de los jugadores del equipo contrario. El “Lobo”, me sacaba dos cuerpos y me zarandeaba mientras nombraba a mi queridísima madre. Gracias a Dios, se cansaron pronto.

Mi “sacrificio” fue recompensado, nuestro portero paró el penalti.

Teníamos el partido perdido desde que entramos en el vestuario del equipo visitante de aquel colegio de huérfanos. Con el ambiente, el recibimiento y los “piropos”, nos tenían completamente amedrentados, ateridos, acomplejados, derrotados. La presión a los jugadores, al árbitro y el “acoso” durante el partido, crearon el ambiente idóneo para el equipo local y un verdadero infierno para nuestro equipo y para el árbitro.

El entorno siempre es importante, siempre es relevante y en determinadas situaciones es clave. Creando el ambiente idóneo, generando la intensidad adecuada y contagiando el entusiasmo en cada una de nuestra acciones, lograremos que nuestro trabajo, nuestra comunicación y nuestras campañas estén mejor consideradas y se consiga el éxito en lo que nos propongamos, o, al menos, saborear resultados óptimos.

Para poder hacer llegar a ciertos estados en las personas, clientes, usuarios, empleados o compañeros,  hay que crear una buenapredisposición“. Durante muchos años, el equipo de relaciones públicas de las empresas, ha tenido la oportunidad de hacerlo posible, a través de acertadas campañas de comunicación, interna o externa, y a través de la realización de acciones de animación en los medios o en el punto de venta.

Su trabajo consistía en hacer que a la hora de consumir o de ser usuario, o a la hora de involucrar equipos para determinados proyectos, todos, tuvieran predisposición por su marca o su iniciativa frente a la competencia o a otras.

¿Cómo lo lograban?

Siendo la parte de la empresas más cercana al consumidor, la cara amable, su lado humano.

Actualmente, tenemos al Community Manager, persona a la que acudirán los usuarios, las personas, a través de la red. El será el encargado de generar el ambiente idóneo para que las relaciones se produzcan. Y, es más, generará nuevas relaciones de interés entre aquellos usuarios que no se conocen , los pondrá en contacto, creando el ambiente y el espacio idóneo para su mayor beneficio. Si el objetivo de la empresas es la transmisión masiva o viralidad de un mensaje, serán ellos los encargados de situarse en las mejores plataformas para llegar al mayor número de usuarios para que sean ellos los que lleven el mensaje en volandas al mayor número de personas.

También hay ocasiones en las que surgen algunas iniciativas orientadas a fomentar cierto tipo de acciones o actividades. Esta semana he tenido la oportunidad de asistir a Impulsando a Pymes, un encuentro en el que una serie de ponentes, con un esquema de exposición perfectamente estructurado, animan a todas las pequeñas y medianas empresas de diferentes ciudades de España a “reinventarse” para cambiar el futuro. A través de propuestas empresariales, narración de experiencias emprendedoras y ejemplos prácticos, consiguieron arrancar el reconocimiento y el entusiasmo de todos los asistentes.

En definitiva, todos los integrantes de Impulsando a Pymes, crearon el ambiente idóneo para emprender, crearon el ambiente idóneo para luchar, crearon el ambiente idóneo para seguir adelante, crearon el ambiente idóneo para triunfar.

En las empresas y agencias, serán los directivos, las nuevas rrpp y los Community Manager, los que cumplan esta función.

Volviendo a aquel infausto partido, ese día conocí de verdad lo que era el miedo escénico.

Catorce, era el número que me tocó en suerte en aquel equipo de fútbol juvenil. Más tarde, un tal José María, lo pondría de moda.

¿Seremos capaces de lograr gran parte de lo que nos proponemos?

Por supuesto.

Genera ambiente, genera entusiasmo.

Jorge Jiménez Suárez

May 10, 2013

Transmite, ilusiona y deja huella.

¿Quién no sintió dolor con su papel en “Los santos inocentes“?

¿Cuántos nos enamoramos de Ninette?

¿Quién no sonrió con “Atraco a las tres“?

¿Quién no se angustió en “El verdugo“?

¿Quién no ha sido duro y frío como el hielo como “El Crack“?

O, ¿tierno como un niño con “Cateto a babor“?

¿Cuántos quisimos estar al lado de nuestras familias y amigos en “Vente a Alemania, Pepe“?

Por más que me esfuerzo, no recuerdo una película suya que me dejara indiferente. Con su estilo y su manera de ser, nos tenía completamente encandilados. De expresividad magistral, con un simple movimiento de su cara o de su cuerpo,  lograba comunicar todo tipo de sentimientos, sensaciones y emociones. Tenía el don de transmitir rabia, dolor, felicidad… con poco esfuerzo, con pocas palabras, con sencillos gestos.

Hoy rendimos homenaje a D. Alfredo Landa.

Hoy rendimos homenaje a alguien que se ha ganado nuestra consideración, nuestro cariño y nuestro respeto. Rendimos homenaje a alguien que nos ha dejado marcados, a alguien que ha dejado huella en nosotros.

Hoy rendimos homenaje a un gran actor, un gran profesional, una gran persona, que sabía hacer algo que muy pocos saben hacer: llevar por dentro y mostrar por fuera, la vibración, la pasión, el sentimiento, la ilusión, la esperanza.

Y, hoy, precisamente, estamos en un momento, en el que más que nunca, necesitamos esperanza e ilusión.

Entonces, ¿cómo comunicarlo? ¿Cómo transmitirlo?

En este maravilloso mundo de la comunicación, los profesionales de marketing, descubrimos y exploramos cada día multitud de canales de información, multitud de herramientas para poder lanzar un mensaje, multitud de plataformas donde interactuar y compartir conocimientos necesarios y de interés para las personas. Realizamos gran cantidad de acciones, siempre enfocadas a satisfacer las necesidades de nuestros clientes y gracias a las nuevas tecnologías, internet, la web 2.0 y las redes sociales, el modo de llegar a ellos es más rápido y eficaz.

Pero para llegar a interesar a un cliente, llamar su atención y que demande lo que le ofrecemos, no sólo nos basta con tener un buen mensaje con contenidos de calidad, sino saber transmitirlo, ponerle sentimiento y llegarle a lo que llamamos: “tocar la fibra sensible“.  Y dejarle huella, que no nos olvide, que nos recuerde, que siga con nosotros, se fidelice, nos recomiende y sea nuestra mayor garantía.

Debemos trasladar emociones y situaciones en las que pueda vibrar y sentir lo que se cuenta, lo que se muestra. Que el contacto, el trato, la interactuación con una marca, con un servicio o con una empresa sea una experiencia difícil de olvidar en su lado más positivo.

¿Cuál es el mejor camino?

Siempre hemos creído que siendo auténticos, siendo nosotros mismos, no escondiendo los sentimientos que nos producen las cosas que vemos y hacemos, mostrándonos con transparencia, compartiendo nuestro tiempo con las personas que nos necesitan, llegaremos a profundizar y a conocer a todos aquellos que nos rodean y quieren interactuar con nosotros. Creando así, una relación de confianza y sinceridad. Creando así, una relación duradera.

Como la que tenía D. Alfredo Landa con su público.

Y nosotros, ¿dejaremos huella?

Da esperanza, transmite ilusión.

Jorge Jiménez Suárez