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Jun 16, 2016

Gestiona tu imagen, gestiona tu reputación.

«En otro reino, Las Ciénagas, vivían todo tipo de extrañas y maravillosas criaturas.

No necesitaban rey ni reina, ya que imperaba la confianza mutua.»

En este reino, vivía Maléfica una preciosa hada, con un gran corazón dotada de unas alas de águila. Todo era paz y felicidad en su mundo. Un día llegó un niño campesino llamado Stefan a su tierra. Junto a él crecerá e incluso se llegará a enamorar, conociendo el amor verdadero.

Por aquel tiempo el Rey del Castillo, el reino vecino, quiso conquistar el reino de Maléfica. Pero ella se lo impedirá derrotándolo. Henry, que así se llamaba el rey, enfermo desde entonces, decide recompensar con su trono y la mano de su hija a aquel que pueda asesinar a Maléfica. A partir de ese momento, aparecerá el verdadero Stefan.

La ambición de Stefan hará que traicione a Maléfica.

reputacion on line

Stefan no fue capaz de quitarle la vida a Maléfica, pero le arrebató sus alas. Por todo ello, Maléfica, comenzó la construcción de un reino oscuro en Las Ciénagas. Llegando así a convertirse en una pérfida, siniestra y malvada bruja. Los cuernos, su aspecto y sus acciones, tampoco ayudaron a recordar a la antigua hada buena que fue.

Empezó a forjarse su fama, su reputación.

Tener una mala reputación es muy fácil y tener una buena reputación es más complicado. Ambas situaciones pueden darse en nuestra vida personal y profesional. Siempre valoramos, respetamos e incluso seguimos fielmente a aquellas personas o marcas que se ganan nuestra confianza a través de una reputación intachable.

Siempre hemos dicho que si eres una mala persona, es muy difícil que seas un buen profesional. Pero, paradójicamente, vemos que en muchos casos, las malas personas son idóneas para determinados puestos o determinadas funciones dentro de una empresa o corporación. Incluso tienen éxito.

¿Cómo podemos gestionar la reputación?

Desde que comenzamos con nuestra labor digital, cuando comenzó este blog, cuando comenzó nuestra transformación digital, siempre oímos hablar de las famosas «crisis de reputación». La verdad es que, salvo casos muy conocidos o sonados, es algo que con un poco de sentido común y buen hacer se pueden evitar.

Es muy importante hacernos visibles a través de la creación de contenidos bien posicionados, actuar con transparencia, tener una comunidad sólida y escuchar qué dicen los usuarios. Podemos decir que éstas son las claves para mantener una buena reputación online. Los contenidos generan solvencia y transmiten conocimientos.

Para ello la monitorización, como ya contamos alguna vez en este blog, es también muy importante. Debemos «escuchar» con atención lo que se dice de una marca o de la nuestra en las redes sociales y en los entornos digitales en general. Además, debemos tener en cuenta, que a pesar de llevar ya algunos años de revolución digital, todo lo que se crea en internet tiene un aspecto que nunca antes han conocido las empresas.

Gestionar ese nuevo poder no siempre es tarea que se pueda aprender en un día, en meses, incluso, en muchos casos, en años. Como ya recomendamos en su día, se debe tratar de delegar la gestión de las redes en personas preparadas y realmente formadas dentro de las mismas: el community manager

Para ser visibles dentro de un determinado sector debemos crear contenidos de calidad y nuestros seguidores, clientes y usuarios siempre nos identificarán por ello, por nuestro estilo. Esto ayudará, sin duda a crearnos nuestra propia imagen, nuestra propia reputación.

reputacion

Maléfica, finalmente, se vengó y volvió a ser la que era. Gracias a Aurora, La Bella Durmiente, a partir de ese momento, sería la reina de La Ciénaga y la protectora del mundo, en agradecimiento por todo lo que hizo y por todo lo que había sufrido. Y por supuesto, para limpiar su reputación.

Por nuestra parte, recordar que si nos concentramos en la reputación en internet o reputación digital, debemos tener en cuenta que una mala decisión, un comentario desafortunado, una imagen, una mala atención a un cliente o cualquier mínimo detalle, puede hacer que una compañía pase de ser la más valorada, a ser la más despreciada.

Lo más importante es, tener muy clara cual es nuestra identidad.

Como dijo Sócrates«Si quieres gozar de una buena reputación preocúpate en ser lo que aparentas ser.»

¿Qué quieres ser?

¡Gestiónalo!

Jorge Jiménez Suárez

May 7, 2015

Avala tu reputación, genera confianza.

Llegó hasta su puerta y se presentó:

– «Me llamo Dutch Van Den Broek» –

– «¿De qué se trata?» – preguntó la señora Chandler.

– «Mi esposa iba en el vuelo en el que se estrelló su marido»- se explicó.

– «¿Y ha venido a pedirme algo?» – preguntó ella dejándolo pasar.

– «Ellos viajaban juntos… 3 A, 3 B… su marido, mi mujer… ¿Lo sabía?» –

….

Dutch era policía de asuntos internos, felizmente casado. Kay Chandler era una congresista republicana, casada y madre de una adolescente. Caprichos del destino, debido al accidente de avión en el que murieron sus respectivas parejas, ambos descubrirán cuál era la verdadera situación de sus respectivos matrimonios.

Una pareja, un vuelo, un billete, un destino, una llave… ¿Por qué?

Aún descubrirían algo más.

Confianza

Dolor, rabia, impotencia… son sentimientos que se agolpan en la mente de Dutch. Se pregunta en que falló a su esposa para que quisiera a otro. Se pregunta cuándo empezó todo. Vive atormentado. Ella, Kay, adopta una postura más fría, debe continuar al lado de su hija y afianzar su carrera política. Mantiene una imagen serena, pero la procesión va por dentro.

Es duro, pasado el tiempo, ver con otros ojos a la persona, que hasta hace bien poco, era una de las más importantes de tu vida. Una persona que hasta entonces le precede una excelente reputación personal y profesional. Pero un día, caprichos del destino, se destapan evidencias que cambian por completo esa imagen, y por supuesto, la confianza depositada en ella.

Tristemente, lo mismo que nos puede suceder en el ámbito personal suele ser algo más habitual con algunas marcas, servicios o clientes con los que trabajamos o interactuamos. Un día nos damos cuenta que no son lo que realmente pensábamos que eran. Teníamos una buena imagen, gozaban de una buena reputación frente a nosotros, generaban confianza.

Les creíamos.

Pero un simple hecho, una acción, una omisión, una duda, dan un vuelco a nuestra forma de pensar acerca de ellos. Algo muy común en las muy extendidas redes sociales con las que trabajamos e interactuamos a diario. Las famosas crisis de reputación de muchas marcas, que en su mayoría obedecen a «faltas de atención», pero que bien gestionadas, pueden reforzar la imagen de marca de una empresa, producto o servicio.

reputación

Como ya comentamos la semana pasada, tuvimos la oportunidad de asistir, un año más a #HEMESIC 2015. En otra de sus grandes ponencias, Jordi Ballera, al introducirnos el los índices de estudio de la valoración de confianza en España, nos diferenció conceptos como reputación y confianza.

Para él, «la reputación es la idea que tienen otras personas de otra persona, de un producto o de una empresa.»

«La confianza es lo que esperan de ti.»

Nos ilustró con el caso del violinista, que avalado por su buena reputación, tuvo el contratiempo en un concierto que estaba dando, que, de las cuatro cuerdas del violín que estaba tocando, una se le rompiera. Él siguió tocando con tres cuerdas hasta el final del mismo. Y cuando acabó el concierto, le preguntaron que por qué no había cambiado el violín. Su respuesta fue clara: «tenía que tocar con lo que tenía, era lo que se esperaba de mi».

También nos expuso que si en este momento, algún sector de nuestra economía podía presumir de generar confianza, eran todos aquellos que son más tecnológicos. Y que todas las empresas debíamos incorporar las nuevas tecnologías a nuestra actividad, para generar confianza y reescribir el relato competitivo de la empresa.

Todo esto encaminado a descubrir dos cosas:

1. La innovación es un paso más allá, a pesar de los recursos que tengamos.

2. La suma de la colaboración y la transparencia, generan confianza, generan beneficio.

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Kay y Dutch, finalmente, descubrirán la verdad. Sabedores de la reputación de sus respectivas parejas, no llegaron a cuestionar la confianza que depositaban en ellos. La decepción, el dolor y la rabia generó una nueva relación de confianza entre ellos. Fueron capaces de adaptarse a su nueva situación, creando una nueva relación beneficiosa para los dos.

Es importante gozar de una buena reputación. Pero no sólo debemos quedarnos ahí, debemos fructificarla en la generación de la confianza necesaria para que las personas, empresas, clientes o profesionales con los que trabajamos, convivimos y atendemos puedan mantener con nosotros una relación sincera y duradera.

Si sólo nos preocupamos por «el que dirán de nosotros», por nuestra reputación, perderemos la oportunidad de hacer que crean en nosotros, que confíen en nosotros. Está en juego, no solo nuestra imagen sino también nuestro trabajo, nuestra continuidad, nuestro futuro.

Como dijo Napoleón:

«El que sólo practica la virtud para conquistar una gran reputación está muy cerca de caer en el vicio»

Avala tu reputación, genera confianza.

Jorge Jiménez Suárez

Dic 11, 2013

Tu experiencia, tu reputación.

Bar Europa, Velilla de San Antonio.

Diciembre de 1.997.

7:30 h.

3º centígrados bajo cero.

Me disponía a desayunar antes de entrar a trabajar en la sucursal.

La música se oía desde la calle. Empujé la puerta.

– «¡Un cuerno de chocolate y un café con leche para el banquero!» –

Gritaron al verme entrar.

Mientras, seguían cantando:

– «Ven, ven, desátame» –

– «Ven, ven, desátame» –

– «O, bien apriétame más…» –

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(Imagen video original de Mónica Naranjo)

Como cada mañana, con el bocadillo, los carajillos, las copas o los botellines en la mano, todos los operarios de aquella constructora solían ponerse a tono antes de que amaneciera y tener que iniciar una dura jornada de trabajo en la construcción. Todos «calentitos» en el bar y cantando al son del video musical de moda.

Me conocían, sabían a qué hora llegaba, dónde trabajaba y lo que me gustaba desayunar, aunque rara vez solía coincidir en el desayuno con ellos. ¿Cómo podían saber tanto de mi, si simplemente les daba el dinero de sus nóminas detrás de la ventanilla del banco todos los días 28 de cada mes?

Recuerdo que la primera vez que vinieron a cobrar, el director me dio las órdenes precisas para poder atenderlos con rapidez y eficacia. Pero no fue como esperábamos, se tardó demasiado tiempo, se pusieron todos nerviosos y alguno se marchó con cara de pocos amigos. Para veces posteriores, el director me ordenó llamar por teléfono a la empresa, con dos días de antelación, para que nos remitieran un listado de los empleados y sus nóminas correspondientes. Así, según llegaban con su cartilla y su carnet de identidad, les iba dando su sobre correspondiente. Gracias a ello, llegué a memorizar todos y cada uno de los empleados de aquella constructora, sus nombres, lo que cobraban y hasta su número de cuenta corriente.

¿Cómo habíamos resuelto aquel problema?

1. Aplicando la experiencia a nuestra estrategia o plan de actuación. En este caso, acatando las órdenes del director de la sucursal. Sus años al frente del banco le capacitaban para poder localizar el problema, analizarlo y resolverlo aplicando experiencias anteriores.

2. Mejorando la experiencia de los usuarios y consumidores. Es decir, calidad de trabajo y búsqueda de la excelencia. Simplemente, haciendo un sobre nominal, el servicio era más cuidado, más amable, más personalizado.

¿Qué consecuencias trajo aquella gestión del problema?

A partir de entonces, la relación empresa – cliente o usuario fue inmejorable, la complicidad era mutua y el boca a boca trajo a nuevos clientes.

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(Imagen Caixa Catalunya Valladolid)

A lo largo de los años vamos acumulando vivencias, sensaciones, experiencias. Los diferentes puestos de trabajo u ocupaciones dentro de una empresa o de varias nos amplían el campo de visión en muchas facetas de la vida, así como las obligaciones diarias o familiares. De todo ello aprendemos, de todo ello nos empapamos y con todo ello adquirimos madurez. El saber estar a la altura de las circunstancias, tomar tus propias decisiones, controlar tu vida y ser capaz de salir adelante, nos hace ganarnos un hueco, una mención, un respeto por parte de los demás.

En el mundo profesional no es muy diferente. Cada persona, con su estilo, va dejando huella allí donde trabaja. A medida que pase el tiempo se ganará el respeto de sus compañeros, clientes o proveedores. Unas veces será por el trato, otras veces por una sonrisa, otras su eficacia, otras por su sinceridad o por la confianza que genera. Lo importante es realizar correctamente nuestras funciones y no dejar indiferente a nadie con nuestra labor. Apostar por la calidad de trabajo y no dejar de buscar y proponer soluciones.

La evolución de nuestro trabajo al mundo digital es un camino que comenzó hace más de un año. Nuestra experiencia en internet y en redes sociales se va forjando día a día. Seguimos aprendiendo de los veteranos, de aquellos que crean genialidades, de aquellos que crean marca, de aquellos que generan relaciones o de aquellos que nos mantienen perfectamente informados.

Lo que hemos aprendido de todos ellos y de nuestra experiencia es que, en el mundo digital, valen muchas de las consignas del mundo real. El trato cercano y diario crea el ambiente idóneo para generar beneficios entre personas y empresas. Acciones como conocerse, relacionarse, transmitir, compartir y recomendar, que tradicionalmente forman parte de nuestra educación, en el entorno digital también son necesarios.

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Todos aquellos obreros, peones, albañiles, buscaron la manera de saber cómo conocerme para poder agradarme y saber lo que me gustaba desayunar. Para mí, la sonrisa de todos ellos fue la mejor recompensa a aquella entrañable etapa de mi experiencia profesional.

En definitiva, todos aquellas personas, usuarios y clientes que nos vamos encontrando a medida que avanzamos nuestro camino, van tomando conciencia de nosotros, de nuestro trabajo, de nuestra identidad, de nuestra reputación. Por lo que seguiremos apostando por la confianza, la sinceridad y la pasión por hacer lo que nos gusta. La experiencia así nos lo impone.

¿Quieres experimentar?

Ven con nosotros.

Jorge Jiménez Suárez

Feb 8, 2013

Genera confianza, haz atractivos tus contenidos.

Con sus caras totalmente descompuestas y abanicándose sin parar, miraban el marcador en el que cada segundo se les hacía interminable mientras el casillero de los concursantes aumentaba con cada respuesta correcta.

Hasta que el tiempo llegaba a su fin y…

¡Tilín, tilín, tilín! ¡Campaaaana y se acabó!

Las «supertacañonas», al fin, respiraban aliviadas.

Como cada viernes por la noche, fieles a nuestra cita, allí estábamos, toda la familia reunida frente al televisor, viendo una nueva edición de nuestro programa favorito: Un, dos, tres… responda otra vez. El programa – concurso más famoso de la televisión en España, que se mantuvo en lo más alto de la audiencia durante décadas.

El secreto de su éxito era, que además de lo que se veía a simple vista, regalos, premios, azafatas, presentadores, grandes actuaciones y buenos humoristas, detrás, había un gran equipo de trabajo que tenía muy bien estructurado el desarrollo del programa, que tenía unos contenidos muy trabajados, muy elaborados, muy atractivos.

Durante mucho tiempo, el objetivo de muchas marcas era anunciarse durante el programa o en los intermedios del mismo. No hacerlo podía considerarse una pérdida de categoría. Por aquella época era muy común escuchar la frase: «producto anunciado en el Un, dos, tres…» con lo que las marcas se ganaban la confianza de los espectadores. Eso sí, a base de recurrir a grandes presupuestos publicitarios.

Hoy, debido a la evolución tecnológica, los grandes presupuestos pueden no ser suficientes para las marcas a la hora de atraer y fidelizar a los consumidores. Muchos nuevos caminos se han creado y muchos otros se irán creando. Las nuevas herramientas de comunicación hacen que internet y las redes sociales sean el nuevo vehículo de comunicación de las personas. Porque no hay que olvidar que internet es una gran autopista de información en la que se produce una gran conversación «peer to peer» de persona a persona.

Por ello las empresas en su labor de escucha activa, para interactuar, compartir y poder recomendar a sus clientes, emplean una nueva la técnica de fidelización de clientes basada en lo que cuentan, en lo que enseñan, en lo que muestran de sí mismas, es decir, marketing de contenidos. Con el nivel de información que hay circulando en la red, las personas entran en internet para buscar soluciones a una necesidad en particular, no se conforman con el mensaje unidireccional que las marcas han venido dando hasta ahora. Para mantener su atención tendrán que valerse de su reputación, es decir, de ser una referencia de garantía, tendrán que contar más cosas sobre ellos, cosas más interesantes, accesibles y comprensibles.

El esquema es sencillo: atraer, convencer, generar confianza y fidelizar.

¿Cómo?

Con herramientas como: newsletters, descargas (videos o documentación), blogs, etc.

¿Cuál es el objetivo?

Retener a los clientes potenciales, a los usuarios, a los consumidores, a las personas, cerca de nosotros, todo el tiempo que podamos, para que confíen en nosotros, en las empresas, en las marcas, en las personas que trabajamos detrás de lo que se ve a «simple vista», para que nos dediquen su tiempo. Eso sí, sin ser excesivamente extensos ni repetitivos.

Si la repetición es un arma muy efectiva, que normalmente, genera notoriedad, en el caso del programa «Un, dos, tres… responda otra vez», a lo largo de su prolongado y exitoso tiempo de emisión, acabó cansando a su audiencia y provocó la desaparición del mismo.

Estamos «escribiendo» un nuevo camino de comunicación, ¿te atrae?

Quédate con nosotros.

Procuraremos vestir los contenidos para la ocasión.

Jorge Jiménez Suárez

 

 

 

Ene 11, 2013

De formación hacker, aprendiendo a compartir.

 

– «¡Profe, profe, que nos están copiando!»-

No sabíamos lo que teníamos entre manos, teníamos que acabar la práctica antes de que sonara la campana del final de clase de informatica. Nos habíamos enredado con la idea de que si estábamos en un aula de informática con 14 ordenadores conectados podríamos mandar un mensaje a alguno de nuestros compañeros. Y lo conseguimos. Y nos expulsaron de clase. No por enfadar al profesor por haber conseguido mandar mensajes entre ordenadores, sino por copiar el ejercicio al equipo de al lado y «pasarlo» al alguno de nuestros compañeros. Habíamos logrado, sin saberlo, enviar nuestro primer email y nuestro primer tweet, y, así,  convertirnos en «proscritos» de los compañeros mas listos de la clase. ¿Fuimos hackers?

Al contrario de lo que piensa mucha gente, hoy en días, si algo debemos a los hackers del software libre es que todo lo que hay en internet, funcione. Gracias a ellos surgieron corrientes de opinión que defendían el libre acceso a la inmensa autopista que es internet contra todo aquel que quisiera apropiarse de ella y privatizarla. Conceptos como el «copyleft«, «open source» y el «software libre» no serían posible sin su aportación.

El resultado de su desarrollo es que podemos distribuir información, podemos aportar ideas, es decir, compartir. No es de extrañar que muchas veces nos sorprendamos a nosotros mismos «compartiendo» una noticia, un chiste, una foto de un «amigo» de alguna red social. O, «reenviando» una información o un video de un grupo de personas a las que «sigues«. O, «repineando» un tablero de imágenes de recetas culinarias.

En esta nueva forma de comunicación, se mantiene la primacía de la exclusiva, pero ahora se añaden conceptos importantes como la inmediatez y la reputacíón. Es importante la noticia, pero también lo es quien la comparte y en qué plazo. Para muchos usuarios, otros internautas serán prescriptores, personas con alto grado de reputación on line que hacen o dicen lo que les gusta y crean modas, crean nuevos hábitos, crean costumbres. Personas que hacen que surja una necesidad. No sólo por el hecho de hacerlo, sino por transmitirlo. No hace falta ser el creador de la información, con redistribuir contenido interesante, veraz y de calidad es suficiente.

Este nuevo comportamiento ha traido consigo nuevas plataformas de información como los blogs o los diarios digitales. Muy especializado y muy bien dirigido a un público más definido, más entendido, más formado. Muy apreciado por las agencias para las campañas de marketing de contenidos.

Como dicen muchos nativos digitales, muchas empresas «no comparten», siguen anclados en el pasado (web 1.0), donde monopolizan la información que quieren dar. No acaban de apreciar que el paso a la web 2.0, en un futuro, les reportará mayores satisfaciones y beneficios. Muchos seguidores, fans o admiradores, pueden ser el mejor aliado de una marca, por el simple hecho de compartir su información.

No podemos seguir tapando la pantalla del ordenador para que no sepan «qué hacemos», «cómo lo hacemos» y «por qué lo hacemos». Fomentemos la accesibilidad y la descentralización de la información. Seamos hackers.

¿Lo compartes?

Jorge Jiménez Suárez

 

 

 

Dic 13, 2012

Ser auténtico vende.

¿Puedo tirarte de la barba? Le decía la pequeña Natalie Wood a Kris Klingle para comprobar si era de verdad…

Todavía recuerdo, siendo yo muy pequeño, ver en el salón de mi casa, la película: «De ilusión se vive». Este era el título con el que se proyectó en España la oscarizada película norteamericana: «Milagro en la calle 34» (1947). En ella se narra la historia de la contratación en los grandes almacenes Macy´s del que dice ser el auténtico Santa Claus.

A lo largo del film descubrimos cómo Santa Claus, poco a poco, se va ganando el cariño y el respeto de sus clientes y compañeros de trabajo, y, no pocos recelos y envidias por parte de los grandes almacenes de la competenciaSimplemente con su forma de ser, simplemente por ser como es, simplemente, por ser auténtico.

Si algo debe caracterizarnos en las redes sociales es eso, ser auténtico. Las personas que son «ellas mismas», las que se muestran como son, serán las que mejor se desenvuelvan en el social media y seguramente en la vida.

Como decía mi madre, «el tiempo le pone a cada uno en su sitio» y crear algo diferente a lo que eres, poco a poco, destapará tu verdadero yo y serás descubierto. Internet lo guarda todo: datos, informes, fechas, apodos, nicks, opiniones… y todo estará ahí para que cualquiera lo tenga al alcance de su mano.

En este nuevo escenario, las personas con las que nos relacionamos y con las que interactuamos nos otorgan su confianza y pueden admitir nuestros gustos y nuestras recomendaciones. ¿Por qué? Porque tenemos credibilidad, porque generamos confianza, porque tenemos una reputación. Algo que debemos cuidar. Lo contrario sería una difícil gestión de crisis de reputación. Véase el reciente caso de Mercadona y el banco de alimentos. Una pequeña chispa crea un incendio en la red.

Para evitar chispas, lo mejor es ser creíble, ser uno mismo, en definitiva, ser auténtico.

Y como decía Stanley Bendelac, «lo auténtico, vende».

Genera confianza, sé tú mismo.

Jorge Jiménez Suárez