20 Nov, 2013

Transmite entusiasmo, quiere a tus clientes.

No es por vicio ni por fornicio, sino por dar un hijo a tu servicio«-

Rezaba Pedro, antes de «sacrificarse» y hacer posible traer un niño nuevo al mundo.

Pedro estaba casado con Rosaura, la mayor de las tres hermanas. Tita era la menor y como mandaba la tradición, no podía casarse y debía quedar al cuidado de su madre en su vejez. Ella estaba enamorada de Pedro y él de ella, pero su madre se interpuso y casó a su hija mayor con Pedro.

Tita tenía un don, era una excelente cocinera y a través de sus guisos, era capaz de transmitir todo tipo de sensaciones: tristeza, desasosiego, alegría, deseo o pasión. Su «otro secreto» era, que el tiempo que dedicaba a sus recetas lo hacía siempre con cariño y con amor. Las comidas así cocinadas entran mejor, saben mejor, sientan mejor.

Stanley Bendelac, en su famoso libro: «Nunca tires la toalla«, en uno de sus capítulos, «Madrid, mi querido cliente», narra la experiencia que fue para ellos poder tener la oportunidad de trabajar para Kodak. Un gigante que tenía un contrato con una agencia de publicidad multinacional y a la que poco a poco, a base de trabajo, esfuerzo y dedicación fueron comiéndole terreno hasta lograr el 50% de la cuenta. Comenzaron con poco, pequeños trabajos, pequeños espacios, hasta que poco a poco, fueron ganándose el respeto y la confianza de la firma. Y cuando tuvieron la oportunidad de hacer algo mas grande no lo desaprovecharon, dejaron el nivel muy alto.

Una de aquellas campañas, que contó con gran éxito, fue la del spot del papel Kodak en la que el cliente que iba a recoger el revelado de las fotos, se maravillaba viéndolas del revés a la vez que exclamaba: ¡Maravilloso! ¡Genial! ¡Excelente! Sólo le importaba que el papel de las fotografías fuese de Kodak.

Como podemos ver, el cariño y el cuidado especial que imprimimos a nuestro trabajo, en cada campaña, en cada acción, con cada cliente, acaba reportando siempre beneficios futuros. Debemos saber controlar cada concepto, en su momento justo, en su espacio determinado, con todo lo necesario, ya que, cada día, los detalles son más importantes.

Ahora, las emociones, la complicidad y la cercanía son lo que nos garantizan el poder llegar a nuestros clientes. La dedicación de las agencias ha cambiado. Más que nunca hay que cultivar la atención constante al cliente y sobre todo escucharles. Y para ello hay que ser accesible y muy ágil en la respuesta.

¿Cómo?

A través de las nuevas tecnologías.

Tenemos multitud de medios y soportes de comunicación como internet, telefonía fija, telefonía móvil, mensajería instantánea, email, videoconferencia, páginas web, formularios, con las que estar en un momento a disposición del cliente. Sólo hay que atenderlo, sólo hay que escucharlo, sólo hay que dedicarle tiempo, sólo hay que estar «cerca» de él.

Además, nuestros clientes y usuarios están en constante comunicación y comparten sus necesidades, sus preocupaciones, sus sensaciones, su alegría, su tristeza, sus logros, todo, en las redes sociales. Podemos compartir el espacio con ellos y aprender de ellos. Descubriremos cuáles son sus necesidades reales y no quedarnos fuera de sus expectativas.

Kodak, al final, tuvo que volver a trabajar al 100% con su agencia internacional. Y con los años desapareció de la primera línea por no haberse adaptado al entorno, por no escuchar y comprender la evolución del mercado, a las nuevas tendencias.

La dedicación, el cariño y el amor de Tita por Pedro materializado a través de las comidas, hizo que viera recompensado su sacrificio, aunque fuera en el más allá.

El entusiasmo y la calidad de trabajo de Stanley y su equipo hizo que lograran muchos éxitos personales y profesionales.

Y en definitiva, para nuestro equipo: «no hay cliente pequeño ni trabajo menor», sólo tenemos pasión por hacer lo que nos gusta.

¿Entusiasmado?

Nosotros, sí.

Jorge Jiménez Suárez

2 Comentarios

Deja un comentario