9 Jul, 2015

Tu decisión, tu obligación, tu responsabilidad.

El peligro aún no había terminado…

En la pantalla del sónar podían apreciar como el tiburón seguía dando vueltas en círculo alrededor de ellos, acechándoles, acosándoles,  como si estuviera esperando su nueva presa.

Ya no había ningún náufrago en el agua, pero…

– «¡Capitán, capitán! ¡Mire ésto!» – le dijo su ayudante.

– «¡De los veintidós pasajeros de la lista de embarque hemos contado diecinueve, incluídos los dos pasajeros que han sido devorados por el tiburón asesino!» –

– «Nos faltan tres…» – dijo el Capitan Lawson.

¿Dónde podrían estar?

Mediante un barrido térmico descubrieron que en el barco hundido, aún se encontraban atrapados los tres pasajeros que faltaban. Debían estar en un espacio en el que una burbuja de aire les permitiera poder seguir respirando.

No les debía faltar mucho tiempo para quedarse sin él. Mientras, sin que lo vieran ni fueran conscientes de su presencia, el tiburón «submarino» les aguardaba.

¿Qué podían hacer?

Sam Lawson, no lo pensó dos veces, había tomado su decisión, debía ir a salvarlos a pesar de poder perder su propia vida en el intento. Para poder lograrlo tendría que echar mano de su experiencia y de su ingenio. La empresa era casi imposible, pero no era lo que importaba en ese momento.

Era su obligación, era su responsabilidad, era lo que tenía que hacer.

decision

Hout Bay, Sudáfrica. Año 2012.

El barco de recreo Joy Ride Boat, con veintidós pasajeros a bordo, sufrió un accidente frente a la costa. Pese a la levedad del mismo, todos los pasajeros cayeron al agua en un lugar lleno de tiburones. Rápidamente saltaron todas las alarmas, dada la situación. En poco tiempo los tiburones que había cerca de los náufrgos desaparecieron para dar paso al triburón asesino, que rápidamente, devoró a dos de los pasajeros.

Los equipos de rescate hicieron todo lo posible por sacarlos a todos de allí y ponerlos a salvo.

Tenían que cumplir su misión.

¿Cuántas veces nos hemos enfrentado a situaciones difíciles y muy complicadas?

¿Con cuántos clientes, personas o compañeros compartimos situaciones de riesgo?

¿Sabemos afrontarlo? ¿Tenemos dudas a la hora de tomar la mejor decisión?

La mayoría de las veces logramos hacer lo mejor para todos sabiendo que tenemos todas las de perder. Pero no importa, la recompensa radica en que los demás consigan salir adelante. Algo muy visto a diario en los continuos sacrificios familiares o profesionales.

Para que alguien disfrute, debe haber otro que trabaje para ello.

No nos sorprenderá que muchos de los que estén a nuestro alrededor, frente a situaciones duras o de riesgo,  no sean capaces de hacer nada y se hagan los despistados hasta que alguien les pida su ayuda o su opinión. Pero ya será tarde, si esa gente no se ha movido y no ha actuado automáticamente se habrá perdido un tiempo precioso.

Ante este tipo de situaciones, que podríamos considerar «marrones«, es donde aparecen los verdaderos trabajadores, los que cumplen con su obligación, los que se responsabilizan, los que se involucran y lideran la acción. Son personas que no necesitan indicaciones para ejecutar y controlar sus acciones. Serán capaces de enlazar y coordinar los trabajos tomando las mejores decisiones. Sabiendo explotar al máximo lo que tienen por poco que sea.

Son personas proactivas.

No tienen tiempo que perder, son valientes, responsables. Generan, dan y mantienen la confianza de los que hay a su alrededor. Y por supuesto, no abandonan a nadie a su suerte, aunque esto suponga «jugársela».

Son personas de éxito.

Son personas que irán uniendo todos y cada uno de los eslabones que conforman la cadena del trabajo, para que ajuste perfectamente y no se rompa. Para que sea una unidad, para que sea un gran equipo.

 

obligacion

Nunca olvidaré la valentía y el arrojo del capitán Sam Lawson. No sé si fue el sentido de la responsabilidad y el deber lo que le empujó a salvar a aquellas personas con la seguridad y la tranquilidad que mostró en todo momento. Lo que sí dejó claro, es que no tenía otro camino. Era su obligación hacerlo y lo hizo.

Quizá el tener que enfrentarse a situaciones límite, te hace plantearte pocas alternativas. Sobre todo ante situaciones algo más complicadas a la hora de atender las necesidades de un cliente, gestionar un proyecto o liderar un equipo profesional.

Controlar y ejecutar una acción conlleva un alto grado de responsabilidad. Pero ante todo, debemos ser valientes, creer en lo que hacemos y llevarlo a cabo luchando hasta el final. Sin poner en duda, en ningún momento, nuestra oportunidad de tener éxito. Sin poner en duda nuestra experiencia y nuestra capacidad. Sin poner en duda nuestra decisón.

Como decía Steve Jobs«Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida.»

El tiempo cuenta, no lo pierdas.

¿Tienes tomada una decisión?

¡Lánzate!

Jorge Jiménez Suárez

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