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Jun 23, 2016

Buenas personas, mejor equipo, trabajo óptimo.

Y cuando parecía que era Willian el merecedor de aquel delicioso trozo de brownie…

-«¡Eh! ¡Esperad! ¿Y yo qué? – Protestó Anna.

-«Perdona. ¿Crees que te mereces el brownie?» – Dijo Max.

-«Por lo menos lo intentaré.»- Contestó ella.

-«Pues tendrás que demostrarlo, este brownie está muy, muy bueno. Y pienso luchar por él.»

Allí estaba Ana, como una más, disfrutando de una agradable velada. Compartiendo hasta el último trozo de brownie. Había sido su primera cita con William y le había tocado contar sus «tristezas» para que su «historia» fuera reconocida y merecedora de tan preciado premio.

William era el dueño de una tienda de libros y guías turísticas en el barrio de Notting Hill de Londres. En apariencia, llevando una vida cómoda, tranquila y sencilla. Un día, entró a su tienda Anna Scott, una conocida actriz de Hollywood. A pesar de no reconocerla, se enamoró de ella. Pero poder acceder a ella se convirtió en una dura tarea para William. Era muy difícil competir con todo lo que tiene a su alcance una persona como ella: éxito, dinero, reputación.

Curiosamente, Anna, se siente atraída por William y por todo lo que le rodea. Disfruta visitando el piso que comparte con el divertido Spike, o con Honey, la hermana de William o sus amigos: Bella, Max o Bernie.  La paz, la tranquilidad, la serenidad, el anonimato, son cosas que no tiene habitualmente, y la atraen.

A pesar de ser dos personas que provenían de mundos tan opuestos, tan diferentes, se buscaban, se necesitaban, se atraían.

¿Pero, serían capaces de estar juntos?

buenas personas

(Imagen de Notting Hill – Universal Pictures)

William, con las únicas armas que podía contar, eran su manera de ser, su personalidad, su equilibrio y su sinceridad. Anna lo tenía todo, pero no tenía nada. No tenía vida, no tenía una pareja estable. Y no podía disfrutar de ello sin que saliera constantemente en los medios de comunicación.

Ambos necesitaban tiempo para adaptarse a los cambios.

Realmente, es difícil encontrar un punto de equilibrio para una situación como esta. Más de una vez nos hemos enfrentado a retos profesionales en los que nos ha costado mucho tiempo poder acercar posturas y lograr un entendimiento con nuestros clientes.

Quizá los proyectos actuales, las campañas digitales, se han convertido en un mundo complejo. La distancia entre las posturas enfrentadas hacen que se necesite un gran esfuerzo para llegar a un término medio. Hemos coincidido, hemos hablado, hemos aportado nuestra opinión al respecto, pero la situación, aunque hay muchas ganas de entenderse, cuesta que fructifique.

Con el tiempo, después de varios encuentros, vamos creando un camino, un ruta, una vía de entendimiento. Nos vamos conociendo. Y al igual que en las relaciones personales, vamos introduciéndonos en el papel del otro, se produce esa empatía necesaria para poder trabajar en común. Vamos conociendo todo lo que hay dentro de su organización, de su corporación. Y lo más importante, vamos conociendo a las personas que la conforman, vamos conociendo a las personas que forman su equipo.

Nos encontraremos con personas muy válidas y otras muchas que no valen, pero que, curiosamente, son muy necesarias en las empresas. Aún así, habrá que congeniar con todos y hacer equipo. Pero teniendo claro cuales serán tus objetivos y cuales serán tus personas de confianza.

Por otro lado, tampoco debemos dejarnos llevar por la imagen que nos tomamos de una persona antes de conocerla. Como en el ejemplo de hoy, nuestra protagonista no es tan feliz ni está tan satisfecha con su vida como aparenta. Tampoco la vida de nuestro protagonista masculino es tan fácil como parece.

Al fin y al cabo, habrá que hacer todo lo posible para llegar a acuerdos y hacer lo mejor para el equipo. Mi madre siempre decía aquello:

«Si quieres ser bueno en algo, rodéate de las mejores personas».

buen trabajo

Anna, finalmente, era una chica que necesitaba que la quisieran, y que la quisiera William. Ambos, habían hecho todo lo posible por estar juntos. A pesar de sus grandes diferencias, se habían puesto uno a disposición del otro. Llegaron a un acuerdo, lo habían conseguido, estarían juntos. Pero no debemos olvidar a sus excelentes compañeros de reparto, compañeros de trabajo, a sus amigos, esos personas que trabajan y te apoyan en la sombra y que hacen que el resultado final sea el correcto, sea el mejor, sea el óptimo.

Para nosotros es importante mostrar siempre interés por las necesidades de nuestros clientes. Nos gusta hacer cosas interesantes. Aunque en la mayor parte de los casos debamos llegar a acuerdos con ellos. Forma parte de nuestro trabajo. Muchas veces serán los clientes los que sean más osados y otras veces lo seremos nosotros a la hora de planificar una acción. En caso de divergencia, es necesario recordarles que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa.

Nos interesa a todos. De eso vivimos.

Y por supuesto, lo importante es hacerles saber que formamos un equipo de personas, de profesionales, dispuestos a dar lo mejor para que los resultados sean los mejores, los más idóneos, los necesarios.

Como dijo Chesterton:»No hay cosas sin interés. Tan sólo personas incapaces de interesarse.»

¿Buscas un equipo de trabajo?

¡Aquí hay personas!

Jorge Jiménez Suárez

Dic 24, 2015

Navidad, un mensaje de esperanza.

– «Viva la vida, viva la fiesta, viva el amor.» –

– «Cordón Negro, celebra la vida, Cordón Negro celebra la fiesta.» –

Es posible que pudiera recordar otros muchos anuncios mucho más típicos de la Navidad que el de hoy. Pero cada Navidad viene a mi memoria la melodía tan pegadiza de aquel spot del cava navideño inspirado en la novela, varias veces adaptada al cine, como lo fue: «La pimpinela escarlata«.

Novela en la que se narraba la historia de Sir Percy Blakeney,  personaje conocido por sus gustos refinados dentro de la aristocracia británica. Pero que, sin embargo, llevaba una doble vida como salvador de aristócratas e inocentes durante los peores momentos del Terror, posteriores a la Revolución francesa.

La Pimpinela Escarlata, fue la obra pionera de una serie novelas sobre héroes caracterizados por su doble identidad, como Scaramouche, el Zorro, el Tulipán Negro, Dick Turpin, Batman, Superman… etc. Personajes o super héroes que se jugaban la vida desinteresadamente por los demás.

Eran la última esperanza para muchas personas.

esperanza

Todos estos personajes valientes y altruístas, podemos denominarlos héroes anónimos, cuya vida y su aspecto habitual no da pistas sobre su verdadera identidad. Héroes que ponen todo su empeño, su esfuerzo y su valor, en luchar contra el mal, amparar a los más desfavorecidos y acabar con la injusticia.

No sabemos todo lo que hacen por nosotros.

A diario convivimos y trabajamos con personas o profesionales que realizan una labor invisible pero tremendamente efectiva. Bajo su aspecto normal, desempeñando una actividad rutinaria podemos descubrir a auténticos héroes que hacen que la vida de los demás sea mucho mejor o que las expectativas de los que en ellos confían sean cumplidas y superadas con creces.

No es la primera vez que afirmamos que: «para que muchos disfruten, debe haber alguien que lo haga posible«. Y éso sería imposible sin el trabajo y el sacrificio, en muchos casos, de personas que velan por el bienestar de los demás. Aunque muchas veces, llevarlo a cabo, pueda ser un riesgo para ellos.

Un trabajo que deja poso, que marca estilo.

En el mundo digital ya hablamos alguna vez de la importancia de la esencia, del interior, del contenido, de lo que no se ve, pero que deja huella. A través de estrategias y acciones de inbound marketing o de branded content, muchas empresas digitales realizan esta labor a diario. Podemos afirmar que son…

…héroes desconocidos que nadie ve pero que todo el mundo reconoce.

Una dura batalla se libra a diario en las redes sociales y en los buscadores de internet por ganar el espacio adecuado para las marcas. No dejemos de tenerlo en cuenta, no dejemos de valorarlo, no dejemos de trabajarlo.

Aún recuerdo aquel héroe anónimo del que hablamos en la segunda Navidad de este blog. No olvidemos su ejemplo. Al final, todo cuenta, todo vale para algo, por pequeño que parezca. Un pequeño esfuerzo, una mínima acción puede hacer un mundo mejor. No lo dudes, si tú no puedes, siempre habrá alguien dispuesto a hacerlo. Recuerda que al final, todo sale bien.

Nunca pierdas la esperanza.

mensaje de Navidad

«La pimpinela escarlata«, por sí mismo, era un mensaje de optimismo para todos aquellos que podían morir en el cadalso perdiendo su cabeza. La recreación que hizo Freixenet con aquellos episodios de Cordón Negro nos transmitieron un mensaje típico de la Navidad, un mensaje de ilusión, un mensaje de esperanza.

Aunque nos gustaría que nos vieran como esos héroes anónimos de los que hemos hablado, las agencias, como muchas empresas, a pesar de la vorágine diaria, debemos transmitir una imagen firme, honesta y transparente para que nuestros clientes mantengan la esperanza de que las cosas se pueden hacer mejor. De que hay personas y equipos que son capaces de hacerlo mejor.

Insistimos, nuestros clientes deben sentir, que depositando su confianza en nuestro trabajo podrán cumplir sus sueños, podrán mantener la ilusión. Podrán creer que la suma de su esfuerzo, nuestro trabajo y nuestra experiencia les producirá óptimos resultados en el futuro que les haga revivir, sentir, volar.

Un sentimiento perfecto para la Navidad.

Como dijo Emily Dickinson: «La esperanza es esa cosa con plumas que se posa en el alma y canta sin parar.»

¿Cantamos?

¡Feliz Navidad!

Jorge Jiménez Suárez

Sep 17, 2015

Vuelta al trabajo, nuestro mejor momento.

– «Son las 11:30…» –

– «Son las 11:30…» –

– «Son las 11:30…» –

– «Hora Coca – Cola Light…» –

– «Hora Coca – Cola Light…» –

– «Hora Coca – Cola Light…» –

Una tras otra, se levantaban rápidamente de su puesto de trabajo en dirección a la ventana. Fieles a su cita, se reunían todos los días, a la misma hora y en el mismo lugar, para deleitarse con el espectáculo.

Y al acabar, de nuevo, se citaban para la próxima ocasión:

– «Nos vemos mañana» –

– «A las 11:30» –

El hombre atractivo de la construcción, sin camiseta, disfrutando de su refresco favorito, era la chispa que necesitaban, su cita diaria, su fuente de motivación, su pequeña ilusión. Todas aguardaban con impaciencia el mejor momento del día, no querían perderse ni un solo detalle.

En ese momento, no había nada más importante que disfrutar de su preciada «afición».

Lo necesitaban.

Hora Coca - cola Light

Vuelta al trabajo.

Aunque realmente, no nos hemos ido por nuestros compromisos profesionales, el paréntesis de verano nos ha sentado muy bien. Y aunque nos ha costado coger el ritmo, retomamos nuestra actividad en redes y actualizaciones semanales de nuestro blog. Hemos vuelto.

Como el público femenino del spot de hoy, todos los días, debemos tener una nueva ilusión, o al menos, que se mantenga en el tiempo. En nuestro ámbito personal y profesional. Si en lo personal se está en condiciones, lo más normal es que lo profesional también acompañe, lo más normal es que vaya «sobre ruedas«.

En el aspecto profesional, aceptamos el reto de que nuestro trabajo sea motivo de interés para nuestros clientes, para nuestros compañeros, para nuestros proveedores. Nuestras acciones o nuestra interactuación con ellos debe ser el mejor momento del día, de su jornada de trabajo.

Y al igual que el año pasado, por estas fechas, aducíamos la frase de Cholo Simeone: «si se cree y se trabaja, se puede», este año volvemos a apostar por ello. Pero al igual que el año pasado, para que todo esto funcione y tenga sentido, tenemos que sentirnos acompañados, respaldados, apoyados y reforzados por todos vosotros que nos acompañáis desde hace casi tres años cada semana.

Es cierto…

Os necesitamos.

Y por ello seguiremos presentando las últimas novedades del mundo del marketing. Seguiremos inviertiendo nuestro tiempo en la formación continua. Seguiremos participando en todos los eventos que podamos. Seguiremos compartiendo nuestros sueños, nuestras ilusiones y nuestros proyectos.

Y os lo contaremos aquí, en el blog de los Técnicos de Marketing.

Ya sabéis cuál es nuestro día y nuestra hora.

No faltéis, os esperamos.

Por ser el primer día tampoco nos alargaremos mucho más. Deseamos que el retorno haya sido lo más sencillo y suave posible, y, que ya estéis metidos de lleno en la actividad que os gusta, vuestro buen hacer, vuestro esfuerzo y  vuestra capacidad de trabajo. Porque este es vuestro momento y nuestro momento para generar ilusión.

Es la hora de darlo todo, es la hora de trabajar.

trabajo

El spot de Coca – Cola Light demostró, como un mismo producto, bien trabajado y orientado, podía volver a generar ilusión. Sus resultados se produjeron gracias a la conjunción del talento, el trabajo y el esfuerzo de un equipo profesional por darle la vuelta a un producto que necesitaba relanzarse, que necesitaba acercarse a su target, que necesitaba volver a ilusionar. Y…

Lo consiguieron.

Ya nos gustaría ser como el hombre de la Coca – Cola Light: ser motivo para que otras personas sonrían, disfruten y se ilusionen con tu presencia, con tu opinión o con tu experiencia debe ser algo realmente gratificante. Pero no debemos quedamos ahí, nuestro objetivo debe ser que seamos fuente de inspiración, de seguridad, de confianza y de profesionalidad, para todos aquellos que quieran tener su mejor momento del día junto a nosotros.

Como dice Fernando Trujillo Sanz: «El talento es necesario, pero sin ilusión no se puede llegar realmente lejos».

¿Quieres llegar lejos?

Ven con nosotros, es nuestro trabajo.

Jorge Jiménez Suárez

Mar 26, 2015

Tu trabajo, tu mejor decisión.

«Atención, sea quien sea, este es un canal reservado para llamadas de emergencia»

Dijo la agente de Policía.

«Oiga, no me joda, señorita. ¿Le parece que estoy encargando una pizza?»

Le respondió McClane.

Había subido a la azotea para poder avisar a la Policía de lo que sucedía y pedir refuerzos. La situación era desesperada. Doce terroristas habían tomado el Nakatomi Plaza y tenían secuestradas a todas las personas que estaban celebrando la fiesta de Navidad de la firma Nakatomi Corporations. Entre ellas, a su esposa.

Lo que parecía un secuestro terrorista era en realidad un asalto para intentar robar los 640 millones de dólares que se guardaban en la caja fuerte del edificio. Aunque su intento por contactar con la Policía había tenido éxito, no iba a tener mucho apoyo para salir con éxito de aquella empresa. Debía salvar a todas aquellas personas e impedir que los «malos» se salieran con la suya.

John MacClane lo tenia muy difícil, estaba en el lugar equivocado, en el momento menos oportuno.

Tu mejor decisión

(Imagen de «La Jungla de Cristal» – 20 th Century Fox)

John era un policía de New York que se había trasladado a Los Ángeles para intentar arreglar junto a su mujer su relación personal. La situación que allí encontró era muy diferente a lo que podía esperar. Rápidamente, tuvo que aplicar su experiencia para adaptarse a la nueva situación, y, a pesar de contar con poca ayuda, tuvo que aventurarse en solitario y sufrir hasta el límite.

La única salida que le quedaba era su cumplir con su obligación, con su deber, con su profesión. Debía pensar, meditar y elaborar un buen plan para que todo funcionase correctamente en muy poco tiempo.

Esa fue su decisión.

En un mundo de continuo y vertiginoso cambio como el que vivimos, las situaciones límite o trepidantes se agolpan ante nuestros ojos a diario. Lo que ayer era muy bueno, hoy ya no vale. Las circunstancias, las condiciones, las reglas del juego han cambiado la visión de lo que hasta este momento era válido. La forma de ejecutar un trabajo o una campaña son muy diferentes. Los plazos son más cortos y las exigencias son mas grandes.

Los equipos profesionales, y las personas que lo forman, deben tener una rápida capacidad de respuesta ante la evolución del entorno. Decidir con precisión los pasos y el plan a seguir para no perder comba con la competencia. Porque ya nada es lo que parece en un primer momento.

La importancia del cambio viene dada por la decisión elegida.

Así es, si decidimos dar un giro a nuestra imagen, a nuestra empresa o a nuestro producto por adaptarnos a un mercado que se nos escapa por que nos hemos quedado obsoletos, debemos trazar un plan o definir una hoja de ruta que esté controlado, en todo momento por personas solventes. Que sepan distinguir entre las diferentes alternativas y sepan rematar el proyecto hasta el final.

Una vez tomada la decisión, todo debe obedecer a un plan.

Es decir, al contrario que nuestro protagonista de hoy, debemos contar con el equipo, las personas y los apoyos suficientes en el lugar preciso y en el momento oprtuno. Para que se cumplan los objetivos y se acorten los plazos. Sólo así podremos tener garantía de éxito.

Decisión

John MacClane no sólo hizo lo que él sabía hacer muy bien: su trabajo. También había tomado las decisiones correctas, había calculado bien los tiempos y había podido contar con los apoyos suficientes. Tuvo el valor de llevarlo a cabo y tener éxito.

Muchos de nuestros clientes siguen buscando personas y empresas que les ayuden a solventar situaciones difíciles o complicadas. Cuando llegan a nosotros, la primera decisión ya la han tomado acertadamente: buscar ayuda. Y debemos hacer lo posible porque tomen correctamente la segunda: saber en quién depositar su confianza.

Las agencias o las personas, ante ocasiones límite, debemos mantener la serenidad suficiente para poder analizar la situación, tomar la decisión correcta y tener la capacidad de ejecutarla. Y por supuesto, saber transmitirlo. Porque ese es nuestro trabajo.

Como dijo Peter Drucker: «Donde hay una empresa de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente

¿Tienes tomada tu decisión?

¡Yippy kay yay!

Jorge Jiménez Suárez

Mar 12, 2015

Valor, el secreto de tu éxito

Brantley tenía ganas, tenía ambición, quería triufar.

Había llegado a New York con ganas de comerse el mundo. Había conseguido un pequeño trabajo en la oficina de paquetería interna de la empresa multinacional de su tío. Desempeño suficiente, que le serviría como trampolín para alcanzar sus sueños.

Con mucha inteligencia, viviendo una doble vida y muchas situaciones embarazosas, sabrá integrarse en el complejo mundo de «los trajeados» que le aceptarán y le reconocerán por sus ideas, sus habilidades, su talento y su método de trabajo.

Pero no lo tuvo fácil, se tuvo que enfrentar a una dura pero atractiva contrincante que guardaba un as en su manga. No importaba, el conocía el secreto y estaba decidido a salirse con la suya.

Estaba dispuesto a ser un hombre de éxito.

exito

Brantley había logrado introducirse en un mundo destinado a unos pocos. Lo había conseguido. Había trazado una estrategia y le había salido bien. Se había empeñado y había obtenido su premio. Había creido en sus posibilidades y había alcanzado el éxito.

En un principio, él pensaba que por el hecho de haber estudiado y tener una titulación ya estaba facultado para saberlo todo, tenerlo todo y disfrutar del reconocimiento y la fama. Pero no era así. Tendría que trabajar duro para alcanzar sus metas.

No hay atajos para el éxito.

Cuentan, que Bill Gates, volvió a su antiguo instituto a dar un discurso a los alumnos. Entre las muchas cosas que les dijo, enumeró once reglas de vida para que las tuvieran en cuenta aquellos chicos a la hora de enfrentarse al futuro e intentar tener éxito.

Una de aquellas once reglas era: «No ganarás cinco mil dólares mensuales justo después de haber salido de la escuela, y no serás el vicepresidente de una empresa, con coche gratis, hasta que hayas terminado el instituto, estudiado y trabajado mucho.»

Seguramente que de aquella charla, aquellos alumnos, salieron con la lección aprendida y con los pies en la tierra. Es muy probable que a partir de entonces, a pesar de todo lo aprendido, tuvieran más ganas de esforzarse por conseguir sus metas y potenciar su valía.

Bill Gates, como todos los padres les han dicho a sus hijos alguna vez,  solo quiso transmitir un mensaje similar a este de Will Smith: «el talento lo puedes tener, puedes nacer con él, pero la habilidad para hacer las cosas, realmente, es fruto de mucho esfuerzo y muchas horas de trabajo«.

Debemos darle forma al talento.

En este aspecto, no debemos olvidar la importancia de la ética del trabajo, la ética profesional.

¿Cuántas veces hemos presenciado «atajos» realizados por otros compañeros o profesionales?

¿Cuántas veces un cliente ha venido a nosotros enseñándonos lo que otros «le han hecho»?

Después de ver el problema y de tenerlo ante sus ojos, los clientes vienen a nosotros para que les demos una solución. Porque somos diferentes, porque tenenos otro estilo, porque nos valoran,porque transmitimos credibilidad. La transparencia de nuestro trabajo, como otras veces hemos dicho, generará la confianza necesaria en ellos.

Esa confianza en nosotros y en nuestro trabajo, nos hará creer más en nuestras posibilidades, nos hará sentirnos más firmes, nos hará ser más seguros. Y así, podremos ser capaces de transmitir nuestro conocimiento y nuestra experiencia. Compartiremos nuestro valor.

Y lograremos que nos crean.

exito 3

Brantley, con el tiempo, aprenderá que hay cosas mas importantes antes que el éxito, por lo que deberá aprender a organizar sus prioridades, tanto personales, como profesionales. Creerá en si mismo y los demás creerán en él.

Para nosotros, el secreto del éxito está en el esfuerzo, la pasión y la ilusión de ver cómo poco a poco los proyectos que hemos planificado van tomando forma. De ver cómo los objetivos se van cumpliendo progresivamente. Y de ver cómo los buenos resultados, con perseverancia, al final llegan.

Todo como consecuencia de un buen trabajo en equipo, aplicando nuestro estilo y nuestros métodos de trabajo. Llegando a ser, para nuestros clientes, una parte importante, una pieza clave de su ejecución, un preciado objeto difícil de desprenderse. Siendo un fiel apoyo.

Como dijo Albert Einstein: «No intentes ser un hombre de éxito, sino ser un hombre de valor«.

¿Nos guardas el secreto?

Jorge Jiménez Suárez

Mar 5, 2015

Tu método, inyección de calidad.

«Bájese un poco el pantalón y levántese la camisa» – me pidió la enfermera.

«¿Así?» – la pregunté.

– ¡ZAS! – <pinchazo>

– ¡Hija de…! ¡Jod…! – juré en silencio.

Qué banderilla me puso, no me había dado tiempo ni a coger aire.

¡Si me la puso casi en la espalda!

¡Qué daño! Mas que una inyección, me había dado un «rejón de castigo«…

Ni fue la primera ni será tampoco la última vez que me pongan una inyección en mi vida. Mira que he ido veces a que me pinchen y no recuerdo que me pusieran nunca una igual, sin avisar, tan fuerte, tan de sopetón.

Resultado: me quedé toda la tarde con el costado dolorido. Al menos, del otro dolor, por el que fui a urgencias, me olvidé por unas horas. Tuvo su efectividad, había sustituido un dolor por otro.

Inyeccion de calidad

Curiosamente, la última vez que me pusieron una inyección ni me enteré y fue especialmente agradable. Cosa que agradecí enormemente a la enfermera que me la puso. Como se suele decir «cada maestrillo tiene su librillo», y en este tema, no podía ser menos. A lo largo de mis años de «experiencia» con los médicos, practicantes, enfermeras y ATS he observado como cada uno tiene su sistema y su manera de «pinchar».

Los hay que primero te dan un «cachete» y zas. Otros te enfrían la zona con el algodón empapado en alcohol y zas. También los que, zas,  te ponen primero la aguja y luego enganchan la jeringa. He visto de todo y ninguno me ha dejado indiferente.

 ¿Qué los diferencia a unos de otros?

Su método de trabajo.

¿Por qué las personas, los clientes o las empresas eligen a unos profesionales antes que a otros?

Nuestros clientes vienen a nosotros con una carencia que necesitan cubrir, con un padecimiento que quieren paliar, con un trabajo por hacer. Y escogerán a aquella empresa que les haga el mejor diagnóstico, que sepa tratarlo, que sepa dosificar y suministrar sus conocimientos, sus acciones y su experiencia por la consecución de unos objetivos y una contrastada mejora efectiva.

Nuestros clientes vendrán a nosotros porque somos diferentes al resto, porque nuestro estilo, nuestros procedimientos y nuestro método de trabajo son diferentes y, a la vez, muy efectivos para lo que ellos realmente necesitan. Y por supuesto:

Lo más importante es hacerlo, ponerlo en marcha, llevarlo a cabo.

Siempre habrá personas, profesionales, equipos o empresas a las que recordamos con aprecio o con dolor. Unas porque hicieron lo que se esperaba de ellos, otros porque lo hicieron mal y otros porque ni siquiera lo intentaron. Y al final, recordaremos siempre el buen trabajo y lo recomendaremos. Ya sea en el boca a boca o en las redes sociales.

Si un cliente viene a nosotros debemos darle ese empujón que le calme su dolor, debemos darle esa «inyección» precisa para que se produzca una reacción y al menos empiece a ver las cosas de otra manera, con confianza, con ilusión. Debemos armarnos con nuestras mejores armas profesionales, avanzar juntos y trabajar en equipo.

Metodo de trabajo

En la última inyección que me pusieron, la enfermera, tras un suave cachete y preguntarme: «¿te he hecho daño, cariño?«, salió por la puerta sin ni siquiera esperar a escuchar mi respuesta. Allí me quedé, subiéndome los pantalones y sonriendo. Un momento incómodo y doloroso lo había convertido en un trámite agradable.  Y desde entonces, me pregunto: ¿por qué no será siempre así? Lo que tengo claro, es que ya sé dónde debo ir a ponerme la próxima inyección.

Siempre debemos buscar la manera de que las cosas sean más fáciles para nuestros clientes. Ellos vienen en nuestra búsqueda para encontrar una respuesta, una solución, una mejora. Necesitan una inyección de calidad que cambie y mejore su situación. No debemos perder la oportunidad de llevarlo a cabo y hacerlo realidad. Las oportunidaddes hay que aprovecharlas según llegan. Y si no llegan, hay que salir a buscarlas. No hay que dejar pasar el tiempo.

Nuestra falta de iniciativa puede ser mal entendida por aquellos que han depositado su confianza en nosotros y lo que es peor, puede llegar a ser aprovechado por la competencia. Lo que no debemos hacer es dejar de insistir es nuestro método de trabajo, ese que nos hace diferentes, qese ue marca nuestro estilo frente a otros, ese que determina como somos de verdad.

Lo nuestro es hacer que las cosas sean posibles.

Como dice el Dr. House: «El tiempo lo cambia todo. Eso es lo que dice la gente, pero no es verdad. Hacer cosas, cambia las cosas. No hacer nada, deja las cosas exactamente como están.»

¿Necesitas una inyección?

Jorge Jiménez Suárez

Oct 15, 2014

Tu profesión, tu dignidad.

A Gaz se le escapó una sonrisa al verles.

Uno detrás de otro, esperando su turno para ser atendidos en la ventanilla del paro, iban repitiendo inconscientemente los pasos al son de la música. Concentrados, absortos en sus pensamientos, pero dejándose llevar.

Sentían que la sangre volvía a fluir por sus venas y las cosas volvían a tener sentido.

Estaban en el camino de hacer algo que les devolviera la ilusión. Quizá era una temeridad, una osadía, una locura. Y aunque no fueran a recuperar su trabajo, si que iban a conservar su autoestima, su amor propio, su dignidad.

Nunca habrían podido pensar que «el fuera de juego del Arsenal» les fuera a dar tanto juego…

Trabajo digno

Se habían convertido en strippers.

¿Cómo habían llegado a esta situación?

Habían perdido su trabajo y estaban desesperados por encontrar una salida. Gaz, debía hacer algo para poder estar con su hijo Nathan. Está separado y debe pasar la manutención a su madre. Dave, su intimo amigo está en paro desde hace seis meses y su esposa no lo sabe.

Un día descubren que multitud de mujeres acuden a un espectáculo donde los hombres se desnudan al son de la música.

¿Y por qué no?

Ese es el plan: van a convertirse en «boys».

Así que recluta amigos, ex – compañeros e incluso a uno de sus ex – jefes. Finalmente crea un equipo que surge con la fuerza de la necesidad.

¿No estamos viviendo en nuestro entorno situaciones similares?

Muchos profesionales, desde hace algunos años, hemos tenido que buscar una salida a nuestra situación. Algunos porque se quedaban sin trabajo y sin clientes, otros porque debían formarse en las nuevas tecnologías y adaptarse a las tendencias. En su mayoría, de una manera u otra, se han reinventado.

Por otro lado, muchos son los clientes que han visto mermado su negocio y han buscado en nosotros una salida, un apoyo, una solución. Lo primero que hicimos atenderlos, escucharlos y detectar sus necesidades reales. Después nos mostramos como somos, nos desnudarnos ante nuestros clientes, empatizamos con ellos e hicimos equipo, buscamos nuestra oportunidad y trazamos una estrategia. Y poco a poco, fuimos sorteando las dificultades del camino hasta lograr nuestros objetivos.

La innovación, la audacia y la imaginación, dieron paso a un sentimiento de satisfacción, de autoestima. Poco a poco, la calidad de servicio al cliente y la correcta preparación, hizo que volviéramos a ganarnos un hueco, a merecer un respetado. Habíamos comenzado a dar resultados, habíamos comenzado a recuperar nuestra dignidad y la de nuestros clientes.

Hay otras maneras de hacerlo, por ejemplo, tenemos la suerte de conocer a unos compañeros de profesión, que prácticamente han diversificado su actividad en otro sector profesional con bastante éxito. Simplemente, supieron realizar una buena investigación comercial, encontraron el hueco y lo aprovecharon al máximo.

Supieron convertir un problema en una oportunidad.

Nosotros, al igual que los protagonistas de nuestro ejemplo de hoy, tenemos algo en común:

Nos gusta nuestro trabajo y hacemos lo imposible por hacerlo bien.

Esa es la fuente de la dignidad profesional.

dignity

Full Monty fue uno de los grandes ejemplos de cómo la escasez agudiza el ingenio, de cómo convertir una dificultad en una oportunidad. De cómo una grupo de personas, con sus circunstancias personales, busca una salida profesional en común, haciendo equipo, reinventándose. De cómo, una apuesta arriesgada y muy atrevida, puede sacarles de una situación difícil y salir airosos sin perder la dignidad.

Para nosotros, en nuestra profesión, lo importante es saber cómo afrontar la situación, cómo volver a generar atención, cómo volver a despertar interés, cómo proyectar autenticidad y cómo tomar decisiones acertadas dando imagen de responsabilidad con nuestro propio ejemplo.

Como siempre hemos dicho: «lo importante es saber lo que hacemos, eso sí, con mucha pasión».

Nuestra profesión nos dignifica.

¿Y a ti?

Jorge Jiménez Suárez

Jun 19, 2014

Tu oportunidad, tu fuente de inspiración.

Lloraba en silencio. Se había quedado sólo.

Acababa de perder a su padre y a su hermano a manos de los ingleses.

Ella apareció.

Se había soltado de la mano de su madre y arrancando una flor se la entregó a William.

Otra lágrima corrió por su rostro. El gesto de aquella preciosa niña le reconfortó.

Nunca la olvidaría y volvería para buscarla.

Inspiración

(Imagen Braveheart – Icon Entertainment)

Hace ya un año y siete meses que arrancamos este blog de marketing. Hoy hacemos la septuagésima quinta entrada y a buen seguro que no será la última. Por aquellas fechas, 20 de Noviembre de 2.012, tuvimos la oportunidad de asistir al evento de Homenaje a Pyme que nos sirvió como revulsivo para luchar e intentar reinventar este trabajo tan sufrido y a la vez tan querido.

Ese momento de pausa que marcó un antes y un después, trajo la inspiración. Ya sabíamos lo que teníamos que hacer para reconducir nuestra actividad. La situación del momento y la evolución de la tecnología, nos empujaban a modificar el rumbo de trabajo que se había llevado hasta ese momento. El marketing tradicional seguía perdiendo su espacio y el marketing digital avanzaba imparable.

Lo primero que debíamos hacer era empaparnos de nuevas tecnologías y formarnos en ellas. Es decir, hacer bueno el lema:

Sí se puede, sólo hay que creer en ello.

Lo segundo era ir allá dónde están nuestros clientes y los clientes de nuestros clientes. Contactarlos, conocerlos y saber como tratar con ellos para mantener una estrecha relación que beneficie a todas las partes. Es decir debíamos:

Empatiza con tus clientes, hazles tilín.

Y a partir de ahí, no dejar pasar la oportunidad atrevernos a ofrecer y por supuesto realizar una excelente atención al cliente. La identificación de las tendencias, la planificación estratégica, la consecución de objetivos parten de una estrecha relación con nuestros clientes y con nuestro entorno.

Absorber todo lo explorado, todo lo aprendido y asimilarlo, formará parte de nuestra inspiración. Canalizarlo y saber aplicarlo a nuestro trabajo será parte de nuestro proceso inspirador.

Nuestra posición de técnicos de marketing nos hacen estar, como decía José Manuel Velascomás cerca de la visión que de la misión. Para nosotros desde entonces, «estar inspirado es fantástico, pero inspirar a otros es una experiencia increíble».

Inspira a los demás

Pasados algunos años, el joven William maduró y se convirtió en un gran hombre. Volvió a su tierra, volvió a sus orígenes y comenzó una nueva vida. Quería recuperar el cariño y el afecto de aquella niña que a buen seguro sería una preciosa mujer. La buscó y la encontró, necesitaba verla, necesitaba sentirla, necesitaba amarla. Aún conservaba su flor envuelta en un pañuelo como si fuera un tesoro. Se unieron en secreto hasta que la desgracia los separó. Pero años mas tarde, ella volvió a buscarle para estar unidos en la eternidad.

Si nos separamos temporalmente de un cliente, de una actividad o un trabajo y queremos volver a recuperarlo, debemos pararnos a pensar, aunque sea en un corto espacio de tiempo, en qué podemos mejorar para lograrlo, en qué debemos apoyarnos para conseguirlo y en qué debemos incidir para transmitirlo.

Debemos tomarnos el tiempo necesario para formarnos, para capacitarnos, para inspirarnos. Así podremos llegar a ser inspiradores para otros, generar confianza y ayudarles a cumplir sus objetivos. Nuestra meta será tener junto a nosotros personas que no duden de nuestra manera de trabajar, que disfruten colaborando y participando, que se entusiasmen con la consecución de esas pequeñas metas que nos animan, más y más, a seguir nuestro camino.

No pierdas la oportunidad.

Déjate inspirar.

Jorge Jiménez Suárez

 

May 28, 2014

Estrategia, trabajo en equipo.

Tom se había citado con Lewin, su jefe de equipo, a cenar acompañados de sus esposas.

Nada más saludarse trató de hablar sobre lo que había sucedido, pero:

– «Tom me lo ha contado todo y le apoyo al cien por cien» – Mintió Susan.

– «De acuerdo, esta bien» – dijo Lewin.

Y se sentaron todos a la mesa a disfrutar de la cena.

La posición de Tom estaba siendo cuestionada, la denuncia por acoso ocultaba otro tipo de intenciones dentro de la organización, era una trampa, era un señuelo. El director general de la empresa, acababa de contratar a Meredith Johnson, antigua novia de Tom para ser su nueva jefa, para tenderle una trampa y ocultar un desastre en un nuevo proyecto de la empresa intentando que Tom aparezca como el único culpable.

Organización y apoyo

¿Cuál era la intención de la dirección de la empresa al hacer todo esto?

¿Podían haber perdido el sentido y autodestruirse?

Por raro que parezca, en las grandes organizaciones se suelen producir una serie de movimientos que ponen en duda el estado emocional y la coherencia corporativa. No vamos a negar que dentro de este tipo de empresas hay muchos intereses y objetivos que van trazados en un plan estratégico, pero realmente, en la mayoría de las ocasiones sus empleados, sus equipos, sus componentes, no entienden lo que pasa y se ven sobrepasados por los acontecimientos.

Para que esto no ocurra se deben trazar estrategias correctas.

Normalmente, se suelen aplican tres tipos de estrategias:

Estrategia corporativa

Siendo esta en la que se generan ventajas comparativas en el mercado, es decir, aquellas que aseguran que el centro de mando añada valor al conjunto de negocios de la corporación. Y este valor añadido o ventaja adicional se deberá gracias a que forman parte de un grupo de empresas en lugar de competir cada negocio de manera independiente en sus respectivas industrias.

También definirá en qué mercados se quiere operar, es decir, si se apuesta por la internacionalización, la diversificación de negocios o la integración vertical a lo largo de la cadena de valor. También, abre las posibilidades de elegir las diferentes formas de crecer a través de adquisiciones, fusiones, alianzas estratégicas o a través de desarrollo interno o crecimiento orgánico.

Estrategia competitiva

Que es la propia del mercado en el que se opera. Es decir, donde se definen los objetivos y las políticas necesarias para lograrlos. Por supuesto, sin olvidarnos del profundo conocimiento de la competencia. Habitualmente la conocemos como estrategia empresarial y podemos distinguir las tres más habituales: liderazgo en costes, diferenciación y especialización.

Estrategia funcional

Que es aquella que está más ligada a los equipos de gestión: cómo se aplican los recursos, cómo se gestionan el personal, cómo se ajustan los costes, como de acotan los plazos, etc…

Todas estas estrategias deberían tener un objetivo y un sentido claro, salvaguardar los valores corporativos, conocer la misión de la empresa, tener visión de futuro y hacer una propuesta de valor duradera.

Una estrategia acertada debe diseñarse a medida del equipo que se tiene para aprovechar sus puntos fuertes, así como elegir el momento idóneo de aplicación. Y por supuesto, debe mantener el empuje, la ilusión, el entusiasmo y la motivación de todos y cada uno de sus miembros.

Estrategia empresarial

Susan y Tom, después de la cena, hablaron de ello, viendo la gravedad del incidente y el caríz que estaba tomando el asunto y a pesar de sus diferencias, decidieron contratar una buena abogada, luchar juntos por su honor, por su dignidad, por su familia y recuperar su estatus. Además, contaron con la inestimable ayuda de un @migo que les dio las pautas correctas para lograr su objetivo con éxito.

Podemos estar de acuerdo o no, en dar libertad de actuación a los directivos de una organización, pero con responsabilidad. Todo debe formar parte de una clara estrategia. Antes de tomar decisiones poco acertadas, se debe atender a las necesidades de cada uno de los componentes del equipo, ya que es una de las mejores estrategias que una empresa puede llevar a cabo. Si no se sabe o no se puede elaborar una estrategia clara, es mejor dejarse asesorar o buscar nuevos equipos profesionales que puedan garantizar el futuro de la corporación.

¿Necesitas un @migo?

Haremos buen equipo.

Jorge Jiménez Suárez

 

 

Nov 12, 2013

Defiende lo tuyo, valora tu trabajo.

– «Suéltalo», me decía el más bajito de los tres.

– «No quiero», dije lo más sereno posible, mientras sujetaba «el plumas» con las dos manos.

– «Clávasela pero bien», ordenó al que me amenazaba con la navaja.

No sé como lo hice.

Le pude agarrar la mano mientras me apartaba del filo de su arma.

Con ese movimiento de defensa, tuve que soltar la prenda para poder salvar mi integridad. Así, a la carrera y en un instante, desaparecieron con su botín.

No me lo podía creer, atravesaba el Parque del Oeste todos los días para ir al colegio. Tomaba todas las precauciones necesarias para que no me pudiera pasar nada. Pero me habían cogido por sorpresa, por la espalda, navaja en mano, pegada a mi costado derecho. No resulté físicamente herido, gracias a Dios y al instinto de supervivencia, supongo. Psicológicamente, me mantuvo fastidiado una larga temporada.

¿Cuántas veces hemos estado entre «la espada y la pared» en nuestra profesión?

Podemos referirnos a varios tipos de situaciones, por ejemplo, tenemos en mente a ese cliente que no para de pedir, más, y más, y mucho más. Y no se cansa. Y a la hora de facturar el trabajo es todo problemas para definir qué se cobra y que no. Lo mismo nos sucederá dentro de una empresa donde un jefe, mando o superior, puede exigirnos constantemente sin que veamos recompensado nuestros esfuerzos. O lo que es peor, tener compañeros de trabajo, colaboradores o proveedores que llegan a abusar de nuestra confianza al pedirnos cosas que no nos competen y que deberían hacer ellos.

En todos los casos, acabamos cediendo por el bien del trabajo, la relación profesional o el futuro de la empresa. Y por muy preparados que vayamos para que esto no suceda, en muy poco tiempo volvemos a repetir. Aunque más tarde o más temprano algo se romperá o explotará por algún lado. Como consecuencia se pierde la confianza, la relación se enfría, se estropea, hasta que, finalmente, se abandona. Es imposible trabajar con quien no acaba siendo de tu agrado, aunque sea el cliente ideal o la empresa soñada o el compañero que en un principio pensabas que era. Y esto acaba afectando a los resultados del trabajo y de la empresa.

¿Qué ha pasado?

Quizá hayamos querido agradar en exceso al cliente y hemos dado mucho más de lo que nos piden, tomándolo como algo habitual y normal de tu oferta profesional. Quizá deberíamos dejar una constancia por escrito, mediante un contrato o convenio, antes de empezar una relación profesional, lo que incluyen los servicios ofertados. Quizá en la empresa en la que trabajamos deberían hacer un seguimiento mayor de las competencias de cada persona que la integra para saber qué es lo que realmente deben hacer o no y controlar que realmente lo hagan acorde a los procedimientos marcados. Quizá hemos pecado de querer ser los mejores compañeros, y, así no lo somos.

En el mundo profesional y empresarial, tristemente, dadas las circunstancias en las que vivimos, lo que más se mira hoy en día es el coste, no nos engañemos. Al ofertar, seguimos pensando que debemos ser generosos pero sin llegar a la obsesión por agradar. A la hora de presupuestar y valorar un trabajo, siempre hemos pensado que más vale hacer veinte trabajos de diez que uno sólo de treinta. A veces, aunque no estén los tiempos para decir que no a nada, hay que pararse a recapacitar, valorar a medio y largo plazo la posible relación profesional, lo que realmente queremos, lo que realmente necesitamos, lo que realmente podemos dar. Aunque nunca dejaremos de pensar que dando algo más, un valor añadido, la relación inicial es más probable que se convierta en duradera.

El cortoplacismo es nuestro peor enemigo.

El no valorar lo que tenemos, también lo es.

En un momento dado, es mejor soltar algo material para poder salvar cosas mas importantes de cara al futuro. Es mejor romper una relación dañina a continuar haciendo el agujero más grande. Por mucho que duela. Si un cliente, un jefe o un compañero no valora nuestro trabajo, nuestro esfuerzo o no nos respeta, es mejor dejarlo ir, soltar lastre y no estrellarnos con ellos.

Ese día los «chorizos» me dejaron sin abrigo pero perdieron su integridad. Sé que se estrellaron.

Y por favor, que no nos asalte la duda, la calidad no está reñida con la rentabilidad, sólo hay que saber gestionarla.

¿Lo valoramos?

Jorge Jiménez Suárez

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