31 Oct, 2013

Tu empresa, un proyecto de miedo.

– Pero… ¡Remátalo! –

Se oyó en todo el cine la voz angustiosa del señor de la fila de atrás…

Burt había conseguido dejar inconsciente a Malachai pero seguía entero para seguir haciendo el mal.

Él y su novia Vicky iban de paso por Nebraska camino de Seattle hasta que el destino les llevó a Gatlin y se habían encontrado un panorama inimaginable: todos los adultos que habitaban allí o pasaban por la zona eran sacrificados de la forma más cruel. “El que camina detrás de los surcos” insta a todos los niños para que asesinen a todos los mayores y así asegurar el éxito de la cosecha de maíz, la principal fuente de trabajo y de ingresos de aquella pequeña población. A todos los niños.

Pero no todos son partícipes de ello…

halloween_hgmMarketing_empresa

Alguna vez, nuestro proyecto, nuestra empresa, «nuestro niño», se nos ha torcido, se ha desmadrado o se ha convertido en un «monstruo» incontrolable.

Y nos hemos preguntado:

¿Cómo ha podido pasar ésto?

¿Cómo hemos sido capaces de llegar hasta aquí?

¿Cómo hemos podido «alimentar» esta situación?

Y lo que es más grave, a pesar de convivir con ello a diario:

¿Cómo hemos podido permitir que ésto siguiera sucediendo?

Esta dura situación es aplicable a nuestro negocio, nuestro trabajo e incluso a nuestra familia. Se me ocurren muchas respuestas.

Es posible que la actividad vertiginosa del día a día nos obligue a llevar a cabo una «huida hacia adelante», sin mirar atrás, pensando que los problemas se arreglarán solos. Como también es posible que ante determinadas situaciones personales y profesionales exista el miedo a enfrentarse a ello, ya que es muy probable que puedan salir a relucir muchas carencias propias, ajenas o de la organización a las que nadie hace caso hasta que «estallan».

La mayoría de las veces la falta de comunicación entre compañeros de una misma organización, la carencia de motivaciones o incentivos empresariales llevan a los integrantes de un proyecto al hastío y la dejadez. Por otro lado, la falta de comunicación y de capacidad de escuchar a lo que realmente necesitan nuestros clientes han podido llevar también a esta situación.

Aunque en la mayoría de los casos, la falta de previsión y planificación, así como la ausencia de tesón en el control del trabajo y de los equipos por parte de las personas responsables de los proyectos, acaban desembocando en fracaso. Convirtiendo lo que era un sueño en una pesadilla.

¿Cuál podría ser la solución?

Trabajar todos los días al mismo ritmo, con las mismas ganas, sin dejarnos nada «de lado», colaborando al máximo con todas las personas, ya sean nuestros compañeros, clientes o proveedores. Además, pedir u ofrecer ayuda si se necesita, no esconder las carencias que podemos reforzar con una simple colaboración profesional o personal.

Y ante todo, si se tienen dudas, hay que saber decir no a ciertos proyectos, clientes o «compañeros de viaje». O hay que saber decir basta y saber retirarse a tiempo cuando la situación es insostenible antes de provocar daños mayores que alcancen a otras personas o empresas.

Finalmente, Malachai acabaría muriendo a manos de Isaac el creador e instigador del mal. Burt y Vicky, junto a los niños que salvan, prosiguen su camino hacia un proyecto de vida mucho mejor, un futuro esperanzador.

Siempre he tenido muy presente que, en la vida, se puede ser un buen profesional, un mal profesional e incluso un penoso profesional. Pero lo que nunca se debe ser es mala persona.

Junto con buenas personas y buenos profesionales sabremos enfrentarnos a la realidad, superar las dificultades, trazar correctamente nuestro camino y garantizar el éxito de nuestra empresa, de nuestro proyecto, de nuestra visión.

Por ello, no hay que tener miedo.

O, ¿sí?

¡Feliz Halloween!

Jorge Jiménez Suárez

 

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