14 Jul, 2016

Tu confianza, tu fidelidad.

– «¿Crees que dos personas pueden vivir juntos toda una vida?» – Preguntó Lisa.

– «Nosotros llevamos mas de media vida juntos. ¿Tenemos algún problema?» – Contestó Peter.

– «No, no tenemos ningún problema». – Respondió ella.

Peter, empresario, padre y marido fiel, acababa de perder a su esposa Lisa después de una larga lucha contra el cáncer. Ella era una reconocida diseñadora de zapatos para una importante firma, lo cual le permitía viajar constantemente frecuentando las mejores pasarelas de moda del mundo.

Al revisar las pertenencias de Lisa, su hija, Abigail, le entrega un par de zapatos con una nota dentro muy especial. Este era el último encargo que le había dado Lisa a su hija para Peter. En ese momento, al inspeccionar su portátil y su teléfono móvil, Peter descubre que su amada esposa recibía e-mails y mensajes de un hombre que hasta ese momento era desconocido.

Al acceder a una de las carpetas de archivos de su portátil, después de innumerables intentos, encontrará todo tipo de documentos, fotografías y mensajes de la «otra vida» que llevaba su mujer. A partir de ese momento se lanzará a la búsqueda de Ralph, la persona que ha estado formando parte de la vida de su mujer sin que el lo supiera. Desde entonces su confianza en la memoria de su mujer se había quebrado y…

…no dejaría de sentir el dolor de haber sido engañado.

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– «¿Desearías tener la oportunidad de acostarte con otra mujer?» – Preguntó Lisa.

– «Es una elección, no una promesa» – Siguió.

– «Conoces a una persona, te enamoras, tienes la oportunidad…» – Continuó.

– «…Y luego, eliges.» – Finalizó.

Se habían enfrascado en esta profunda conversación al comienzo de aquella cena en Londres. Peter estaba algo descolocado, sorprendido. Pero hasta pasado el tiempo no entendería a qué venía todo aquello. Confiaba en la fidelidad de su esposa y…

…hasta ese momento no tenía motivos para sospechar.

A todos nos pasa que, en algún momento de nuestra vida, hemos pensado que las personas, los amigos, los clientes o nuestros seguidores, van a mantener siempre su fidelidad hacia nosotros. O al igual que nos pasa a nosotros cuando buscamos nuevos horizontes, nuevos intereses o nuevos proveedores para llevar a cabo nuestro trabajo o nuestros proyectos. O incluso, en una cosa tan habitual como es llenar nuestra cesta de la compra.

Quizá lo que tenemos es muy bueno, pero eso no impide que busquemos otras soluciones u otros caminos. Siempre debemos buscar lo mejor para nosotros y para nuestros intereses. Y lo mismo les puede pasar a nuestros clientes, compañeros o personas queridas, que pueden buscar o necesitar algo diferente a lo que nosotros les podemos dar u ofrecer. Aunque podamos llegar a pensar que somos lo mejor que tienen.

Gran error, siempre hay más.

Quizá, la diferencia esté en ser elegante o ecuánime. Esté en saber dar la oportunidad o dar un toque de aviso a los que tanto tiempo nos han acompañado, nos han apoyado o han confiado en nosotros. Hay que darles la oportunidad de que se adapten, de que puedan mejorar o de que intenten buscar otras alternativas. Con sinceridad.

No podemos permitirnos cortar la confianza, aunque sea por una buena causa, con todos los que nos rodean, nos siguen o creen en nosotros. No podemos dar la sensación de que cuando menos se lo esperan puedes fallar e incluso llegarles a engañar.

Si se rompe la confianza, algo se rompe para siempre.

Si siempre nos hemos mostrado como somos, si siempre nos hemos ganado la fidelidad de los que nos siguen, de los que trabajan con nosotros, de los que conviven con nosotros, ganándonos su confianza por ser claros, directos y honestos, no debemos tener la necesidad de confundir a nadie con lo que no somos o con lo que no hacemos. Volveremos a equivocarnos.

Y por supuesto, mucho menos tendremos que perseguir a aquellos que han podido seducir a nuestros clientes, a nuestra competencia, para saber cómo lo han hecho. Ya es tarde. Lo debíamos haber previsto con antelación. Sólo podremos aceptar la situación, adaptarnos y volver a posicionarnos.

Volver a nuestra esencia.

confianza

– «¿Te quiero, sabes? ¿Ya lo sabes, verdad?» – Preguntó de nuevo Lisa.

– «Si no te quisiera me iría…» –  Afirmó ella.

– «¿Te irías?» – Preguntó sorprendido Peter.

– «Sí, me iría, desnuda, sin nada, y empezar de cero» – Terminó Lisa.

Peter, pasado el tiempo, aunque dolido, acepta que Lisa necesitaba mas cosas en su vida, necesitaba algo diferente, necesitaba el amor de Ralph. Descubre que en aquella conversación, en aquel restaurante, en aquella cena, Lisa comenzaba a darle pistas de lo que realmente estaba pasando en su vida pero él no fue capaz de ver las cosas a tiempo. Él nunca tuvo razones visibles para perder su confianza en ella.

Vivía en la falsa felicidad que te concede la ignorancia.

A pesar de mantener unas excelentes relaciones profesionales con nuestros clientes, a pesar de habernos ganado sobradamente su confianza y su fidelidad, nunca debemos bajar la guardia. Debemos estar muy atentos a los cambios y adaptarnos rápidamente a las tendencias y al entorno cambiante. No podemos cometer el error de no mantenernos cerca de ellos y perder el más mínimo contacto. Y por supuesto no podemos vivir ajenos a ello, no podemos perder la perspectiva ni la visión. Si esto sucediera, podríamos perder mucho más de lo que pensamos.

Como dice Harlan Coben: «La confianza es así. La puedes romper por un buen motivo, pero permanece rota.»

¿Empezar de cero?

¡Confía en nosotros!

Jorge Jiménez Suárez

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