3 Jul, 2014

Técnico de marketing, juego controlado.

A medida que avanzaba, más manipulado se sentía.

Era como si algo o alguien dirigiera sus pasos.

Era como si supieran lo que iba a hacer en cada momento.

Nicholas, hombre de negocios y multimillonario, lo tenía todo en su vida o al menos, eso pensaba.

Todo empezó el día de su cumpleaños. Su hermano Conrad le regaló una tarjeta de invitación de CRS, una compañía que «te hace la vida divertida». Lo que le ofrecían era participar voluntariamente en un juego.

Él accedió.

Poco después de abandonar su lugar de trabajo, desde aquel día, empezó a verse envuelto en un incidente tras otro, con la permanente sospecha de que trataban de capturarlo y de que todo parecía estar preparado para que no pudiera escapar.

Cada vez era más difícil salir airoso, y lo peor, cada vez era más peligroso. En su afán por salir adelante, se agarraba a todo lo que tenia lógica para él, aunque, paradójicamente, cada vez se sentía más a la deriva, mas perdido, más acorralado. No entendía como a una persona tan organizada como él le podía estar sobrepasando la situación.

Simplemente, todo formaba parte de un juego. Un juego especialmente diseñado para él.

Técnico de marketing juego controlado

(Imagen de The Game: Polygram Films)

A medida que nuestro protagonista avanza, podemos llegar a anticipar lo que nos espera en la siguiente escena. Al igual que él, tenemos la sensación de que todo está dirigido, controlado y ejecutado con precisión. Han conseguido conocer tanto a Nicholas que no dejan ningún detalle a la casualidad o a la improvisación. Si hay una pequeña desviación, siempre hay un plan B.

¿Qué quieren conseguir con su plan?

Que el futuro sea predictivo.

¿Cuál es su objetivo?

Un cambio, una mejora, un logro, una satisfacción.

Nada muy alejado de lo que nos enfrentamos a diario, ya que a la hora de planificar una acción de marketing digital, gracias a la monitorización y a la analítica, podemos obtener datos y cifras que nos ayuden a controlar las acciones emprendidas. Además de saber identificar las tendencias, conocer el target y realizar un plan estratégico, los datos de análisis y control, harán que podamos reconducir y optimizar la campaña si nos alejamos de los parámetros marcados.

El pasado mes de Mayo, tuvimos la oportunidad de asistir al evento de Iniciativa Pymes en el Palacio del Hielo de Madrid. En el tuvimos el placer de asistir a la ponencia de Rafael Muñiz de RMG Asociados. En el afirmaba, al igual que creemos nosotros, que hay que conocer las tendencias y tener una buena estrategia de marketing si queremos que nuestros negocios prosperen.

Y afirmó:

«El plan de marketing ha muerto.»

Y argumentó: «nadie puede dedicarse a hacer grandes planes de marketing con el entorno cambiante y la inmediatez que requiere el mercado, debemos actuar y planificarnos mediante hojas de ruta. Debemos ser rápidos, ágiles y flexibles. Analizar y extraer los datos para poder identificar rápidamente los cambios y actuar en consecuencia».

La hoja de ruta debe marcar los pasos a seguir en nuestra estrategia de marketing, sabiendo donde está nuestra empresa o la de nuestro cliente y qué debemos hacer para llegar a donde se quiere llegar.

Nos convenció.

Es ahora donde el técnico de marketing entra en escena. Somos nosotros los que conocemos y trabajamos con todas las herramientas del marketing, los que identificamos las tendencias para dirigirnos al cliente, al target, al público objetivo. Para atraerles y hacerles que prueben nuestro juego, se diviertan, disfruten y repitan. Hacer que se convierta en una experiencia inolvidable.

El técnico de marketing es el profesional que controla el juego al que su cliente o su empresa le interesa jugar. Así logrará que el futuro pueda ser predecible y consiga la satisfacción de sus necesidades. Eso sí, con una buena hoja de ruta.

Hoja de ruta

Nicholas estuvo corriendo sin saber por qué, ni cómo, en una trepidante aventura de «supervivencia» personal. A pesar de todos sus esfuerzos no podía prever por dónde vendría el siguiente «mazazo» a su vida, a su estatus. Todo esto estaba muy lejos de su control. Sin saberlo, estaba en manos de unos especialistas muy particulares. Lo que parecía un simple juego se convirtió en una experiencia difícil de olvidar.

Si supiéramos realmente dónde estamos y lo que queremos conseguir, nos sería mucho más fácil planificar una estrategia. Desgraciadamente, en muchas empresas o clientes, esto a veces es muy difícil de saber. El ajustarse a un detallado plan de marketing se hace muy complicado y es mejor ir adaptándose a los cambios y a la evolución. Es mejor configurar una hoja de ruta clara y sencilla, una línea de trabajo que nos permita optimizar nuestras acciones, controlar el juego y saber por dónde continuar nuestro camino cuando todo parezca complicado y sea complicado mantener el rumbo.

Como decía Rafael Muñiz: «Podemos perder o ganar la batalla, pero que no nos cojan desprevenidos«.

¿Jugamos?

Toma el control.

Jorge Jiménez Suárez

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